«Agentes especiales» del partido

Carlos Hidalgo

En política hay que tener un cuidado exquisito con lo que se dice. Porque muchas veces no sabes realmente quién te está oyendo y qué es lo que pasa por su cabeza cuando hablas, porque puede ser el comienzo de un estrambótico efecto dominó, en el cual, alguien con las entendederas justas puede lanzarse a hablar o actuar en tu nombre.

Hay dos ejemplos clásicos: Felipe González y el rey Juan Carlos. Parece ser que ambos recibían con amabilidad a quienes les visitaban, los escuchaban largo rato y luego el interlocutor salía convencido de que le habían dado la razón, aunque ni los entonces Presidente del Gobierno y Rey de España, hubieran dicho nada. Ello llevó a no pocas situaciones problemáticas en los años 80 y principios de los 90; desde crisis internas en el PSOE a, dicen, el propio golpe de Estado de febrero de 1981.

Además, es que los políticos tienen fans, como si fueran estrellas de rock. Hay gente que peregrina de acto en acto, de mitin en mitin, de conferencia en conferencia, buscando saludar al político, hacerse una foto con él, tratando de que su cara le suene, de intercambiar saludos, todo ello para en un momento dado decir: “yo conozco mucho a X”. Lo cual es peligroso, porque muchas de las personas que funcionan así tienen severas carencias; éticas, afectivas… del carácter que sea. Y también te pueden meter en un problema.

Por no hablar de que la política es afortunadamente tan amplia, que es posible que algunas de esas personas con carencias terminen en cargos públicos, en la estructura de los partidos políticos y hasta es posible que, en puestos de confianza, que están pensados para personas capaces de resolver problemas, no para gente que los causa.

Pienso en tres ejemplos puramente españoles y, como tales, mezcla de tragedia y de parodia: el concejal Bartolín, el Pequeño Nicolás y Ángel Carromero.

Bartolín se sentía injustamente tratado por la corporación municipal a la que pertenecía y por su Partido. Bartolín quería ser famoso y reconocido. Así que no tuvo mejor idea que fingir que había sido secuestrado por la banda terrorista ETA y para dar realismo al secuestro, se fue en tren al País Vasco. Cuando la Policía y la Guardia Civil hicieron su trabajo, el bochorno fue máximo. Por supuesto, Bartolín aún mantiene que hay lagunas en todo el asunto y que fue víctima de una inverosímil conspiración.

El Pequeño Nicolás fue criado a los pechos del entonces concejal-presidente del madrileño distrito de Moncloa-Aravaca, bien conectado con empresarios de la noche y del espectáculo. Nicolás decidió que había pasta en todo ello y que a él le gustaba todo lo del coche oficial y sentarse en reservados para negociaciones de altos vuelos; así que se inventó que actuaba en nombre de varios políticos con los que tenía muchas fotos, fingió ser agente secreto, personal de la Casa Real y actuar en nombre de la entonces vicepresidenta del Gobierno: Soraya Sáenz de Santamaría. En los años en los que mantuvo sus engaños se codeó con empresarios que le regalaban dinero sólo por decir que venía en nombre de alguien importante, vivió a todo trapo en un chalé carísimo y hasta corrompió a policías municipales que fingían ser sus escoltas. Hoy este chaval está a un paso de entrar en prisión y, por supuesto, sigue afirmando pertenecer a unos servicios secretos que, dice, le han traicionado y amenaza con hacer públicas grandes revelaciones que nunca se han materializado. Y todos lo que salen en una foto con él tratan de pasar del asunto avergonzados.

Ángel Carromero, por su parte, era el chico para todo de las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Se encargaba de arreglar asambleas, pasar mensajes y hacer de persona de confianza de los altos cargos de su partido. Carromero, que también tenía pretensiones de agente especial, fue enviado a Cuba para dar apoyo a miembros de la oposición al régimen. Y Carromero, en un ejercicio de conducción imprudente en la isla caribeña, terminó matando a los miembros de la oposición en un accidente de automóvil. Su partido, pensando que el chaval merecía otra oportunidad, le rescató de Cuba, le dio un cargo de asesor en la Junta Municipal de Moratalaz y le mantuvo en sus cosas de agente especial hasta que le pillaron espiando a Isabel Díaz Ayuso, parece que por encargo del Concejal Borja Carabante, que también supuestamente habría recibido el encargo de tratar de desactivar a la presidenta madrileña antes de que hiciera daño al presidente del Partido Popular; en aquel momento Pablo Casado. Todos sabemos que la cosa salió mal. Carabante renegó de Carromero y este acabó fuera de la política. No por fingir ser agente especial de su partido, sino por ser uno particularmente incompetente. Por dos veces.

