Todo el mundo lo vio venir, nadie lo vio venir

Carlos Hidalgo

El que un agitador populista, que se basa en las redes sociales y en un canal de la aplicación de mensajería Telegram para difundir bulos (y vivir de ello) haya conseguido 800.000 votos, ha caído como una bomba en el debate público convencional. Y digo debate público convencional porque esto ha dejado claro que hay debate en otros medios y entornos que no se habían tenido en cuenta hasta ahora.

Que esto haya pasado no dice nada bueno, ni de cómo los dos grandes partidos tradicionales se comunican con la ciudadanía (aunque hay momentos en los que a uno se le da mejor que al otro y al revés), ni de cómo los medios de comunicación llegan a donde tienen que llegar, ni de cómo fijan los temas de la agenda pública. En este caso concreto fue muy triste ver cómo una periodista del diario más importante de nuestro país, medio presumía, medio se lamentaba de no conocer al cabeza de lista de la agrupación electoral que ha dado la sorpresa en estas elecciones europeas. Sigue leyendo