De lo que yo decía

Juanjo Cáceres

Como recitaba Dante, estaba yo “a mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba, porque mi ruta había extraviado”. Era este mismo mes de julio y en ese trance escribía que “la oposición está poniendo mucho esmero en que (lo de Cerdán) se convierta en la tumba de Pedro Sánchez, pero debe ir con cuidado, porque lo que implica Cerdán no pone las cosas fáciles al otro gran actor del bipartidismo. Y no solo porque los casos de corrupción, de cobros ilegales y de tráfico de influencias lo tengan también terriblemente pringado, sino porque Santos nos recuerda que este proceder es un rasgo inherente de los grandes partidos. Lo queno esperaba era una demostración tan inmediata, irrefutable e indiscutible como la aparición del caso Montoro. Aun así, es posible que no todo el mundo esté de acuerdo con la premisa.

Examinémoslo, pues, mientras el verano consume nuestro entendimiento y la edad se asegura de que haya cada vez más cosas cuyo nombre no podemos recordar. Todos hemos comprobado que ha reaparecido en un expediente judicial, como por arte de encantamiento, un ser fantasmagórico que yacía en el baúl de los recuerdos y que no resulta precisamente de grata memoria. Un individuo que, gracias al trabajo judicial, nos permite plasmar con periodos y fechas una secuencia ininterrumpida de abuso de poder desde la administración central, que empieza antes de su mandato y continua después hasta nuestros días, con el único fin del enriquecimiento y el ejercicio de un poder lo más absoluto y arbitrario posible.

En esa relación dolorosa entre poder y corrupción, en la que no siempre hay citas en lugares escondidos, nunca faltan, sin embargo, sus dos elementos indispensables: el político con un cargo relevante en el gobierno, que comete delitos a sabiendas, y la empresa que, también a sabiendas, consigue sus propósitos vulnerando todos los procedimientos legítimos imaginables. Es difícil no considerar, pues, viendo la secuencia que forman, por ejemplo, Montoro, Ábalos y Cerdán, y evocando todo lo que sabemos de otros gravísimos casos de corrupción, que esa puede ser la verdadera naturaleza de nuestros gobiernos hoy en día y que todo lo demás es atrezzo. Tampoco es necesario ser reduccionistas en lo geográfico: al otro lado del océano observamos a un tipejo de la misma calaña, pero con mucha menos afición a esconderse.

A lo largo de estas semanas y meses hemos oído ingeniosas composiciones de algunos oradores del Congreso, que básicamente pretenden asentar el siguiente marco cognitivo: que la corrupción, cuando gobierna la derecha, es estructural y cuando gobierna la izquierda, es ocasional. Hombre, ingenioso resulta, ¿pero esto es verdad? ¿Hay una diferencia sustancial entre el grado de corrupción que implementaron los miembros del PSOE por todos conocidos y el que implementa el PP? No lo parece si observamos lo que acontece últimamente. Mismos actores, mismas mordidas.

Tal vez sea que la diferencia hay que establecerla según la magnitud. Pero, ¿cómo saber con qué magnitudes tratamos, cuándo lo de Montoro se ha mantenido tremendamente tapado, hasta que una investigación muy en profundidad, que ha tenido que sortear los obstáculos judiciales iniciales generados en primera instancia, ha dado con la trama? ¿O cuándo lo de Ábalos & Cerdán solo ha sido desvelado gracias a un señor listísimo que grababa hasta sus conversaciones con el gato del vecino? ¿O incluso lo del gran Bárcenas, escriba de apuntes contables en misteriosas libretas, que no tenía mejor lugar donde asentar sus operaciones y que anotaba nombres que evocaban apellidos presidenciales?

El problema con la magnitud es que es imposible de determinar, porque los delitos detectados -presuntos y confirmados- son conocidos gracias al triste proceder de unos personajes cuya gestión de documentos y palabras era especialmente precaria para ejercer con éxito la delincuencia. Por lo tanto, seguir el rastro a la corrupción es tan difícil como examinar el pasado desde el registro arqueológico: son necesarias muchas excavaciones y muchas evidencias para consolidar análisis sobre lo acontecido con el paso del tiempo y para no caer en lecturas sesgadas en función de los hallazgos realizados.

