En una liturgia inabarcable

Juanjo Cáceres

“…No obstante, ni el aumento de riquezas, ni el rápido acrecentamiento de la talla política del Papa, derivada de su papel en la coronación imperial de Carlomagno, lograrían generar un aumento perceptible de la autoridad religiosa global del papado. En la práctica, serían los emperadores quienes siguieran rigiendo los destinos de la cristiandad occidental…”.

Sobrecogido y extrañado todavía por el impacto de la visita a España de León XIV, Armando, busca en las páginas de Cristiandad, del historiador Peter Heather, algún hallazgo que le ayude a analizar una visita que sus colegas no dudan en calificar de histórica. En la redacción se ha alcanzado un consenso sobre la forma de referirse a ella, pero también una dispersión absoluta respecto a su significado y su impacto. Y este sábado, con el Papa ya de vuelta en el Vaticano, Armando tiene el encargo de decir algo más. Algo que suene distinto o que aporte una perspectiva diferente.

Es consciente de la enorme dificultad de la tarea, pues cada vez que intenta explicar el presente, las premisas parecen inconsistentes y las predicciones inútiles. Demasiada complejidad, demasiados elementos actuando simultáneamente y demasiados detalles. La tentación del algoritmo parece llamarle. Tal vez una aplicación implementada en la nube y que consiga hallar patrones mediante el Big Data pueda resolverle su problema, pero se resiste a ello. No quiere renunciar a su voz, ni a su palabra. Tampoco quiere poner en manos de entes artificiales la labor de crear, pues le parece una forma distinta de declararse derrotado y desbordado.

Las lecturas sí parecen servirle de apoyo. En los papados carolingios cree encontrar la justa medida entre impacto y limitaciones. Los poderes temporales que ostentaron los emperadores los ostentan hoy las grandes potencias regionales, los gobiernos y los parlamentos. El mensaje del papado puede ser oído y generar una forma de autoridad moral, pero le parece que sería verdaderamente asombroso que tuviera un impacto relevante sobre el tablero de juego geopolítico. Más aún en un mundo profundamente secularizado, donde ni las grandes potencias son todas cristianas, ni Occidente sigue siendo católico.

Pero no se le escapa cierto elemento de excepcionalidad. En realidad, tan solo uno, tal vez no suficientemente subrayado ni explicado hasta ahora. ¿Es lo bastante relevante para convertirlo en el centro de gravedad de su texto? Desconoce la respuesta, pero se dispone a intentarlo.

En tiempos desordenados

Poco más se puede explicar sobre lo acontecido estos días. Sobre el enorme impacto mediático, emocional y político causado por la visita del Papa León XIV, en tres etapas, cada una de ellas con un signo diferencial predominante. En Madrid, el político. En Cataluña, el religioso. En Canarias, el humanitario.

La connotación clara de cada etapa queda perfectamente explicada por sus elementos preponderantes: el discurso en el Congreso de los Diputados, la consagración en la Sagrada Familia completada con varios actos de intenso signo religioso —especialmente la asistencia a la misa de las horas o la visita a la abadía de Montserrat— y el discurso de Arguineguín. Ninguna de las otras dimensiones se llegó a mostrar del todo ausente, porque el Papa nunca deja de ser Papa, pero la preponderancia de una sobre el resto fue clara, inequívoca e intencionada.

Y si bien la visita a Gran Canaria y Tenerife marcó un hito en el pronunciamiento de la Iglesia frente a la enorme crisis humanitaria causada por las migraciones y por la laxitud de los poderes temporales europeos, lo más sorprendente fue la apertura de par en par de la sala española de la soberanía popular para que León XIV dijese lo que quisiese. Y lo que es más importante: que todo lo que dijese quedase libre de cualquier crítica y fuese aplaudido de forma prácticamente unánime.

¿Por qué? ¿Por qué un Parlamento cede el micrófono al papado y concede que este realice todo un conjunto de manifestaciones políticas que van a ser aplaudidas, tengan el contenido que tengan, incluso aunque vayan en una dirección radicalmente opuesta a lo que ese Parlamento se propone legislar o ha legislado ya? ¿Por qué los partidos políticos creen que es un momento para callar y para detener sus interminables pronunciamientos políticos?

Las respuestas a estas preguntas son más debatibles de lo que puede parecer. Y no creo que la causa fundamental sea que en este breve pontificado de poco más de un año León XIV haya alcanzado una extraordinaria estatura moral. Tampoco que el mundo gire hacia el cristianismo y la Iglesia buscando una brújula, tal y como se ha afirmado hasta la saciedad, ignorando tantos otros fenómenos contradictorios y mucho más persistentes (desde las bajísimas tasas de natalidad de los jóvenes hasta la crisis del sacerdocio, pasando por el carácter meramente formal y superficial de las manifestaciones del hecho religioso en Europa).

No. La reverencia del hemiciclo al Papa fue la expresión de la impotencia. Del deseo de traer otras voces más poderosas cuando las propias ya no transmiten nada y ya no significan apenas nada. Y así quedó de manifiesto en Canarias, donde esas palabras humanitarias incorporaban un profundo mensaje político que enmendaba la totalidad de la política migratoria europea. El Papa no fue más claro de lo que ya han sido en el pasado ONGs y otros agentes implicados en la ayuda humanitaria a los migrantes, pero ningún otro poder político se atreve ya a decir lo mismo de la misma manera, bien por temor a ser rechazado por el electorado, bien por la indisimulada ambición de asaltar el poder sobre los votos de la xenofobia y el miedo.

Muchos fueron los diputados, senadores e invitados que se acercaron al Congreso para escuchar a León XIV, pero todos nos pudimos dar cuenta de que, en realidad, no llegaron a comparecer. Porque aquel día solo lo vimos a él. Y porque comprendimos que el verdadero acontecimiento no fue la llegada del Papa, sino el descubrimiento de que aquel lugar llevaba ya mucho tiempo vacío.

Educación, objetivos para incumplir

Marc Alloza

Este año el colectivo docente está protagonizando huelgas y protestas para reivindicar una mejora en la educación. No sólo se trata de mejora salarial, sino también de reducción de ratios, más personal especializado en la educación inclusiva y menos burocracia.

Uno de los pilares para el progreso de las naciones es tener un sistema educativo eficiente, igualitario, que permita al alumnado aprender y desarrollarse emocional e intelectualmente de forma adecuada. Para los más jóvenes y pequeños, permitir focalizarse en el estudio contemporizando con ocio, cultura, viajes, amistades, deporte, un largo etcétera de actividades y por supuesto fiesta para los mas adolescentes, forma parte de ese aprendizaje. Hacerlo de forma despreocupada con las necesidades emocionales y económicas cubiertas y con responsabilidad, es una buena fórmula para progresar y hacer progresar a la sociedad. Es una responsabilidad generacional el brindar a las siguientes todo tipo facilidades para que puedan desarrollarse igual o mejor que las de uno mismo.

