Una de hurtos

Marc Alloza

Esta semana una conocida me comentó acerca de una conversación que había escuchado casualmente por la calle. Dos mujeres debatían sobre cuál de los comercios era más adecuado para ir a robar. Que si ahora en el Mercadona habían reforzado la seguridad, que si en La Sirena mejor si entraban las dos por separado. Incluso se pararon ante una tienda de ropa de barrio que a duras penas se mantiene, haciéndose señas sobre la idoneidad de probarlo allí. En sus perfiles de LinkedIn debe figurar ampliamente acreditada una dilatada experiencia en hurtos en comercios. Con competencias respaldadas por varios usuarios como orientación a objetivos y resultados, capacidad resolutiva o lío management.

Hace escasamente un mes, en una comida en un restaurante, le birlaron la cartera a un familiar. El caso tiene triste mérito, pues la tenía en un bolsillo interior de la chaqueta que se encontraba colgada en la silla en la que estaba sentado y justo enfrente de mí. A toro pasado dedujimos que fueron dos pseudo-clientes que se sentaron detrás nuestro y que tras enredar mirando la carta tomaron las de Villadiego sin consumir ni despedirse. A la altura de los postres los mensajitos del banco colmaban el móvil. Gritos sordos de un móvil que había quedado olvidado en un rincón de la mesa junto al mío. Dios no quiso que se los llevaran también o quizás los desecharon tras una rápida tasación visual con resultado de chatarra. Sigue leyendo

La tómbola que siempre toca

Julio Embid

El pasado domingo tuvieron lugar las elecciones al Parlamento Europeo y asistimos alucinados a un resultado inédito en España: dos listas diferentes de ultraderecha lograban representación. En España no había ocurrido antes. Miento, en Cataluña en las últimas elecciones autonómicas sí, con la entrada de Alliança Catalana en el Parlament. Ultraderecha amb tomaquet.

Resulta curioso que una campaña con pocos fondos (no había farolas ni autobuses con la cara de Alvise) como la de Se Acabó la Fiesta lograse 800.000 votos, pero su campo de batalla es otro: Telegram y los bulos, un bulardo detrás de otro. Por lo general cuando personas con dos dedos de frente me hablan de la Agenda 2030 (que en realidad no es sino un listado de buenas obras como la paz en el mundo o acabar con el hambre y reciclar aprobada por la ONU y todos los países), desconecto. Para la ultraderecha es la suma de todo lo que no les gusta y todo lo malo, incluyendo hacer la cama al levantarse por las mañanas, poner el ticket en la zona azul o levantar la tapa antes de mear. En Telegram y en Tiktok hay innumerables propagandistas diciendo que todo lo malo que te ocurre no es culpa tuya sino de la Agenda 2030, una suerte de Protocolos de Sion del siglo XXI, que han hecho que tu mujer, José Luis, te haya dejado, harta de que vinieras borracho a casa, porque el feminismo le ha lavado el cerebro, y ahora no tengas ropa limpia que ponerte porque no te apañas con la lavadora. Sigue leyendo

Tras la tormenta

Juanjo Cáceres

Sobrepasado por fin el ciclo electoral 2023-2024 con el último proceso electoral previsto, una de las preguntas que cabe hacerse es de donde sale toda esa imagen de impotencia en que ha incurrido todo el abanico de partidos de izquierdas que han gobernado los destinos del país y de comunidades autónomas relevantes en los últimos años. El grito “que viene la (extrema) derecha” ha estado resonando con fuerza durante semanas. Un grito que el PSOE en 1996 utilizó como última tabla de salvación para impedir la victoria del PP, pero que no sirvió para impedir la proclamación del primer gobierno del Partido Popular liderado por el inefable José María Aznar.

(“inefable” es una palabra tan polisémica, que siempre debe usarse con la voluntad de que el lector la acomode a su propia visión del personaje a que se refiere. Entiéndase así)

El grito “que viene la derecha” es por lo general el grito de la derrota. La sufrió el Felipe González de la época del dóberman y la sufre cualquiera que no tiene mejores argumentos a los que agarrarse. Esa falta de argumentos tiene indicadores muy preocupantes. Por ejemplo, ni España ni Catalunya disponen de presupuestos aprobados en 2024, a pesar de que había una mayoría suficiente para lograrlos, y de hecho la falta de unos ha dado lugar a la falta de otros. Hay quien considera la falta de presupuestos como un problema menor, pero sin ese instrumento rector de las políticas públicas, que delimita las reglas del juego, las administraciones sufren. Unas administraciones que ya en condiciones favorables sufren lo indecible por ejecutar los recursos de que disponen y sacar provecho de todo lo que sus presupuestos dan de sí. Sigue leyendo

Todo el mundo lo vio venir, nadie lo vio venir

Carlos Hidalgo

El que un agitador populista, que se basa en las redes sociales y en un canal de la aplicación de mensajería Telegram para difundir bulos (y vivir de ello) haya conseguido 800.000 votos, ha caído como una bomba en el debate público convencional. Y digo debate público convencional porque esto ha dejado claro que hay debate en otros medios y entornos que no se habían tenido en cuenta hasta ahora.

