¿Qué haces, Cristobítal?

Carlos Hidalgo

Cuando estaba en mis últimos y renqueantes últimos años de carrera, Cristóbal Montoro era ministro de Hacienda en la segunda legislatura de José María Aznar. Casualmente, mi profesor de Hacienda Pública y Sistema Fiscal Español (apellidado Barriocanal), que estaba más a la derecha que el grifo del agua fría, se preciaba de haber sido profesor suyo. Sin embargo, a cada semana del cuatrimestre que pasaba, este profesor se desesperaba porque, para él, la política tributaria de su antiguo discípulo era irracional de todo punto. Según mi profesor, “Cristobítal” (pues así le llamaba), abusaba tanto de los impuestos indirectos y descuidaba de tal manera el IRPF, que reducía la demanda interna, perjudicaba a la actividad económica y, a la larga, creaba un enorme déficit al Estado. Tanto, que Montoro lo disimulaba (con Aznar y con Rajoy) sacando dinero de la llamada “Hucha de las Pensiones”, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que en sus mandatos se redujo unos 50.000 millones de euros; de 67.000 a 15.000 millones. “¿Qué haces, Cristobítal?”, se preguntaba mi profesor en voz alta en clase.

Ahora, gracias a una investigación policial de más de siete años, llevada en secreto por la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, sabemos que Montoro usaba su despacho privado para hacer leyes a medida de quien le pagara, que usaba los datos fiscales confidenciales como arma política e instrumento de presión y que, no sólo amenazaba con la temida Agencia Tributaria (AEAT) a quien le llevara la contraria, sino que cumplió sus amenazas en más de una ocasión, llevando a un periodista al paro, a la ruina y casi al suicidio y a muchos medios a un temeroso silencio que no se ha roto hasta ahora. Merecen una mención especial los periodistas de ABC, especialmente Alberto Chicote, que junto a su familia, sufrió toda clase de inspecciones e investigaciones por publicar cosas que no gustaban a Montoro.

A Montoro siempre le gustó su fama de siniestro y le gustaba soltar amenazas veladas a quien no comulgara con sus políticas. También se relamía cuando, en comparecencias ante la prensa o en sede parlamentaria, anunciaba recortes, decía que había que “apretarse el cinturón” o llevaba a ayuntamientos a la bancarrota, al no permitirles financiarse. El desastre le encantaba y por eso no tuvo reparos en decir aquello de “que se arruine España, que ya la arreglaremos nosotros”, cuando el PP obstaculizaba en el parlamento las medidas anticrisis de los últimos y agónicos años del gobierno de Zapatero.

En los mejores momentos, con la economía española dopada de ladrillo antes del reventón, Montoro anunciaba con ladino regocijo que había que recortar para “crear empleo” y en los peores, decía sin mover una ceja que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y que eran necesarios “sacrificios”. Sacrificios que ahora vemos que no eran aplicables, entre otras, a empresas como Codere, la multinacional del juego para la que Montoro diseñó una ley que permitía desgravarse pérdidas del juego y la que ahorró hasta el 80% de los impuestos que debía pagar. Todo ello para nada, puesto que Codere, que se había endeudado por sus inversiones en Argentina, se encontró con que el BBVA había vendido su deuda al fondo buitre Blackrock y la familia dueña de la empresa fue expulsada del negocio que habían fundado. Obviamente, invertir en Montoro tampoco les salió a cuenta. Ni tampoco la inversión en Rafael Catalá por la parte legal, ni la de Pío Cabanillas en la parte de comunicación.

Pero también sabemos que el despacho privado de Montoro controlaba (y posiblemente cobraba) los nombramientos de la AEAT, en el Ministerio de Hacienda (estaba “purgando de socialistas” su ministerio, decía) y las políticas económicas relacionadas con las empresas gasistas (de producción y distribución de gas), energéticas y muchas otras, que conocían los Presupuestos Generales del Estado antes de presentarse al Congreso de los Diputados.

Todo esto nos lleva a una imagen aterradora de los gobiernos del afable Mariano Rajoy, en los que se ha descubierto que financiaban ilegalmente a su partido de manera estructural e iban “dopados” a las elecciones (Gürtel), que usaban a la Policía Nacional contra sus adversarios políticos (Kitchen) y que, según vemos ahora, usaban también a la Hacienda Pública para perseguir a sus enemigos políticos, incluida Esperanza Aguirre, que estuvo en el punto de mira de la Hacienda de Montoro mucho tiempo y cuya Comunidad de Madrid pagó con dinero público 1,8 millones de euros a Equipo Económico, el despacho privado del exministro con el que sacaba tajada de hacer leyes. La investigación contra Aguirre está archivada y cerrada. Por no hablar de la cantidad de juicios contra el entorno del PP que se quedaban en nada, casualmente (pero seguramente sin relación) después de Federico Trillo comiera con los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia o con consejeros del Consejo General del Poder Judicial.

Va a resultar que cuando el PP actual acusa al Gobierno del PSOE de “colonizar” las instituciones del Estado, de erosionar la democracia con arbitrariedades, de saltarse la separación de poderes, tal vez no estén hablando de los socialistas, sino describiendo su foto de hace siete años.

10 comentarios en “¿Qué haces, Cristobítal?