No cabe duda de que la generación de mis padres lo logró y no lo tuvo fácil. En mi círculo más cercano pasaron hambre, trabajaron prematuramente en edad escolar, vivieron en chabolas e incluso fueron represaliados largos años de paz. Pero en la mayoría de los casos, pudieron brindar a sus hijos unas condiciones educativas mejores que llevó a varias generaciones a ser las más preparadas de la historia. Pero eso ya pasó.

Los docentes y padres de ahora han tomado un testigo que viene con hambre atrasada. Desde hace años se observa que no vamos bien. En las protestas no se trata sólo de quejarse de que los docentes cobren un 4% menos que hace 10 años. Mucha gente piensa que tienen muchas vacaciones. Y que lo docentes no se deberían quejar tanto, que sus sueldos también están en permafrost desde la época de Guardiola y Mourinho. Quizás este es uno de los problemas de nuestra sociedad que hemos perdido el espíritu crítico y nos meten goles como Alemania se los va a meter a Curaçao por todos los lados. Los docentes y los médicos se quejan por una realidad que en el fondo afecta a la mayoría y es que a pesar de que la economía crece, los salarios lo hacen a un ritmo menor que la inflación, e infinitamente por debajo de los precios del alquiler o compra de vivienda.

Inflación media anual 2006 – 2025

Etapa 3 La Vuelta 2026 “Media” montaña

Pongo también la inflación de estos meses de 2026 por si alguno de nuestros distinguidos lectores con el trasiego diario, el ir y venir etc, no se ha percatado de que este año siguen subiendo los precios en general.

Los salarios en cambio también suben, pero más moderadamente en general claro, siempre hay excepciones como las de… (queda como ejercicio para el lector, no valen personas investigadas en procesos judiciales).

Evolución salarios medios brutos mensuales del empleo principal 2006 -2024

Etapa 18 La Vuelta 2026 Contrarreloj

Pero como decía, no sólo es esto que no es poco, es que no vamos bien.

Tras seis leyes educativas en 36 años, a saber:

1990 – LOGSE: Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo. Amplió la escolarización obligatoria hasta los 16 años y sustituyó la estructura EGB/BUP por Primaria, ESO y Bachillerato.

1995 – LOPEG: Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los centros docentes.

2002 – LOCE: Ley Orgánica de Calidad de la Educación; se aprobó, pero su implantación efectiva quedó muy limitada.

2006 – LOE: Ley Orgánica de Educación; sustituyó el marco previo y mantuvo la estructura general de la LOGSE.

2013 – LOMCE: Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, también llamada “ley Wert”. Introdujo reválidas o pruebas externas al final de etapas

2020 – LOMLOE: Ley Orgánica de modificación de la LOE. Recupera un enfoque más inclusivo, equitativo y competencial.

La situación es la siguiente. A nivel de indicadores europeos (fuente gencat):

Educación infantil y atención a la infancia. Población escolarizada entre los cuatro años hasta la edad de inicio de la escolarización obligatoria.

Objetivo UE-28: 95% Objetivo España:100%          

Alumnos de 15 años con bajo rendimiento en Comprensión Lectora (datos en porcentaje)

Objetivo UE-28: 15% Objetivo España:15%

Alumnos de 15 años con bajo rendimiento en Matemáticas (datos en porcentaje)

Objetivo UE-28: 15% Objetivo España:15%

Alumnos de 15 años con bajo rendimiento en Ciencias (datos en porcentaje)

Objetivo UE-28: 15% Objetivo España:15%

Nobles objetivos se han fijado ministerio de educación y departamentos autonómicos pero el plan no funciona y en lugar de acercarnos nos alejamos más y más. Habrá que hacer algo. (Igual continúa…)

Cristianismo olímpico.

Sergio Patón

No sé si lo saben pero el escudo del Centre d’Esports l’Hospitalet tuvo que cambiar no hace muchos años, de hecho recuerdo al presidente del club entonces en TVLH hablando de incluso si cambiar el nombre, porque se le hacía extraño que hablar de Deportes (Esports) cuando toda la vida había sido sólo un club de fútbol. El nombre no cambió pero sí perdió los 5 aros olímpicos porque el COI así lo quiso, que es quién pone y quita la marca olímpica desde Lausana en Suiza y no desde Larissa en Grecia.

Viendo al Papa de Roma, jefe espiritual de los cristianos católicos, por las Españas, se le podría pedir que hiciese algo parecido al COI y quitase la marca cristianos o católicos a tantos grupos que no siguen sus orientaciones y dicen serlo. Algunos hipócritas dicen ser de la iglesia de Roma y no lo son. Si no hacen ver que son católicos no los leería nadie ni los escucharía nadie. O sea que ¡Al loro!. Todos esos que no hacen más que pleitear con tan buena fortuna que tienen un juez que les admite la demanda, aunque más adelante caiga por los temas más variados, contra todo liberal, izquierdista, libre pensador o ateo que les cruce.

O que les diga a PP y VOX que dejen de decir que se basan en su doctrina, sus valores y su nosequé cristiana cuando han hecho de todo contra los resultados prácticos de la ILP para la regularización extraordinaria de personas extranjeras que ha promovido desde Cáritas y desde la misma Conferencia Episcopal Española:

“La Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Cáritas y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española celebran el anuncio de un proceso que lleve a la regularización extraordinaria de personas migrantes que viven en nuestro país. Consideran esta medida como un acto de justicia social y reconocimiento a tantas personas migrantes que con su trabajo llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país aún a costa de mantenerles en situación irregular.

Este Grupo Eclesial de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) considera que la regularización extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería, al ofrecer respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias.”

Porque sí amigos, ser católico es esto. Católico, viene de universal, vamos que es una especie de internacional, y lo de iglesia, pues no es el edificio sino que es su asamblea de fieles. Porque muchas de las cosas de la iglesia no vienen del latín, sino del griego, ¡qué cosas!, que allí y para Oriente está la iglesia cristiana ortodoxa. Que probablemente sea la buena o cuanto menos la original, de allí llegó a los eslavos, entre ellos los rusos. Los rusos que por cierto a la asamblea le llaman soviet. Así que internacionalismo, varias internacionales por cierto, asamblearismo, pero con centralismo democrático…. y un comité central que habla con la razón de ser de la Humanidad y ya nos van explicando. Estaba todo inventado, y aquí tenemos puntos de encuentro, muchos y variados, y en muchas otras cosas las izquierdas con ellos. Y de hecho muchas de mis militancias las he compartido y comparto con católicos. Que hay otras cosas que no.

