¿Más libros, más libertad?

Verónica Ugarte

Dicen la ignorancia es atrevida. Peligrosa, agregaría yo. La ignorancia ha causado, y sigue causando grandes males. La falta de conciencia de clase; la falta de empatía hacia los males ajenos; los apoyos a quienes saben manipular todo un escenario, toda una nación.

Hannah Arendt murió hace cincuenta años y, quienes hemos leído su obra, sabemos lo duro que fue para ella volver a Israel después de haber escrito “Eichmann en Jerusalém”. No se ciñó a lo dictado por el Gobierno y pueblo de Israel. Se estaba juzgando a la mano ejecutora de la Shoa. Pero Arendt supo ser crítica. No faltó a su formación académica, la cual le exigía neutralidad en sus razonamientos y pensamientos. Esa imparcialidad le costó amistades y apoyos. Pero fue libre en su conciencia.

Desde el final de la guerra, cines, libros, relatos, propaganda pro Israel, propaganda antinazi ha aterrizado en miles de hogares, colegios. Hemos sabido de los horrores de los campos de exterminio. Están ahí para recordarnos un horror que no debía volver a suceder.

¿Cómo llamaremos al genocidio en Gaza? ¿Tendrá un altar donde alguien vaya a pedir perdón por falta de conciencia hacia el sufrimiento humano? De un lado y otro se utilizado durante décadas a los palestinos como árabes de quinta y como usada de cambio para grandes negociaciones que se hacían en su nombre pero no en su beneficio.

De Europa hace tiempo que no se puede esperar nada. Si el Canciller de Alemania, firmante del Tratado de Roma para el Tribunal Penal Internacional ha visitado Israel, limitándose a pedir, no el primer canciller en hacerlo, perdón por los pecados cometidos, ahora tiene otra responsabilidad histórica: el no haber hecho nada por Gaza y detener la masacre en nombre de un pueblo elegido por un dios que no puede existir. Me niego a creer que exista algo tan cruel y siniestro que permita genocidios y quede cruzado de manos.

Pero volviendo a la ignorancia, alguna vez leí por algún lado que los libros nos hacen libres, porque el conocimiento abre tus perspectivas y puedes ver más allá del mundo que pisas y la realidad que te ha tocado vivir. He dejado de estar de acuerdo con ello.

Los libros no son todo. Falta el rigor del razonamiento, de la comprensión lectura, del debate. España está a la cola (una vez más) de todo esto. Fallan las escuelas y los padres; gana la inteligencia artificial. Si abrimos la app, tecleamos “La banalidad del mal” aparece un resumen muy bueno para aprobar un examen con un cinco raspado.

En mis tiempos, allá en el medievo, el método era comprar el libro, fotocopiarlo y leerlo entre diez. Diez que no entendían lo que leían, diez que no razonaban, diez que no debatían ni reflexionaban. Añadamos que era la época donde era casi imposible comprar la versión original sin subtítulos, sin pasar por las manos del traductor (honrada profesión) y empaparse de dos herramientas a la vez: la voz original del autor y sus reflexiones.

Con la estupidez digital esto es ya una catástrofe. Estamos agravando la ignorancia y sus consecuencias a niveles que debemos, como sociedad, como padres, como Gobiernos, frenar. Personalmente la evito y sigo leyendo todo lo posible para que mi cerebro no se anquilose, y para que mi conciencia pueda saber por qué se enfada cuando se hace publicidad a bombo y platillo de la nueva versión de “Núremberg” y ninguna de “La voz de Hind Rajab”.

No hay muerte que sea menos dolorosa que otra. No hay vida que valga más que otra. Parece que este mundo no sabe de lecciones. No importa que nos indignemos, salgamos a manifestarnos, no votemos. El Poder sabe que tiene cada día más poder y que con él puede hacernos creer, si lo permitimos, que es bueno y vela por nosotros.

Séptimo

Juanjo Cáceres

El inicio del proceso de privatización de uno de los clubes más importantes del fútbol español ha empezado de forma atronadora, aunque simuladamente discreta, mediante el inicio de un proceso de privatización de un porcentaje relevante de dicho club.

En efecto, lo que de forma más o menos encubierta ha hecho el Barça endeudándose hasta las orejas y sometiendo su poder de decisión a las exigencias de sus acreedores, Florentino lo ha hecho ruidosamente, en una intervención donde su decadencia personal se hizo muy evidente, dado el mal tono y comentarios despectivos empleados y sus disparos a diestro y siniestro.

