LBNL
Parece una paradoja porque Israel está demostrando, día sí día también, que su superioridad militar frente a Hamás y frente a cualquier país árabe es enorme, bombardeando regularmente el sur del Líbano, Beirut y también cualquier zona de Siria en la que sospecha, o sabe mediante sus avanzadas capacidades de espionaje, que se cocina una amenaza a su seguridad. Y porque desde el 7 de octubre, cuando el brutal ataque de Hamás le pillo de sorpresa y murieron más de mil israelíes, no dejan de morir gazatíes a millares, quizás ya treinta mil, de los cuales se estima que dos tercios mujeres y niños. Pero eso es solo la superficie. Por debajo, Israel está postergando una guerra abierta con Hezbolá en el Líbano en gran parte por el altísimo coste que le supondría: los misiles de Hezbolá son mucho mas numerosos y sobre todo más mortíferos y precisos que los de Hamás. Y además, Israel está cada vez más aislado internacionalmente y cada vez más fracturado internamente.
La fractura interior es profunda y antecede al 7 de octubre. Los más entendidos sabrán que Netanyahu fue capaz de formar gobierno solo tras aliarse con lo peor de cada casa – ultra ortodoxos y ultra nacionalistas fascistoides y racistas – y que la mitad del país llevaba alzada en desobediencia civil continuada más de un año a cuenta de su ofensiva para domeñar al poder judicial con el objetivo de desactivar sus tres procesamientos por corrupción. Tela marinera. Tras el mortífero ataque de Hamás hubo un breve interludio patriótico, incluida la entrada en el gobierno de un par de ex generales opositores, que está cada vez más cerca de terminar, sobre todo – pero no solo – por la sospecha creciente de que Netanyahu desdeña la posibilidad de alcanzar un acuerdo para el canje de rehenes por prisioneros palestinos que implica una tregua en Gaza. Aduce que las exigencias de Hamás son pan para hoy y hambre para mañana, y no le falta razón vistos los antecedentes. Pero no son pocos los que concluyen que se opone como gato panza arriba a una tregua en gran parte porque en el mismo momento en el que cesaran los combates, arreciaría la ofensiva para obligarle a dimitir y convocar nuevas elecciones, que perdería sin remisión.
Es dudoso que incluso un nuevo gobierno israelí sin Netanyahu y los facinerosos que le acompañan pudiera revertir la regresión que la democracia israelí viene sufriendo desde hace un par de décadas. Especialmente porque el ex General Ganz, que sería quién lo encabezara, y sus aliados, serían como mucho “centristas” y difícilmente podrían llevar al país a lo que más necesita para poder seguir siendo una democracia de mayoría judía: un acuerdo con los palestinos que les de un Estado independiente que conviva en paz y seguridad con Israel.
Los israelíes tienen muchas razones para no fiarse de los palestinos, casi tantas como estos últimos para no fiarse de los israelíes. Y los palestinos, tan desunidos internamente como los israelíes o más, tienen una tendencia lamentable a desaprovechar las oportunidades. Y Estados Unidos, que sería quién tendría que garantizar a ambos el cumplimiento de un acuerdo, con la ayuda de la UE, Noruega, Canada, Japón y los vecinos árabes, no es capaz de actuar como potencia neutral. De tal forma que la cacareada y deseada solución de “los dos Estados” dista mucho de ser una opción realista. Y sin ella, Israel está destinado a dejar de ser una sociedad de mayoría judía – los palestinos procrean a mucha mayor ratio – o a dejar de ser una democracia que trata a todos sus ciudadanos por igual. Y el apartheid no es democrático.
El 8 de octubre la comunidad internacional en pleno condenó el ataque de Hamás y endosó el derecho de Israel a defenderse del mismo. Pero como repite el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., “una víctima civil ya es demasiadas víctimas civiles”. No digamos treinta mil, y subiendo… A Israel se le exige que cumpla con el Derecho Internacional humanitario y los abogados israelíes se desgañitan argumentando que las violaciones de las que se acusa al ejército israelí no son en realidad tales porque Hamás se esconde tras los hospitales, ambulancias y colegios, lo que los convierte en objetivos legítimos. Incluso si fuera así y la ofensiva israelí en Gaza no hubiera incluido violaciones del derecho internacional, crece el consenso sobre su carácter salvaje. Cuando un atracador de banco coge rehenes, la policía no puede disparar a mansalva porque son mayores los daños que los beneficios. Israel dispara sin dudar porque necesita matar a los líderes de Hamás caiga quien caiga, porque la población civil de Gaza apoya a Hamás o porque ha llegado a la conclusión de que debe instigar el mayor terror posible para que acaben abandonando Gaza. O por todas esas razones y alguna más. Pero lo cierto es que dispara, a mansalva, y mueren civiles también a mansalva. Y eso, aparte de ser una salvajada, o precisamente por serlo, está alienando a Israel internacionalmente hasta límites nunca antes vistos.