Yo no estoy de acuerdo con su propuesta respecto a la sexualidad y la pareja, que cada uno haga lo que crea en acuerdo con la parte implicada. Desde llegar virgen o no al matrimonio, hasta la posibilidad de divorciarse. Que los católicos se quieren casar para toda la vida pete quien pete y evolucione cómo evolucione cada uno pues muy bien. Que la voluntad de muchos es esa, pero luego la vida va como va. Déjennos hacer lo que acordemos al respecto y no se metan. Su dios les obliga a ustedes no al resto de la Humanidad, y tampoco contra los cuidados paliativos (el dolor no es bueno) y mi derecho a una muerte digna.

Y lo de la libre elección escolar, no cuela, y no colará hasta que me demuestren que al menos uno de los dos progenitores de sus niños se sepan los diez mandamientos y unos mínimos rudimentos de catolicismo. O cómo mínimo que estén casados por la iglesia y no divorciados, ni arrejuntados ni por el estilo. He visto situaciones de poco respeto por parte de familias de su alumnado en ceremonias católicas.

Y si todos somos de cultura cristiana por aquí, dejen que lo reinterpretemos como lo hacemos como otros mitos y mitologías. Y ya de paso y volviendo al inicio, no se quejen si van a unos juegos olímpicos de nuestras cosas paganas, que los dioses del Olimpo y sus juegos lo fueron antes.

Y sean como todos, como cualquier otra ideología o asociación cívica, con la misma legislación y financiación.

El muy devoto y muy incompetente alcalde de Madrid

Carlos Hidalgo

Me han irritado sobremanera las expresiones de deleite místico de José Luis Martínez-Almeida Navascués León y Castillo, alcalde de la muy infausta villa de Madrid, en el encuentro con el Papa en Cibeles, bien cerquita de su despacho.

Madrid estos días está cortada de arriba abajo. Por las obras que el poco previsor Almeida ha tenido a bien situar en puntos estratégicos de la ciudad, por las medidas de seguridad para los desplazamientos y actos del Papa y sin alternativas. No hay refuerzos en autobuses, no hay apenas refuerzos en el metro, se han cortado líneas enteras de la EMT pero, eso sí, se han puesto banderitas vaticanas a todos los buses y los primeros 30 minutos de Bicimad salen gratis. Si es que es consigues encontrar una bicicleta que no esté destrozada y te animas a pedalear por asfalto a 35 grados.

Esperanza Aguirre, que fue la persona que le apadrinó en política, solía mortificarle en público. “A Pepelu no le gusta trabajar”, “vamos a preguntar esto a Pepelu, que no tiene principios”, “Pepelu no dice la verdad ni equivocándose”. Y el entonces joven Almeida sonreía, riendo las humillaciones de la que fue su jefa.

El caso es que, opiniones de la muy antipática Aguirre aparte, Almeida es un alcalde desastroso. Bajo su mando Madrid está más sucia que nunca, atascada como no se veía desde los años 90 y con todo lo que depende del Ayuntamiento cayéndose a pedazos ante la complaciente mirada del alcalde que está encantado de conocerse.

En este Madrid en el que alcalde se encarga de exterminar árboles con cualquier excusa, los colegios públicos, cuyo mantenimiento e instalaciones dependen del ayuntamiento, alcanzan temperaturas que superan los 30 grados, poniendo en peligro la salud de niños y profesores, mientras que, en los plenos, el PP despotrica de la AEMET y dice que siempre han hecho casi 40 grados en mayo.

Almeida, que no desea que las empresas concesionarias de servicios públicos cumplan con sus cometidos. Las que tienen que mantener los parques no lo hacen, las que tienen que reparar el mobiliario urbano nunca ven los desperfectos. Las que se encargan de la limpieza de los colegios y guarderías encogen los metros cuadrados que tienen que limpiar y no pasa absolutamente nada. Hasta tal extremo la corporación de Almeida protege a las contratas, que cuando una guardería pública se quedó sin calefacción y agua caliente en pleno febrero, la junta municipal se aseguró de que desaparecieran las pilas de los termostatos, para que nadie acusara a la contrata de que no se cumplían las condiciones de confort térmico en el contrato que el propio Ayuntamiento había suscrito con ellos. Que hubiera bebés de 0 a 3 años azules de frío era y es alfo secundario para la visión del alcalde Almeida, sea esta la que sea.

Cuando se le preguntó al alcalde cuál era su plan para abordar el problema de la vivienda en Madrid, su orgullosa respuesta fue: “ninguno”. Y efectivamente, las medidas contra el sinhogarismo en Madrid son encoger los bancos para que nadie pueda dormir sobre ellos, restar recursos a los albergues y poner las viviendas públicas a precios de mercado, esto es: igual de caras que si fueran privadas.

Algo parecido ocurre con las unidades de asuntos sociales encargadas de combatir el absentismo escolar, la violencia de género o las situaciones de riesgo de pobreza. Todas ellas están subcontratadas a fundaciones, algunas de ellas muy rancias, muy opusinas y de muy invisible actividad, mientras que el ufano y dicharachero alcalde no ha tenido problemas en encontrar recursos para abrir una oficina “antiokupación”.

Martínez-Almeida se gana a pulso el ser el peor alcalde de Madrid, paradójicamente por seguir la máxima de toda su vida de hacer el menos esfuerzo posible.

Y al ver su místico gozo ante las canciones del grupo de pop cristiano “Hakuna”, me dieron ganas de recordarle a los niños que hoy mismo se asarán de calor en sus colegios y que Jesús dijo que a aquel que perjudicara a los pequeños, más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y tirarse a un río. No es que me apetezca particularmente que el alcalde aplique la bíblica sentencia, pero no estaría mal si empezara a cumplir con alguna de sus obligaciones.

El sistema educativo en la encrucijada

David Rodriguez Albert

Esta primavera estamos viviendo las movilizaciones educativas más importantes de nuestra historia reciente, especialmente en Catalunya y en el País Valencià. Más allá de las razones concretas y de las negociaciones específicas que están teniendo lugar, el malestar del personal educativo tiene motivaciones muy profundas que me gustaría analizar en este artículo, partiendo del caso catalán, que probablemente sea en buena medida extrapolable a otros territorios del Estado.

En los últimos años, se ha producido un fuerte aumento del número de alumnos identificados con necesidades específicas de apoyo educativo (NESE) en Catalunya. Las cifras oficiales muestran que se ha pasado de alrededor de 156.000 alumnos en 2019-2020 a más de 330.000 en 2024-2025, lo que supone un crecimiento superior al 100% en apenas cinco años. Este incremento no se explica únicamente por un aumento de trastornos o discapacidades. De hecho, la mayor parte del alumnado NESE actual corresponde a situaciones de vulnerabilidad socioeconómica. Aproximadamente, el 85% de los casos identificados pertenecen a esta categoría, mientras que una proporción mucho menor está relacionada con trastornos del desarrollo, discapacidades o necesidades educativas especiales de carácter clínico.

