Actos irreversibles

Carlos Hidalgo

Antes de que “El Señor de los Anillos” pasara a ser una franquicia comercial y cuando todavía era considerado como una obra literaria, no como un molde de contenidos, no estaba mal considerado citar frases o pasajes de la obra de Tolkien. Hay uno, acerca de si es justo o no matar a las personas, en el que un personaje de la novela dice: Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.

Es una frase que leí durante mi adolescencia y que me dio mucho que pensar desde entonces, especialmente cuando se trata de asesinatos o de su versión estatal: la pena de muerte. La muerte es tan irreversible y tan definitiva que no se debería de administrar con la ligereza con la que se hace en el mundo que nos rodea.

Hace seis días que Brian Thompson, el consejero delegado de United Healthcare, una de las aseguradoras sanitarias más importantes de los Estados Unidos, fue abatido con tres tiros en Manhattan, a la puerta del hotel donde le esperaban para dar una charla a los inversores y seguramente presumir de los resultados de su aseguradora. Otro hombre, aún desconocido, se le acercó y sin mediar palabra le disparó en la espalda, en la pierna y en el pecho. En los tres casquillos recogidos por la policía había escritas tres palabras “deny” (denegar), “delay” (dilatar, retrasar) y “depose” (hacer una declaración jurada). Esas tres palabras son el lema oficioso de las aseguradoras para negarse a cubrir lo que ellas te venden cubrir y que en el caso de United Healthcare supone negar tratamientos oncológicos a niños, denegar ayuda domiciliaria o sanitaria a personas de la tercera edad y, en general, negar la asistencia médica a más del 26% de sus asegurados, todo ello con el fin, no de perder dinero, sino maximizar beneficios.

Cuando se hizo pública el asesinato de Thompson, que deja una viuda y dos hijos, las redes sociales estallaron en celebraciones de su asesinato, convirtiendo todo el rencor por el sufrimiento causado por estas empresas de sanidad privada en siniestro regocijo. Es tal el nivel de aprobación del asesinato, que las aseguradoras sanitarias estadounidenses están retirando de sus páginas web el nombre y las fotografías de sus ejecutivos, por miedo a que otros sigan el ejemplo del anónimo asesino, o a que este decida reincidir.

Empleados de United Health, que han hablado con los medios con la condición del anonimato, dicen que Thompson era precisamente de los ejecutivos más humanos de la empresa y que les hablaba abiertamente de mejorar las coberturas, ofrecer un mejor trato a los pacientes y replantear el sistema sanitario estadounidense, donde una sanidad pública y universal como la que disfrutamos en este país es algo absolutamente impensable. Como todas las aseguradoras, las grandes empresas que ofrecen sanidad en los EEUU deciden los precios y las coberturas en base a cálculos de probabilidades, a algoritmos y a consideraciones de coste-beneficio para ellos. Estimulan además a médicos, hospitales y empresas farmacéuticas a elevar los precios, sabiendo que es virtualmente imposible que su mercado se les rompa por la parte de la demanda. Esos algoritmos y cálculos deciden sobre la vida y la muerte de las personas y las tres cínicas D de su lema oficioso, denegar, dilatar y declarar, suponen un ahorro para su empresa, pero también que te puedas arruinar de por vida por los costes sanitarios si te rompes un brazo o si tienes un hijo. Tanto demócratas como republicanos han participado en comisiones de investigación donde las aseguradoras salen muy mal paradas, precisamente por su política de priorizar la maximización de beneficios sobre la protección de la vida y la salud de los ciudadanos estadounidenses.

Pero ¿merecía Thompson morir? Si preguntas por las redes sociales, seguramente te dirán que sí, que, aunque no fuera el peor de los ejecutivos sanitarios, era una parte necesaria de un sistema que arruina y siega vidas, sin más objeto que hacer ricas a personas que ya lo eran. Incluso te citarán cómo la muerte de Thompson ha tenido algo que ver en que BlueShield, otra aseguradora, se echase para atrás en una nueva política que iban a implementar: pagar la anestesia en una operación solo hasta determinados límites de tiempo; más allá o se seguía operando al paciente sin anestesia, o se le ponía una suerte de taxímetro durante el tiempo restante de tu intervención.