En efecto, hace tiempo que se aprecia que Florentino (78 años) ya no es el mismo. También que los años pasan y que el Madrid debe pensar en un futuro sin Florentino, pero la inexistencia de proceso electoral alguno tras un mandato de casi 20 años, parece haber acabado derivando en una confusión entre el patrimonio colectivo y el suyo, tras empezar a tratar lo que es de todos como si fuera suyo propio.

Cabe preguntarse, no obstante, si la estructura clásica de un club puede soportar los envites del fútbol moderno de élite. Si en el marco del fútbol global, incluso los más grandes se hacen pequeños y pueden no disponer de las estructuras financieras necesarias que el competir con las multinacionales futbolísticas exige. Algunas de las dificultades que estamos viendo en los campos últimamente, tanto por parte del Barça como del Madrid, parece venir dada en parte por un desequilibrio de talento hombre por hombre. Así, aunque los dos grandes equipos nacionales cuenten con parte de los mejores jugadores del mundo, no es extraño que los partidos se hagan muy largos y que al producirse los cambios, mientras los nuestros empeoran, los otros saquen jugadores tan buenos o más que los titulares. He aquí el milagro de los petrodólares.

Con el balón rodando no demasiado a favor suyo y con las acuciantes deudas generadas por la renovación del estadio Santiago Bernabeu, el Real Madrid ha dado un paso al frente y la pregunta natural es: ¿Qué hará el Barça, cuyos niveles de endeudamiento son atroces y su dependencia de lo que los acreedores digan y bendigan es inevitable? Es una pregunta interesante de plantear, ahora que empiezan a bailarse los primeros compases de una precampaña presidencial barcelonista que será larga y que da signos de traducirse en elecciones en la primavera del año que viene.

Con el presidente actual habiendo hecho la puesta de largo de la renovación del campo y con el equipo poseído por las virtudes de Flick, el único temor deportivo real de Laporta es que el equipo profundice sus dificultades y se derrumbe de forma estrepitosa coincidiendo con su convocatoria, pero ni siquiera eso le preocupa mucho. Sus dos flancos débiles son la situación financiera y el agujero sin fondo de las obras del Spotify Camp Nou, así como la posibilidad de que el astro Leo Messi aparezca de la mano de alguna candidatura con posibilidades. No es este último un factor que históricamente haya cambiado nunca mucho las cosas, electoralmente hablando, pero pocas figuras vivan quedan en pie y sin duda una de ellas no es Xavi Hernández, quien vuelve a ser visto junto a la candidatura de Victor Font.

Pero todo esto venía para mencionar la posibilidad que el modelo de club se aborde en serio en esta campaña, es decir, que de una vez por todas se abra la posibilidad de avanzar también en la privatización del club. El potencial económico del Barça no es nada desdeñable y la posibilidad de poner los números en orden se asemeja bastante a la de reducir a 0 la deuda soberana de España. Por lo tanto, más pronto o más tarde, con más imaginación o menos, de forma más visible o disimulada y dentro o fuera de un proceso electoral, tendrá que plantearse. Quién le pondrá el cascabel al gato, cómo será la forma del cascabel y qué será del fútbol, son preguntas que el futuro habrá de responder.

Los Domingos

Arthur Mulligan

Con una estética de realismo documental, la película “Los domingos” de Alauda Ruiz de Azua, conseguía en San Sebastián la Concha de Oro con un drama familiar sobre una adolescente que quiere meterse a monja de clausura.

La directora tiene una acreditada capacidad en manejar la tensión dramática en entornos familiares, esos lugares donde conviven y crecen amores, seguridades y represiones, por más que en este caso, el motivo que desencadena el drama – una inesperada dialéctica de conversión – es extraordinariamente infrecuente en estos tiempos dado que compromete anualmente en nuestro país a no más de 200 jóvenes novicios o novicias entre todas las formas de vida consagradas.

A pesar de todo ello y por haber sido educado en un colegio de monjas en la primera infancia, todavía me parece familiar ver a una monja de clausura, en todo caso sin comparación alguna con la sorpresa de la presencia de los niñes en nuestras calles, esa invasión de los cuerpos mutantes, tan raros, rarísimos, que sólo manifiestan su presencia ante gentes de Podemos, Sumar y otras sectas descarriadas que dotan a sus miembros de un sensor fabricado en Siam.

Que una joven inteligente y sin patologías asociadas a la esquizofrenia, trastornos esquizo-afectivos, consumo de alcohol, estimulantes, cannabis, alucinógenos o ciertos fármacos en ausencia de interferencia grave, atienda una voz interior como un pensamiento propio iluminado por la fe y solicite compartir su experiencia ingresando en un convento ¿es motivo suficiente para merecer reproches de la autoridad parental invadiendo su conciencia y libertad de culto?

