El imperio de los milmillonarios contra la democracia

David Rodríguez Albert

Como suele ser habitual a principios de cada año, Oxfam Intermón acaba de publicar un informe sobre las terribles desigualdades que existen en el mundo. En esta ocasión, se hace bajo el título Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios. Como he manifestado en más de una ocasión, estos estudios deberían aparecer en las portadas de todos los medios de comunicación y ser objeto de intenso debate social, pero desafortunadamente suelen pasar de puntillas en un mundo invadido intencionadamente por la frivolidad, la irrelevancia y el odio a las personas equivocadas.

El informe está repleto de datos que ponen de manifiesto las intolerables injusticias que se padecen a nivel internacional. Por ejemplo, desde 2020 la riqueza conjunta de los 3.000 milmillonarios que hay en el planeta ha crecido en un 81%, y en la actualidad equivale a lo que poseen los 4.100 millones de personas más pobres. Así, no es extraño que casi la mitad de la población mundial viva en situación de pobreza. Estas ingentes desigualdades no se deben a ningún principio de meritocracia ni se sustentan en la proclamada libertad de mercado, sino que obedecen al enorme control monopolístico de unas pocas fortunas y resultan totalmente incompatibles con cualquier mínimo concepto de democracia.

En España se repite un patrón similar. Mientras algunos voceros lanzan soflamas estigmatizadoras hacia los segmentos más vulnerables de la población, la riqueza conjunta de los 33 milmillonarios que parasitan nuestro país supera la que poseen 18,7 millones de españoles, y los salarios crecen por debajo de la inflación. En este contexto, resulta ridículo que algunos sujetos puedan señalar alegremente que estamos bajo un gobierno “socialcomunista”, a la vez que se dedican a desviar la atención de este enorme expolio y tratan de sumir en la ignorancia a amplias capas de la población, que culpan a los pobres y a los migrantes de todos sus problemas.

Este crecimiento en la concentración de la riqueza coincide con el mandato de Trump. Desde su llegada al poder, se han reducido los impuestos a los más ricos, se han bloqueado avances en la fiscalidad internacional para grandes corporaciones y se han recortado los presupuestos de ayuda al desarrollo. Según el informe de Intermón, esto podría provocar más de 14 millones de muertes adicionales de aquí a 2030. Esta tragedia humana se produce mientras los palanganeros al servicio de la versión más radical del capitalismo se lanzan a criticar la supuesta hegemonía de la izquierda woke en el mundo, discurso que debería provocar la hilaridad general ante semejante despropósito.

Pero quizás una de las principales novedades del estudio de Oxfam Intermón es la conexión que establece entre la acumulación capitalista y el poder político de las élites. Hay datos que resultan demoledores. A modo ilustrativo, “los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente”. Además, según la Encuesta Mundial de Valores, realizada en 66 países, “casi la mitad de las personas encuestadas percibían que los individuos más ricos suelen comprar las elecciones de su país”. No es extraño entonces que las libertades civiles y los derechos políticos estén retrocediendo de forma alarmante, y que “en 2024 se registre un deterioro democrático por decimonoveno año consecutivo”.

Obviamente, todo esto está relacionado con el control por parte de los más ricos de los medios de comunicación y de las redes sociales, de modo que más de la mitad de las grandes empresas de medios del mundo y la totalidad de las principales plataformas de redes sociales están en manos de milmillonarios. Elon Musk, el primer hombre en superar la barrera patrimonial de los 500.000 millones de dólares, ha adquirido X; Jeff Bezos se ha hecho con el Washington Post; The Economist es propiedad de un consorcio de milmillonarios; el magnate francés de extrema derecha Vincent Bolloré controla el canal de televisión CNews; y en el Reino Unido, tres cuartas partes de los periódicos están en manos de solo cuatro familias extremadamente ricas. Con este panorama, tampoco debe sorprendernos que los discursos de odio en X hayan aumentado en torno a un 50%.

Para acabar, me gustaría destacar lo cortas que se quedan las palabras ante la realidad trágica que padecemos. Por más que rebusquemos en el diccionario, es imposible hacer justicia a los millones de personas que cada año fallecen de manera evitable en el mundo, e igualmente no encuentro ningún término adecuado para los milmillonarios que provocan este desastre y para los gobernantes y aquellos que les brindan apoyo. Quizás tenga razón Joaquín Sabina cuando escribe que simplemente se trata de “recuperar de nuevo los nombres de las cosas, llamarle pan al pan, vino llamarle al vino, al sobaco… sobaco, miserable al destino. Y al que mata llamarle de una vez asesino”.

Su lucha

Carlos Hidalgo

Adolf Hitler acumuló una fortuna personal que equivaldría a 450.000 millones de euros actuales, casi el doble del patrimonio que posee el hombre más rico del mundo en este momento, Larry Ellison, fundador de Oracle. Aparte de las “donaciones” y “regalos” que el líder nazi recibía, gran parte de su fortuna se debía a las regalías por su libro, “Mein Kampf” (“Mi Lucha”), que cuando él llegó al poder se convirtió en lectura obligatoria en las escuelas, se regalaba a los novios cuando se casaban y que, en sus diferentes traducciones, era comprado por los admiradores del nazismo a lo largo y ancho del mundo. Las regalías de Hitler eran 16 veces mayores que su sueldo de Canciller del Reich. Obviamente casi todo este patrimonio acabó destruido a causa de la guerra provocada por el mismo Hitler. Sus casas fueron arrasadas o expropiadas, sus posesiones personales saqueadas y sus cuentas en Suiza nunca fueron reclamadas y, por tanto, pasaron a ser incautadas por el Estado suizo.

El actual titular de los derechos de autor de su libro y heredero de su patrimonio inmobiliario es el Estado de Baviera que, naturalmente, no tiene demasiadas ganas de rentabilizar la obra de uno de los mayores criminales de la historia y que ha demolido la mansión alpina del dictador para que no se convirtiera en un lugar de peregrinación para simpatizantes del nazismo. Y el bloque de pisos en el que vivía en Munich es ahora una comisaría.

Aunque Trump es uno de los lectores contemporáneos de “Mi Lucha” y no tiene problemas en citar (sin decir de dónde las ha sacado) frases y fragmentos del libro de Hitler, no parece que vaya a imponer ninguno de los libros que hay a su nombre en el mercado. Entre otras cosas, porque ni siquiera los escribió él. Citar a Hitler parece ser suficiente, véase este fragmento de Mein Kampf citado para justificar la posible invasión estadounidense de Groenlandia: “la naturaleza no ha reservado esta tierra para la futura posesión de una nación en particular; por el contrario, esta tierra existe para el pueblo que posea la fuerza de tomarla”.