Biden está cada vez más furioso con Netanyahu, al que sigue sosteniendo con armas e inteligencia, porque cada vez tiene más problemas internos en año de campaña por su falta de cooperación. Europa está que trina – con excepción de un par de países que son de echar de comer aparte en casi cualquier otro tema – y los más irritados son precisamente aquellos que más intentan mitigar los efectos de la creciente ola de indignación popular contra Israel. Reino Unido, todavía bajo gobierno conservador, se atreve incluso a valorar en público el reconocimiento unilateral del Estado palestino. Sí, Reino Unido, el mismo que reconoció el derecho de los judíos a un “hogar nacional” en Palestina por medio de la Declaración Balfour.
Por no hablar del “resto del mundo”. Sudáfrica ha denunciado a Israel por genocidio – sí, ha denunciado por genocidio al Estado de los judíos cuyo Holocausto propició el acuñamiento del delito de genocidio – y la Corte Internacional de Justicia ha admitido que puede ser el caso, dictando medidas inmediatas de obligado cumplimiento mientras valora el fondo del asunto. Medidas que por supuesto Israel no ha acatado. Hasta la dictatorial Nicaragua se ha animado a denunciar poniendo en un brete a muchos que no quieren que se les pueda echar en cara eso de “mira con quién andas y te diré quién eres”.
Y por supuesto, resurge el antisemitismo en el mundo occidental, donde se sigue confundiendo a un Estado como Israel con una cultura, la judía, que es parte consustancial de Europa y América, y cuyos miembros no pueden ser atacados, de obra o de palabra, por el mero hecho de pertenecer a un grupo étnico, cultural o religioso. Pero lo son, y lo seguirán siendo, porque muchos de los protagonistas de la salvajada portan kipá y los que la llevan entre nosotros, por muy críticos que puedan ser con las políticas de Israel, al final se ven obligados a defenderlo porque saben bien que es su último refugio si las cosas se les vuelven a poner feas feísimas, como lamentablemente ya fue el caso en el pasado.
Israel es muchas cosas a la vez pero una de ellas es que es – o quizás ya haya que emplear un tiempo verbal pretérito – una sociedad vibrante, multicultural, democrática, socialdemócrata después de filo socialista, avanzada, desarrollada económicamente, innovadora y a la vanguardia en igualdad de derechos para mujeres y homosexuales. Pero cada vez más se ha convertido en una semi democracia secuestrada por fanáticos religiosos y colonos racistas armados hasta las cejas que prospera a lomos del sojuzgamiento del pueblo palestino. Lo cual es una pésima noticia para el mundo entero y sobre todo para Israel, que cada vez tiene y tendrá menos amigos y socios en la comunidad internacional.
No es solo culpa de Israel pero quien tiene la sartén por el mango es el principal responsable de evitar que la comida se queme. Que era precisamente lo que pretendía Hamás el 7 de octubre. Y le está saliendo redonda la jugada, mal que nos pese.
Desde una buena apariencia lo normal es organizar un mal debate ( una enfermedad recurrente de nuestro parlamentarismo ) y lo primero que se obvia en el artículo que nos trae LBNL es que la sociedad en Israel es una sociedad militarizada y siempre lo será porque descansa en fundamentos racistas de contenido religioso que discriminan a sus ciudadanos en dos grandes grupos , y dentro de cada grupo a todos en sus derechos civiles .
No obstante, el peso de la mayoría occidental permite la homologación parcial con los estándares
de una democracia tout court .
Y si es una sociedad militarizada sometida a presión su problema existencial es inseparable de sus equilibrios militares.
¿ Se puede propugnar el reconocimiento de otro Estado vecino cuyo principio fundador sea la aniquilación del tuyo ? De ninguna de las maneras , es como empezar una partida de ajedrez sin la reina y las dos torres.