Y si los mecanismos psicológicos y simbólicos que aparecen en una experiencia como la descrita, se desplazaran hacia motivaciones políticas ¿No es posible que la estructura afectiva también presente en la religión, y en los primeros encuentros amorosos comparta intensidad con la política mediante un sentido absoluto de misión, pureza, entrega y comunidad?

La película no responde a estas preguntas, en realidad no responde a ninguna porque es una película. Los personajes reaccionan desde su humanidad con una lógica aplastante, ya sea desde una pusilanimidad angustiada o un autoritarismo protector, pero todos quieren evitar la ausencia del ser que aman por la irrupción de un fantasma inesperado cuya potencia conserva sus atributos desde una institución con cotas de poder menguantes, la Iglesia Católica, pero una capacidad indiscutible de dialogar en el silencio de la conciencia como un bálsamo de esperanza última encarnada en la imagen de un Jesús redentor que te llama.

No sabemos cómo es una llamada interior y tratamos como científicos aficionados una aproximación de manera indirecta mediante parábolas y similitudes en los instantes de exaltación y plenitud de nuestras vidas, pero en el cine observamos los cambios de expresión de la estupenda actriz que encarna a la protagonista.

En realidad, solo un trueno interior puede proporcionar las claves de una accesibilidad, lo más parecida al sentimiento religioso de entrega total, de elevación espiritual perturbada y sentida como una experiencia oceánica.

Tal vez se podría expresar como la respuesta ineludible cuando experimentamos sin cautelas el primer enamoramiento, una caída como dicen los ingleses, fall in love, o los franceses, tomber amoureux, una caída en cualquier caso, un tropiezo accidental, más o menos agradable. La plenitud de una mirada correspondida, una leve sonrisa, una indisimulada atracción hacia el vórtice de ese remolino que nos ha de arrastrar.

Pero aquí, la promesa que contiene el Conatus de la decisión final del compromiso, «esa tendencia interna de cada ser a perseverar en su existencia» (Spinoza) describe el impulso básico que lleva a un individuo a mantenerse y buscar lo que favorece su continuidad sin rupturas, es la contemplación de la eternidad como promesa de felicidad permanente, la liberación que nunca se marchita; la elusión de caer en el pozo negro del deseo arrebatador cambiado por la anulación beata del deseo.

De modo que la vida contemplativa que propone un cierto revisionismo postconciliar con golpes de efecto propagandistas insertos en psicodramas de bella factura tuvieron su Bailén particular con Viridiana y el genio creador de un Buñuel en su mejor forma.

El poco atractivo modelo y su escasísimo seguimiento prefiguran un final de muerte por consunción en competencia con otros movimientos concomitantes de influencia oriental que tuvieron mucho éxito entre finales de los 60 y principios de los 70.

Sin embargo, la transferencia de sacralidad y su rigidez conceptual en busca de la utopía, nos puede deparar bruscos episodios de radicalidad si no se abordan reformas de calado en todo el sistema de Enseñanza, Vivienda y Distribución de la renta.

Lecturas y podcasts de interés de las últimas tres semanas

Lluís Camprubí

La selección de estas últimas semanas cubre dos aspectos: Geopolítica y UE; y Transición ecológica y políticas climáticas.

Sobre la UE, geopolítica y defensa

*Bridging Europe’s North-South Divide on Security: Diálogo entre un eurodiputado verde letón y Carlos Corrochano sobre como aproximar miradas estratégicas para el reto de Seguridad que tiene Europa https://www.greeneuropeanjournal.eu/bridging-europes-divide-on-security/

*How Europe Can Defend Itself with Less America: Informe monográfico del CSIS sobre qué debe priorizar Europa para abordar la desconexión de su Seguridad que anuncia EEUU https://www.csis.org/analysis/how-europe-can-defend-itself-less-america

*[Disuasión] Nuclear: frente a Putin, Europa debe aprender a infundir miedo: Texto de interés de Stéphane Audrand sobre la estrategia del miedo rusa y la necesidad de una actualización de la estrategia y capacidad de disuasión europeahttps://legrandcontinent.eu/es/2025/10/31/nuclear-frente-a-putin-europa-debe-aprender-a-infundir-miedo/

*El acuerdo entre la Unión y el Mercosur: una palanca estratégica para Europa: Texto de Josep Borrell y Guillaume Duval que plantea en el mundo de Donald Trump y Vladimir Putin, hay que convertir el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur en una matriz de resistencia.https://legrandcontinent.eu/es/2025/11/05/el-acuerdo-entre-la-union-europea-y-el-mercosur-una-palanca-estrategica-para-europa/

