Carlos Hidalgo
Ha fracasado la OPA hostil de BBVA sobre el Banco de Sabadell. Y ha fracasado de manera tan notable que ni los propios interesados se la esperaban. El BBVA esperaba una aceptación mínima de su oferta del 30% de los accionistas del banco catalán antes de seguir adelante y esta se quedó en un escueto 25,47%. Si el rechazo a la OPA ha supuesto un triunfo personal para el presidente del Sabadell, Josep Oliu, es también un fracaso personal para el presidente de BBVA, Carlos Torres.
Carlos Torres Vila (Salamanca, 24 de febrero de 1966) fue nombrado presidente de BBVA el 29 de noviembre de 2018, tras pasar varios años tutelado y promocionado por Francisco González, el presidente que Aznar puso a dedo en Argentaria (la antigua banca pública) antes de privatizarla con el objetivo de convertir también la banca en un campo de batalla político y de torcer el brazo a Emilio Botín, entonces presidente del Banco de Santander y poco dado a seguir órdenes de ningún presidente del Gobierno.
González no dudó en recurrir a todo tipo de tretas para afianzarse en su puesto y para tratar de adelantar al Santander. Tras fusionarse con el antiguo Banco de Bilbao, apuñaló por la espalda a sus dueños, purgó inmisericordemente a sus directivos y redujo todo lo posible su poder en las juntas de accionistas. También, presuntamente, recurrió al infame comisario Villarejo para espiar y acosar a sus rivales. Y el propio Villarejo bromeaba diciendo que quemó el edificio Windsor, en el cual la consultora Deloitte tenía la única copia del informe sobre “FG Inversiones”, que supuestamente detallaba las malas prácticas en las que habría incurrido el chiringuito financiero en el que trabajaba González antes de ser cooptado para dirigir Argentaria.
La parte del escándalo Villarejo saltó antes de que González cediera el testigo a Torres y, una vez hecho el traspaso de poderes, Torres no tuvo ningún problema en que González tuviera el mejor despacho del edificio señorial que BBVA tiene en el Paseo de Recoletos, secretaria, coche, chófer y equipo de guardaespaldas pagados por el banco.
Torres también ha tenido que lidiar con la imprudente expansión internacional del banco llevada a cabo por su antecesor, Turquía, México, Venezuela y Argentina se van turnando para lastrar la cuenta de resultados y, además, tampoco termina de despegar en EE. UU., donde su eterno competidor, Santander, sigue siendo más grande y tiene mejores relaciones con la banca de inversión de Wall Street.
Así que Torres, que lleva seis años de presidente, no ha podido hacer mucho más que gestionar su herencia y tampoco ha podido dejar su propia huella en la gestión del banco. Para colmo, la absorción de Bankia por parte de Caixabank, descendió al BBVA a la tercera posición como banco con mayor número de activos en España. Queriendo imitar a los catalanes, Torres decidió que el candidato perfecto para imitar la jugada de Caixabank era el Banco de Sabadell. Otros candidatos, como Bankinter, son demasiado grandes, y otros demasiado pequeños, como la Banca March.
Pero el delicado equilibrio de las cuentas de BBVA, a las que un mal dato de inflación en Latinoamérica les puede dar una dentellada en los balances, no permitía hacer una oferta realmente atractiva y las primeras conversaciones para hacerse con el Sabadell quedaron en nada.
Aun así, como para Torres esto era una cuestión personal, si no podía hacerse con el Sabadell por las buenas, se haría con la entidad por las malas. Y tras otra ronda de conversaciones con Oliu, en las que este volvió a decir que Torres ofrecía muy poco por su banco, Torres decidió que podría embarcar a su entidad en una OPA hostil y hacerse con la entidad catalana tirando de talonario.
Esto no fue bien acogido. Primero, por el Gobierno, a quien la concentración bancaria ya le parece excesiva y que no quería que las “sinergias” de la adquisición privaran a una parte importante de la población del acceso a productos bancarios. “Sinergias”, cuyo significado literal es “la coordinación de actividades económicas cuyo rendimiento es superior que si se realizaran por separado”, en la triste realidad de la banca significa miles de despidos y cierre de oficinas, especialmente en zonas rurales. Además de que un menor número de bancos incrementa el riesgo de abusos y cartelización, reduce la competencia y crea otro sinfín de incentivos perversos a los banqueros, que ya tienen suficientes con el estado actual de las cosas.
En segundo lugar, los accionistas de Sabadell no vieron con buenos ojos la adquisición. Viendo cómo el “clan de Neguri” del Banco de Bilbao sigue marginado y castigado (también por Torres) en BBVA, el empresariado catalán tenía motivos de sobra para creer que su banco de confianza podría convertirse en parte de un gigante que no dudaría en negarles financiación o en vender su deuda a terceros sin escrúpulos.
Por último, los fondos y los grandes inversores estaban de acuerdo en que BBVA estaba ofreciendo muy poco dinero por acción del Sabadell y, lo que es peor, que al hacerlo estaba forzando las cuentas de su entidad innecesariamente. Torres estaba ofreciendo poco y lo poco que ofrecía era casi más de lo que se podía permitir. Además, ninguna OPA hostil bancaria ha triunfado en España, lo cual aguaba bastante el optimismo que BBVA quería proyectar.