A falta de libros propios, Trump ha decidido aumentar su fortuna exigiendo donaciones para su “biblioteca presidencial” (algo muy poco regulado y que en ocasiones anteriores ya se consideró como un agujero legal por el que se puede sobornar a presidentes en activo), demandando por extravagantes cantidades de dinero a medios, como el New York Times, la CBS o la BBC, exigiendo mil millones de dólares para ingresar en su recién creado “club de la paz”, del cual es presidente vitalicio y, en general, pidiendo descaradamente que se “invierta” en las empresas dirigidas por su hijo Donald Jr. o por su yerno, Jared Kushner.

Y, total, ¿quién necesita un libro sobre tu doctrina personal cuando esta, en realidad, no existe y tienes a medios del tamaño de Fox News dedicados a justificar intelectualmente cualquier barbaridad que se te cruce por la cabeza?

Ahora parece que Trump y su entorno han aceptado otro soborno de Jeff Bezos, fundador de Amazon, en forma de un documental acerca, no de Trump, sino de Melania Trump, su esposa, exmodelo eslava e inexpresiva primera dama. El documental ya se ha estrenado en cines y parece ser que hay anuncios en prensa que ofrecen 50 dólares a quien vaya a verlo y aguante toda la proyección.

Mientras tanto, la otra lucha de Trump prosigue con detenciones y expulsiones extrajudiciales, alrededor de 40 personas (entre ellos Alex Pretti y Reneé Good) han muerto a manos del ICE, el departamento de aduanas reconvertido en “stürmtroopers” de Trump, más de 1200 desaparecidos tras ser detenidos en las redadas antiinmigración de estos, una política exterior errática, dedicada a perseguir intereses personales y no nacionales, persecuciones e investigaciones policiales arbitrarias a opositores…

¿Para qué escribir un libro si te van a regalar el dinero igual y puedes hacer lo mismo mientras te van a escribir los planes otros?

El fin del mundo conocido

Juanjo Cáceres

Muchas veces se ha debatido sobre si el fin de mundo se producirá mediante una estruendosa explosión o un silencio atronador. Los argumentos a favor de la explosión son numerosos y se encuentran bien avalados por décadas de proliferación nuclear, pero no es nada desdeñable tampoco lo del silencio, puesto que no son pocos los que sospechan que así se produjo el fin de esa especie tan añorada que conocemos como hombre de Neanderthal. El gusto que además compartimos los seres humanos y los animales por morir mientras dormimos o porque un sueño profundo preceda el instante anterior a nuestra defunción, abunda aún más en esa idea de que todo es mucho más silente de lo que a veces nos imaginamos.

Pero también es posible que el fin del mundo empiece ruidosamente y acabe mucho más silenciosamente. O que el ruido que se escucha sea pequeño en comparación con lo que realmente ocurre. Esto último, además, podría estar produciéndose actualmente. ¿Qué nos imaginamos que ocurrirá cuando el mundo se empiece a caer en pedazos? ¿Un accidente nuclear o todo un conjunto de avisos sutiles y diversos, repartidos por diferentes partes del mundo? Por ejemplo, guerras que se eternizan como si fueran una maldición, asesinatos indiscriminados en Minnesota, trenes que se salen de sus vías, gobiernos que todas las respuestas que ofrecen a los desastres y al caos pueden resumirse en impotencia e inactividad administrativa…

El mundo romano occidental presagió su fin al ver llegar ejércitos procedentes del mundo exterior que ocupaban sus tierras, sus villae y sus instituciones, pero en tiempos más sutiles, como los nuestros, hemos de lanzar nuestra mirada sobre lo que ocurre más sigilosamente. Unas pantallas que nos mantienen embobados. Una Inteligencia Artificial que deja nuestra presumible superioridad intelectual a la altura del betún. Unas nuevas generaciones que se imaginan que los impuestos son una forma de robo. La estigmatización del otro como norma. La rendición como única solución a los grandes problemas. El retorno al mundo de las apariencias, en detrimento del mundo real. Y, no menos importante, una decadencia total y completa de las organizaciones políticas, que las hace incapaces de analizar e interpretar con un mínimo de rigor la realidad, e iniciar alguna forma de proceder que tenga sentido y sea coherente con la misma.

El tema de Rodalies en Catalunya podría ser el mejor caso práctico de todo esto, porque integra como pocas cosas desmoronamiento de la infraestructura, incapacidad de mantener las prestaciones, actitud de “ventilador” y “sálvese quien pueda” de las administraciones y empresas implicadas y, como colofón, un Govern cuyas explicaciones y, lo que no es en modo alguno menor, forma de explicarse, están lejos de los criterios más elementales que deben marcar la relación con la ciudadanía. Si hoy preguntásemos a una Inteligencia Artificial como debemos abordar la crisis de Rodalies, respondería proponiendo un proceso ordenado, aparentemente coherente y luego ya veríamos si es eficaz o no. En cambio, las respuestas del Govern son confusión, ruido e inoperancia. Pero no se extraiga de ello que este es un problema del partido que gobierna: sobre la pregunta de si los partidos de la oposición, en este contexto, dan más pena que gloria o viceversa, creo que no puede plantearse duda alguna sobre cuál de las dos opciones es la correcta.

Pero ojalá solo fuera esto, ojalá el desplome del sistema público que hemos conocido solo se notara en un mal servicio, y no se notase también en horribles tragedias como la de Ademuz, en las numerosas formas de abandono institucional que manifiestan nuestras democracias y en el resurgimiento del individualismo extremo como único mecanismo de respuesta ante la adversidad y el desencanto. No está de más recordar, en estos momentos que justamente escuchamos al Gobierno central decir que está dando la cara, que este es un país donde la luz se evaporó repentinamente hace varios meses y que las explicaciones que se han dado al respecto son también muy vaporosas y sin responsabilidades claras, aunque de nuevo, hay unas infraestructuras que están entredicho.

Porque, en efecto, comunicar no es ponerse delante de un micrófono: es realizar un discurso donde se exponen unos hechos, se aclaran las causas y se proponen respuestas o soluciones. Es cierto que hay personajes como Trump que hablan sin cumplir ninguna de las tres condiciones y que transmiten consideraciones tan alejadas de la realidad, que solo pueden ser consideradas como falsas, pero eso no hace más explicable o justificable la ausencia de claridad y la puesta en duda de la transparencia que debe regir toda conducta pública.