*Por una defensa europea creíble y responsable: Los Verdes apoyan el FCAS (Futuro Sistema Aéreo de Combate): Importante tribuna de diputados ecologistas franceses y alemanes, por lo defendido y por la necesidad de la aproximación compartida entre los dos países. https://www.latribune.fr/article/idees/76029973061962/opinion-pour-une-europe-de-la-defense-credible-et-responsable-les-ecologistes-soutiennent-le-scaf

*El golpe de Estado de los tecnoautoritarios: de la América postdemocrática a la Europa que viene: De Francesca Bria. https://www.lavanguardia.com/internacional/20251102/11220880/golpe-tecnoautoritarios-america-postdemocratica-europa-viene.html

*The EU’s Defence Readiness 2030 Roadmap: Ambition and constraints:

De Luigi Scazzieri.

https://www.cer.eu/insights/eu-defence-readiness-2030-roadmap-ambition-and-constraints

Sobre cambio climático y transición energética

*Hegemonía eléctrica: Importante texto de Xan López, que plantea qué debería impulsar la izquierda para empujar y acompañar la generación de esta nueva hegemonía en la transición energética.

https://amalgama.ghost.io/hegemonia-electrica

*Informe/web Lancet Countdown 2025: Sobre cambio Climático y Salud Humana. https://lancetcountdown.org/2025-report/

*La política climática desde dentro. Conversación con Antxon Olabe sobre política climática y las interioridades del PNIEC: Sobre política climática: movimiento social y político ecologista, papel de la ciencia, mirada larga para el pacto de estado, realidad y complejidad de los distintos actores internacionales, y rol de Europa y lo que se está haciendo en España.

* El mapa de la transición energética: (en el podcast Margen de Maniobra). Conversación con Daniel Carralero y Cristóbal J. Gallego, coautores del libro Un lugar al que llegar, un mapa político sobre el presente y el futuro de una transformación que está cambiando ya las bases materiales de nuestra vida en la Tierra.

*Unas nuevas coordenadas climáticas: De Guillermo Zapata. Buena panorámica-resumen del estado de la cuestión

https://www.publico.es/opinion/columnas/nuevas-coordenadas-climaticas.html

*La ambición climática de Europa diez años después del Acuerdo de París: Una pieza de Teresa Ribera.

Quinto

Juanjo Cáceres

Conozco un chaval de 16 años que siempre hace bromas relacionadas con Pedro Sánchez. Por ejemplo: “Por decreto decido que yo he tenido la mejor nota en este examen”. Otro, de 19, asegura que lo de Pedro Sánchez no puede ser, que al principio le sacaron cosas que no eran ciertas pero que ahora sí lo son. Y que si los impuestos que pagamos… Uno más de su misma edad, cuando le mencionas a Pedro Sánchez, pone cara de malo.

Los relatos hacen mella. Para una gran parte de la sociedad la figura del actual presidente del Gobierno es la que es. Luego irán a votar o no, dirán que si Pedro Sánchez no se qué y al cabo de un rato que si Lamine Yamal no sé cuánto y que no puede seguir así, pero la percepción de signo negativo es firme y se encuentra bien asentada. De hecho, Lamine y Pedro comparten últimamente el honor de ser objeto de numerosos comentarios despectivos. Comentarios que han transformado en muy poco tiempo la opinión que se tiene del astro blaugrana, hasta hace bien poco Dios en la Tierra barcelonista y voz universal de los nuevos catalanes, y ahora hombre de vida disipada que recuerda a Ronaldinho y a Neymar.

También es verdad que estas cosas ocurren desde hace algún tiempo de otra manera. En un post reciente de un grupo anónimo de Telegram, escribían hace unos días: “Si discutes con perfiles anónimos en redes, lo más probable es que estés gritándole a una granja de bots. Literalmente: miles de cuentas falsas controladas por IA, programadas para enfadarte, dividirte y sembrar odio. No están ahí para debatir, están para manipular. Esto es rigurosamente cierto. Ahora bien, si somos lo bastante honestos, también veremos en esta comunicación emitida en ese grupo la intención de que ignoremos críticas que proceden de según qué fuentes y que nos mantengamos firmes en la creencia en un relato distinto, que tampoco deja de ser un relato. Y de hecho no puedo estar seguro si ese texto es de un humano o se ha generado por IA, porque cada día de pasa se entremezcla y se vuelve más indistinguible todo.