Así que cada vez que vemos a alguien haciendo el ridículo, supuestamente en nombre de un partido, uno se pregunta qué tenemos aquí: ¿Bartolín, Nicolás o Carromero? En los tres casos acabaron fuera de su partido y fuera de la política. El bochorno que causaron, sin embargo, permanece años y décadas después.

8 comentarios en “«Agentes especiales» del partido

  1. De Bartolín no me acuerdo – bendita memoria que recicla neuronas inservibles. De nicolás sí y ojalá entre en prisión de una vez. Y Carromero? Me puedo imaginar a la cántabra conduciendo por Cuba con similares resultados…

  2. “ Por no hablar de que la política es afortunadamente tan amplia, que es posible que algunas de esas personas con carencias terminen en cargos públicos, en la estructura de los partidos políticos y hasta es posible que, en puestos de confianza, que están pensados para personas capaces de resolver problemas, no para gente que los causa.”

    Este accidentalismo en la llegada de botarates a los cargos públicos es una declaración romántica de la nobleza del arte de la política denunciado en las obras mayores de William Shakespeare;

    Shakespeare conocía y aplicaba en sus personajes y tramas una visión realista y, en ocasiones, pesimista de la política, muy cercana a la que expone Maquiavelo en El Príncipe: sus personajes suelen actuar movidos por el egoísmo, la voluntad de poder y la conspiración, buscando sus propios intereses por encima de cualquier ideal de virtud o servicio público; por otra parte , los brazos ejecutores —los que llevan a cabo la violencia o las intrigas— suelen ser presentados como figuras más simples, brutales o incluso grotescas, lo que permite a Shakespeare explorar la distancia entre la fría inteligencia política del poder y la violencia necesaria para sostenerlo.

    Así que ahora no toca hablar del insignificante Bartolín ni de Nicolasín y sí del serio problema que tiene el PSOE , como denuncia , con toda la razón , a mi juicio – Page , Lamban y otros socialistas.

    Las cualidades de Sánchez como dirigente son incompatibles con la democracia interna de un partido tan importante y central para nuestra estabilidad política. La ausencia de vida política se ha visto reflejada en la abrupta experiencia de Extremadura .

    El silencio de Ferraz sitúa al partido en estado de hibernación .

    ¿ Crisis ? ¿ What crisis ?

  3. Ay, saltó la liebre…uy, perdón, saltó la Leire y ….como si fueran las alas de una mariposa,los socialistas nos hemos convertido en mafiosos al servicio del capo de La Mafia,Pedro Sánchez.
    iiiViva el Tribunal Constitucional!!!…. JAJAJA…que nervios

  4. « «. El viernes La Sexta informó sobre una conversación entre un excapitán de la UCO y un confidente sobre la intención de poner una bomba lapa al vehículo de Pedro Sánchez. Varios miembros del gobierno repicaron la falsa noticia. Tanto la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, como la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y el ministro Óscar López se hicieron eco de esa información en los actos de partido que celebraron el sábado, a pesar de que la propia Sexta, el mismo sábado a las 14:30 horas, rectificó la información disculpándose por un error de interpretación. «No eran los interlocutores los que pretendían atentar contra el presidente del Gobierno sino ellos los que temían que atentaran contra ellos.» Los medios de comunicación que divulgaron la patraña no han rectificado. Tampoco los ministros que propagaron el infundio han pedido perdón por tan grave acusación. Y, por supuesto, las grandes agencias de socialización política han pasado por encima del asunto.»
    Ni siquiera era correcto el desmentido porque se trataba de un juego de palabras irónico entre los dos NO DE NINGÚN TEMOR .
    Los socialistas no pintan nada en este asunto así que no se preocupe y le dirán lo que tiene que decir .