Aunque quizás, volviendo al principio, estas conductas, estas dinámicas y estos efectos no sean más que otro signo sigiloso todo eso que nos va viniendo y que nos vuelve cada vez más preocupados, temerosos e infelices.

Se llama fascismo

Carlos Hidalgo

La mayor parte de los grandes medios estadounidenses se adhieren a una visión muy rígida y rigurosa de lo que debe ser el periodismo, usando unos estándares y unos medios que en muchas ocasiones nos dejan babeando de envidia a los que ejercemos la misma profesión en España. Sin embargo, tienen un pequeño defecto y es que siempre, ante declaraciones contradictorias, tienden a buscar el “justo medio” entre ellas, antes que verificar cuál de ellas es verdad. Alguien, con mucha retranca, lo describió como, que si hubiera un artículo acerca de tipos que creen que la Tierra es plana y los posteriores desmentidos de los científicos, los estadounidenses lo titularían como “polémica acerca de la forma de la Tierra”.

Algo así pasa constantemente con Donald Trump. El mandatario estadounidense se suele inventar las cosas y sus apariciones públicas son ametrallamientos constantes de falsedades, racismo, hechos retorcidos, mentiras descaradas y grosera ignorancia. Y aunque los medios americanos siempre suelen desmentir la ristra de embustes de su presidente, les cuesta decir claramente que miente y suelen poner cosas como que las declaraciones de Trump “entran en conflicto con los hechos”.

Lo mismo está sucediendo ante la política de ejecuciones ilegales que está llevando a cabo su Marina en el Caribe, los asesinatos y detenciones ilegales que llevan a cabo su policía de Inmigración y Fronteras (ICE) y la represión, chantaje y amenazas con las que adorna su política. Los medios estadounidenses se resisten a calificarlo, siguen buscando un término medio que cada vez está más lejos del medio y, lamentablemente, de la realidad y, aunque su información sigue siendo rigurosa, impecable y contrastada (en la mayor parte de los casos), tratan de evitar los términos que usarían si esos mismos hechos sucedieran en otro país, como “ejecuciones ilegales”, “policía política”, “detenciones ilegales”, “desapariciones forzosas” o “represión política”.

Hasta que las dos ejecuciones dos manifestantes en Minnesota y las consiguientes protestas civiles multitudinarias y las insultantes mentiras del Gobierno de los EEUU han impulsado a “The Atlantic” a publicar un artículo editorial titulado “Se llama fascismo”, en el que deja claro el peligroso sendero por el que se está deslizando su país.

Pero es que no es solo su país. En Europa y en España estamos asistiendo al surgimiento de partidos que defienden sin rubor todo lo que está haciendo Trump, que celebran las muertes y desapariciones y que afirman que tienen planes parecidos para sus propios países.

Es increíblemente doloroso ver cómo una democracia se desmorona y cómo una ciudadanía, hasta hace poco libre, empieza a ver desaparecer sus derechos, libertades y hasta su vida a manos de fascistas. Hace menos de un siglo que el fascismo precipitó al mundo entero hacia la ruina, la muerte y la guerra. No podemos consentir, medios, ciudadanos y políticos, que esto vuelva a pasar.

No debe perderse la memoria

Verónica Ugarte

Desde hace varios años y de diversas maneras, el pueblo iraní responde desde el interior contra las fallidas medidas económicas que hunden cada año más en la miseria al país. Nada es suficiente para sacar de la pobreza a una población económicamente hundida; socialmente oprimida; políticamente censurada.

Para Occidente, el eterno portador de la democracia, Irán es otro de los estados cuyo gobierno títere fue creado a imagen y semejanza del vasallaje. En lugar de una República, una Monarquía hecha a medida para ser bella, poderosa y vender el petróleo a discreción de quienes la habían inventado, era un negocio redondo.

Fundada la dinastía Pahlaví, Irán conoció deseos de desarrollo de manos de dos monarcas, pero el depuesto Reza Pahlaví se vendió mucho más rápidamente a las compañías petroleras extranjeras. A la par, iniciaron las represiones contra la población, cuyos esfuerzos por darle a Irán una democracia serían marcados por el destierro, el encierro y el entierro.

¿Alguien recuerda los festejos por los 2500 años del Imperio Persa? Gastos aparte, como las joyas preciosas bordadas en los manteles, la crema y nata de las monarquías y las dictaduras, estuvieron presentes, en la “fiesta del diablo”, como la bautizó Jomeini. Un coste de 22 millones de dólares del año 1971.

Durante estos años hemos de recordar al exiliado en una pobre casa a las afuera de Paris. Ese hombre con ceño fruncido que no leyó más allá del Corán y que desde su cueva lavó el cerebro a millones. Jomeini fue la esperanza para derrocar a un régimen corrupto, utilizando la palabra de Dios como medio de salvación.

Con la caída del Sha y posterior exilio por varios países del mundo (hasta por Cuernavaca pasó), EEUU y Europa vieron caer un negocio y un aliado en la región. En el momento en que volvió Jomeini, todas las fichas cayeron. Toma de la embajada de EEUU, nacionalizaciones, la paupérrima libertad que existía.

Son casi cuarenta años de dictadura teocrática donde los jueces dictan sentencias a discreción y viven en el anonimato por seguridad. Donde las mujeres fueron expulsadas de las universidades. Donde las cárceles se volvieron a llenar de opositores al régimen. Donde una niña de 9 años puede ser obligada a casarse. Donde la policía de la moral revisa que una mujer lleve el uniforme negro de manera correcta y cuya virtud como mujer no sea cuestionada. Y si lo es, puede ser asesinada por su padre, su hermano o su marido con total impunidad.

Las revueltas en Irán buscan que el régimen de los Ayatolás cambie, pero hay que tener presente que no conocen otra forma de vida. Con las censuras ha llegado la música y el saber que se puede y se debe manifestarse contra quienes han pisoteado los derechos de Irán. Y como si de un casino se tratase, las fichas han empezado a moverse.

Trump ha abierto diversos frentes, pero de momento no indica si quiere atacar Irán, lo que es un alivio momentáneo. De hacerlo morirían miles de manifestantes y una carnicería humana sería un horror que no le quitaría el sueño.

Tampoco ha dado su bendición al hijo del depuesto Sha, quien ha vivido lejos de su país, entre la fortuna robada a los que ahora defiende con la execrable ambición de volver a reinar en el país que su padre bañó en sangre.