Hoy la complejidad de las cosas la podríamos resumir en dos palabras muy claras: menudo lío. ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Qué determina lo que pensamos? ¿Quién trabaja para que pensemos de unas maneras y no de otras? ¿Cómo nos afecta la creciente automatización de procesos comunicativos, que se deriva de la generalización del uso de la IA y otras tecnologías de análisis y de distribución de datos? ¿Acaso son nuestras percepciones algo más que un mero espejismo, comprado en el mundo de las aplicaciones gratuitas y en las redes sociales? ¿O nuestro cerebro aun conserva cierta capacidad de generar algo, mientras nos movemos entre pantallas?

Mientras meditaba sobre todo ello aparecieron las gafas de Pedro Sánchez y el anuncio de separación de Lamine Yamal, dos eventos que tienen un lazo en común: su tremenda irrelevancia en lo que se refiere a la faceta que debería suscitar interés real, que es en un caso el ejercicio de la presidencia del Gobierno y en otro, el rendimiento futbolístico y su contribución a los éxitos del Futbol Club Barcelona. Pero es innegable el poder de ambos hechos noticiados de incidir en la forma como se divulga sobre cada personaje: en el primero, como solución contrainformativa (“hagamos que los medios hablen de las gafas y no de Cerdán con esta poderosa imagen”), y en el segundo, transmutado en mensaje subliminal de redención (“ese chico de vida disipada que se da cuenta de que debe concentrarse en el fútbol”).

Las cuestiones mencionadas se mueven entre lo anecdótico y lo inquietante, pero tal vez deberíamos sentirnos principalmente inquietos. Hoy podría haber ido a la IA y decirle que me preparase un texto, con apariencia literaria, en el que situase estas paradojas comentadas sobre las percepciones de Sánchez y Yamal. Yo creo que me habría ahorrado mucho tiempo, pero no serían las mismas ideas las que allí aparecerían: serían otras, y lo que es más importante, tendrían un fondo distinto y una razón de ser distinta. De ello deduzco que, aunque empanados, nuestra presencia sigue siendo importante. También que el que nosotros mismos seamos capaces de generar mensajes es importante, y, por lo tanto, que también lo es el que nuestra voz se escuche y suene tal y como es.

Queda pues, claro, que un primer paso necesario es el de no caer en las tentaciones peligrosas. ¿Pero cómo abordamos el segundo, ese que nos debe liberar de las redes que lanzan sobre nosotros esos relatos precocinados o automatizados? Ahí la tarea es mucho más complicada, puesto que siempre hemos sido muy sensibles a la persuasión y ahora mismo los mecanismos de persuasión existentes son muchísimo más numerosos y poderosos que nunca. Pero si no dormitamos tanto, rebrotamos. Si no compramos por impulso, ni bienes ni relatos, pensamos. Si somos conscientes de nuestros sesgos cognitivos y de que la comunicación digital es territorio de guerra, reaccionamos. Si no nos damos por vencidos, resistimos, Y si no nos rendimos, a lo mejor, algún día, hasta ganamos.

Una sociedad rota y cobarde

Verónica Ugarte

Hace pocos días nos enteramos que una criatura de tan solo cinco años estaba siendo víctima de bullying por parte de compañeros de escuela seis años mayores que ella. Le han golpeado, arrastrado por el suelo, y el colegio no activó el protocolo anti bullying.

Con pocos días de diferencia de suicidaron dos adolescentes de 15 años cada uno. No pudieron con el acoso escolar que recibieron durante años. Sus colegios tampoco activaron el protocolo y las quejas de los padres de ambos cayeron en el vacío.

Al fondo de todo, el intrínseco temor a ser llamado “chivato”, si se es testigo de este acoso cobarde. La ley del silencio por miedo a represalias, de la clase que sean. Mejor mirar hacia otro lado; mejor pensar que todo pasará y que tienes una gran suerte por no ser tu la victima. 

Activar el protocolo le cuesta a los colegios, privados, concertados y públicos, puntuación y dinero, en unos casos. En todos, la imagen queda manchada.

¿Qué imagen me pregunto yo? La imagen idílica de que en el colegio no eres un número, sino parte importante de un amplio grupo que te lleva de la mano con risas y diversión hacia el desarrollo intelectual. Donde pasas algunos de los mejores años de tu vida. Donde estás seguro porque los profesores están preocupados por tu bienestar.

España se encuentra, dentro de Europa, a la cabeza en acoso escolar, llamado de gravedad grave. ¿Qué clase de profesores, directores, no son capaces de alertar, de dar parte, de frenar semejante enfermedad que existe desde hace años, pero no por ello no debe ser erradicada? Y la pregunta mayor, ¿qué clase de personas crían a matones y no castigan, no quieren ver, no dan la educación necesaria para no escalar, aún más, esta epidemia?