Que esto haya pasado no dice nada bueno, ni de cómo los dos grandes partidos tradicionales se comunican con la ciudadanía (aunque hay momentos en los que a uno se le da mejor que al otro y al revés), ni de cómo los medios de comunicación llegan a donde tienen que llegar, ni de cómo fijan los temas de la agenda pública. En este caso concreto fue muy triste ver cómo una periodista del diario más importante de nuestro país, medio presumía, medio se lamentaba de no conocer al cabeza de lista de la agrupación electoral que ha dado la sorpresa en estas elecciones europeas. Sigue leyendo

Europa resiste con algún sobresalto y el PSOE también

LBNL

Sucedió más o menos lo esperado, con algún sobresalto en Europa. También en España donde el PP esperaba arrasar y ganó, pero el PSOE no se hundió de lo que cabe deducir que Sánchez y su partido superaron por tanto el supuesto referendo sobre la amnistía ilegítima, el fin de la independencia judicial y la corrupción generalizada en el PSOE e incluso en la familia del Presidente. Qué se le va a hacer… será que el tremendismo y el fango tienen un recorrido limitado. Afortunadamente. Lo demás según lo previsto: Vox consolidada como tercera fuerza, por encima de la suma de Sumar, valga la redundancia, y Podemos. ERC superó a Junts, Ciudadanos acabó de consumar su suicidio y lo de Alvise consiguió hasta tres escaños, sin duda la peor noticia – populismo anti sistema descarnado – pero recordemos que Ruiz Mateos consiguió dos escaños europeos en su día. ¿Y ahora qué? Volveremos sobre ello más abajo.

A nivel europeo tampoco hubo realmente sorpresas: la derecha (PPE) primera, socialdemócratas (SD) segundos, liberales (RE) terceros, la derecha extrema (ECR, con Meloni a la cabeza) cuarta, la ultra derecha (ID liderada por Le Pen) quinta, los verdes (sextos) y la izquierda extrema cerrando el pelotón, sin desdeñar a un nutrido grupo de no adscritos a ningún grupo parlamentario. Ciertamente, la amplitud de la victoria de Le Pen en Francia y que los filo nazis de AfD hayan quedado segundos en Alemania, son dos motivos de grave preocupación. Macron ha disuelto la Asamblea confiando en que Le Pen se desgaste fuertemente desde la presidencia del gobierno, asumiendo que gane las elecciones en julio, y aprovechando que la política exterior y de defensa en Francia está en manos del Presidente de la República, que no del Primer Ministro. Lo de Alemania es más complicado porque las elecciones debilitan todavía más a Scholz y también a su socio Verde, que cayó fuertemente. Y con Alemania noqueada es difícil avanzar en Europa. Veremos. Sigue leyendo

Nos jugamos mucho en las europeas

LBNL

Mucho más de lo que nos pensamos. En España la mayoría votamos en clave estrictamente nacional y así interpretarán los resultados el lunes los partidos políticos y la prensa nacional. Pero lo que vamos a votar es la representación en el Parlamento Europeo, que queda muy lejos (¿en Estrasburgo o en Bruselas?), nadie sabe verdaderamente lo que hace y no cuenta. Gran error. Se solía decir que el 75% de la legislación que rige en España – sí, también en las autonomías más autónomas – proviene de la Cámara de Estrasburgo (los plenos son allí, una semana al mes; el resto, trabajo de las diferentes comisiones parlamentarias, por ejemplo, es en Bruselas) pero cualitativamente es todavía más importante porque prácticamente todo lo que nos afecta – desde si los supermercados deben cobrar por las bolsas del plástico al precio del gas o la digitalización de la sociedad, el reemplazo de los motores de combustión o las condiciones de trabajo, pasan por el Parlamento Europeo, que tiene la última palabra. E importa quiénes deciden por más que no entendamos cómo lo hacen.

Tradicionalmente en el PE han “gobernado” en coalición los democristianos (hoy el PPE) y los socialdemócratas (SD). Últimamente han necesitado del apoyo de los liberales (RE, que incluyen a Ciudadanos) y hasta de “los verdes” (que incluyen a ERC, por ejemplo). No todas las delegaciones nacionales votan con sus grupos ideológicos todas las decisiones, especialmente cuando las posiciones de sus países de origen varían. Por ejemplo, puede resultar que los eurodiputados del PSOE voten en contra de una medida que entienden perjudicial para España y coincidan con los del PP pese a que el PPE y SD voten mayoritariamente a favor. O al contrario, o una combinación, pero el eje ideológico suele ser el que más pesa, por encima del nacional. Sigue leyendo

La gran irresponsabilidad de ERC

Verónica Ugarte

No ha tenido problemas Marta Rovira en decir que su partido no tiene miedo a nuevas elecciones. Oficialmente está claro: los altos mandos del partido republicano no tienen contacto con la realidad.