Estos datos ponen de manifiesto que el sistema educativo se ha tensionado de manera notable, y más en un contexto de recortes en el presupuesto público que venimos arrastrando desde hace casi dos décadas. En Catalunya, el gobierno ultraliberal de Artur Mas fue especialmente agresivo en su ataque contra los servicios públicos, pero otras fuerzas políticas, en mayor o menor medida, han ejecutado medidas austericidas en diferentes comunidades autónomas. Por consiguiente, se han limitado enormemente los recursos justo en el momento en que resulta más urgente y necesario atender a la diversidad creciente en nuestras aulas.

De hecho, son dos caras de una misma moneda. El estallido de los mercados financieros y la gran crisis que eclosionó en el 2008 contribuyó a incrementar de manera progresiva la pobreza infantil y las desigualdades sociales. Esto no generó directamente más trastornos, pero sí aumentó el número de alumnos con necesidades derivadas de situaciones económicas y familiares vulnerables. A su vez, la pandemia de la COVID-19 actuó como acelerador de problemas ya existentes, e incrementó las dificultades emocionales, los problemas de salud mental, los retrasos en el aprendizaje y una mayor visibilización de necesidades que antes podían pasar desapercibidas.

Siempre hay docentes o sindicatos cuya principal proclama se queda en el salario, pero esto no refleja el motivo central del malestar acumulado durante años de inacción en las políticas educativas. Algunos gobiernos han intentado desviar la atención de los verdaderos problemas en las aulas, predicando los mantras de la innovación y las competencias como elementos mágicos que iban a llevarnos a una especie de paraíso en resultados educativos. Pero nada más lejos de una realidad en la que el profesorado se encuentra desbordado por una situación insostenible. La falta de recursos y el aumento de la complejidad en las aulas van acompañados de una enorme ineficacia burocrática, y todo ello provoca una sobrecarga de trabajo que genera ansiedad, frustración y desmotivación creciente. El profesorado tan solo quiere ejercer con una cierta dignidad y atender al conjunto del alumnado como se merece. 

Hemos de evitar y combatir los discursos injustos y simplistas de algunas supuestas autoridades universitarias que claman porque dicen recibir a jóvenes cada vez peor preparados, responsabilizando de ello a la presunta inoperancia de las docentes. Muchos de ellos no denuncian, sin embargo, el aumento de las desigualdades y de las necesidades educativas especiales, ni los recortes presupuestarios que, por cierto, algunos de estos voceros han auspiciado desde algunas de sus cátedras.

Más allá de cómo finalicen las movilizaciones de este curso, la situación es crítica desde un punto de vista estructural, y requiere de una dotación de recursos muy superior a la actual y en consonancia con la media de la Unión Europea. La tarea es de largo recorrido, afecta a otras parcelas de nuestro frágil Estado del Bienestar, y la solución pasa necesariamente por algo que tantas veces propone la izquierda, pero que siempre se queda bastante a medias: una reforma fiscal progresiva que aumente sustancialmente la recaudación y permita a nuestros jóvenes ser educados de manera digna, en coherencia con lo que debería ser una democracia socialmente avanzada.

Cuidado con los fans

Carlos Hidalgo

Desde que Pedro Sánchez volvió a la secretaría general del PSOE, tras la crisis del partido que desembocó en su dimisión, una gestora y unas primarias en las que se impuso nuevamente, sus equipos han atravesado varias fases. Primero compuso una ejecutiva y un gobierno compuesto por sus fans incondicionales en las primarias; gente que, en su mayoría, estaba en los márgenes del partido o en segunda línea y que tras la resurrección política de Sánchez tuvieron la oportunidad de desempeñar cargos de responsabilidad. El paso del tiempo, los roces entre ellos y las exigencias de ejercer el gobierno hicieron que Sánchez fuera relegando a muchos de los que llegaron con él al poder y que reclutara a gente que no se había posicionado tan ciegamente con él. Y al final, muchos de los “primeros pedristas” han terminado de irse, ya fuera por pérdida de confianza o por estar involucrados en alguno de los casos que acosan hoy al PSOE, especialmente el roto que han hecho a la credibilidad de los socialistas José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ambos habiendo ejercido la máxima responsabilidad orgánica del PSOE por detrás de su secretario general: la secretaría de organización.

Leire Díez es de los pedristas “pata negra”. Aunque se define como periodista, es imposible encontrar nada que haya publicado en las hemerotecas. Pero sí que se vendía como tal. Y vaya que si se vendía. Leire era una presencia permanente en cualquier acto del Partido Socialista de Euskadi y el de Cantabria, siempre ofreciéndose a hacer cosas, siempre presentándose como experta en comunicación e increíblemente activa en redes. Cuando Patxi López fue Lehendakari, Leire se había ofrecido día sí y día también al PSE para hacer “acciones en redes” y crear cuentas falsas desde las que atacar al PNV, acciones que la responsable de comunicación de entonces rechazó con buen criterio, pues siempre suelen detectarse.

Sea como fuere, el PSOE de entonces atendía con amabilidad las peticiones de Díez pero trataba de no otorgarle excesiva responsabilidad, excepto cuando fue responsable de comunicación del PSOE de Cantabria en uno de sus peores momentos.

Todo esto cambió en los tiempos de la Gestora. Díez era parte del conocido como “equipo Sugus” o “equipo B” de la candidatura de Sánchez, dedicado a insultar y a señalar con el dedo a otros compañeros de partido, ya fuera con sus nombres verdaderos o con cuentas falsas. Curiosamente, en ese equipo estaba también René Perle, que sería luego la asistente de Ábalos, incluso cuando este fue expulsado del grupo socialista y suspendido de militancia.

A Díez se le recompensó con tareas en el equipo de redes del PSOE, hasta que este equipo se profesionalizó con la llegada de una excelente periodista proveniente de Mediaset. Y luego con cargos en diferentes empresas públicas, siendo el último de ellos en Correos, cuando es cesada con la llegada del incorruptible Pedro Saura, que ya había sufrido (y denunciado) los modos y tretas de Koldo, Ábalos y Cerdán cuando estaba en el Ministerio de Fomento.

Leire se ve obligada a reinventarse, como decimos todos ahora cuando nos quedamos en el paro. Así que parece que, usando su condición de persona de inconmovible lealtad, acude a Santos Cerdán con la idea de organizar un contraataque ante la ofensiva que los socialistas percibían con determinadas acciones judiciales, especialmente la lamentable instrucción del Juez Peinado del llamado “caso Begoña”.

Santos Cerdán, demostrando poco criterio y posiblemente el nivel de agobio que sentía por las riñas de un presidente que se quejaba de que no se le defendía lo suficiente, acepta la propuesta y es cuando se pone en marcha toda la esperpéntica operación de la cual nos vamos enterando estos días.

