De los Estados Unidos

Juanjo Cáceres

Estados Unidos siempre será un país peculiar a ojos de los europeos. Para aquellos que emigraron allí décadas o siglos atrás, no fue fácil adaptarse. La recordada serie “Los Soprano” aludía al hecho de que, aun hoy en día, a los estadounidenses de ascendencia italiana se les seguía percibiendo, principalmente, como asociados a actividades mafiosas, lo cual en una historia de gánsteres podía resultar casi gracioso, pero en la realidad del que lo vive no tiene gracia alguna.

Hablando de “Los Soprano”, se trata de una serie recordada por muchas cosas, pero sobre todo por su capítulo final, que desemboca en una extensa escena bajo la música de Don’t Stop Believin’. Al final de esta, Tony Soprano empieza a saborear unos aros de cebolla y tras levantar levemente la vista en dirección a la puerta por la que debería estar a punto de entrar su hija y mostrar una mirada indiferente, la pantalla queda en negro y aparecen los títulos de créditos. A ese final abierto le siguieron años de tinta y de discusiones sobre el sentido que tenía aquello y lo que había pasado realmente, que con el paso del tiempo fueron relativamente zanjadas por su creador. ¿Se pudo elegir un mejor desenlace? Sin duda alguna sí. Aquella fue una mala conclusión para una serie que, aunque a ratos tenía su atractivo, estaba y está tremendamente sobrevalorada.

Decir que “Los Soprano” es una serie sobrevalorada, como decir, por ejemplo, que también lo está “The Wire”, es un anatema, aunque baste mirarla durante un rato para que salten a la vista sus evidentes deficiencias de factura, argumentales y de calidad de las interpretaciones. “Los Soprano”, además, lo subrayó de forma muy clara ese decepcionante final, pero ni por esas deja de ser pecaminoso poner en duda este referente de la época del gran despegue de las series televisivas, y eso sucede por tres motivos: porque a veces nos pierde el lenguaje, porque también nos pierde la fe y porque su origen es estadounidense.

Respecto al lenguaje, puede que sea necesario subrayar una obviedad: “sobrevalorado” no significa “malo”. Una cosa puede ser buena, pero la sobrevaloramos al encumbrarla y asegurar que es lo mejor que se ha hecho nunca. Precisamente el otro día algunas caras conocidas de este mundo callejero discutíamos sobre el listado confeccionado por Babelia de los 50 mejores discos españoles del último medio siglo, al que habrían contribuido 41 especialistas. Yo bromeaba sobre la presencia en la posición número 3 del “Omega” de Morente y Lagartija Nick. ¿Un mal disco? En absoluto. ¿Sobrevalorado? Me temo que sí, se miren sus características o se examine su influencia. A mí, en concreto, me parece sobrevalorado por consensuarse esa posición de tercer mejor disco de los últimos 50 años y dejarse por inferior absolutamente todo lo que no son los álbumes “La leyenda del tiempo” y “El mal querer” (1 y 2 del listado, de Camarón y Rosalía, respectivamente).

Pero lo cierto es que la confianza en un listado musical de consenso también es un acto de fe en el criterio de los que lo elaboran, en sus conocimientos superiores y en el valor añadido que teóricamente ofrece el que varias personas piensen igual. ¿Cómo vamos, entonces, a poner en duda que “Omega” es un top 3 de la música española hecha desde 1975? ¿O que “Los Soprano” es una de las mejores series de la historia? ¿O que las mejores series se hacen en Estados Unidos? O aún más importante: que los Estados Unidos son tus amigos, por mucho que, según “los Soprano”, a los estadounidenses les parezcan todos los italoamericanos unos mafiosos.

En los conceptos coloquiales a los que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación de masas y las redes sociales parece que, si alguien no es tu amigo, es tu enemigo, y viceversa. De ahí que si Estados Unidos no lanza misiles sobre Europa hemos de considerarlo amigo y, en cambio, si Rusia ataca una parte de Europa, es necesariamente enemiga de Europa. O al menos en esa lógica primitiva, sin muchos más matices, nos hemos movido durante décadas y en especial últimamente. Pero llega un día en que sale el presidente de ese gran país, los Estados Unidos, a anunciar unos aranceles que ponen el comercio mundial patas arriba y empezamos a pensar que tal vez, tan amigo, tampoco es.

