Notas de educación espectacular

Senyor G

Tengo un hijo adolescente, 13 años, segundo de la ESO. Además mi pasado universitario en AEP y sobre todo lo importante de la educación en mi familia, la que le han dado y le dan mis mayores, por su carácter modesto y el influjo de ciertas concepciones básicas de la izquierda, hacen que me interese especialmente todo lo relativo al tema de la educación de los niños y jóvenes y sus debates. Como todos los debates lo difícil es también fijar los argumentos y situaciones. Voy a poner tres ejemplos de cierta debilidad argumental y que pido que no presupongan lo que pienso sobre el tema.

Cómo la amiga de La Capsa, profesora de primaria y madre, comparto un ejemplo del despiste que se puede leer en algún medio sobre los resultados de PISA. Y no por culpa de la periodista, sino de la profesional de la educación. De hecho con esto de PISA me da la impresión de que hay mucha opinión, por parte de todos, también de la mía, de que diga lo que diga dicho informe este sólo confirma nuestras tesis previas. Las que sean y sin tener en cuenta “qué mide o qué objetivos” tiene dicho informe. Así según el artículo del El Periódico, una profesora de inglés decía:

«Te llegan niños a primero de primaria con problemas de caligrafía, sin dominar el trazo, sin controlar la relación entre sonido y grafía, con poca tonicidad en las manos, sin saber hacer bien la pinza… casi como si todos hubieran sido prematuros», lamenta una maestra de inglés de primaria que lleva 18 años trabajando en una escuela pública. Sigue leyendo

Debateros de guardia

Alguien

Un año más, DC cierra por vacaciones si bien el muro permanece obviamente abierto para que quien quiera exprese libre y respetuosamente sus opiniones y comentarios. Gracias a todos los lectores, comentaristas y por supuesto a los articulistas que mantienen con su inspiración y desinteresado compromiso este foro abierto. Un año más, y van… ni se sabe pero casi dos décadas, que se dice pronto.

Que ustedes descansen bien y disfruten lo más que puedan de estas fechas de encuentros, rencuentros y algún desencuentro inevitable, y que entren en el nuevo año con toda la esperanza, determinación y compromiso para seguir contribuyendo a que las cosas vayan cada día un poquito mejor, o al menos no peor.

Volvemos a la faena el lunes 8 de enero.

Cerrando el año

Senyor G

Pasados mediados de diciembre y con varias cosas de las que hablar.

¡Viva Cayo Lara!

La verdad es que será navidad y por eso no me dejo llevar para meter la rajada del siglo contra Podemos. Simplemente me apetece gritar porque sí que ¡Viva Cayo Lara! Aquí seguimos los de Izquierda Unida, no sé si seremos pitufos gruñones o somos los que a los pitufos gruñones les sonreímos y les decimos que algo habremos hecho bien ya que aquí seguimos, y cuando al final se trata de ir pueblo a pueblo y barrio a barrio estamos para seguir dando voz a las clases populares. Con nuestros errores, qué es lo que tenía no ser novedad. Como no sonreírles cuando ahora nos dirán en otro giro al personal que ellos serán la izquierda buena y fetén con lo que dijeron de nuestras banderas. Después del arriba y el abajo y otras cosas, pero es navidad y es mejor dejar la mochila de piedras en la puerta. Pero cómo fiarse de los consejos, que para mí no tengo.

Montando el Belén.

Esta semana pasada monté el Belén en casa, el pesebre y las figuras de mis padres. Mi madre me cedió el testigo y lo montamos por primera vez. Hasta ahora teníamos unos imanes con la sagrada familia, un par de ángeles y los tres magos de oriente. Una familia corta como muchas modernas de ahora, tres personas, y con la compañía de algún animal en el hogar. Sigue leyendo

Lo que el tiempo se inventó

Juanjo Cáceres

Hoy, 13 de diciembre de 2023, no queda apenas nadie vivo nacido antes del 13 de diciembre de 1923. En cien años el contenido de nuestra sociedad se ha transformado casi por completo, y aunque no dejamos de ser copias genéticas y culturales de los que nos precedieron, en esa misma mixtura de ingredientes somos capaces de recombinarnos de forma distinta. Eso es precisamente lo que nos hace ser diferentes. O tal vez sentirlo. O tal vez creerlo.

Por ser otros, nos vemos distintos y mucho de lo que nos sucede o de lo que percibimos nos parece exclusivamente propio de nuestro tiempo. Tanto es así, que o bien creemos que estamos mejor que nunca, o bien pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nuestra imaginación desbordante y desbordada, y el poco interés por contemplar los testimonios reales de nuestro pasado, confunden muy a menudo nuestras elucubraciones. Sigue leyendo

El Informe PISA y los resultados de Catalunya

David Rodríguez

Acaba de publicarse una nueva edición del informe PISA, llevado a cabo por la OCDE, que recoge los resultados de las pruebas realizadas en 2022. Hemos de recordar que las competencias evaluadas son las matemáticas, la comprensión lectora y científica, y que el último informe data de 2018, por lo que han transcurrido cuatro años con la pandemia de por medio como protagonista.