Cuando este caso salió, mientras que el PSOE se defendía diciendo que Díez era una fantasiosa, al estilo del llamado “Pequeño Nicolás”, yo expresé mis temores de que este caso se pareciera más al llamado “Caso Carromero”, en el que un fontanero de Nuevas Generaciones del PP fue mandado a Cuba en misión de rescate de un opositor al que acabó matando en un accidente de automóvil.

Leer las transcripciones de las grabaciones que le hicieron a Díez provoca muchísima vergüenza. Primero, porque a la interesada ni se le pasa por la cabeza que alguien la pudiera grabar, cuando resulta que casi todo el mundo lo hizo. Y luego sus bravatas, sus promesas y sus insinuaciones, pretendiendo pasar por sutil, no revelan a una persona que esté ni remotamente preparada para desempeñar la misión que ella pretendía cumplir, sea esta la que fuere. Si era como periodista de investigación que pretende escribir un libro, como ella defiende, es bastante poco profesional que sea ella la grabada en lugar de quien porta la grabadora y la libreta. Si es como agente secreta que desempeña una misión para defender a su partido, demuestra una bochornosa falta de prudencia y de sutileza a la hora de tratar con sus contactos.

Este caso es la enésima demostración de que los buenos fans no son necesariamente buenos colaboradores. Más bien lo contrario.

En la refriega

Juanjo Cáceres

“Existe la posibilidad de que todo quede en nada”, se dice a sí mismo Pedro mientras revisa la prensa matinal en el bar Cortinas, un lugar inmejorable para desayunar y no inferior a una biblioteca como punto de acceso y consulta de las principales cabeceras de la tan añorada prensa en papel.

Tras revisar los titulares y algunos artículos de los apartados nacionales de “El País”, apura su café con leche y sale a la calle a la búsqueda de un taxi, que no tarda mucho en detenerse frente a él. “Al Congreso de los Diputados”, indica al taxista, que dos segundos después pone en marcha su taxímetro, a fin de conseguir el mayor ingreso posible de esta carrera.

Llegado a su destino, accede a un viejo edificio situado a poco más de 50 metros de donde le ha dejado el vehículo y abre una puerta situada en la tercera planta, a la que ha accedido tras subir, sin esfuerzo alguno, por una estrecha escalera. Nada más entrar comprueba que tres personas trabajan incesantemente en la preparación de la sesión de hoy: Félix, colaborador, amigo y confidente; Carlos, de profesión economista, y Óscar, colega y compañero de fatigas.

  • Empecemos – sugiere Pedro nada más entrar. – A ver cómo se nos da hoy esta partida de mus.
  • ¡Yo voy con Pedro! – señala Félix situándose frente a él.

Carlos y Óscar forman así la otra pareja. Antes de sentarse, Félix enciende el televisor, desde donde empieza a oírse la tertulia de “Al rojo vivo”. Una tertulia que en ese momento profundiza, reitera y, sobre todo, da vueltas en círculos a los hechos conocidos la semana anterior sobre la investigación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y sobre el registro de la sede del PSOE por la UDEF.

  • ¡No sé si el Perro se va a librar de esta! – asegura Pedro mientras escucha a Ferreras hacer como que se echa las manos a la cabeza ante todo lo acontecido.
  • Yo creo que el Perro tendría que dar la batalla – confirma Óscar, mientras lanza una seña cerrando los ojos.
  • Mus – dice Pedro.
  • El problema no es él, sino el PSOE. También soy mus – afirma Óscar.
  • ¡Mus! – añade Félix.
  • Pues yo corto el mus y envido a grande – afirma con vehemencia Carlos. – Es sorprendente todo esto, teniendo en cuenta el buen estado de nuestra economía y los buenos datos de nuestra recaudación tributaria, que ha reducido nuestra deuda soberana a la mínima expresión. Órdago a grande.

Sin que ningún otro de los jugadores ejerza el turno de réplica, Carlos domina todos los lances y sitúa a su equipo por delante con un buen botín de puntos.

  • Has estado algo frío en esta ronda, Pedro – señala Félix, con gesto de cierta preocupación. – Te noto demasiado pensativo.
  • La reflexión de Carlos se ha quedado dando vueltas en mi cabeza, Félix, por lo paradójico que es vivir en el mejor de los tiempos y a la vez en el peor de los tiempos. Las palabras de Dickens vienen una y otra vez a mí, atrapado como me siento en una época en la que seguimos allí, pero que tal vez ya no es la nuestra.
  • Todos hemos pensado eso alguna vez pero queda mucha tela que cortar todavía y mucho que repartir – asegura Óscar. – Por cierto, ¿repartes, Carlos?
  • ¡Voy! – responde.

Y las cartas caen de nuevo sobre ese viejo tapete que tantas veces les ha unido anteriormente, estableciendo entre ellos un vínculo estrecho y solidario.

  • ¡Gracias, Carlos! – contesta Óscar mientras las recoge con rapidez. – Ahora era yo el que pensaba en tus palabras y la verdad es que creo que hemos perdido un poco el rumbo. Entre pantallas, engaños, medias verdades y dar vueltas a las cosas sin parar, acabamos haciendo un drama de todo, nos perdemos en hechos que no han sido probados y, entretanto, olvidamos lo bien que estamos. Yo creo que justamente es eso lo que muchos quieren. ¡Hay que saber reaccionar! ¡Hay que ser más valiente! ¡Hay que salir ahí y decir de una vez las cosas por su nombre y contestar a tanta desvergüenza! De momento soy mus.
  • Yo tengo compañero – manifiesta Félix. – Y estoy de acuerdo contigo, Óscar, en que, si además de que la prensa te pone fino, ofreces la otra mejilla, lo más probable es que acabes con la cara como un tomate. Pero si devuelves el golpe, todo deriva en una reyerta interminable y nos convertimos en espectadores permanentes de una pelea infinita.
  • ¡Mus! – anuncia Carlos.
  • Pues yo voy a envidar a grande – adelanta Pedro – y te voy a decir, Félix, que creo que tu conclusión es muy pertinente. Al final el escenario que se acaba dibujando no solo construye lo que vemos, sino también lo que pensamos y como percibimos la realidad.
  • Una realidad económica magnífica, marcada por el superávit, pero completamente relegada a un tercer plano – insiste Carlos. – Las veo y 15 más.
  • ¡Madre mía, pues no voy a ir, Carlos! – responde Pedro. – Entre las cartas que llevo y el mal cuerpo que se me está poniendo entre la lectura de la mañana y las voces de los tertulianos, me entran ganas de tirar la toalla.
  • ¡No te rindas, Pedro! – exclama Félix.
  • ¡La rendición siempre es una debilidad! – sentencia Óscar.
  • La vida es como la economía, Pedro. Aunque vayas perdiendo, siempre hay un indicador sobre el que impulsarte de nuevo – expone Carlos.

Los tres observan con atención a Pedro, quien se mantiene con la cabeza baja y la mirada concentrada en las cartas.