  5. Hombre…Si los políticos basan sus afirmaciones,con los errores que cometen los medios…por mucho que rectifiquen….yo creo que el PP de Feijóo se ha equivocado muuuuuchaaaaaasss más veces….prácticamente una eternidad.

  6. La Agencia Espacial alerta de posibles anomalías tras registrarse una “intensa actividad solar”
    El organismo advierte que este tipo de fenómenos puede alterar las redes eléctricas, las comunicaciones por radio y los sistemas GPS.

    Ejem…Fuentes del PP creen que es una estrategia de Pedro Sánchez para tapar su corrupción mafiosa.

  7. ***. Que no , que no se entera . Que sabían por el desmentido que era FALSA la noticia Y NO QUIEREN RECTIFICAR. ( recuerde : acusación de magnicidio a sabiendas que era MENTIRA )

    Enlaza perfectamente con esta perla de la ponente del TC y vicepresidenta del tribunal, la magistrada Inmaculada Montalbán sobre la Ley de Amnistía :
    « Todo lo que no prohiba la CE del 78 está permitido »

    Ramón de la Sota y Llano, más conocido por su seudónimo Recasen cuenta que, en una época en la que los ferrocarriles del norte de España empezaban a ser más populares, se colocó en las estaciones un cartel que decía:
    “Prohibido subir perros al vagón.”
    Un día, un aldeano llegó a la estación acompañado de un enorme oso amaestrado. El revisor, asombrado y alarmado, le preguntó indignado:
    — ¡Oiga! ¿A dónde va usted con ese animal?
    — Al tren, señor, que tengo que viajar.
    El revisor, señalando el cartel, le replicó:
    — ¿No ve usted el letrero? ¡Está prohibido subir perros al vagón!
    A lo que el aldeano, muy serio, respondió:
    — Ya, pero esto no es un perro, es un oso.
    El revisor, desarmado ante la literalidad de la respuesta y sin saber muy bien cómo reaccionar, no tuvo más remedio que dejarle pasar.
    Sin embargo , la Constitución es un todo relacionado y no debe de admitir lógicas borrosas de mentes serviles ; si no pueden subir perros con mayor razón tampoco los osos.

    Los constituyentes se pusieron manos a la obra un primero de agosto de 1977, meses antes de que se aprobase la ley de amnistía que dio por olvidados cantidad de delitos sucedidos durante la dictadura. La cuestión, por supuesto, se puso sobre la mesa a lo largo de las 29 reuniones que precedieron al anteproyecto de ley de la Carta Magna, y los constituyentes concluyeron -según revelan las actas de aquella Ponencia- lo siguiente: «Por lo que se refiere a la amnistía, se acuerda no constitucionalizar este tema».

    El Parlamento y el Tribunal Constitucional no pueden convertirse en poderes constituyentes». «El Parlamento está jurídicamente limitado por la Constitución y no puede utilizar los vacíos para legislar, porque podría legislarlo todo y los vacíos son inmensos», subraya el jurista.

    Pese a que la amnistía no aparecía por ningún lado en el anteproyecto de ley que presentaron sus redactores, la figura legal pudo haber entrado en el texto definitivo, tal y como propusieron dos enmiendas presentadas en la Cámara durante la tramitación de la norma.

    Una de ellas la firmó el Grupo Parlamentario Mixto, que proponía modificar el artículo 58 para dar el poder de amnistiar al Parlamento. «Las Cortes Generales, que representarán al pueblo español, ejercen la potestad legislativa, sin perjuicio de lo dispuesto en el título VIII, otorgan amnistías, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuye la Constitución”, rezaba la enmienda que cayó finalmente en el olvido.

    César Llorens, diputado de UCD, firmó una segunda enmienda proponiendo implementar un nuevo artículo que dijese: «las amnistías sólo podrán ser acordadas por el Parlamento». La iniciativa tampoco salió adelante, con lo que la amnistía quedó excluida del texto constitucional.

    Una de los juristas consultados asume que «a priori», no hay una prohibición, pero la legislación se debe analizar en base a los principios y artículos de la Carta Magna, y es probable que entre en conflicto con el principio de igualdad, la separación de poderes o el derecho a una tutela judicial efectiva.

    El follón está servido . Uno más .

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