El empecinamiento personal de Torres y la numantina resistencia del Sabadell se han traducido en una guerra mediática y publicitaria que ha rozado lo cómico, por no decir lo ridículo, incluidos los cruces de declaraciones y los anuncios en marquesinas de autobús que no podían ser más irrelevantes para las personas que esperan a las seis de la mañana para ir a sus trabajos.
En privado se comenta que Torres ha hecho el ridículo. Y la tan cacareada revalorización en bolsa de BBVA y consiguiente devaluación de Sabadell también han quedado por debajo de las expectativas de los equipos de los respectivos bancos. Tras el fracaso de la OPA, la acción de BBVA subió un 6%, cuando se esperaba el doble y la acción de Sabadell cayó un 6,78%, cuando los directivos de Sabadell se habían preparado para bajadas de entre un 10% y un 30%.
Nada de esto pasará factura a Torres a corto plazo y el presidente de BBVA se va a apresurar a calmar a los accionistas con generosos repartos de dividendos y se lanzará a fingir que aquí no ha pasado nada. Cuando se juega con tanto dinero ajeno y en un mercado del que es imposible sustraerse, las pifias suelen salir gratis. Aunque no siempre. No hay más que recordar la defenestración de José María Álvarez-Pallete de Telefónica. Y es posible que los de Neguri ya estén buscando vías para recuperar poder en el que fuera su banco. Si Torres quería dejar su firma en una gran operación, lo que ha conseguido es firmar un sonoro ridículo, aumentado por él mismo.
Por definición el presidente de un banco ni juega con el dinero ajeno – en el sentido especulador y frívolo del autor – ni es ni puede ser alguien incontrolado , tanto en el Sabadell cuanto en el BBVA , y en razón de la importancia de su cargo tiene chofer , guardaespaldas, y equipos de apoyo múltiples en edificios distinguidos .
Esa manera de narrar sobre la vida de los personajes acantonados en los vértices de las pirámides propia de los malos historiadores que atribuyen la caída del imperio romano a la gula o al incontrolado sexo desaforado en palacio no explica nada y se disuelve con la rapidez de un azucarillo , como un análisis de Vox sobre los indigentes o la enésima mentira de Sánchez sobre su pasado ( impagable la seriedad de asno afirmando ante Angels Barceló que él jamás había felicitado a ningún premio Nobel de la Paz cuando lo hizo hasta en seis ocasiones ).
El Gobierno español actual depende del apoyo de partidos nacionalistas catalanes (ERC y Junts) para sostener la mayoría parlamentaria y en consecuencia, cualquier decisión con impacto simbólico o económico en Cataluña es tratada con especial sensibilidad y el Sabadell, aunque con sede legal en Alicante desde 2017, sigue siendo percibido como un activo económico y emocional catalán: historia, red empresarial, arraigo local. Una absorción por parte del BBVA (con sede en Bilbao y fuerte identidad propia) se habría leído en Cataluña como una pérdida más de peso financiero catalán, tras la marcha de CaixaBank y otras empresas en 2017.
El Ejecutivo no podía vetar directamente la OPA (competencia entre privados), pero sí podía influir en el clima político y regulatorio. Economía (Calviño primero, Escrivá después) mantuvo un tono de “neutralidad vigilante”, pero dejó claro que una mayor concentración bancaria no era deseable. Ese mensaje respaldaba indirectamente al Sabadell y calmaba inquietudes en Cataluña. El Gobierno evitó así aparecer alineado con un movimiento que pudiera debilitar su frágil equilibrio político con los socios catalanes y la defensa del Sabadell se interpretó, dentro del ecosistema político catalán, como una muestra de respeto hacia los intereses económicos locales. No generó entusiasmo explícito, pero sí evitó un coste político: una absorción del Sabadell habría alimentado el discurso del “vaciamiento financiero de Cataluña”.
Por tanto, el resultado de la OPA (fracaso del BBVA) encajó con los intereses del Gobierno en mantener un equilibrio territorial sensible, es decir, no provocar tensiones con el empresariado catalán, no dar munición a los nacionalistas sobre “centralismo económico” y preservar un espacio de neutralidad que mantiene votos y apoyos parlamentarios.
De algún modo , no deja de ser una cesión indirecta , no legislativa , pero sí funcional , porque refuerza la narrativa de que el Gobierno “atiende “ las sensibilidades catalanas.
No obstante , hay indicios relevantes de que el BBVA vs. Banco Sabadell no fue tratado por el Gobierno de España con plena neutralidad institucional, y esos indicios se suman a quejas y denuncias.
Salvador Illa (presidente de la Generalitat de Catalunya) declaró públicamente que “prefiere que no salga” la OPA de BBVA al Sabadell, y que “hace cosas” para impedirla.
El BBVA denunció que al proceso se le habían impuesto “condiciones sin precedentes”, que a su juicio no se habían aplicado en operaciones previas de fusión/absorción bancarias en España.