Ha sacado el arsenal de marketing tanto en las redes sociales como en los corredores de DC. Pide a los manifestantes que queman carteles de los Ayatolás, que bailan en las calles sin la cabeza cubierta, que exigen que los teócratas se vayan, que lo apoyen, que ambas luchas son una misma. Siempre tenemos a un oportunista.

En este caso los jóvenes que luchan desde el terreno no conocen la historia del sha. Han nacido y vivido a ciegas. Pedirles que lo apoyen es un acto deleznable. El mismo que será cuando el verdadero dios, aquel que ha atacado a Europa (nunca lo ha hecho Putin); aquel que ha invadido Venezuela; aquel que amenaza al mundo entero, le de su bendición, ante una Europa callada.

Sonámbulos

Arthur Mulligan

La efervescente agitación de los debates políticos que se cruzan, algunos sin relación directa, parece que se solapen en consignas irreductibles imposibles de desatascar por la premura de nuevos debates que aumentan el caudal de la confusión, como sucede cada vez más a menudo en el Consejo de Ministros cuando presenta resoluciones que no han sido aprobadas por las distintas coaliciones que sustentan al Gobierno y últimamente por miembros poco didácticos en su narrativa como la Ministra de Hacienda quien parece utilizar fórceps XXL por el tamaño de las mentiras que trata de ocultar y que sus compañeros de Castilla La Mancha y Asturias refutan junto a las CC.AA. del PP.

Por otra parte, el lunes se presentó nuevamente un plan para construir unas 10.000 viviendas en Madrid por la Ministra del ramo cuyo plazo de ejecución llevaría unos 36 meses y un programa de incentivos fiscales para caseros que renuncien a subidas del precio de alquiler de sus inmuebles con el rechazo airado de la izquierda de la izquierda.

Ese mismo día, y sin que haya relación directa con esa noticia, las casas de encuestas confirmaban una caída importante del bloque de izquierdas en futuras elecciones pasando el PSOE a tercera fuerza en numerosas provincias.

También se hizo público el Manifiesto Socialdemocracia 21 por Jordi Sevilla pidiendo huir del mito de las dos Españas y recuperar valores de la Transición y la Constitución, priorizando diálogo sobre polarización. A la vez que critica duramente liderazgo de Pedro Sánchez por llevar al PSOE a un callejón sin salida marcado por la crispación, bloques enfrentados y la dinámica sanchismo-antisanchismo, culpa directamente a su dirección de un auge de la extrema derecha, pérdida de apoyos socialistas y una “dictadura de las minorías”, y propone impulsar un cambio en alianzas y políticas para evitar la “dictadura de las minorías”, fomentando pactos entre PSOE y PP en cuestiones de Estado y un Estado policéntrico que concilie diversidad con justicia social. En fin, sensatez que no va a poder evitar las derrotas que se están gestando pero que iluminan un camino socialdemócrata necesario para el progreso de España.

La semana anterior, sorprendió a todos la brillante operación militar llevada a cabo por Estados Unidos para detener a Nicolás Maduro y ponerlo a disposición de la justicia estadounidense y que tanto nos alegró a muchos de nosotros y tanto preocupó a otros.

En 1960 Adolf Eichman fue secuestrado por Israel en Argentina y, en 2011, Bin Laden fue asesinado por EE.UU. en Pakistán, violándose en ambos casos la soberanía de esos países.

Por tanto, lo nuevo aquí ha sido la motivación, el control del petróleo venezolano por parte de Trump mediante el relevo en la cúspide de un régimen criminal y no la justicia para unos criminales. Es decir, si se hubiera devuelto la soberanía al pueblo de Venezuela la valoración jurídica sería positiva, más allá de la rigidez del derecho internacional, tan frágil y tan dependiente de la casuística tal y como afirmaba Henry Kissinger.

Vemos hoy en día que una de las características de la política mundial es su falta de decoro, como si todos en su escala se hubieran hecho sanchistas sin escrúpulos, invocando además que lo hacen en nombre de los más nobles propósitos. Putin invoca a la madre Rusia, a la tierra; China a su inmensa masa humana nacional, y Trump a la debilidad de sus instituciones incapaces de domar al rifle salvaje que permite la expansión de sus fronteras. ¿Han desaparecido las instituciones en EE.UU.? ¿Cómo se han dejado dominar por la presión corrosiva a pesar de seguir existiendo como arquitectura formal? ¿A qué se ha debido su degradación?

Es claro que con Trump se ha legitimado la purga en nombre del pueblo soberano, algo muy cercano al personalismo que describe la literatura sobre el sanchismo, pero en un contexto presidencial y con arsenal nuclear. La administración ha indultado a implicados en el asalto del 6 de enero y otros episodios de violencia política y seguramente, a la hora que esto escribo, continúa el enfoque militarizado de la seguridad en las calles americanas y se sigue con los preparativos de una intervención en Irán. En paralelo, el uso de la fuerza del poder bélico convive con un debilitamiento hacia dentro de los controles civiles, del Congreso y de las burocracias especializadas. El resultado es una democracia que conserva procedimientos y rituales, pero con un campo de juego cada vez más inclinado a favor del Ejecutivo, más tolerante con la violencia política y menos capaz de ejercer controles efectivos que explica la sensación de impotencia.

( 1 ) ¿Tiene alguna semejanza con el método autoritario de Sánchez y de otros partidos extremistas de izquierda y derecha europeos? 

Antes de responder a esta pregunta me gustaría introducir una cuestión de método que puede interesar. Para ello nada mejor que la IA que empieza a utilizarse en este foro y en muchas redacciones como El País, El Mundo, etc. aunque a juzgar por sus reacciones indignadas algunos no terminan de comprender el asunto y reaccionan como en una escena los personajes de “La extraña pareja”, esa magnífica película de Billy Wilder en la que una invitada interroga a Felix (Jack Lemon): 

FELIX: Yo escribo noticias para CBS.

CECILY: ¡Oh, fascinante!

GWENDOLYN: ¿De dónde sacas tus ideas?

FELIX: De las noticias.

GWENDOLYN: ¡Oh, sí, por supuesto, estupendo!

Se refiere a las consideraciones que se contemplan en la prensa especializada sobre la propiedad intelectual de los textos obtenidos utilizando IA y la validez de sus resultados después de someterlos a controles aún en construcción y perfeccionamiento, refrendados por la experiencia. Los conflictos entre la inteligencia artificial (IA) y los derechos de autor surgen principalmente en el entrenamiento de modelos con obras protegidas y en la generación de contenidos que imitan estilos humanos. En la UE y España, la regulación actual permite excepciones para minería de datos, pero exige transparencia y respeto a reservas de autores. Estos choques se intensifican cuando no hay consentimiento explícito, generando demandas judiciales.