  • ¿Sabéis que os digo?  Que tenéis razón, así que se acabó. ¡Órdago a chica! – grita Pedro.
  • ¡Lo veo! ¡Lo veo! – responde Carlos. A continuación dobla su mano para mostrar tres ases. – ¡Cómo te he pillado, Pedro!
  • No amigo, has caído tú —revela Pedro sorprendentemente. Y con una leve sonrisa y una lentitud exasperante deja deslizarse una a una sus cartas sobre la mesa, exhibiendo así nada menos que cuatro ases.
  • ¡En fin! ¡Como habéis caído! Siempre os pasa igual. ¡Hago como que flojeo un poco y ya pensáis que me tenéis, cuando en realidad mi única duda era si ganaros a Chica o a Pares!
  • Vaya liante. ¡Eres el mejor, Pedro! – celebra Félix.
  • ¡Cómo has picado, Carlos! ¡Así va el país! ¡Y luego dices que todo va bien! – lamenta Óscar.
  • Pues mira, Óscar, el caso es que sí, que la partida es como el país – responde Carlos. – Un mal dato o movimiento no justifica necesariamente cuestionar el estado general de la misma.
  • ¡Pero si vamos perdiendo con claridad! – grita Óscar.

Es entonces cuando Pedro decide intervenir de nuevo, sin poner esfuerzo alguno en disimular su enorme satisfacción.

  • El mus nos enseña, Óscar, que a veces cuando vas ganando, parece que vas perdiendo, y cuando vas perdiendo, parece que vas ganando. Lo importante es que resistir en medio de la vorágine no se convierta en un acto desesperado, sino en un acto verdaderamente identitario. Hay que hacer de la resistencia una característica propia y también hay que esperar el momento más adecuado para hacer de la fuerza que nace de ese espíritu de resistencia un auténtico ariete. Es por ello por lo que absolutamente todo el mundo, antes de que llegue su final, puede acabar encontrando su gran oportunidad. ¡Venga! ¡Reparte Félix, que seguro que todos esos que están en el edificio de aquí al lado dando voces no se lo pasan tan bien como nosotros!

Y una enorme carcajada resuena por toda la estancia.

La herencia del Batallador

Julio Embid

Aquella sesión del triunvirato del Estado Monástico de los Caballeros de Aragón no era una reunión cualquiera. Don Ferrán Lajusticia, Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro, tomó la palabra. A su derecha permanecía sentado don Domingo de Aranda, Gran Maestre de los Hospitalarios. Frente a ambos, en una silla de madera oscura rematada con la cruz patada templaria, escuchaba en silencio don Jorge Villahermosa, Gran Maestre de los Templarios.

La situación en Aragón no era buena en absoluto. El cambio climático hacía que, en mitad de mayo, se superasen los cuarenta grados. Apenas había nieve en los Pirineos y las estaciones de esquí, especialmente las de Teruel, Javalambre y Valdelinares, tenían que fabricar nieve artificial enfriando agua cada pocas horas. Las empresas multinacionales habían llenado Aragón de centros de datos que, si bien durante la construcción habían creado cientos de puestos de trabajo, ahora se limitaban a un guardia jurado y una señora de la limpieza, aunque ocupasen varias hectáreas de servidores informáticos.

La educación pública estaba en las calles. Vale que no fuesen una democracia stricto sensu, pero las diferentes corrientes que formaban las tres órdenes monásticas que gobernaban Aragón —templarios, hospitalarios y Santo Sepulcro, desde la muerte de Alfonso I el Batallador en 1131— tenían distintas sensibilidades, aunque siempre solían barrer para la concertada religiosa. Las carreteras estaban hechas una mierda, a diferencia de las de las vecinas España, Francia y Cataluña. La entrada en la entonces Comunidad Económica Europea, en 1986, del Reino de España y de la República de Cataluña había ahogado la economía aragonesa. Solo se subsistía a base de la opacidad de la banca, los bajos impuestos al tabaco, el contrabando y el turismo de nieve para las clases más pudientes. Y, sin embargo, la gente solía marcharse al extranjero, a Madrid y Barcelona, a buscar un futuro mejor para sus hijos. Las órdenes religiosas intentaron frenar el éxodo, pero era poner puertas al campo: no se podían vallar los cientos de kilómetros de frontera al norte, al sur, al este y al oeste.

—Seguimos siendo la reserva espiritual de Occidente. Aragón seguirá siendo católico, apostólico y romano.

—Ya nadie va a misa, don Ferrán —respondió don Jorge Villahermosa mientras jugueteaba con un rosario de boj.—Solo les gusta vestirse para la ofrenda del Pilar y ponerse el traje de baturro o baturra, aunque tarden horas con el peinado solo por el placer de lucirlo.

—Pero somos un pueblo bravo, de montañeses y almogávares.

—En las zonas montañosas vive cada vez menos gente —intervino don Domingo de Aranda.—Hay comarcas con la densidad de población de Siberia o Laponia. Y encima el verano dura seis meses.

—Tenemos el Ebro y el agua. Y el cierzo, que hace girar nuestros molinos de viento.

Don Jorge negó lentamente con la cabeza.

—Los ecologistas de Aragón se oponen a los molinos. Dicen que prefieren las antiguas minas de carbón que cerramos hace décadas. Que los molinos estropean el paisaje.

—Yo creo que deberíamos apostar por la prioridad nacional —añadió don Domingo.—Las ayudas y las viviendas, primero para los aragoneses. Ni españoles ni catalanes.

Don Ferrán suspiró antes de cambiar de asunto.

—Don Domingo, ¿cuánta gente cree que hay censada en su lugar natal?

—Treinta y seis vecinos.

—Eso quiere decir que allí no vive ni media docena.

—En fiestas nos juntamos casi mil.

—Los de fuera no son un problema.

—Quizá seamos pocos, pero no somos poco.

Durante unos segundos reinó el silencio. Desde las ventanas del Pignatelli se escuchaba el ruido seco del cierzo golpeando las contraventanas.

—¿Y el Real Zaragoza? —preguntó de pronto don Jorge Villahermosa.

—Volvió a ganar la Liga. Menos mal que jugamos la Superliga Aragonesa contra el Huesca, el Teruel, el Ebro y el Alcañiz. Si entrásemos en la liga española, no creo que nos fuese muy bien.

Don Jorge esbozó una sonrisa por primera vez en toda la reunión.

—Tengo una idea. ¿Y si hacemos un campo nuevo en Zaragoza, con cuarenta mil asientos y calefacción, para ser sede del Mundial?

—Me parece bien —contestó don Ferrán—. Déjame que lo hable con Forcén.

¡Zapatero corrupto!

LBNL

El ruido de las portadas y el griterío de las tertulias es ensordecedor, al albur de un auto judicial basado en un informe policial, que han venido ambos a “demostrar” lo que la derecha ha venido denunciando desde hace años: Zapatero es un corrupto de tomo y lomo que ha defendido la dictadura bolivariana para lucrarse inmensamente con ello, incluida una mina de oro en Venezuela, numerosas propiedades inmobiliarios, etc.

