Iñigo Errejón, el último de los mohicanos

Arthur Mulligan

Era un personaje híbrido, a mitad de camino de novela de Balzac y de una crónica de ideas, una comedia de vodevil que nos cuenta en un tono falsamente neutro la creación de un movimiento de indignados en la plaza pública, una copia fantástica de una Sierra Maestra urbana pero más reducida, más íntima por su manera de sugerir una guerra mediática que cualquier movilización social, una enésima formulación local de la famosa hegemonía cultural de Gramsci.

La comedia nos habla de una batalla ideológica y cultural que se desarrolló en los estudios de televisión y en las plazas españolas después de la crisis de 2010 frente a un partido socialista en descomposición.

Una visión del mundo, del pueblo, de la casta, de los privilegiados, en la que el miedo gracias sobre todo a los que dirigen la batalla va a cambiar de bando porque el pueblo, nuestro pueblo, ha cambiado de abogados.

En lugar de políticos, periodistas e intelectuales, ahora aparece el histrión, el polemista, la forma terminal del intelectual mediático en un universo donde la manipulación de las pulsiones ha tomado la plaza que antes ocupaban el intercambio de ideas y de otras experiencias.

Sus pretensiones ridículas de cambiar el curso de la historia, desde una neo lengua, y una tensión narrativa que se acerque a los guiones de las modernas teleseries (juego de tronos) mediante la suspensión por la repetición de las mismas obsesiones ideológicas a través de la voz de personajes planos, confunden el olor de la tiza con el de la pólvora y desde sus cátedras se creen elevar al nivel de la historia universal; un déficit de experiencia, seguido por un exceso de literatura les orienta a una carrera política como si se tratara de una disciplina para literaria, como las otras, que habiendo fracasado en medicina, se orientan hacia profesiones para medicales.

Vidas interesantes con destinos remarcables, vidas romanescas plenas de acción, belleza y ¿por qué no? intensos amores.

Lo personal, por fin, se hace político, y lo privado se hace público. Una nueva moral se establece y el scratch cobra carta de naturaleza.

Pasarán todos y todas a la historia universal de la infamia por aprovecharse de las necesidades sin límite de un ego doliente, un ego herido que reclamaba venganza, un ego destructor de cuanta vida política anterior era respetable.

La condescendencia del partido socialista procuraba áreas de gobierno amables que no tocaba la cartera a sus ilusionados seguidores, chiquilladas de gordas fijas discontinuas haciendo nudismo obligatorio en las playas, vicios morales presentados como materia punible hasta la exasperación en cuyas garras ha caído el limpio y aseado Errejón que se nos revela como un tipo insensible, narcisista; un brusco al que le gusta el sexo promiscuo y otras sustancias como a los amantes del XIX.

Impetuoso en sus afanes es víctima de la atracción que provoca su fama.

¿Debemos reprobarlo por ello?

Como señala Manuel Arias Maldonado los dirigentes de Sumar no han sabido explicarse; acostumbrados a denunciar el patriarcado en abstracto, no supieron actuar contra su manifestación dentro del partido. Asi que conocemos al detalle su vida sexual, como si la privacidad ya no significase nada y cualquiera tuviera el derecho de hacerla pública

¿Desde qué atalaya moral pueden ahora dar lecciones sus dirigentes? Es dudoso que el derecho a la libertad de expresión deba amparar esta clase de testimonios cuya acumulación puede acabar con la reputación de cualquiera para dejarla en sus manos.

Los vicios morales son presentados como materia punible.

Que el caso Errejón se considere el final simbólico del ciclo político abierto con el éxito electoral de podemos allá por 2014 tiene su sentido, pero sería un error leerlo en términos generacionales o considerarlo como el fracaso inevitable de la nueva política que quiso desbancar al viejo partidismo. Conviene recordar que Podemos y sus líderes encarnan la variante populista del regeneracionismo, que fue la elegida por muchos votantes y la preferida por los votantes y los dirigentes socialistas que fueron quienes los invitaron a formar parte del gobierno. ¿Fracaso de toda una generación? No tan deprisa: a cada cual lo suyo.

Fin de ciclo sin duda. Ni se quieren ni nos quieren. No prolonguen la agonía.

Mis condolencias a los familiares y amigos de los damnificados por las terribles inundaciones provocadas por la DANA. Ayudémosles desde las cuentas abiertas a su nombre.

2 comentarios en “Iñigo Errejón, el último de los mohicanos

  1. Esta columna de Najat El Hachmi hoy en El País.

    No son el feminismo

    Se culpa ahora al feminismo del machismo de un político de la “nueva izquierda” como si la lucha por la igualdad solo estuviera en los partidos y fuera patrimonio exclusivo de los posmoalternativos. Pero fueron ellos quienes cometieron el grave error de ir a por lo que bautizaron como “feminismo clásico”. Porque decían que era del PSOE cuando era y es de todas las españolas. Atacaron sin complejos a figuras destacadas y activistas y despreciaron a las bases. Primero tildándolas de blancas privilegiadas colonizadoras (será que las que están en la cúpula de estas organizaciones son unas pobres obreras negras, será que no tienen chachas limpiando en casa mientras ellas cambian el mundo). Luego nos intentaron colar el oxímoron del feminismo islámico, como si la misoginia de Mahoma fuera mejor que la de la Curia Vaticana, como si a las moras nos encantara taparnos y convertirnos en trad wifes multicultis. Eso les daba una nota de color que disimulaba su racismo. Un racismo que llevó a una de sus más destacadas figuras a contarme a mí lo que significa ser mujer, inmigrante, musulmana y trabajadora de una fábrica y a tildarme de reaccionaria por afirmar que quiero igualdad de derechos.
    Luego nos vinieron con la regulación de la prostitución. Ada Colau dio subvenciones tanto a islamistas como a entidades que daban cursos de prostitución. Pablo Iglesias elevó a los altares a una actriz porno. A ellos debemos la propagación de la idea de que los niños pueden decidir sobre su sexualidad sin el amparo de los padres. Nos presentaron lo que antes se consideraban perversiones como prácticas subversivas que desafían el orden establecido. Nos contaron que no había nada más revolucionario que maquillarte y ponerte falda y zapatos de tacón. “Feminismo es cuidar”, sentenció Pablo Echenique. Incluso nos expulsaron del “sujeto político del feminismo”. No, nunca nos representaron y prueba de ello son todas las veces que el movimiento señaló sus traiciones a la agenda por la igualdad. También intentaron convencernos de que no existen los sexos y no se sabe lo que es una mujer (Errejón parece que lo tiene claro). Teníamos que aceptar ser tildadas de mujeres cis o progenitoras gestantes o menstruantes. Ninguno de ellos se definió nunca por sus secreciones, ellos estaban por encima y dictaban lo que tenía que ser y cómo tenía que ser el feminismo. Fue una apropiación indebida, un intento de sustitución parasitaria. El feminismo está donde siempre estuvo: en pie por la igualdad con la agenda en la mano.

  2. Solo dos cosas que añadir : los “ efectos indeseados ” de leyes aprobadas por el Consejo de Ministros sin objeciones y con la premura instrumental del momento . Ellos también son Pedro, Margarita , Marichus , Patxi y la bancada .

    La regulación de la prostitución merece un tratamiento aparte sin aceptar posiciones aberrantes.

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