8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano

Marc Alloza

El pasado martes 8 de abril se celebró el Día Internacional del Pueblo Gitano. La cita se conmemora desde 1990, y recuerda la fecha del primer congreso internacional Romaní celebrado en 1971 en Chelsfield, cerca de Londres. Este año 2025 además también se conmemora el 600 aniversario de la llegada del Pueblo Gitano a España, motivo por el cual el Gobierno lo declaró como Año del Pueblo Gitano.

El pueblo gitano es originario de las regiones del Punjab y Sindh en India y Pakistán. Emprendió su larga migración hacia occidente en dos grandes oleadas. La primera fue durante el siglo IX cuando el Islam llegó a la India. La segunda se produce en el siglo XIII tras la expansión del imperio mongol. Se estima que podría haber unos 12 millones de gitanos en el mundo. Repartidos principalmente por Turquía y Europa aunque también habría muchos en Estados Unidos y Latinoamérica.

Se tiene constancia de su llegada a la península por un salvoconducto del Alfonso V de Aragón el Magnánimo, Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia y Conde de Barcelona, Rosellón, Cerdanya y Urgell, expedido a “nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor” (Juan llamado conde de Egipto Menor, término que se refería de forma indeterminada a la zona del mediterráneo oriental entre Chipre y Siria) y que también aplicaba a “los que con él irán y lo acompañarán, con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejado ir, estar y pasar por cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío a salvo y con seguridad,” por una duración de tres meses a partir del “doce de enero del año del nacimiento de nuestro Señor 1425.” . Este grupo se estima que estaba formado por entre 12 y 100 personas y formaría parte de una primera ola de inmigrantes que llegó a través de los Pirineos procedentes del Europa central. Con posterioridad vendrían más olas principalmente vía el Mediterráneo.
Pero la convivencia con el pueblo Gitano se rompe en la península el 4 de marzo 1499 con una Pragmática (disposición dada por el monarca en virtud de su poder legislativo) de los Reyes Católicos en dónde se anulan los salvoconductos y se manda a “los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos con sus mujeres e hijos” que vivan “por oficios conocidos, que mejor supieran aprovecharse, estando atada en lugares donde acordasen asentar o tomar vivienda de señores a quien sirvan, y los den lo hubiese menester y no anden más juntos vagando por nuestros reinos como lo hacen”. Las sanciones son de poca broma: oscilan entre el destierro, los 100 azotes, corte de orejas, encadenamiento durante sesenta o cautiverio a perpetuidad en caso de multireincidencia. A partir de entonces son múltiples las leyes personalizadas para el pueblo Gitano en las que se les expulsa de villas, pueblos o ciudades.

En 1748 se despoja de la inmunidad eclesiástica a los gitanos fugitivos. Era la antesala al proyecto del marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, que el 30 de Julio de 1749 pone en marcha la gran Redada, mediante la cual se apresa a “los que se hacen llamar gitanos” con el objetivo de “separar hombres y mujeres para impedir la generación”. Una locura que duró hasta 1765.

Durante la segunda guerra mundial se calcula que unas 500.000 personas gitanas fueron exterminadas por los nazis en el denominado Porrajmos o Samudaripén, holocausto Gitano que se conmemora el 2 de agosto para recordar la noche de los Gitanos (Zigeunernacht) (01-02/08/1944) en la que se asesinó a unos 4.300 gitanas y gitanos en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Campo que pocos meses después, el 27 de enero de 1945, sería liberado por el ejército soviético.

Durante el franquismo en España se prohíbe hablar el Romaní/Caló (evolución del Romaní de la península ibérica, sur de Francia y Latinoamérica). Con la restauración de la democracia se recuperan derechos, pero a pesar de ello y de que España es un firmante de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales, el Romaní no tiene protección en nuestro país. Si lo tiene en Alemania, Austria, Eslovaquia, Eslovenia… Se dice que podrían hablarlo unas 65.000 personas. Me comentaba un amigo, que su conocimiento le había servido para comunicarse con Pakistaníes puesto que algunas palabras y verbos básicos son muy parecidos al Urdú.