Vaya por delante que si Zapatero se ha corrompido seré el primero en apoyar que salde sus cuentas con la Justicia como todo hijo de vecino, aunque seguramente me queje amargamente de que otros se hayan ido de rositas. Pero nunca diré que dada la doble vara de medir, “los nuestros” deberían también salir impunes.

Pero para que Zapatero sea corrupto tiene que haber participado en un delito. ¿Qué delito? Cualquiera pero del que se le acusa es el de haber dirigido una organización criminal que se ha lucrado con el rescate gubernamental de la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra. Ahora bien, el rescate de Plus Ultra ya había sido objeto de resoluciones judiciales que indicaban que no había ningún indicio de irregularidades en la decisión gubernamental. Sin embargo, posteriormente han surgido nuevas informaciones que apuntan a que los directivos de Plus Ultra que recibieron el rescate movieron el dinero de aquí para allá de forma al menos sospechosa y pueden haber cometido delitos como el de blanqueo de capitales. Ni siquiera los más osados acusan a Zapatero de tener algo que ver con dichos movimientos.

Pero parece que además, los directivos firmaron un contrato para pagarle una comisión de un 1% a “Julito”, un conseguidor armadanzas que se había hecho amigo de Zapatero en años anteriores. Y que, como está admitido por el propio Zapatero, montó una sociedad mercantil a través de la cual se le encargaron una serie de informes por los que facturó una cantidad de entre 400 y 500 mil euros desde 2020 a 2025, es decir, a razón de 80 a 100 mil euros anuales, es decir, entre 6 y 8 mil euros mensuales brutos. Todos ellos declarados religiosamente por Zapatero a Hacienda en concepto de IRPF. Por los datos que se conocen, parece que, además, la empresa de las hijas de Zapatero facturó unos 800 mil euros adicionales durante el mismo periodo, por actividades relacionadas con las actividades de su padre, es decir unos 160 mil euros anuales, es decir, 13 mil euros mensuales brutos. Podría ser que dichas cantidades sean desproporcionadas – es decir, estar por encima del precio de mercado – para las prestaciones realizadas por dicha empresa, en las que por lo que yo sé el Auto judicial no entra en detalle. Pero ni los más osados niegan que la empresa de las hijas es una sociedad con actividad real y con las cuentas con Hacienda al día.

Recapitulando, incluso en el supuesto de que Zapatero, que figuraba como apoderado en las cuentas bancarias personales de sus dos hijas, hubiera sido el beneficiario de todo los ingresos relacionados con sus actividades profesionales, estamos hablando de una cantidad de alrededor de 20 mil euros mensuales brutos, de los que habría que descontar lo cotizado por él mismo en concepto de IRPF y lo que hayan debido tributar por el Impuesto de sociedades la empresa de sus hijas y ellas mismas por sus salarios en dicha empresa.

Hay una diferencia sustancial entre los dos millones de euros que se dice que cobró Zapatero por su liderazgo de una organización criminal con los 12 mil euros mensuales netos que parecen haber ingresado Zapatero y sus hijas durante los últimos años. Y no olvidemos que Zapatero renunció al Consejo de Estado y salario asociado precisamente para poder prestar servicios profesionales libremente.

Volvamos a lo del liderazgo de la organización criminal. Aun asumiendo que el tal “Julito” haya cobrado un 1% del rescate de Plus Ultra (algo más de medio millón de euros), dado que los tribunales no han encontrado hasta ahora ningún indicio de que su concesión haya sido objeto de tráfico de influencias o cohecho, no parece que dicha comisión sea delictiva en sí misma, con independencia de que haya sido declarada correctamente desde el punto de vista fiscal. Pero la acusación contra Zapatero parte de la base de que él se repartió con el tal “Julito” – o se llevó la parte del león – de dicha comisión.

Por su parte, Zapatero asegura que él no hizo ninguna gestión ante ninguna autoridad sobre el rescate de Plus Ultra y que por supuesto no cobró nada por actividades que no realizó. La UDEF en cambio sospecha que sí lo hizo a partir de las transferencias recibidas, deduciendo que las actividades profesionales de Zapatero y las de la empresa de sus hijas son ficticias. Y el juez de instrucción, como también la fiscal de caso, asumen íntegramente dicha sospecha por más que no haya ninguna prueba al respecto. Sí parece haber rastros de múltiples conversaciones entre terceros relacionados con Plus Ultra sobre la necesidad de involucrar a Zapatero en la operación. Y también sobre la posible constitución de una sociedad mercantil en Dubai por parte del tal “Julito” que se sospecha pudiera servir para recibir los fondos de la comisión de forma opaca en el extranjero. A este respecto, el vocerío mediático “informó” de que había “correos” de la secretaria personal de Zapatero a un colaborador de “Julito” que confirmaban la voluntad de Zapatero de participar en dicha mercantil en Dubai. Pero cuando se levantó el secreto del sumario ayer quedó patente que el único correo relevante de la secretaria de Zapatero es uno en el que confirma la reserva de una mesa para comer Zapatero y el ínclito “Julito” en un restaurante de Madrid sobre las mismas fechas. De lo que se deduce que acordaron la constitución de la sociedad en la comida. Pero no hay ninguna prueba al respecto. Se desconoce también si la mercantil en Dubai llegó a constituirse y todavía más si ingresó la comisión del 1% por Plus Ultra. Y por supuesto no hay ninguna prueba, siquiera indicio real, de que Zapatero haya finalmente participado en dicha sociedad, si es que se llegó a constituir.

Por lo que parece de recibo volver a preguntar ¿qué delito?

Sigamos con los indicios. Parece que hay correos y otros indicios – en concreto una Letter of Intent de una empresa china – de que Zapatero pudiera haber mediado para una compra de petróleo venezolano por parte de la susodicha empresa. Ignoro si medió o no pero por lo que he podido leer de la documentación del caso, no he encontrado tampoco ningún indicio de que así haya sido. Pero en todo caso, tal intermediación sería perfectamente legal y lo único relevante sería que hubiera ingresos no declarados. Pero tampoco hay ningún indicio que Zapatero recibiera ningún ingreso de manera opaca, ni en España ni fuera.

Luego está la hipoteca de medio millón de euros que canceló anticipadamente once meses después de comprar un terreno en Madrid. Es decir, que dicho terreno se compró en 2024 con una hipoteca lo cual es extraño dados los ingresos desmesurados que Zapatero llevaba años recibiendo por sus actividades corruptas, incluida la pasta que debía haber recibido por su parte de la comisión por el rescate de Plus Ultra, que recordemos tuvo lugar a principios de 2021. Pero es que, además, la cancelación anticipada de la hipoteca tuvo lugar después de que Zapatero y su esposa vendieran su chalé de Aravaca, yéndose a vivir de alquiler. Es decir, de nuevo ¿qué delito?

