Mai piu la guerra

Verónica Ugarte

Primer domingo del nuevo Papa. Primera misa y en la Plaza de San Pedro se rompe la multitud en aplausos ante la declaración, con tono humilde “mai più a la guerra”. Cierto que desde hace decenios el Vaticano quiere paz mundial, olvidando un pasado donde el Vicario de Cristo tuvo un papel fundamental en romperla, provocar y liderar guerras, boicotear y chantajear gobiernos y monarquías.

La máquina de marketing del único Estado donde no duermen mujeres (.) es absolutamente perfecta. Si todo va bien, es la Providencia Divina. Si todo va mal, los caminos del Señor son inescrutables. De esta misma manera y después de los Tratados de San Juan de Letrán, y la pasividad de Pío XII ante el fascismo y el nazismo, el poder de ese pequeño Estado se ha reducido enormemente. No estamos hablando de la época de los Borgia, o de Julio II. Hablamos de tiempos donde la pedofilia dentro de la Iglesia fue protegida por Juan Pablo II. Donde el aumento de feligreses protestantes en Iberoamérica ha preocupado a tres Papas, no solo por la pérdida de presencia, sino también por la pérdida de ingresos.

Y yo me pregunto, ¿qué hay de quienes no profesan la fe católica? Ya han pasado 500 años desde el cisma de Lutero tras el que media Europa dejó de reconocer al sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, estamos obligados a dar voz a las otras dos religiones monoteístas, las cuales consideran a Cristo un profeta y no el hijo de Dios: el Islam y el Judaísmo. Si seguimos idealizando y apoyando la maquinaria vaticana, la cual no solo deja al margen a quienes no cumplen con los requisitos de la llamada “Familia tradicional”, sino que sigue llamando paganos a quienes no siguen sus preceptos, estamos condenando a una parte del mundo a no tener la voz que debe tener en los foros internacionales.

El genocidio que se comete en Gaza actualmente debe ser frenado y Bibi y sus ministros llevados ante La Haya. Pero esta cuestión debe ser dirigida desde el punto de vista humanitario y no religioso. Desde la política y el poder, pero con consciencia.

Occidente tiene una larga tradición de pensar que solo existen en el mundo sus valores, su Historia, su fe, lo cual es una perpetuación de una irresponsabilidad histórica no sola para sí mismo, sino para el resto del mundo, del cual dice sentirse responsable y ser un activo vigilante, amigo y apoyo.

Todo esto deja de serlo al ignorar activamente que existe un mundo fuera. Que debemos ser imparciales en nuestras posiciones, todo lo que pueda ser posible, porque de la parcialidad han venido las decisiones más irracionales y absurdas que han concatenado siglos de inmadurez.

Se ha elegido en la Sixtina de manera express a un nuevo Papa. La poca vergüenza del periodismo lanzando rifas para algo tan absurdo como qué nombre escogería el nuevo Pontífice da más respuestas a porqué el periodismo como se le creía en tiempos no lejanos pierda credibilidad, y seamos muchos quienes optemos por algunas redes sociales y al mismo tiempo nos enteremos de nuevo material de lectura para comparar y contrastar.

Ahora mismo ya suenan las campanas del blanco. Del blanqueamiento de la figura de León XIV. Videos en pleno covid para comparar las imágenes de Francisco en el 2020 en San Pedro. Un obispo peruano que es misionero y agostino.

Yo tuve la gran fortuna de hacer la catequesis fuera de horario escolar, y en el sitio donde se debe realizar: los sábados en la iglesia. Los Oblatos, otra orden de misioneros, no pudieron sembrar en mi la fe cuando en la escuela me enseñaban la Ciencia. Con todo, aprendí el valor del respeto a la fe ajena. Pero en el caso de los Papas, me siento incapaz de respetar todo un sistema que hace lo imposible por manipular para continuar en el poder.

No hago apuestas acerca de lo que vivirá este nuevo Vicario. Solo estoy de acuerdo con Woody Allen: “Dios no ha muerto, solo se dedica ahora a un proyecto menos ambicioso”.

5 comentarios en “Mai piu la guerra

  1. No creo equivocarme afirmando que es el primer artículo de chistes desde que salimos del cascarón hace la friolera de hace casi 20 años… Bienvenido sea

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