Antifascistas y otras realidades

Arthur Mulligan

De cubata, chancla y piscina o cien mil personajes en busca de un autor. Los esfuerzos de las fuerzas progresistas piden refuerzos. Los antifascistas carecen de enemigo hoy y aquí. Los que hemos vivido el franquismo tenemos la capacidad de reconocerlo y ahora solo muestran reliquias, huesos que a veces, en la confusión de la propaganda resulta que son de los victimarios. Es una misión imposible el rescate de las cunetas. La guerra ya terminó y pertenece a otra generación. Es como ver a Ana Belén en Libertarias, Lilith Vestringe riendo mientras repite el ¡sí se puede! Almudena Grande de tapas por Madrid, y la difícilmente creíble  procesión del 8 de Marzo con ministras de compromiso fashion, buscando fascistas machirulos.

En X hay nazis, el medievo avanza, vienen los peores de cada barrio, y por un momento dan la impresión de que se lo creen, que es verdad que se lo creen, que no entienden como se les ha dejado pasar ¿A quienes? dices tú. Pero siguen con su matraca. El antifascismo fue golpeado  en Francia, Italia y España pero hoy no, de ninguna manera.

Al final Pedro Sánchez se queda con los cromos. Si fuera verdad lo de los antifascistas se unirían en un frente nacional, convocarían alianzas contra el monstruo y terminarían con él pero no pueden porque saben que no existe. Como no existe no arriesgan nada y lo utilizan como comodín. Sigue leyendo