Y finalmente están las joyas encontradas en la caja fuerte “oculta” del despacho de Zapatero. Dejando de lado que no conozco ninguna caja fuerte que no esté oculta, podría tener sentido que al vender su chalé e irse a una casa de alquiler que no tuviera caja fuerte, la pareja decidiera aprovechar la caja fuerte del despacho de él para custodiar sus joyas. En cuanto a su origen, la secretaria de Zapatero declaró cuando el registro policial que provienen de herencias familiares y regalos de viajes. Dichos regalos son ilegales mientras se tiene un cargo oficial pero no si no se tiene así que de nuevo, ¿qué delito?

Repito, si Zapatero cometió algún delito, deberá pagar por ello, como también su mujer, sus hijas o su secretaria, como todo hijo de vecino. Pero mientras no se sustancie ninguna acusación, no solo prima la presunción de inocencia de todos ellos sino que parece que estemos asistiendo a una quema pública inquisitorial de alguien que molesta políticamente. Con el evidente propósito de anularle políticamente y asestar un golpe a la línea de flotación del Gobierno de Pedro Sánchez, verdadero objetivo de la operación, por lo que no es de extrañar que el foco haya pasado a su necesidad imperiosa de convocar elecciones sin dilación, no vaya a ser que el ruido y la confusión se disipen cuando emerjan los hechos y Zapatero salga indemne de todas las acusaciones.

Difícil de creer

Carlos Hidalgo

Conocí a José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2001, cuando llevaba pocos meses como secretario general. Yo era camarero en un restaurante para pagarme los estudios y tenía problemas para aprobar la asignatura de Derecho del Trabajo debido a la gran distancia que existe entre la ley y la realidad del mundo laboral, en el cual yo ya llevaba inmerso casi diez años. Como era el único trabajador que se había leído el Estatuto de los Trabajadores y el convenio de hostelería de Madrid, tenía fama de alborotador izquierdista y cuando Zapatero y su familia aparecieron en la puerta del restaurante, el encargado consideró una muestra de humor el asignarme su mesa. “Este es el camarero más socialista que tenemos”, les dijo. Zapatero se lo tomó en serio y me preguntó si yo era “compañero”, a lo que respondí que no, pero que me sentía bien representado por él, al no ser el candidato oficial del “guerrismo” (lo fue Matilde Fernández) o del “felipismo” (lo fue Pepe Bono).

Desde entonces, siempre que venía al restaurante, cada dos o tres semanas, acompañado de su familia y de la del que el que era su jefe de gabinete entonces, José Andrés Torres Mora, yo era el encargado de atenderles y ellos aprovechaban para conversar conmigo. Esta dinámica duró hasta que fue presidente del Gobierno y lo que puedo recordar de entonces es que es Zapatero nunca se dejó invitar a nada, ni a café, ni a postres, ni a chupitos. Nunca, además ponía cara de indignación y de sorpresa cuando se le ofrecía. Recuerdo que pagaba las comidas de su bolsillo. Las suyas y las de sus guardaespaldas, unos policías nacionales que me pedían que les hiciera la factura igualmente para pasarla como gastos.

Una vez pidió costillas a la barbacoa y como estas son bastante resbaladizas, se manchó la camisa. Siguiendo la política de la empresa, además de proporcionarle quitamanchas, le ofrecí que nos pasara la factura del tinte. No era trato especial, se hacía con todo el mundo, fuera famoso o no. Zapatero me miró con los ojos muy abiertos y me dijo, “no, por favor, ha sido culpa mía y no puedo consentirlo”. Y aunque le aseguré que no le estábamos dando ninguna clase de trato especial, no dio su brazo a torcer.

Pasado el tiempo nuestros caminos se han cruzado alguna que otra vez y si bien he mantenido una relación más cercana con José Andrés Torres Mora (que merece que se escriba mucho y muy bien de él), cada vez que Zapatero me ha visto, ha sacado, aunque fueran unos segundos para preguntarme qué tal todo, conversar y ponernos al día.

La última vez que nos vimos fue hace siete años, tomando un largo café en un hotel del centro de Madrid. Hablamos un poco de todo, de nuestras familias, de cómo estaba el mundo y le invité a su cigarrillo del día. Desde que dejó de fumar, solo fuma (o fumaba) un cigarrillo al día. Yo, que fumo diez al menos y soy incapaz de dejarlo, le pregunté que cómo era capaz. “A veces tengo la impresión de que tienes la disciplina de un monje budista”. Y él se rio, respondiendo que él simplemente era de esa manera.

No puedo presumir de tener muchas cosas en común con Felipe González o Javier Solana, pero coincido con ellos en que no reconozco a José Luis Rodríguez Zapatero en el auto de 90 páginas del juez Calama en el que se detalla por qué se le investiga y lo averiguado hasta el momento.

Sin ser íntimo de él, es fácil saber que hay cosas que le obsesionan, pero que el dinero nunca ha sido una de ellas. Sí que lo es el hacer lo correcto. Pocas personas se comportan en privado de la misma manera que lo hacen en público, pero Zapatero es así. Y tiene cosas como no consentir el machismo, la maledicencia o el humor negro ni siquiera en privado. La impresión que yo tengo y que siempre he tenido de él es la de una persona que vive absolutamente de acuerdo a sus ideas, hasta el punto de resultar desconcertante o irritante en ocasiones. Y que incluso en algunas de sus acciones más polémicas, como la mediación entre el régimen chavista y la oposición venezolana (solicitada por ambas partes, recordemos), lo hacía convencido de estar haciendo lo correcto y de mejorar las cosas, aunque todo ello supusiera su desprestigio personal o que ambas partes, acostumbradas a jugar sucio entre ellas, lo usaran como arma arrojadiza o le culpasen de su falta de voluntad para negociar seriamente.

Zapatero no es, ni ha sido nunca perfecto. Comete errores de juicio, a veces se pasa de optimista, en ocasiones muestra de manera muy fría la frialdad que ha de tener la gente de su posición o ha dejado caer a personas valiosas para lograr ese principio de que en política a veces debes lograr ineficiencia para conseguir paz. Pero sí extremadamente coherente. No he visto nunca en él el ansia de asegurarse recursos, de hacerse rico o de robar protagonismo. Es más, lo veo incompatible con su manera de ser.

No sé qué más seguirá filtrándose estos días, ni que escandalosos indicios nos querrá ofrecer la policía con el material que les ha sido proporcionado por Homeland Investigations, esa rama del ICE que ha facilitado información al Cuerpo Nacional de Policía para la investigación.

Lo que sí que tengo claro es que me resulta muy difícil de creer lo que veo en los titulares y que espero que el tiempo y el propio Zapatero, con su inhumana cabezonería, lo aclaren.