  1. ¿ Y ? Nada de todo esto hace mejor al PSOE y su desastre de gestión; es más , no son pocos en el PP que se alegran de que este desagradable ex ministro se enfrente a dificultades.
    Y censurando cualquier abuso de poder como buenos socialdemócratas que somos en este debate callejero sin recurrir a conspiraciones de pseudo medios o Lawfare si cabe decir que comparando la época de Montoro con la de Sanchez aparece que :

    Comparación de las condiciones económicas: Montoro vs. Sánchez
    El contexto de Montoro (2011-2018)
    • Crisis financiera global y europea: Montoro asumió el Ministerio de Hacienda en 2011 en un momento marcado por la recesión, la crisis de deuda soberana, una tasa de paro muy elevada y la amenaza de rescate financiero por parte de la Unión Europea.
    • Sin ayudas europeas extraordinarias: España no recibió un programa de ayudas directas ni fondos europeos masivos para impulsar la recuperación. Las ayudas disponibles se centraron en un programa limitado de rescate para la banca y algunas medidas de liquidez del BCE, pero no hubo transferencias a fondo perdido ni instrumentos de estímulo tan potentes como los actuales.
    • Condiciones muy exigentes: El ajuste exigido por Bruselas se basó en recortes de gasto y subidas de impuestos profundas, bajo estricta supervisión internacional y con una presión intensa para reducir déficit y deuda pública en poco tiempo.
    • Efectos sociales: Las medidas se tradujeron en recortes en servicios públicos, incremento del paro y un ambiente de austeridad y malestar social.

    El contexto de Sánchez (desde 2018)
    • Crisis derivada de la pandemia: Pedro Sánchez afrontó el reto del COVID-19 y sus efectos económicos, recibiendo, sin embargo, un contexto internacional muy diferente.
    • Llegada de fondos europeos extraordinarios: España ha sido uno de los grandes beneficiados del Fondo de Recuperación Next Generation EU, con más de 77.000 millones en ayudas directas y más de 60.000 millones en préstamos blandos, además de las inyecciones del BCE en los mercados de deuda. Estas ayudas permiten financiar inversiones, sostener servicios públicos y apoyar a empresas y familias sin necesidad de aplicar recortes de la magnitud vistos años atrás.
    • Menos presión sobre el déficit: El marco fiscal europeo fue suspendido durante la pandemia, relajando la exigencia sobre el déficit y la deuda hasta 2024.

    Conclusión
    Se puede afirmar con fundamento que las condiciones económicas que recibió Montoro fueron más duras que las que recibió Sánchez, porque Montoro afrontó la crisis sin contar con ayudas masivas de la UE y bajo una supervisión fiscal mucho más estricta. En cambio, Sánchez ha podido capear una crisis de gran magnitud con un respaldo financiero histórico por parte de Europa, lo que ha facilitado amortiguar los efectos y evitar las políticas de austeridad extrema de la década anterior.

    Así que esperamos que se aclare todo con respeto a los procedimientos y la independencia judicial sin desbordamientos del perímetro constitucional.

  2. Ejem…la diferencia entre el gobierno de M.Rajoy y Montoro ,con el gobierno de Pedro Sánchez y Montero,es que uno disfrutó con los hombres de negro y se comportó como tal y otro impidió que los hombres de negro tuvieran algo que hacer y logró que la UE no volviera a cometer el mismo error.

  3. El exministro Montoro no se enfrenta a dificultades. Esos son los alpinistas. El exministro Montoro se enfrenta a una investigación judicial por los delitos de cohecho, fraude contra la administración pública, prevaricación, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas, corrupción en los negocios , falsedad documental…entre otras lindezas. A dificultades, como bien escribe Hidalgo, se enfrentaban muchos españoles mientras el ministro Montoro y su banda se lo llevaban calentito a cambio de beneficios fiscales millonarios a empresas y perseguían, Agencia Tributaria mediante, a políticos, empresarios, periodistas, famosos…además de entorpecer la investigación de la corrupción del PP. Espero que el juez instructor nos facilite la cifra aproximada en beneficio fiscales a esas empresas, previo pago a don Cristóbal, para que los españoles sepamos por cuánto va el milagro económico de nuestra entrañable derecha española. Es para un amigo.
    Por lo demás se comprende que don Alberto, el regenerador de la vida política española, siga sin agenda oficial. Su foto con Aznar y Rajoy le va a perseguir más que la foto con Marcial Dorado. Y es lo que tiene venir de Galicia para tapar la corrupción de Lady Quirón y acabar, a este ritmo, como vicepresidente de Abascal.

  4. Qué manía Mulligan. Lo malo que es el PP o sus dirigentes, no hace bueno al PSOE, ni malo, evidentemente. Pero dado que al PSOE Vd y muchos le acusan de monopolizar las instituciones del Estado, no está de más poner el acento en cómo el PP las trató de monopolizar todas. En términos absolutos todo sigue igual, en términos relativos, a virtud democrática gana el PSOE por goleada

  5. Aquí hay algo más que una investigación que ha durado 7 años sin ser filtrada y es saber por qué cuándo El juez de Tarragona ordenó intervenir cuatro móviles de los investigados del caso Montoro y El teniente fiscal prohibió pedir esa diligencia, García insistió en que era necesaria y el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón., frenó el intento de la fiscal del caso para ampliar las investigaciones iniciales.
    Cerdán está en la cárcel y Aldama en Ibiza.

  6. Hay frases lapidarias que son un boomerang que ha tardado 7 años en darle en los morros del PP de Feijóo.
    «El que pueda hablar, que hable, el que pueda hacer, que haga, el que pueda aportar, que aporte, el que se pueda mover, que se mueva.»

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