Y saltan las alarmas, porque si hay algo sagrado en este mundo es que la economía fluya. Y te preguntas cómo ha podido pasar esto. Si el gran problema del mundo era Rusia… Si íbamos a prepararnos para los difíciles días venideros y para frenar la inminente amenaza rusa… Si ya habíamos metido en la mochila dinero en efectivo, la baraja de cartas y la navaja suiza…

Es entonces cuando una vez más, sin saber de dónde viene, escuchas un sonido envolvente que te dice
Don’t stop believin’
Hold on to that feelin’
Streetlights, people
Don’t stop………..
Y justo en ese momento levantas la cabeza con una mirada indiferente y de repente una pantalla negra deja un titular: “Fuck you, Europe! Let’s Make America Great Again”.

3 comentarios en “De los Estados Unidos

  1. Ejem…hace unos días zapeando por la lista de películas me encontré con una,que su argumento era «escalofriante» y no porque era una comedia de terror ,si no porque comenzaba con una de las medidas estrellas de Donald Trump,»la deportación de inmigrantes» …..iuy!…..y la verdad es que ésta película de 2022, se adelantó en el tiempo…..ejem…iglups!.
    Dicen que para Donald Trump ,los inmigrantes son «carne de cañón»….pero si veis la película….os daréis cuenta…de como cambiará la dieta en El Mundo distópico que está creando Donald Trump…
    La película la podéis ver comiendo palomitas y con una Coca-Cola….pero….

    «Masacre Americana o Pesadilla Americana»

    https://youtu.be/ZWhaGVTYU7U?si=w7ccvugRh9YZDksH

    Eeee eso..eso «¡Eso es todo amigos!»,…. JAJAJA…que nervios

  2. Es inmenso el poder de la industria cultural de Estados Unidos en España. Toda la películas y series que habrá hoy en abierto en las cadenas en abierto de TV por ejemplo. Y digo industria cultural, por qué hay también mucho de propaganda, pero cómo son los amigos….

    Omega mola mucho y tengo algo muy personal. Además de haber compartido el peluquero de Morente en Barcelona, en el momento post pandemia que no podía ir a casa de mi prima.

  3. Peculiares , peculiares , lo ojos de los chinos para los de Cádiz pero menos que la procesión del Silencio con el Cristo del Gran Poder en el Viernes Santo sevillano para los habitantes de Alabama.
    Sin embargo, tanto los cofrades como los amantes de John Coltrane coinciden en apreciar que Los Soprano es una buena historia , una historia de género mafioso en la que la familia , el honor , el respeto a la jerarquía, y el crimen como reparador del resentimiento hacia los poderosos de otras familias son vistos con emoción y simpatía siempre que sus crímenes sucedan en su pequeña sociedad . Entonces , el enfebrecido espectáculo de la violencia entretiene y rescata los fundamentos de la tragedia griega y sus coros .
    Los gangsters son héroes e imitan a una burguesía de nuevos ricos en su respetabilidad disimulando las trampas violentas utilizadas en su ascenso.
    Hasta el Vicepresidente Al Gore solicitó el último capítulo que refiere el articulista a la productora de la serie en exclusiva primicia para entretenerse durante un vuelo oficial.
    Vemos las fantasías de todos los miembros de la familia : la aparente ingenuidad de Carmela respecto a las actividades de Tony , su sentido familiar , el orgullo del bobo de su hijo por el temor que produce la sola mención de su padre ante sus compañeros, etc.
    Hay variantes como La Familia Adams , Los Monsters , La Famila Trap, Bonanza , para reunir a muchos espectadores con el principio inmutable de entretener y hacer que cada espectador se sienta contento de pertenecer a una familia “ normal “
    ¿ Son simpáticos los rusos en el imaginario popular ?
    Pues como Álec Guiness en el Dr Zhivago , más bien poco. Pero es solo cine, ni más ni menos que cine . La vida real es más compleja y seguimos odiando al niño abusón que retira el balón del terreno de juego cuando nada sale como él quiere.
    Putín y la oligarquía que gobierna Rusia es muy peligroso ; Trump también, aunque a nuestro favor tenemos el sistema institucional creado por la Constitución de los EEUU y sus mejores años de amistad.
    Los demócratas europeos seguiremos colocando flores en los cementerios de Normandía a los que defendieron nuestras libertades.

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