Antes de realizar el análisis de los resultados, hay que tener presente que las pruebas PISA son criticadas por muchos expertos por su carácter simplista y su adaptación a un modelo educativo sometido a la concepción neoliberal de la economía. Es evidente que la valoración de los sistemas educativos no puede estar sometida únicamente a indicadores cuantitativos circunscritos a las tres áreas antes mencionadas. Esto mismo ocurre con numerosos indicadores relacionados con las ciencias sociales, hecho que matiza las conclusiones que podamos obtener, pero que no excluye un cierto interés en el estudio de estas pruebas. Sigue leyendo

Crypto-estampitas

Julio Embid

Ayer recibí un WhatsApp de un teléfono desconocido. Decía que: «Buenas tardes, aquí tenemos un trabajo online a tiempo parcial donde puedes ganar entre 100 y 500 euros al día. Si quieres un trabajo por favor respóndeme». Miré el teléfono y por su prefijo descubrí que era un teléfono de Iowa (EEUU). Yo que no conozco a nadie de Iowa, ni prácticamente a nadie que viva en Estados Unidos, empecé a sospechar. Después ví que el salario era bastante desproporcionado. Dudo que haya pocos no futbolistas, ni notarios, ni farmacéuticos en pandemia que ganen 500 euros al día por una jornada a tiempo parcial.

Evidentemente decidí contestar con el troleo y hacerme pasar por el capitán de un crucero de batalla estelar caótico en guerra aeroespacial contra los Ángeles Oscuros. Mi interlocutor no quiso continuar, ni ofrecerme más la oportunidad de ganar esos dineros, cuando yo lo que necesitaba eran misiles de vórtice y cañones de plasma. Sigue leyendo

Los imperios que caen

Juanjo Cáceres

A finales del presente mes de octubre saldrá a la venta en España el último libro de Peter Heather, ¿Por qué caen los imperios?, un trabajo en el que se propone comparar el declive del Imperio Romano con el declive actual de Occidente, en particular tras la crisis de 2008.

De Peter Heather he de decir que es un magnífico estudioso del periodo que en general denominamos antigüedad tardía y que a lo largo de los años se han publicado tres notables trabajos suyos en castellano, lo que constituye una excelente noticia en un país que, por lo general, hace caso omiso a monografías que aborden periodos anteriores al siglo XX. La que en mi opinión es su obra más importante, Emperadores y bárbaros, nos ofrece una visión renovada del proceso de transformación del imperio romano occidental en un conjunto de reinos gobernados por pueblos de origen germánico, que serán los que darán forma a ese periodo tradicionalmente habíamos denominado Alta edad media europea. Esta importante contribución, además, está claramente complementada por otra de sus monografías, la cual, en mi opinión, resulta menos innovadora, pero que resulta sin duda relevante: La caída del imperio romano. Sigue leyendo

“Ponme la novela, hija”

Carlos Hidalgo

Hace mucho tiempo que Telefónica encargó a un grupo de sociólogos que estudiaran a sus clientes y cómo eran atendidos por el infame 1004. De ese estudio se extrajeron muchas y muy interesantes conclusiones que, por supuesto, fueron debidamente ignoradas por la empresa por entonces presidida por César Alierta. Una de ellas era que había clientes que contrataban servicios digitales pero que deliberadamente se negaban a aprender a usarlos. Entonces se daba lo que esos sociólogos denominaban un proceso de “infantilización”, por el que los clientes no sólo no querían aprender a manejar los productos de Telefónica, sino que exigían a los técnicos que les arreglasen el ordenador o les programaran el microondas.

Todos conocemos a personas mayores y no tan mayores que se niegan a aprender a usar cosas que utilizan todos los días. Algunos ufanos, como seña de identidad y sin querer reparar en que luego andan cargando a los demás con cosas que deberían saber hacer ellos, no más difíciles que sintonizar un transistor o usar un horno de gas, pero que deliberadamente evitan. Así que a todos nos sonará la frase de “hija, ponme la novela”, que dirán muchas madres que necesitan ver su hora diaria de dramas, pero no quieren molestarse en pulsar un número en el mando a distancia de su televisor. Sigue leyendo

Cien cañones por banda

Julio Embid

Esta semana en casa hemos estado viendo la serie de Netflix «One Piece» basada en el cómic manga del japonés Eiichiro Oda, que ya había sido adaptado previamente a los dibujos animados (Anime). Este cómic, que ha batido todos los récords de ventas en Japón y en todo el mundo, más de 500 millones de ejemplares sus 106 volúmenes, ya ha superado a mangas clásicos como «Bola de Dragón» o «Caballeros de Zodiaco». Uno de sus volúmenes batió el récord mundial de impresión en una primera tirada con 3,5 millones de ejemplares. En un mundo donde todo es digital, esto es una proeza y Netflix vio y compró los derechos como un filón de mineral por explotar.

«One Piece» es una historia juvenil de piratas, en un mundo imaginario, donde los protagonistas forman una tripulación (la banda del sombrero de paja) de un barco pirata que busca un tesoro perdido llamado One Piece. Mientras tanto les persigue una policía marítima llamada «Los Marines» al servicio del Gobierno Mundial y otros barcos piratas que quieren apoderarse de lo mismo. Sencillo, fácil y para toda la familia. Y muy bien rodado. Sigue leyendo