¿ Ayudaría la igualdad de derechos sin restricciones en el interior de Israel entre las dos comunidades ? Yo lo creo .
Reconozco que me ha gustado mucho este artículo porque muestra exactamente como estan las cosas: empantanadas.
Hay un fragmento que destacaría en particular:
«…De tal forma que la cacareada y deseada solución de “los dos Estados” dista mucho de ser una opción realista….!
Nunca lo fue, pero pareció convertirse en la excusa perfecta para canalizar esfuerzos y relatos diplomáticos y situar a las potencias occidentales en una posición de «que no se diga que me he quedado callado pero tampoco es que vaya a hacer nada». Se que igual no es justo expresarlo de ese modo, porque la situación es tremendamente compleja, y ni por asomo es mi intención instalarme en el quejío como forma alternativa de no hacer nada, que precisamente sufre de lo mismo.
Pero es que lo de Gaza es un desastre humanitario de grandes proporciones. Y lo único que constatamos una y otra vez es que somos impotentes y no sabemos por donde tirar.
Verdadera tragedia lo que está aconteciendo en Gaza. Esperemos que termine pronto este desastre.
Entrando en los temas locales del día.
No soy político, por lo que no tengo que defender un partido, ni periodista que busque titulares, soy un pequeño empresario que gestiona una mediana empresa y sus limitados recursos, por lo que mi visión de las cosas suelen verse bajo ese prisma.
La pregunta que yo haría, y que no he escuchado se haya hecho , es: ¿ Quién y por qué ha decidido realizar una reclamación de cantidad parcial cuando lo que procede es pedir la devolución íntegra del dinero y devolver las mascarillas que no responden a lo pedido ?
La reclamación se realiza tres años después, cuando ya no son necesarias las mascarillas y la pandemia está controlada, por lo que el quedarse con ellas y solo pedir un reintegro parcial es una malversación. ¿ Que va hacer la Comunidad, revender mascarillas ? En el momento en que se realiza la reclamación de cantidad las mascarillas ni hacen falta ni lo que se solicita como abono responde al costo real del momento. Al final, solo se benefician los comisionistas a costa del dinero público, que no se quiere recuperar ……… ¿por qué ?
La operación es un claro ejemplo de como un fraude se gestiona para que los defraudadores pierdan lo menos posible a costa de los recursos del Estado. …….. Huele que apesta.
El peor gobierno que quiere durar otra legislatura , con el Fiscal General mirando a la Luna , la Vicepresidenta que ha sido derrotada con crueldad en su tierra dedicándose a decir auténticas paridas al darse cuenta de que hay que cerrar una o dos horas antes las marisquerías y no nos dice cuántos trabajan y cuántos no: el eterno misterio de los fijos discontinuos . Otra Presidenta , pero ésta del Congreso , a la que la
Fiscalía Europea acaba de abrir una investigación por posibles delitos de malversación, prevaricación y tráfico de influencias, ante la hipocritona mirada del PSOE ; destitución de altos cargos de Puente por mentir, a la vez que Bruxelas suspende la fusión de Air Europa e Iberia . Abalos contra Cerdán , Illa de los nervios, Sanchez protegido ( imaginamos que histérico ) , la caverna de El País , en shock ( en cuanto caiga Sánchez , limpieza de establos ) , el melifluo Marlaska , a verlas venir, y el honrado Canario , pues no hay más que mirar su cara de inocente .
Pero siguen con sus cómplices de chiringuitos políticos para sostener el invento : son cómplices en la adversidad porque ellos no vieron nada , la corrupción solo es de derechas , porque es lo que les han enseñado . Y qué parroquia de penitentes habituales diciendo bobadas , sanchistas histéricos al ver su posible salida de la política sin oficio , privados de sus privilegios sin nadie que los atienda ni les entienda dejando huérfanos y desmoralizados a decenas de miles de socialistas .
¡ Así que el Sanchismo era ésto ! Mira tú por dónde !
Y ahora la designación de García Castellón. …… otro regalito de Europa al sanchismo.
Son las 22:55 y El País es el único periódico en el que no aparece la noticia de la designación del Juez Castellón como juez de garantías. Al menos yo no encuentro la noticia.
Igual no le ha gustado.