Existe información de que la Comisión Europea estudia iniciar procedimiento de infracción contra España porque su legislación permitiría al Gobierno “obstruir” este tipo de operaciones mediante la invocación de interés general, lo cual podría contravenir normas de libre circulación de capitales o competencia.
Tal como señalan informes, la operación estaba condicionada a una elevación al Consejo de Ministros y a que el Gobierno analizara no sólo competencia, sino “interés general”, lo cual introduce margen discrecional de decisión estatal.
La Comisión Europea envió una carta de formal notice (paso inicial de un procedimiento de infracción) al Gobierno de España, porque considera que la normativa nacional que permitió imponer condiciones adicionales a la OPA “impide la libre circulación de capitales” y “invade competencias” que corresponderían al European Central Bank y a los organismos de supervisión bancarios europeos.
El Gobierno español autorizó la OPA pero impuso condiciones que van más allá de lo habitual para una fusión: por ejemplo, que BBVA y Sabadell mantengan personalidad jurídica separada y autonomía de gestión durante mínimo tres años (hasta cinco), que no pueda haber despidos ni cierre de oficinas en ese plazo.
BBVA presentó un recurso ante el Tribunal Supremo de España para impugnar las condiciones impuestas por el Gobierno.
Ahora mismo octubre 2025), el procedimiento está abierto: la CE ha iniciado la fase de infracción. La ejecución del recurso por BBVA ante el Tribunal Supremo está en curso. No se ha dictado aún una sentencia final que establezca categóricamente que hubo falta de neutralidad, pero los hechos muestran que sí hay una reclamación formal y un procedimiento en marcha.
Veremos .
Desde que recurres a la IA para tus comentarios da tanta pereza leerlos como a ti escribirlos.
Mejor la IA que « Primero, por el Gobierno, a quien la concentración bancaria ya le parece excesiva y que no quería que las “sinergias” de la adquisición privaran a una parte importante de la población del acceso a productos bancarios. “Sinergias”, cuyo significado literal es “la coordinación de actividades económicas cuyo rendimiento es superior que si se realizaran por separado”, en la triste realidad de la banca significa miles de despidos y cierre de oficinas, especialmente en zonas rurales.»
La finalidad de un Banco no es el autoempleo como demostró la desaparición de las Cajas de Ahorro gestionadas por muchos irresponsables durante el último Gobierno Zapatero .
Sus frases , llenas de prejuicios , presentan una realidad deformada basada en mitos de David contra Goliath , Numancia frente a Roma , un Gobierno popular y defensor de los débiles frente a administradores de ¨ dinero ajeno ¨ .
Entiendo su pereza , no obstante , si llega a leer esto , sabrá que el Banco Sabadell se fusionó con el Banco Guipuzcoano porque quería aumentar su presencia en el País Vasco y el norte de España donde el Guipuzcoano tenía una clientela sólida y tradicional pero mira por donde el Sabadell buscaba ganar escala y reducir costes
¿ lo entiende ? ¿ le suena la música ? Tras la fusión, el Banco Guipuzcoano dejó de existir como entidad legal independiente en 2011 y su red de oficinas, empleados y clientes pasaron a formar parte del Banco Sabadell.
¿ Significa esto que apruebo las sucesivas batallas sin controles ? No ( este no , es el producto de un cerebro bravo regado con sangre fresca rica en oxígeno de Bilbao sin trazas de partículas artificiales en suspensión ) ; significa mi adhesión a las políticas que orienten la mayor fortaleza de la UE y de sus instituciones, entre las que está la promoción de bancos más grandes porque quiere un sistema más estable ,competitivo y eficiente , bajo mecanismos de supervisión y resolución comunes ( como el Mecanismo Único de Supervisión del BCE )
Y ahora fíjese bien y no se duerma :
El Banco Central Europeo y la Comisión Europea vienen insistiendo desde hace años en que la banca mediana debe integrarse para ganar eficiencia y tamaño.
• Sabadell es un banco de tamaño medio dentro de Europa: demasiado grande para ser regional, pero demasiado pequeño frente a los grandes grupos europeos.
• BBVA, en cambio, sí es un banco sistémico europeo, con presencia internacional y escala suficiente.
Esa diferencia explica por qué BBVA intenta absorber a Sabadell:
→ Responde a una lógica europea de concentración, no sólo a un interés nacional.
Sabadell intenta mantenerse independiente mostrando que:
• Tiene solidez de capital y rentabilidad creciente.
• Puede seguir siendo competitivo sin fusionarse.
• Su tamaño intermedio puede ser una ventaja de flexibilidad, frente a los grandes conglomerados.
Sin embargo, los reguladores europeos no se oponen a una eventual integración si mejora la eficiencia y estabilidad del sistema.
Podrá adivinar que el marco que usted proponía y el que propone la UE son bien diferentes y nada tiene que ver ni los cantares de gesta ni los fichajes del Real Madrid.
Entretanto , mantenga la cortesía del usted por pragmatismo.
Ejem…https://youtu.be/GCm4r0F0tts?si=z9SFb4cWWbLrRIMF