Se acosa a niños pequeños, autistas, al diferente. Les meten miedo, golpes, insultos. Y hay quien dice que un solo insulto no es acoso. Así se comienza, blanqueando algo no permisible, como un insulto, para que el niñato o niñata de marras se sienta libre, junto con sus amigos y amigas, de perseguir de manera impune a la víctima. De aislarlo. De que cada amanecer sea una tragedia porque no se quiere ir a la escuela. Se quiere evitar el calvario.

Como madre, no entiendo a quien dice que no se entera a tiempo de que su hijo lo pasa mal. Que su hijo tiene miedo. Soy la diana de las críticas de que “no es tan fácil”. Pero aquí viene la raíz de las respuestas: la educación familiar.

Hace muchos años cuatro hermanos adolescentes estaban esperando a los colegas para jugar beisbol. Calentaban con el bate cuando llegó un chaval de su edad llorando, y una ristra de cobardes persiguiéndolo para pegarle. El chaval mayor simplemente le dijo “ponte detrás de mis hermanos”. Esos tres se pusieron de escudo para proteger a ambos, a la víctima y a su hermano, quien cogió el bate e hizo que llovieran hostias hasta que los cobardes imploraron perdón.

Años después su hermana pequeña llegó llorando del colegio porque un compañero de clase la había insultado y tirado de la mochila. Al día siguiente uno de sus hermanos se personó en el colegio dejando claras las cosas a la profesora: esto no lo vamos a tolerar.

Dicen que la violencia no es respuesta. Y tienen razón. Pero tampoco lo es esperar que el colegio haga algo, porque tenemos un sistema podrido, y para ellos tenemos como ejemplo a la Asociación “Trencats” (rotos), nacida en 2021, cuando una joven de veinte y un años se quitó la vida al no soportar más el bullying. Su trabajo es crear conciencia entre profesorado, alumnos, padres, y los más importante: que el Gobierno Central promueva una Ley contra el Acoso Escolar.

¿Estamos a tiempo de reeducarnos o de obtener la educación para ser padres, profesores, alumnos? Porque a veces el maltratador es un profesor, una figura dentro del centro escolar. Porque para ser padres no nos piden un carné ni nos hacen un examen. Hay quienes afirman que ser padres es una carga compleja. Y es cuando reafirmo: dentro de la familia pueden estar todas las respuestas.

Esos cuatro chavales eran mis hermanos. Esa niña que llegó llorando a casa era yo. Y cuando mi pequeño tesoro me contó que la habían insultado en clase y la profesora no había hecho nada, al día siguiente me presenté en el colegio, como mi hermano hace años, y lo dejé muy claro: esto no va a volver a suceder. No volvió a suceder. Pero mi caso fue aislado, desafortunadamente. Años después me enteré por terceros de que varios niños del mismo colegio habían sufrido acoso y uno de ellos había intentado lanzarse a las vías del metro.

¿Qué clase de sociedad es esta, que no cuida de los más débiles?

Otra forma de decirlo

Juanjo Cáceres

El pasado lunes, alrededor de las doce del mediodía, una publicación de Facebook me avisaba del fallecimiento de una persona cercana. Quizás no cercana en lo espacial o en lo temporal, pero sí cercana en otro momento de mi vida. Sin su ejemplo y sus enseñanzas, no me habría interesado por algunas cuestiones, ni tampoco hubiera finalizado jamás una tesis doctoral. El que sabe cómo son los vínculos académicos, también sabe que esas relaciones son importantes. Y si con ellas no se ha entremezclado jamás ningún enfado, ningún desencuentro, ni ninguna mala palabra, perdura un vínculo entre ambas partes que solo la muerte deshace.

En algún momento pensé si este espacio podría dar pie a alguna forma de obituario, como ha ocurrido con algunos decesos recientes, pues méritos académicos había de sobras para hacerlo y van a ser pocos o apenas ninguno los que se hagan, pero no tardé en descartar la idea. ¿A quién le iba importar, al fin y al cabo, leerlo aquí o en cualquier otro lugar? Y qué inmodestia, también, intentar reseñar esa figura, cuando ya han transcurrido varios años desde la última vez que nos encontramos, precisamente en un espacio de carácter académico.

Pero me queda, no obstante, una incómoda sensación, que tal vez sí que le incumba más a este espacio. ¿Por qué me tuve que enterar, justamente, por redes sociales personales? ¿Por qué no ha existido otra forma mejor de recibir la noticia? Más directa, de persona a persona, o incluso más institucional, a través de la universidad de la que él formó parte o de las otras instituciones en las que ostentó cargos académicos de responsabilidad. Pues no, tuvo que ser por esa clase de medio y eso no es lo peor, ya que precisamente a mí no se me ocurrió otra cosa mejor que hacer una doble publicación al respecto en dos de mis redes personales, con el escaso material gráfico al que podía recurrir sin vulnerar ninguna norma.