El entrenamiento de IA con bases de datos masivas de internet a menudo usa obras protegidas sin permiso, lo que puede vulnerar derechos de reproducción y creación de obras derivadas. La generación de outputs similares a creaciones originales plantea acusaciones de plagio o infracción, como en demandas contra Midjourney o Stability AI por artistas y estudios como Warner Bros. Además, las obras puramente generadas por IA no reciben protección de autoría, reservada a humanos según la Ley de Propiedad Intelectual española (artículo 5).

Marco Legal UE y España

El AI Act (Reglamento UE 2024/1689) obliga a proveedores de modelos de IA general a documentar datos de entrenamiento, respetar copyright y publicar resúmenes, con obligaciones clave vigentes desde agosto 2025. La Directiva 2001/29/CE y su transposición en España permiten excepciones para minería de datos en investigación, pero autores pueden optar-out (artículo 4(3)). En 2026, se esperan códigos de conducta de la Oficina Europea de IA para mayor armonización.

Y ahora, lo más importante en mi opinión:

En un escenario con recortes de publicaciones protegidas, generación por IA y aportación intelectual del autor vía minería de datos (TDM), el conflicto depende del consentimiento, el propósito y el grado de intervención humana. La Directiva DSM (2019/790) permite TDM en obras lícitamente accedidas si no hay reserva expresa del titular, pero exige transparencia en el AI Act. La obra final puede protegerse si predomina el pensamiento creativo humano, no la mera síntesis automatizada.

¿A qué es maravilloso el mundo del Derecho?, esa mezcla refinada que asigna a cada cosa lo suyo, en nuestro caso combinando la minería brutal de la extracción de datos para formar ladrillos argumentales solventes, salvando lo importante, la creación de un pensamiento nuevo sin las adherencias de aquellos componentes que como en un cohete se separan en la elevación de este para mostrar sin mácula una nueva verdad pero sin el trabajo esclavo de un agrimensor de biblioteca, un forzado recopilador de sentencias y rimas sin alma, desordenadamente compiladas, para no decir nada.

Porque como nos advierte Simon Leys en el prólogo de «Las ideas de otros”: «Un florilegio que reuniese citas escogidas solamente por su elocuencia, su profundidad, su espíritu o su belleza se arriesgaría a ser todo a la vez, de un modo fastidioso, interminable e incoherente. 

No puede extraer su unidad interna más que de la personalidad y los gustos del mismo compilador, del cual muestra una suerte de mirada. No es narcisismo, sino un principio de organización y de economía.»

Pues bien, retomando ( 1 ) preguntamos a la IA ¿a quién si no? y responde:

«Las similitudes entre el método de Trump, el sanchismo de Sánchez y los partidos extremistas europeos radican en un estilo populista-autoritario híbrido que preserva fachadas democráticas mientras erosiona instituciones por dentro. Todos invocan nobles causas (pueblo, nación, justicia social) para justificar concentración de poder personal, confrontación perpetua y uso instrumental del Estado.

Populismo personalista

• Liderazgo carismático central: Trump, Sánchez y extremistas como Orbán o Le Pen se presentan como únicos salvadores, subsumiendo partidos en su figura; el PSOE se reduce a “terminal” de Sánchez, similar a MAGA como culto a Trump.

• Nosotros vs. Ellos: Dividen sociedad en pueblo virtuoso contra élites/traidores (deep state para Trump, derechas/corruptos para Sánchez, migrantes/izquierdas para Vox/Meloni).

Erosión institucional

• Degradación de checks and balances: Sánchez instrumentaliza CIS, Fiscalía, RTVE y TC vía decretazos; Trump purga agencias y usa shadow docket; extremas derechas como AfD/PP húngaro atacan jueces y ONGs

• Instrumentalización judicial: Reformas para blanquear aliados (malversación en España, indultos Jan6 en USA); partidos como Fidesz controlan cortes.

Retórica y movilización

• Confrontación emocional: Sánchez adopta “populismo podemita” culpando oposición de todo; Trump fomenta violencia vía retórica anti-élite; izquierdas extremas (Podemos) y derechas (Vox) usan miedo/ira para polarizar.

• Nobleza hipócrita: Justifican abusos con “progreso” (Sánchez), “América primero” (Trump) o “soberanía” (extremas europeas).

Consecuencias comunes

Estos métodos generan “backsliding” democrático: democracias que funcionan peor, con más impunidad para líderes pero menos accountability real. La diferencia ideológica (nacionalismo Trump vs. progresismo Sánchez) oculta la similitud estructural: autoritarismo “por las reglas”, adaptable y anti-pluralista.

Finalmente preguntamos 

¿Cómo define la literatura académica autoritarismo populista hoy día?

La literatura académica define el autoritarismo populista como un híbrido ideológico y práctico que combina retórica populista (pueblo virtuoso vs. élites corruptas) con prácticas autoritarias que erosionan el pluralismo liberal dentro de marcos democráticos formales. No equivale a dictadura clásica, sino a un “backsliding” democrático donde líderes carismáticos capturan instituciones vía elecciones, polarización y desmantelamiento selectivo de controles. Surge en contextos de crisis, manipulando miedos identitarios para justificar concentración de poder.

Núcleo ideológico

• Dualismo moral: Divide sociedad en “pueblo puro” (representado solo por el líder) vs. élites traidoras, deep state o enemigos internos; niega legitimidad a opositores, tildándolos de criminales. 

• Soberanía popular anti-pluralista: Líder encarna “voluntad del pueblo”, rechazando mediaciones (partidos, sociedad civil); prioriza mayoría sobre derechos minoritarios.

Prácticas autoritarias

• Captura institucional: Control de jueces, medios públicos, agencias reguladoras; reescritura de reglas para perpetuarse (e.g., reformas judiciales, purgas burocráticas)

Epílogo para escépticos 

1 ) La deuda pública española ha aumentado 535.863 millones de euros durante el mandato de Pedro Sánchez (junio 2018 a diciembre 2025), pasando de aproximadamente 1,17 billones a 1,71 billones de euros (deuda de las Administraciones Públicas, AAPP). Esto supone un incremento del 46% en términos absolutos, con un ritmo medio de unos 197 millones diarios.