Además, el otro gran sesgo para diagnosticar la corrupción procede de la proximidad, de la negación, del autoengaño de creer que cuando los míos roban son manzanas podridas y que, en cambio, cuando roban los otros, hay que prender fuego al árbol entero. Pero, además, creo que hay una característica mucho más importante que la precede, que es el consentimiento. En el ámbito de lo político, muchos son los hechos que sabemos que están mal. Son fenómenos distintos, pero que se unen a la corrupción en su parentesco con la mala praxis. Tienen nombres tan conocidos como clientelismo, enchufismo, pago de favores, apoltronamiento, opacidad, jerarquización, amiguismo… Las relaciones en el ámbito de las grandes y no tan grandes organizaciones políticas están regidas por estos parámetros y son los responsables de crear un caldo de cultivo muy determinado, donde lo que florece no es precisamente lo mejor que podría florecer.

De ahí que cuando Pedro Sánchez dice que él no sabía nada de las mordidas de sus correligionarios, alguien debería preguntarle: “Muy bien, ¿me podría indicar si en su partido, el PSOE, existen fenómenos, como el clientelismo, el enchufismo, el pago de favores, el apoltronamiento, la opacidad, la jerarquización, el amiguismo…?” y ver si responde: “Sí, abundantemente”. O bien responde: “Le puedo asegurar que en el PSOE las mejores personas ocupan siempre los puestos de mayor responsabilidad y que ningún cargo público y orgánico ocupa el lugar que ocupa sin disponer de muchos méritos para ello”. Porque si respondiera lo segundo, no estaría diciendo la verdad, ni tampoco la estaría diciendo cualquier líder político de otro partido que se expresase en términos semejantes.

Y así es como ciertos barros producen ciertos lodos. Todo depende de que existan suficientes cargos, suficiente poder político y suficientes personas haciendo las cosas chapuceramente para que un delito o una mala praxis se haga visible. De este modo, cuanto más grandes son los partidos, mayor es el drama y mayor la intensidad de lo que sucede.

Se ha hablado mucho estos días de las medidas a adoptar para atajar la corrupción, pero dejar esa respuesta en manos de los partidos se acerca bastante a pedir a un pirómano que prepare una estrategia de prevención de incendios forestales. En cualquier caso, lo más importante es partir de diagnósticos veraces y contundentes. Minimizar lo que ocurre es tapar lo que ocurre. Las palabras solo son importantes si explican lo importante, de modo que no solo resulta crucial tomar la palabra, sino también ser valiente. En estos días que las “voces en off” recuerdan que lo de Montoro estaba claro, es hora de hablar sobre qué más está claro.

Hay que derribar los obstáculos que impiden llegar al fondo de las cosas, tomar la palabra para explicar lo que no se explica y hay que tener menos miedo a la verdad o a lo que pueda pasar.

13 comentarios en “De lo que yo decía

  1. Siempre certero. A estas alturas defender al PSOE es un ejercicio pobre. La corrupción es inadmisible, venga de quien venga. Combatirla y cuestionar al PSOE es unaresponsabilidad democrática.

  2. Ejem…Cerdán sigue en la cárcel porque la fiscalía no sabe encontrar pruebas fehacientes que haya cometido delito.
    Dicen que puede presionar a «colaboradores».
    Dicen que la justicia es ciega…sobre todo cuando dan palos de ciego.
    Las pruebas de los audios hay que » materializarlas»…
    Los empresarios y sus directivas están libres porque no pueden manipular las pruebas?.. JAJAJA…que nervios

  3. La diputada del PP Noelia Núñez dimite de todos sus cargos tras la polémica de su currículum
    La vicesecretaria popular renuncia a los cargos orgánicos e institucionales tras haber dado una “información incorrecta” sobre su formación al Congreso.
    Óscar Puente se marca un tanto.
    La vida es un boomerang… JAJAJA….que nervios.