Ciertamente no es la única incómoda sensación que me queda. Como en otras ocasiones en el pasado, vuelvo a notar ese malestar de no haber hecho algo para interrumpir esos años de falta de comunicación, para saber cómo estaba y cómo transcurría en él el paso del tiempo. No en vano ha sido ese no saber lo que hizo que el deceso me cogiera por sorpresa. Y a pesar de todo, algo sabía: que los años pasan, que el periodo pandémico había tenido efectos sobre su salud… Pero ni eso fue suficiente para activarme y averiguar algo más: de persona a persona, sin mediadores ni redes mediadoras.

Quizás recurriendo a algunas de las palabras utilizadas en otras disciplinas sea oportuno hablar de relaciones duras y relaciones blandas. Las blandas podrían ser todas esas conexiones que establecemos con otras personas en nuestras numerosas y diversas redes, aquellas que en ocasiones permiten alargar las relaciones cuando la presencialidad no es posible o se vuelve menos probable. Luego, las duras, entendidas en un buen sentido, podrían ser aquellas más constantes, las que sabemos cuidar mejor a lo largo del tiempo y que se mantienen más allá del entorno familiar, donde la estrechez de los vínculos nos viene de fábrica, porque no solo sabemos de esas personas por cosas que leemos en redes propias o ajenas.

Pero en medio de toda esa blandura de interconexiones múltiples y diversas, que fácilmente contamos por cientos o por miles, sufrimos esos vacíos. Vacíos que deja lo digital. Vacíos en lo material, que de alguna manera golpean también en lo menos material que tenemos y que acabamos describiendo bajo el concepto de malestar psicológico o material.

Es un error pensar que las relaciones blandas son ilusorias, porque existen y porque sustituyen muchas veces los vínculos duros que ya hemos perdido o que ya no cultivamos. Pero son lo que son, para bien y para mal, y nuestro gen social necesita algo más que lo que nos ofrecen. De lo que perdemos o de lo que ya no tenemos me hace cada vez más consciente el inevitable paso del tiempo.

Ojalá tu política te sobreviva

Carlos Hidalgo

El sábado, cuando me dijeron que Guillermo Fernández Vara había empeorado gravemente, no quise pensar en lo que podía pasar después. No conocí al expresidente de Extremadura personalmente, más allá de haber conversado brevemente con él en un par de ocasiones, pero sí conozco bien a personas que estaban muy en contacto con él. Y a nadie le escuché una mala palabra. Todos coinciden en que era tal y como parecía: modesto, agradecido, buena gente, conciliador, honrado hasta la exasperación y con vocación de servir a los demás.

Normalmente nadie se cree que alguien con esas cualidades personales pueda llegar a nada en política y menos a presidente de una comunidad autónoma.

Lamentablemente se ha puesto de moda hablar de la política como un gran juego de intrigas, donde se está por el poder por el poder. Sin embargo, muchos militantes socialistas describen su vida en el partido como participar de una segunda e inmensa familia. Y Fernández Vara, sin duda, vivió su vida de esa manera.

En el PSOE de Extremadura son pioneros en muchas cosas. Con Rodríguez Ibarra decidieron sacudirse los complejos existentes sobre su tierra y convertir la educación pública, la sanidad y los servicios en algo universal y al alcance de toda la ciudadanía. Y hoy en día en Las Hurdes disponen de mejor conexión de fibra óptica que en muchos barrios de Madrid.

Con Fernández Vara pasaron a tener fábricas de chips y empresas de ingeniería donde mucha gente solo imagina dehesas o pueblos con una sola calle.

Cuando el PSOE perdió la presidencia de la Junta de Extremadura por primera vez, Guillermo, como le llamaba casi todo el mundo, se lo tomó como una cura de humildad. No buscó las culpas en terceros, aunque era muy fácil contar los diputados regionales y ver que José Antonio Monago fue presidente gracias al ansia de protagonismo del representante extremeño de Izquierda Unida. En aquel momento Fernández Vara valoró volver a su plaza de médico forense en el Instituto de Medicina Legal de Badajoz, pero le tuvieron que convencer para que se quedara y ayudase a mantener a su federación unida y ayudar a transitar el periodo en la oposición. Durante todo ese tiempo, siguiendo la dirección marcada por su predecesor, Fernández Vara, se encargó de seguir modernizando al partido también.