2 ) Intereses abonados desde 2018: +225.000 millones; en 2025 se prevén ~36.000 millones, 6,8 millones/hora.

En términos políticos, el “modelo Sánchez” se parece más a un Estado-clientela de alto gasto corriente sostenido por deuda y fondos UE que a una estrategia de inversión masiva transformadora; hay inversión, pero queda en minoría frente a un gasto estructural que crece de forma casi inercial.

El legado es un Estado más endeudado estructuralmente, vulnerable a tipos interés o recesión, aunque el crecimiento nominal ha estabilizado la ratio ~102% PIB. Proyecciones 2026: ~99-101% si no hay shocks.

Cuando un partido en la oposición (Extremadura) pierde 14 escaños dicen los expertos que ha dejado de ser útil.

En fin, en estos tiempos tan interesantes disponemos de grandes certezas y almacenes de datos en la palma de la mano incluso con varias interpretaciones simultáneas. Pero también de la niebla mental que impide recordar las mentiras y traiciones a los compromisos con afiliados y electores de personajes innobles.

Algunos escriben haikus tan breves que cristalizan en insultos rígidos mientras caminan como sonámbulos con el fenotipo apocalíptico y radioactivo.

Negociar con Trump

Lluís Camprubí

Nos encontramos en un escenario geopolítico muy complejo. Estados Unidos ha dejado de ser un aliado y dependiendo de la cuestión en seguridad/defensa y el momento va alternando su carácter entre socio, competidor y adversario con una tendencia de fondo a la confrontación.

Nosotros, los europeos, debemos alcanzar la independencia europea en las cuestiones de seguridad y defensa lo más rápido posible pero tenemos aún dependencias de las garantías de seguridad y capacidades estadounidenses que nos hacen vulnerables en el mientras tanto.

Un alto cargo alemán resumía la posición de su gobierno en seguridad y defensa de la siguiente manera: “should stay transatlantic as long as possible, and become more European as quickly as possible”. Aunque mi posición político-emocional de partida para la primera parte sería diferente (yo diría “mantener el vínculo transatlántico el menor tiempo posible”) las derivadas operativas son parecidas y deberían ser consenso entre tradicionales europeístas y atlantistas: negociar una transición ordenada de capacidades y disuasión con la adminstración Trump mientras aceleramos la edificación de capacidades y disuasión europeas, combinando pilar europeo de la OTAN, institucionalidad UE y coaliciones/cooperaciones reforzadas.

Señalaba en el anterior artículo que debemos prestar una especial atención a todos los desarrollos hasta 2030 (comportamiento USA hacia Europa; crecimiento capacidades europeas; intenciones y capacidades rusas para ataque militar) y aprovechar la menguante vía transaccional con la administración Trump. También decía que aunque han tenido su utilidad las tácticas negociadoras de “appeasement” para ganar tiempo ahora deberíamos articular una estrategia negociadora dura e integral.

Una estrategia seria de negociación con la administración USA para garantizar tres aspectos en el que somos vulnerables: el acompañamiento a Ucrania y unas garantías de seguridad efectivas, la no injerencia en Groenlandia y la transición ordenada de capacidades defensa/disuasión a pilar europeo de la OTAN frente a la amenaza rusa. Esta estrategia debe incluir plantear -poniendo sobre la mesa de negociación- todos los elementos económico/financieros (incluídos los instrumentos anti-coerción) y señalar que los activos militares estadounidenses en suelo europeo tienen una función dual. No sólo refuerzan las capacidades de defensa europea sino que también son imprescindibles para las necesidades (logísticas entre otras) estadounidenses en Oriente próximo, Ásia y África.

Creo que hay que ponerlo todo en la mesa de negociación y si hace falta ponerlo en cuestión para obtener resultados aceptables en los tres aspectos, precisamente antes que tengan que ser reacciones inevitables a hechos hostiles consumados por parte de la administración Trump.

En lo relativo a lo militar hay tres dimensiones:

En primer lugar, en el caso de los activos militares estadounidenses (bases principalmente, incluyendo las españolas) Ulrike Franke no se ha cansado de señalar que tienen (además de reforzar la defensa europea) un importante rol en las operaciones e inteligencia estadounidenses para las regiones de Asia, Oriente próximo y Asia. A modo de ejemplo, voces verdes alemanas ya han señalado que debería ponerse en cuestión Ramstein, si las intenciones sobre Groenlandia van tomando cuerpo.

En segundo lugar, si siguen las amenazas sobre Groenlandia u otros territorios europeos, hay mecanismos para parar la cooperación con la logística militar con Estados Unidos y dificultar sus operaciones. Aunque es evidente que eso puede situarnos en una pendiente resbaladiza y confrontacional, hay que ponerlo sobre la mesa de negociación e ir aplicando en función de la evolución. Señala Marion Messmer para Chatham House: “If the US continues threatening NATO member-states, European countries could make things more difficult for the US. They could refuse to refuel US ships in European ports; refuse to accept injured military personnel for treatment in European military hospitals; and require high payments for the continued stationing of US troops. They could also propose closing certain military installations”. Obviamente la voluntad de cerrar bases si no es acordada es negativa y difícil de ejecutar sin la colaboración de ambas partes (de hecho es una potencial amenaza en ambos sentidos de la relación) y debería evitarse cualquier propuesta de cierre unilateral (o no renovación del acuerdo) ya que eso nos situaría en un escenario inédito de no saber si son activos amigos o potencialmente amenazantes) pero sí que debería estar en la mesa de negociación por parte de los europeos como represalia a actos hostiles.

Y finalmente debe contemplarse de forma disuasiva y como señal política la presencia de tropas militares europeas en Groenlandia. No hace falta decir que no para buscar la confrontacion, sinó precisamente para evitarla, y evitar también hechos consumados.

En el plano económico hay dependencias en ambos sentidos e instrumentos para resolver el uso hostil también en ambos. Valérie Hayer, eurodiputada francesa y presidenta del grupo liberal Renew en el Parlamento Europeo, señala: “No debemos tener miedo de Donald Trump. No debemos subestimar nuestras fortalezas. Tenemos un mercado de 450 millones de consumidores. ¿Quieren las empresas estadounidenses conservar el acceso a él? Tenemos fuerza negociadora a través de la deuda estadounidense en manos de los bancos centrales europeos. Y contamos con el instrumento anti coerción. No debemos tener miedo de utilizarlo”. Sabemos que no se exhibió el instrumento anti coerción en la negociación de los aranceles. Debería estar en la mesa también. Y hay maneras de aumentar la dureza selectiva en la negociación. Señala Max Bergmann que las posibles represalias económicas y de acceso deben ser más selectivas hacia lo que afecte personalmente a Trump y a la coalición de actores económicos que lo acompaña (en especial las tecnológicas que además pretenden alimentar las extremas derechas europeas).