  4. Ejem…y si Pedro Sánchez,dijera como pactó con Cerdán para que dimitiera
    “La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido. Y como fue una indemnización indifi… en diferido, en forma, efectivamente, de simulación de…, simulación, o de…. lo que hubiera sido en diferido en partes de una…, de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social”.
    Tiren las piedras en mi tejado…. JAJAJA…que nervios.

  5. El PSOE ha sacado toda la artillería contra la diputada del PP, Noelia Núñez, tras admitir que no ha finalizado sus estudios como así constaba en su currículum, y ha lanzado en tromba a sus dirigentes y minions mediáticos a pedir la dimisión de la joven promesa del equipo de Feijóo. Pero los socialistas son los menos indicados para hablar de estudios hinchados, pues atesoran una larga lista de licenciaturas falsas, currículos fake y másters y profesiones que no existen.
    El caso más reciente es el de la delgada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, pillada mintiendo n su currículum al asegurar que tenía dos licenciaturas, Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual, y no tenía ni una. La socialista modificó luego y puso que «había iniciado estudios» sin acabar, pero ni ha dimitido ni dado explicaciones como reclama el PSOE a Noelia Núñez.

    En el PSOE ha habido falsos matemáticos como José Manuel Franco, ex líder del PSOE en Madrid y actual presidente del Consejo Superior de Deportes, que se presentó durante años como licenciado en Matemáticas en su ficha oficial sin haber completado la carrera, sólo tres cursos, incluso decía ser profesor. Patxi López también aseguraba que era ingeniero y ni siquiera pasó de primero de carrera, sin tener ningún estudio concluido. El ex ministro Pepiño Blanco se presentaba como abogado cuando no terminó los estudios en Derecho.
    El Gobierno de Pedro Sánchez empezó precisamente con escándalos de falsos currículum, como el de la ex ministra de Sanidad, Carmen Montón, máster en Estudios de Género, que aprobó asignaturas sin cursarlas, recibió convalidaciones indebidas y su trabajo fin de máster contenía un 58% de plagio. Ha sido la única que dimitió en el PSOE por este motivo, entonces primaba mantener el recién estrenado gobierno tras la moción de censura, aunque Sánchez la recolocó de embajadora.

    Óscar Puente se inventó que tenía un máster de Dirección Política cuando era alcalde de Valladolid que luego era un curso de un centro que no era universidad oficial. La presidenta del PSOE y ex ministra, Cristina Narbona, aseguraba ser doctora cuando no lo era, una mentira que mantuvo en su currículum 40 años.
    El ex ministro Bernat Soria también inflaba su currículum presentándose como decano de la Facultad de Medicina y haber sido investigador en Singapur, algo que era falso. Elena Valenciano, actualmente en el Consejo de Estado, afirmaba ser licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas cuando en realidad no terminó ninguna carrera.
    La ex ministra fallecida Carmen Chachón se presentaba como doctora cuando tan solo había asistido a un curso de doctorado. El senador socialista Alfonso Gil, marido de la que fuera líder de los socialistas vascos Idoia Mendia, mintió en su currículum como concejal de Bilbao durante 15 años figurando como licenciado en Derecho sin acabar la carrera. Estela Goikoetxea, dirigente del PSOE de Cantabria, se puso una licenciatura en Biotecnología por la cara. Isabel Ambrosio, del PSOE de Córdoba señalaba ser licenciada en Magisterio sin serlo. El que fuera director general de Agricultura, Ganadería y Pesca con Ximo Puig en la Generalitat Valenciana, el socialista Antonio Quintana, aseguraba que era topógrafo sin tener título universitario en topografía o ingeniería.

    Para rematar, Pedro Sánchez y su tesis doctoral.

