Una serie de catastróficos errores

Marc Alloza

Así ha quedado otro caso de contaminación ambiental grave: archivadas las causas judiciales y hasta la próxima. Como se dice popularmente, la mejor defensa es un buen ataque.

Todo empezó hace muchos años, en los albores del pasado siglo, cuando una serie de industrias de varios sectores textil, eléctrico, química, talleres, entre otras, se instalan en un pueblo costero a lado de una gran ciudad. Dicho pueblo no sólo tiene la suerte de tener mar sino también desemboca en su pequeño municipio un río. Rio en cuyo curso también se instalaron otras industrias que no se caracterizaban por su respeto al medioambiente. Con el tiempo han desfilado todo tipo de industrias salvo nucleares, que se sepa, que competían entre ellas para ganar la copa del mundo de la contaminación: térmicas de carbón y de fueloil, industria pesada, procesado de alquitranes, fábricas de vidrio, tintes textiles, herbicidas, DDT, pinturas, detergentes… Como triste anécdota comentar que en los 70, componentes fabricados en “Negociudad”, fueron rociados por la US Air Force sobre la selva y no selva vietnamita en forma de napalm y agente naranja. Todo el progreso concentrado en el mismo sitio convirtió un paraje natural en otra cosa.

En aquellos febriles años, el mar así como el río se empleaba como cloaca máxima para desaguar todo tipo de inmundicias químicas y orgánicas. Las empresas vertían en los desagües todo tipo de aceites industriales, soluciones de metales pesados, combustibles y todo tipo de residuo químico de sus procesos. Aguas a días de colorines, a días apestosas, a días con espumarajos, a días con tropezones y a días con varias o todas las cosas a la vez.  A nivel de fauna ni especies autóctonas, ni invasoras, cero vida. A nivel de flora hubiera estado bien guardar algún ejemplar para ver si arraigaba ahora en las lunas de Júpiter y nos saltamos millones de años de evolución.

Como en Roma en el VI a.C cuando se dice que se empezó a construir la cloaca máxima, aquí en los 50 se tuvo la feliz idea de construir un colector de aguas residuales para los municipios del último tramo de río, que por supuesto, continuaría desaguando sin tratamiento en los últimos 50 metros del río. Al menos esa parte de inmundicia no iba al aire libre por el curso del río.

No obstante esto, en los 70 y los 80 se llegó a conseguir el “award” de río más contaminado de Europa. Hay quien lo suaviza y dice que era el segundo detrás del Rhin. Yo lo respeto como que la Copa América de Vela es el tercer acontecimiento con más audiencia después de las Olimpiadas y el Mundial de fútbol masculino. El Rhin tiene una longitud de 1.250 Km contra 18 Km de este, un caudal medio de 2100 m³/s vs 4,3 m³/s (Ebro 201 m³/s por Zaragoza). El Rhin tiene un tramo de 65 kilómetros entre Coblenza y Bingen en Alemania que fue declarado en 2002 patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Y estoy seguro que el Rhin en verano no lleva la mayor parte del agua procedente de depuradoras.

 

A pesar de todo, en verano hace calor y la gente iba a bañarse a la playa de al lado de la desembocadura. Es por ello que para aquellos meses se construían unos diques de tierra y cal viva que conducían el caudal del río hacia la entrada de una depuradora que empezó a operar en 1977. Ingeniosa idea de fuerza bruta que a cada riada se debía reponer. También fue ingeniosa la manera con que la depuradora se deshizo de los fangos desecados entre 1979 y 1999. Los fangos desecados, como se puede suponer, sería como una pastilla de avecrem de materiales contaminantes que se estuvieron vertiendo durante 20 años en una fosa marina de 60 metros de profundidad a 4 Km de la costa.  Como no podía ser de otra manera, con el tiempo cueces o enriqueces, el principio por el cual la densidad del material haría que se mantuviera precipitado y que si patatí y patatá a final de siglo ya se empezó a tambalear, sobre todo cuando era la única depuradora de Cataluña con esta praxis para deshacerse de los fangos. En 2003 se identifican 600 Ha del litoral fuertemente contaminadas y 3600 Ha con contaminación difusa.

No es hasta el siglo XXI con la nueva depuradora de la desembocadura y otras a lo largo del río y nuevos colectores que el río empieza a recuperarse y se hace un parque fluvial. Aún así todavía hay episodios de contaminación: destacar los más recientes, como el de 2019 con disolventes en llamas bajando por el río, dramáticamente espectacular, o el de 2022, con montañas de peces muertos. El último este mismo verano que obligó a cerrar el parque fluvial. Los últimos episodios han puesto de manifiesto que se pueden instalar industrias químicas que manipulan materiales tóxicos y peligrosos que pueden terminar en el río en caso de accidente y para los cuales, las depuradoras no cuentan con los agentes necesarios para neutralizarlos. Creo que debería ser un requisito indispensable que las depuradoras contaran con las sustancias químicas necesarias para paliar un escape o vertido accidental al alcantarillado y que estas fueran provistan y mantenidas preventivamente por las industrias en las instalaciones de las depuradoras.