Volviendo al 8 de abril de este año, pude acudir a un acto de celebración en el que se lanzan pétalos y velas encendidas al rio. En el acto hablaron autoridades municipales y autonómicas. Este año no asomaron muchos políticos demostrando la proporción directa que hay entre número de estos y la cercanía de elecciones. La consejera de Servicios Sociales manifestó su preocupación por el bajo porcentaje de finalización de estudios secundarios que hay en este colectivo. No hay muchos datos al respecto puesto que España no se desagregan entre españoles datos por pertenencia al Pueblo Gitano. Aún así hay estudios sociológicos como el de la brecha laboral de la población gitana (2018), en lo que se constata que un menor nivel educativo que conlleva una tasa de paro del colectivo que alcanza el 52% con una ocupación femenina que apenas alcanza el 39%. La consejera se conjuró para tratar de trabajar para mejorar este punto, esperemos que tenga mucho éxito.

El acto finalizó con una emotiva interpretación del himno gitano, Gelem Gelem (anduve, anduve), en romaní. No había muchos que se la supieran, mi amigo me explicó que la canción trata de un hombre cuya familia ha sido asesinada por la “Legión Negra” y va deambulando, conociendo a otros gitanos y apelando a la unidad.

En España se calcula que el Pueblo Gitano estaría compuesto por unas 750.000 personas, un 1,5% de la población. Tras 6 siglos de vicisitudes todavía existen en algunos lugares amplios horizontes de mejora en la convivencia. De lo que sí estoy seguro es que las antigua leyes y prerrogativas medievales, barrocas o franquistas no se deben repetir.

Como decían en el acto: ¡Opre Roma!

 

3 comentarios en “8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano

  1. La realidad es que todavía es poco frecuente encontrar a personas que formulen opiniones positivas sobre la convivencia con gitanos observantes de la tradición .

    En muchas comunidades gitanas, las decisiones importantes son tomadas por los hombres o por líderes de edad avanzada. El respeto a estas figuras, que representan la autoridad y la tradición, es muy fuerte. La idea de que las mujeres puedan ocupar roles de liderazgo o tomar decisiones fuera de ese marco jerárquico genera resistencia, incluso entre las propias mujeres que han sido educadas dentro de ese sistema.

    La noción de “honra” o “dignidad” familiar, ligada al comportamiento de las mujeres, sigue siendo un valor muy arraigado. Para muchas familias, el rol tradicional de la mujer está directamente relacionado con la preservación de la imagen pública del clan. Cualquier intento de cuestionar ese papel puede verse como una amenaza a la unidad y la reputación familiar, algo que genera una fuerte resistencia.

    Aunque las mujeres gitanas están reclamando más derechos y oportunidades, a menudo se encuentran con la barrera de la tradición y la autoridad patriarcal. Las resistencias a la ruptura de esas estructuras jerárquicas vienen tanto de los hombres como de mujeres que siguen internalizando esas normas. De hecho, algunas mujeres gitanas mayores ven el cambio como un ataque al legado cultural que ellas mismas defendieron durante años.

    Las tensiones entre los valores tradicionales y los nuevos desafíos sociales son complejas. En un entorno rural o cerrado, la estructura jerárquica sigue siendo un ancla de estabilidad. Pero en las ciudades o en sectores más educados, la jerarquía pierde fuerza, y la mujer comienza a tener más voz. Esta contradicción entre ambos mundos (el tradicional y el moderno) genera confusión y resistencias.

    La educación es uno de los cambios más potentes que está afectando a la estructura jerárquica. Las mujeres jóvenes que acceden a la educación superior o al trabajo profesional empiezan a cuestionar su lugar dentro de una comunidad que las define según roles tradicionales. Sin embargo, el choque entre los conocimientos adquiridos en contextos urbanos y las expectativas familiares genera conflictos internos importantes.

    De lo que sí estoy seguro es que varias de las las costumbres , especialmente la cultura patriarcal sobre el rol de las mujeres y el marco jerárquico tradicional deben desaparecer para tener una oportunidad de mejora en la convivencia, especialmente en los núcleos urbanos, lo que necesitará mucho esfuerzo por parte de las administraciones , ya que yo también estoy seguro de que las antiguas leyes y prerrogativas medievales, barrocas o franquistas se van a repetir ni se pueden repetir porque no hay leyes antiguas ni estamos en el medioevo ni tampoco en la época barroca y Franco y casi todos los franquistas ya no están entre nosotros, y a pesar de todo ello todavía el pueblo gitano sufre, y mucho más cuando se intentan experimentos de escolarización en la lengua propia, es decir en euskera.

  2. Estimat Marc,

    Moltes gràcies per teu article. No tenia informació seria del poble gitano. Es un plaer llegir articles tan ben escrits i informats con el teu.

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