    ¿ Qué tanto se apunta Oscar Puente ? ¿ Y Patxi López ? No existe un listado cerrado o declaración judicial exhaustiva, pero la cifra más repetida en investigaciones periodísticas recientes se sitúa en torno a 13 a 20 cargos socialistas acusados a lo largo de los años. Las fuentes coinciden en que el partido ha protagonizado una de las listas más extensas entre las fuerzas políticas españolas en cuanto a currículos académicos hinchados o falsos.

    Amistad, abandone ese equipo de hooligans , siempre le defraudará. Cerdán sigue en la cárcel, no hay coalición progresista , ni Presupuesto , Ley Antiapagones, boomerangs, ni Congreso de Diputados Diputadas y Diputades, solo Congreso a secas ( aunque en la CE sigue como siempre) , incendios , moscas y monjas , extremas derechas , y secretos oficiales .

    Ahora si que estamos bien.

  6. Ejem…Mr Mulligan,yo repetí tres veces el COU y eso que le rece a Jesucristo en la cruz,al Espíritu Santo y a Dios mío ,de rodillas y le puse una vela encendida a la Virgen María ,pero se ve que tenían cosas más importantes que hacer…desde ese día me hice apóstata…y en mi currículum ,tengo » Graduado escolar»…pero eso no ha impedido cobrar del estado y que me suban la pensión por jubilacion todos los años gracias a Pedro Sánchez…gracias a Ziluminatius cobre el subsidio para mayores de cincuenta y dos años,hasta que me jubilé.
    Por eso puedo decir que se lo debo todo al PSOE….jeje.

  7. Y me alegro por ello y que le vaya bien pero hablaba usted de otras cosas .

  8. Cuando nombras a dos secretarios de organización, uno de ellos ministro, que te montan una trama de cobro de comisiones en un ministerio lo que corresponde es dimitir. La responsabilidad política no es un animal legendario sino algo perfectamente tasado en las democracias. Cuando eres el presidente de tu partido y se demuestra que durante años te has financiado ilegalmente lo que corresponde es dimitir. Por eso la moción de censura de Sanchez a Rajoy estaba justificada. Como lo estaría hoy la de Feijoo contra Sanchez. No creo que sea tan difícil la cuestión. La justicia actuará, si es que actúa, en paralelo pero dimitir asumiendo la responsabilidad política que te exige el cargo que ocupas no es un arco de iglesia. No tengo ninguna duda que la mayoría de los políticos españoles son honrados y deben ser ellos, representantes de la voluntad popular, quienes deben poner coto a esta lacra. Lo cierto es que los Cerdan, Abalos, Montoro, Rato, Zaplana…están en manos de la justicia y acabarán ( unos ya han entrado) en l cárcel. Coincido en que la corrupción se debe denunciar siempre, la haga quien la haga, sea del partido que votamos o del rival. Por eso son tan dañinos quienes guardan silencio en unos casos y proclaman cansinamente otros. Por cierto, el “y tú más “ lleva implícito un “y yo también”.
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    Noelia ha dimitido tras mentir reiteradamente en su expediente académico. Feijoo le felicita por dimitir y la presenta como un ejemplo. Ningún reproche a sus mentiras. Este es el nivel.
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    La ministra de Hacienda debería intervenir en el Congreso y explicarnos a los españoles cuál es el montante de los beneficios fiscales a empresas de diversos sectores durante la etapa de Montoro como ministro. Sin duda el escándalo de corrupción económica más grande de la democracia española. Trama criminal formada por inspectores de Hacienda, abogados del estado, prestigiosos miembros de los mejores despachos…todos maravillosamente titulados. Así que, querido Amistad, lo importante es ser honrado. Y tú sin duda lo eres. Y recuerda que el mejor ministro de Hacienda que ha tenido España era taquígrafo.

  9. Ejem…si están suscritos a Netflix,les recomiendo
    «La fiebre de los ricos» (Rich Flu), dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, el director de «El Hoyo». La trama gira en torno a un virus que ataca exclusivamente a los más ricos, generando una distopía donde la riqueza se convierte en una sentencia de muerte.

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