Nos jugamos mucho en las europeas

LBNL

Mucho más de lo que nos pensamos. En España la mayoría votamos en clave estrictamente nacional y así interpretarán los resultados el lunes los partidos políticos y la prensa nacional. Pero lo que vamos a votar es la representación en el Parlamento Europeo, que queda muy lejos (¿en Estrasburgo o en Bruselas?), nadie sabe verdaderamente lo que hace y no cuenta. Gran error. Se solía decir que el 75% de la legislación que rige en España – sí, también en las autonomías más autónomas – proviene de la Cámara de Estrasburgo (los plenos son allí, una semana al mes; el resto, trabajo de las diferentes comisiones parlamentarias, por ejemplo, es en Bruselas) pero cualitativamente es todavía más importante porque prácticamente todo lo que nos afecta – desde si los supermercados deben cobrar por las bolsas del plástico al precio del gas o la digitalización de la sociedad, el reemplazo de los motores de combustión o las condiciones de trabajo, pasan por el Parlamento Europeo, que tiene la última palabra. E importa quiénes deciden por más que no entendamos cómo lo hacen.

Tradicionalmente en el PE han “gobernado” en coalición los democristianos (hoy el PPE) y los socialdemócratas (SD). Últimamente han necesitado del apoyo de los liberales (RE, que incluyen a Ciudadanos) y hasta de “los verdes” (que incluyen a ERC, por ejemplo). No todas las delegaciones nacionales votan con sus grupos ideológicos todas las decisiones, especialmente cuando las posiciones de sus países de origen varían. Por ejemplo, puede resultar que los eurodiputados del PSOE voten en contra de una medida que entienden perjudicial para España y coincidan con los del PP pese a que el PPE y SD voten mayoritariamente a favor. O al contrario, o una combinación, pero el eje ideológico suele ser el que más pesa, por encima del nacional. Sigue leyendo