En su campaña electoral del 2003 Zapatero prometió que apoyaría la reforma del Estatut de Catalunya que saliera del Parlament catalán. Eran los tiempos del tripartito y era necesario apoyar al PSC frente a sus socios de Gobierno, ERC y los antecesores de Comuns y Sumar: Iniciativa per Catalunya-Esquerra Unida. A partir de ese momento más de una persona pensó: «no están hablando en mi nombre».

La necesidad de una independencia de España era y es parte del imaginario nacionalista catalán (no olvidemos que existe el nacionalismo español, ese que nadie menciona pero que salta al ruedo cuando siente atacada la “unidad de España y su Constitución”) desde hace décadas. No quiero entrar en el tema con Francesc Macià y Lluis Companys porque hablamos de situaciones histórico-sociales diferentes. Hablo de los actuales y de los predecesores de ERC. Sigue leyendo

España bajo (cíber)asedio

Carlos Hidalgo

Mientras España celebra o lamenta una nueva copa de Europa del Real Madrid, celebra el ascenso a una división superior de su equipo o se lamenta por su descenso, es más que posible que los datos personales de casi todo el país se estén subastando en algún foro de la llamada web oscura.

Todas o casi todas las empresas del IBEX 35 han sufrido ciberataques a lo largo de los cuatro últimos años. Ataques en los cuales se han robado datos de sus clientes, proveedores y usuarios. Teniendo en cuenta que muchas de las empresas del IBEX nos son imprescindibles para poder vivir en sociedad (ya sean eléctricas, empresas de telecomunicaciones, bancos, constructoras o cadenas de supermercados), el alcance de esos ataques afecta a casi todos los habitantes de España. Por no hablar de los ataques a entidades públicas, como ha sido el caso de la DGT o el del Poder Judicial, cuyas bases de datos son enormemente vulnerables y han sido asaltadas muchas veces. Sigue leyendo

La privatización de la inversión sanitaria en España

David Rodríguez Albert

 El Ministerio de Sanidad acaba de publicar una serie de datos bastante reveladores sobre la financiación sanitaria en España. Antes de entrar en un análisis detallado, hay que señalar que el propio Ministerio habla de gasto sanitario, cuando algunos preferimos utilizar el término “inversión”. La diferencia radica en que se entiende que el gasto supone más un destino de recursos a fondo perdido, mientras que la inversión implica un beneficio social futuro en forma de un mejor estado de salud de la población.

La inversión total en salud en España representa el 10,7% del PIB, ligeramente por debajo de la media de la OCDE, que llega al 10,9%. Si consideramos este dato de manera aislada, parece que nuestra situación es asimilable a la de los países de nuestro entorno, pero esto cambia sustancialmente cuando dividimos la inversión total entre la pública y la privada, como vamos a ver a continuación.

Según cifras del Observatorio de la Sanidad Privada 2024, la financiación privada española se sitúa en el tercer lugar de toda Europa, llegando al 3,1% del PIB, solamente por debajo de Portugal y Suiza. Pero si además sumamos los fondos destinados a conciertos con la sanidad privada, esta cantidad se eleva al 3,8%. Es evidente que el mayor peso de las aportaciones privadas va en detrimento de la inversión pública, que acaba quedando de manera más significativa por debajo de la media internacional. Por tanto, España tiene uno de los sistemas de sanidad más privatizados de Europa en cuanto a su financiación. Sigue leyendo

¿Quién se encarga de la política exterior del PP?

Carlos Hidalgo

Hace dos años, cuando empezó la invasión rusa de Ucrania, un analista de inteligencia me preguntó si yo sabía quién era el responsable en el PP de política exterior. Y no le supe contestar. En aquel momento el presidente del PP era todavía Pablo Casado y parecía que aún no le había dado tiempo de designar a una persona que fijase las líneas del principal partido de la oposición en ese aspecto. Unos días después Casado se vio forzado a dimitir de la presidencia del partido debido a la presión de Isabel Díaz Ayuso y al descontento de otros barones regionales acerca de cómo había gestionado los asuntos internos de su formación.

Llegó Alberto Núñez Feijóo y tampoco hubo ningún movimiento destacable en ese sentido. En teoría, el responsable sería Gabriel Mato, bajo la supervisión directa de Esteban González Pons. Pero Mato, hermano de la exministra Ana Mato, no tiene visibilidad pública y las declaraciones del PP sobre política exterior, aun siendo muy escasas, tampoco parecen depender en exclusiva de González Pons. Sigue leyendo