El río actualmente está bien pero no se baña nadie, ni en su sano juicio ni con el juicio insano. Ni siquiera se moja nadie los pies salvo la hija de unos amigos que es una destroyer y se cayó, o hizo por caerse, al lecho un caluroso día de verano. Automáticamente supongo que se activó un protocolo de seguimiento de una de estas agencias secretas y algún Nick Furia de turno la habrá puesto en su radar por si desarrolla alguna habilidad especial. De momento no se ha puesto enferma desde entonces.

A parte de los vertidos al mar y al río, las empresas afincadas en el delta del río también gustaban de enterrar barriles con sustancias tóxicas, escorias u otros desechos sólidos o simplemente los vertían directamente si el suelo era permeable. En el río la contaminación era palmaria pero en la tierra queda más difuso y silencioso, sobre todo si se cubre de asfalto, adoquines, edificios y centros comerciales.

Una laxa legislación a nivel de descontaminación del suelo y el escaso control han derivado en que buena parte del municipio se encuentre sobre suelo sospechoso de estar contaminado. Incluso partes que se ubicaron fuera de las fábricas se han visto afectadas por la utilización de escorias para relleno o allanado. Como en Roma otra vez, en función de dónde se haga una zanja afloran “ruinas” de ese pasado industrial en forma de tierras negras, rojizas que se diferencian claramente por el color de los estratos “sanos”. Incluso curiosamente destapan olores a fenoles del pasado como cuando se hizo un lavabo para los conductores de autobús al final de una rambla que lleva a la playa. Esto es de sobras conocido por la administración local pero aún así han de ser los vecinos los que alerten y en muchos casos prevenga a los trabajadores de que las tierras que extraen requieren un grado de protección, que no se pueden dejar en contenedores sin cubrir en la intemperie y que las que extraigan deben tratarse o depositarse en lugares especiales.

Volviendo al caso inicial tenemos que la llegada de un cable submarino de fibra a la playa originó una obra en la misma para realizar la acometida y posterior empalme con la galería de servicios. Como el lector ya adivinará, el subsuelo de la playa está evidentemente contaminado. Más allá de la mera suposición que uno por lo que ha visto y conoce del entorno pueda conjeturar, existía un informe de un consorcio que precisaba que en la playa, a 80 cm de profundidad, había y hay tierra muy contaminada. La contaminación es tal que oficialmente la exposición a esa arena durante siete días puede provocar cáncer. Está todo dicho. Sorprendentemente dejar esta contaminación a unos meros 80 cm de profundidad es Ok! por lo que si alguien juega a enterrarse en la arena lo entierran de verdad.

Desde ninguna de las administraciones implicadas – Ayuntamiento, Generalitat, Ministerio, agencias – se advirtió a los responsables de la obra sobre la naturaleza del suelo ni ellos se preocuparon por la misma. Con todos los permisos Ok! realizaron su enorme agujero y no precisamente con una pala de playa, la arena extraída por debajo de la cota de 80 cm la apilaron por toda la playa, recepcionaron el cable lo empalmaron y cerraron.

El 28 de mayo de 2021 se cierra la playa por estar contaminada. Se hizo una primera descontaminación low-cost de unos 0,5 millones de presupuesto que supongo que consistiría en pasar la escoba y la pala un poquito. Pues contrasta con los 2M€ que costó descontaminación de una capa de escorias de unos 35 cm en una calle de 50 metros aproximadamente. Tras esa actuación estética no dio tiempo ni a reabrirla puesto que llegó un temporal y otra vez todo desparramado. Aunque inicialmente se dijo que la afectación tras el temporal era mucho menor que la de antes lo cierto es que el Ministerio ya ha supuestamente aportado 1M€ más el cepillo que se pueda obtener de Generalitat, Área Metropolitana, Diputación etc… Lo que me confirma lo de la escoba y la pala de la primera tentativa.

El Ayuntamiento, supongo que antes de que nadie pudiera mover ficha, llevó a juicio a la empresa del cable y recientemente se ha archivado la causa por ser una sucesión catastrófica de errores y desdichas. Al final no pasa nada pero aquí llevamos cuatro años con la playa clausurada.

La gran mayoría de datos se extraen del libro La memoria del silencio naranja de Laura González. Mejor dosificar para no verse tentado de ir a buscar si queda algo de Napalm en algún agujero.

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