No se trata de negociar para volver a un atlantismo que ya no existirá, ni de asumir negociaciones troceadas temáticamente por la parte europea en las que la parte estadounidense siempre recurre al órdago de la dependencia de seguridad. Un editorial reciente del Financial Times apuntaba: “EU and Nato allies need a transactional strategy that combines enticements with toughness”. Se trata de poner todas las fortalezas económicas y militares en una negociación sobre aspectos centrales de seguridad y defensa entre dos actores globales que se pueden hacer mucho daño, tanto en lo económico como en lo militar. Debe ser pues una negociación que permita transitar hacia la coexistencia geopolítica y unas relaciones comerciales normalizadas, sin tener que pasar por un período confrontativo y de aprovechamiento de vulnerabilidades muy lesivo para ambos.

El día que el debate murió

Juanjo Cáceres

Quienes piensan que los debates no mueren, sino que se transforman, tal vez no estén del todo en lo cierto. Lo vimos muy claro el día que unas fuerzas especiales estadounidenses penetraron en Venezuela, se llevaron por la fuerza a su presidente y lo pusieron ante un tribunal neoyorquino. Todo eso sucedió en un suspiro y no generó debate alguno. Como si fuera lo más normal del mundo, los estadounidenses empezaron a dictar normas a los restos de lo que quedaba del gobierno venezolano y estos se pusieron a las órdenes del Gran Hermano yanqui. En Europa las cancillerías se limitaron a oscilar entre el llanto y el quejío.

Pero el Gran Hermano no tenía bastante y advirtió que haría lo mismo con Groenlandia. En esta ocasión, además de llanto y quejío, hubo algo de zapateado, e incluso hay quien asegura que oyó sonar la guitarra de Paco de Lucía desde el más allá. Pero los efectos políticos de tanto homenaje a la cultura popular fueron los mismos. Se dice que hay vecinos groenlandeses que ya contemplan el cielo con telescopios, a la búsqueda de algún vehículo aéreo, mientras que los niños, cuando algún ruido les despierta, dicen a sus madres: «Mamá, ¿ya están aquí los americanos?».

Entre los mejores quejíos está el de la primera ministra de Dinamarca, que no solo anunció el advenimiento del final de la OTAN en caso de anexión de Groenlandia, sino también las siete plagas de Egipto y la llegada de los jinetes del Apocalipsis. Y a punto estuvo también de hacer sonar una trompeta y de anunciar las sanciones más duras de la historia, pero ya no le dio tiempo.

Mucho mejor le fue al resto de mandatarios de la UE, que en lugar de hablar mucho y mal, hablaron poco, se marcharon a una parroquia, rezaron un padrenuestro y dijeron amén. Pero amén a todo. Y para solaz de los presentes apareció por allí Kaja Kallas, quien tras reconfortarles y abrazarles, les recordó a todos que esto al final es una ganga y que la única amenaza real es la de Putin.

Fue así como el mundo cambió irreversiblemente. Como si fueran futuros herederos, ciertos gobernantes de varios países no hacían más que pensar: «Cuándo se morirá el viejo este», pero en realidad ya habían sido desheredados. Primero de la idea de Europa que legaron sus antecesores. Después de su autonomía de pensamiento y actuación. Y finalmente del espíritu pacifista débilmente forjado durante 80 años, en ese proceso que sustituyó la diplomacia por encima de todo por el rearme cueste lo que cueste.

Y sí, pudiera considerarse que no es como para tomárselo a broma, pero la cuestión es que se trataría más de una parodia. La oscuridad que se cierne sobre nosotros es tan innegable como la incapacidad de hacerle frente que las viejas entidades europeas ponen de manifiesto. Europa se desparrama entre el Brexit, la crisis francoalemana y la expansión de la extrema derecha, mientras los nuevos señores del mundo, que ni mucho menos son solo mandatarios, establecen el nuevo orden mundial.

Como en la muerte de una estrella, la luz tardará en abandonarnos pero ese agujero negro que ahora lo absorbe todo es real y no hay escapatoria ante su fuerza gravitacional. Nos daremos cuenta cuando nos veamos arrastrados por él, derechitos a su más profunda oscuridad.

México 2026

Verónica Ugarte

Querida Claudia,

Tenemos de nuevo la tensión en el aire. La sentimos en todo momento porque conocemos a los vecinos, tal vez de una manera mucho más profunda, productiva y dolorosa que nadie puede imaginar. Si tienes tiempo para perder leyendo a los intelectuales europeos, confirmarás que nadie puede ser más osado al realizar un ensayo, un atrevimiento de explicación de lo que ocurre en América (el continente), desde una perspectiva europea.

Ya empecé a no querer saber nada de periodismo cuando en la televisión catalana entraron en errores comunes al abordar la Doctrina Monroe. La misma que los internacionalistas están hartos de oír mencionar, y mucho menos de querer explicar.

Luego han venido las sesudas explicaciones de por qué ahora Venezuela, y cuáles son los siguientes en la lista de un loco megalómano. Un arribista en varios sentidos al que, de momento, has logrado frenar en varios frentes, porque eres mucho más cerebral y fría que todos tus predecesores, muchos de los cuales más de una vez se inclinaron ante el ocupante de turno del Salón Oval.

Has exigido a Trump muestras de cooperación dando cuentas de cómo, cuándo y por dónde los narcos llevan a México armas de gran calibre. Exiges también saber qué sucede con el fentanilo cuando pasa a EEUU. ¿Dónde están los laboratorios? ¿Qué pasa con los compradores? No has recibido respuestas claras y sabes bien que no las recibirás.

Te has negado frontalmente a la cooperación que te han propuesto a través del Secretario de Estado para que el ejército de EEUU pise suelo mexicano con la excusa de arrestar clanes, y desmantelarlos. No habla solo una estadista, sino una mujer que sabe que la Constitución mexicana lo prohíbe, y que de hacerlo, tu Gobierno caería irremediablemente, para gozo de la derecha mexicana.