El PSOE extremeño es de las primeras federaciones del PSOE en usar Internet para funcionar y para comunicarse. Y lo ha sabido hacer evitando las payasadas en TikTok o la inundación de publicaciones clónicas, que rayaban en la vergüenza ajena, como pasaba con el equipo de redes de Susana Díaz. En Extremadura se planteó y se usa para ser una extensión de la política que se quería ejercer: directa, sincera, honrada y sin golpes de efecto baratos o “zascas”.

A Guillermo le ha alcanzado prematuramente el fin que nos espera a todos, pero tengo fe en que en su manera de ser perdure y en que la política que practicó tampoco desaparezca.

La reina recita un rap

Senyor G

Lleva mi amigo una mala temporada, aunque si le preguntas qué tal, te dirá que bien. Y no te miente, en ese momento lo está, incluso pueda dar muestras de buen humor. Pero a ratos debería reconocer que no. Demasiado estrés en el trabajo y por asuntos domésticos o familiares, o quizás por el carácter, o quizás demasiadas cosas a la vez.

Le debería quedar claro que lo del día de vacaciones de semana santa no fue normal. Fue el pete. El cuerpo avisa a su manera. Justo de vacaciones, en un momento de relax, un pinchazo en el lado derecho, malestar, sudor y pérdida del conocimiento. Estando en una masía entre Sant Sadurní d’Anoia y Vilafranca, las ambulancias no tardaron nada. Un pasote por lo visto, revisión in situ, no clara la situación del todo, nervios familiares y se lo llevaron al hospital de Vilafranca. Se descartó algo del corazón, dejada pautada una aspirina marca blanca, como un señor mayor, hasta que lo viese su doctora de cabecera.

Costó algunos días ver a la doctora, le pilló el apagón allí, por cierto. Todo parecía indicar que fue un ataque de ansiedad. Tenía un orzuelo que pensó podía ser también de lo mismo, pero no, para eso una pomada que sí le funcionó. La doctora sí que tuvo claro lo de las costras en el pelo, claramente por los nervios, como la costra del lactante. Al no querer medicación, yo también creo que con buen criterio, el apoyo psicológico disponible fueron unas sesiones de apoyo para la gestión de la ansiedad. Previo a ello, le soltó una chapa importante a la psicóloga que llevaría el grupo, se ganó el jornal. Hablar es una primera medicina.

Por lo que me explicó sobre el grupo, no mucho por los límites de la intimidad y confidencialidad comprometidas, hay ciertamente gente con problemas, muchas veces vinculados al trabajo y a otras situaciones complicadas. No todo es mental, otros problemas más que psicológicos son laborales o sociales. Otras veces sí que le pareció intrínseco. A él le ayudó, por lo menos la hora y media semana era un momento de hablar y estar allí, y algunos aprendizajes ha sacado. Atender a las señales, tácticas para distraerse de los malos pensamientos, que se puede pasar de hiperactividad a la apatía, problemas de sueño…

Luego ha ido sobrellevando situaciones, laborales, alguna situación quirúrgica familiar, pero que le hacen estar bastante pendiente de los asuntos domésticos. Y en el trabajo demasiadas cosas o dispersas. Dormir mal.

La última semana antes de vacaciones por lo visto fue bastante loca, cuando empieza a faltar gente, se quiere responder a los clientes y no se puede llegar a todo y además está el proyecto en el que está. EL PROYECTO complicado se mire como se mire. Así que se plantó otra vez con otra crisis en medio de la montaña asturiana los primeros días de vacaciones, esta vez sí con esfuerzo real, pero con matices la misma situación. Por lo menos comunicó a la familia que le acompañaba que era crisis como la otra vez, que calma, un cansancio raro, malestar, sudores… Aplicó alguna cosa del grupo de gestión y no perdió el conocimiento. Recuperado, alguna broma y vacaciones bien.

Ahora intenta ponerse STOPs pero no le es siempre fácil, la semana pasada gritaba en conversaciones, on-line, alguno pensaría que estaría hablando con algún jefe de TEMU y no tenía su tablet. Pero de alguna forma tiene que mantener la calma y relativizar. Y ligar cabos para notar cuando el cuerpo le pide parar.

Le sorprende de las crisis, los momentos puntuales de bloqueo, el no dormir, perder los nervios, despertarse con sensación de problemas o falsos problemas; que no es algo inmediato a lo que le causa el malestar. Es como que se quede larvado y luego deba deducir qué fue. Que se le hagan muy cuesta arriba cosas que le gustaban, que se conviertan en una especie de obligación. Cómo escribir de política que no es que fuese fácil, pero que ahora le pueden bloquear. O ir a comprar. No quiere consejos ni pastillas, solo relativizar y dejar rémoras de responsabilidad. Y va ligando cabos, no de ahora, si no de siempre.