Y a la vez Thompson, repito, era un amante esposo, el padre de dos niños, un tipo de que los empleados de los niveles más bajos de su empresa hablaban bien, alguien que acordó con el excandidato a vicepresidente y gobernador de Minnesota, Tim Walz, el establecimiento de unas coberturas estatales que casi se parecen a una sanidad pública. ¿La muerte de Thompson va a servir para que las aseguradoras sanitarias se humanicen? ¿O para que con un gobierno de Trump los CEO expriman y tiranicen más a sus asegurados, pero ahora con protección policial, además de privada? ¿Esta muerte va a salvar vidas? ¿Era necesaria? ¿Estaba justificada? Lo que está claro es que no se puede revertir. Ni la de Thompson, ni las causadas por no poder permitirse la asistencia sanitaria.

6 comentarios en “Actos irreversibles

  1. Yo siempre digo que estoy absolutamente en contra de la pena de muerte pero que eso no quiere decir que no haya gente que, en mi opinión, no la merezca. Pero nunca me ha tocado, y espero nunca sea el caso, decidir sobre la vida o la muerte de nadie. Porque sería un juicio irreversible y muy grave para hacer. Dicho lo cual, no puedo dejar de alegrarme de que algunos capuyos máximos pierdan la vida. Por ejemplo, me habría alegrado de que Assad hubiera caído antes de escapar a Moscú.
    Sobre este señor, por supuesto no he escrito en ningún lado que me alegre de su muerte pero sí he pensado que bueno, que no me extraña que haya gente que tenga motivos de venganza, etc. Parece que era de lo menos malo del sector. Menos justificada aún la toma de la justicia por su mano.

  2. «¿La muerte de Thompson va a servir para que las aseguradoras sanitarias se humanicen? ¿O para que con un gobierno de Trump los CEO expriman y tiranicen más a sus asegurados, pero ahora con protección policial, además de privada? ¿Esta muerte va a salvar vidas? ¿Era necesaria? ¿Estaba justificada? Lo que está claro es que no se puede revertir. Ni la de Thompson, ni las causadas por no poder permitirse la asistencia sanitaria.»

    Al parecer sitúa usted en el mismo plano la muerte de Thompson y la causada porque alguien no puede permitirse una asistencia sanitaria . Una es un asesinato y la otra el resultado de un sistema sanitario muy deficiente a la hora de asignar recursos que hunde sus raíces en la idiosincrasia de esa gran nación . Estoy seguro de que conoce la diferencia y también que esa muerte no era necesaria y mucho menos justificada . En efecto , ambas no se pueden revertir al igual que podemos perder un bolígrafo o un padre , pero la diferencia salta a la vista .

    Si su intención es criticar los seguros médicos privados los últimos datos en España dicen lo siguiente :
    « En España, más del 25% de la población cuenta con un seguro de salud privado, lo que equivale a más de 12 millones de personas. Este número ha crecido significativamente en los últimos años, especialmente desde la pandemia de COVID-19, debido a factores como las largas listas de espera en la sanidad pública y la preferencia por servicios específicos que ofrecen los seguros privados, como la posibilidad de elegir especialistas o acceder a habitaciones individuales en hospitales

    El sector de seguros privados de salud generó en 2023 una facturación récord de 11.238 millones de euros, lo que demuestra su relevancia dentro del sistema sanitario español y su constante expansión .

    Este crecimiento no está limitado a personas con altos ingresos, ya que muchas familias y personas de ingresos medios contratan seguros privados como complemento a la sanidad pública. Esto se debe a factores como la accesibilidad de sus precios y la percepción de una mejor calidad en ciertos servicios sanitarios »

    .

  3. Las listas de espera en la Sanidad pública son el caldo de cultivo de las aseguradoras de la sanidad privada.
    Y el caldo cada vez es más espeso gracias a presidentes autonómicos del PP de Feijoo.

  4. Amistad , aquí puede ver como lo que dice no se corresponde con la realidad según fuentes oficiales .
    Por otro lado , desgraciadamente habría que decir , Asturias y Navarra no presentan las mejores cifras .
    En general creo que los españoles están orgullosos de su sistema público y la calidad de sus profesionales . Sin duda alguna , las diferencias históricas de renta explican alguna de las diferencias y también la solidaridad interterritorial en los avances .
    Lo que nada explica es el adoctrinamiento hooligan .

    « Las comunidades de Madrid, Euskadi y Baleares son las que mejores cifras presentan a junio de 2024 en cuanto a tasas de pacientes en espera para ser atendidos en procedimientos quirúrgicos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) por cada 1.000 habitantes, según la actualización del Sistema de Información de Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud (Sisle) del Ministerio de Sanidad.»

  5. No hombre , sírvase usted mismo . Investigue ,lea, reflexione y luego opine. Por este orden .

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