Una derecha como debe ser, católica, racista, poderosa en lo monetario y despreocupada en lo moral. He estado leyendo los diarios mexicanos, todo el arcoíris de ideas, videncias, amenazas, ignorancia. Pero nada de esos textos van hacia ti. Van hacia el lector que sigue enfadado después de seis años de López Obrador, y que, una vez más, solo ve su propia parcela de vida y mira con envidia la vida en Texas, NY, Chicago.

Para poder escribirte, una vez más he tirado de biblioteca y filmoteca. Tres meses antes de morir, Cortázar recordó que todo se mueve por dinero, y cuando EEUU habla de re instaurar la democracia, miente automáticamente. Solo les importa tener gobiernos que protejan sus intereses, y la Sra. Kirkpatrick y su Doctrina eran en esos años, la mayor hipocresía republicana que se podía escuchar cuando defendía el papel de la Contra, en Nicaragua.

Trump al menos es honesto en este punto. Claramente dice que quiere la cabeza de quienes han osado faltar al respeto a su amado país. No disfraza nada. Y a cara descubierta el tablón lo tienes más difícil, porque sabes, recordando nuestra Historia, que todo y nada puede suceder.

De momento, los Demócratas tratan de hacer entrar en razón a algunos miembros del Gabinete estadounidense. Un movimiento en contra de México se pagaría muy cargo. Años de reconciliación diplomática se irían a la basura. Y lo más importante: es un bocado demasiado grande. ¿Qué sucedería después?

Por otra parte, he leído con atención las críticas por el envío de petróleo a Cuba. Desconocer el lazo histórico y afectivo que une a ambos países es un fallo. Suponer que no tomarías medidas para poner de nuevo al país en el centro de las políticas con Cuba, volver a ser el hermano mayor que siempre riñó a Sudamérica en foros internacionales por su apoyo al inhumano bloqueo que sufre la isla. Te han dado más piezas de las que pensaban y sin darse cuenta.

Pero ahora mismo todo está en el aire, una vez más. En el Siglo XIX ese país sufrió varias invasiones. Perdió la mitad de su territorio. Durante la Revolución, EEUU ordenó elecciones; defenestró al traidor Victoriano Huerta (es que no se ha inventado nada en cuanto a injerencias, violentas o no), y cuando el General Cárdenas nacionalizó el petróleo, nos salvó la Segunda Guerra Mundial de las garras de Europa y EEUU.

Todo eso ya lo sabes. Como sabes que tienes mucho en contra, mucho a favor. Europa te ha dejado sola, como de costumbre, porque la NATO no puede fracturarse. Has estado informando cada día de cuántos narcos han caído, cuánta droga ha sido confiscada. Has llegado a subir el salario mínimo, el nivel de vida, la seguridad. Sigues inaugurando escuelas y Universidades, concentrando fuerzas en abrir oportunidades para los más oprimidos históricamente. Sin embargo, te exigen que soluciones en seis años lo que nadie ha hecho en 80.

No puedo pedirte nada puesto que me exilié hace años. Solo puedo admirarte y no tener esperanzas. Eso no sirve en política. Sirven los hechos, las decisiones. Y el dinero. Este 2026 no será solo el Mundial para México. Aumentan los retos.

¿Quién sabe de Relaciones Internacionales en el PP?

Carlos Hidalgo

Obviamente esta es una pregunta retórica. En las filas del PP hay mucha gente talentosa, entre ella académicos, diplomáticos, eurodiputados y una pléyade de jóvenes asesores y asesoras que, gracias a las becas de FAES, han estudiado a fondo la materia, no sólo en España, sino también en sitios como la universidad de Georgetown.

Por eso sorprende mucho su incoherencia y su mutismo ante los acontecimientos recientes. Primero, su silencio acerca de las intenciones hostiles de los Estados Unidos hacia Groenlandia y Dinamarca, que no sólo son socios de la OTAN, sino nuestros socios también en la UE. Nada acerca de ello ha salido reflejado en las notas de prensa que el PP envía diariamente, que son del orden de entre cinco y ocho.

¿No tienen opinión acerca de que la OTAN pueda saltar por los aires? ¿Les parece bien que nos amenace si no damos carta blanca a los abusos de sus Big Tech? ¿No tienen nada que decir acerca de que el presidente estadounidense no descarte intervenir en nuestros países si no le gustan los resultados electorales? No han dicho nada acerca de esto y, sinceramente, podrían hacerlo con su programa electoral en la mano y sin salirse un milímetro de su tradición ideológica democratacristiana, ni tampoco de las declaraciones anteriores de sus líderes o de lo expuesto en las publicaciones de FAES, su “Think Tank”.

Con respecto a Venezuela, aparte de saludar que Maduro fuese destronado, poco han hecho, aparte de intentar culpar al Gobierno de la situación. Lo cual también es un poco extraño. Este Gobierno, como los anteriores, ha apoyado siempre la democratización de Venezuela ha dado asilo a los ciudadanos y ciudadanas que han huido del país y no ha reconocido la última farsa electoral bolivariana, reconociendo como ganador de las elecciones al opositor Edmundo González, al que además nuestro país contribuyó a sacar del país y garantizar su seguridad.

El siempre dicharachero Miguel Tellado aprovechó para acusar al gobierno de España de ser culpable de la continuidad del régimen y de apoyar a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, cuando precisamente quien se ha encargado de ascenderla a la presidencia y de reconocerla en su puesto ha sido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. De hecho, el mismo Trump aprovechó para despreciar a la líder de la oposición, María Corina Machado, afirmando que no dispone “ni del apoyo ni del respeto de su pueblo”.

Solo después de verificar que Trump realmente había dicho esto, desde Génova se atrevieron a decir tímidamente que el derecho internacional debe ser respetado y que el régimen bolivariano no es legítimo; algo en lo que está de acuerdo con los partidos del gobierno. Y no pasa nada. Se puede estar de acuerdo en ello.

Entiendo que la política de relaciones internacionales del PP se basa en el llamado “realismo político”, del que Henry Kissinger fue un dedicado practicante (y teórico), pero es que ni siquiera hemos visto declaraciones de sus responsables que sigan esa doctrina. Y tampoco es que Trump gobierne de acuerdo a las doctrinas del fallecido Secretario de Estado de Nixon, sino que se basa en un primitivo concepto transaccional, más propio de regímenes primitivos (ni siquiera medievales) que del que hasta ahora había sido considerado el país líder del “mundo libre”.

¿A qué esperan en el PP para buscar dentro de sus filas a alguien que sepa de lo que habla? Talento no les falta, pero parece que sí en lo relativo a la gestión de sus recursos humanos.