Verónica Ugarte
Hace cincuenta años, en el Hospital de la Paz solo murió un cuerpo. Sus herederos, físicos e intelectuales, se quedaron, un poco en la sombra, un poco al acecho.
Desde hace meses veo un blanqueamiento vergonzante acerca de lo que han sido los cincuenta años desde la muerte de Franco. Comparar lo que era el Patronato de Protección a la Mujer con los logros universitarios femeninos es dejar pasar treinta y seis años de dictadura. No es comparable.
Sabemos lo que fue la dictadura franquista y puede que a ciertas generaciones no haga falta recordar lo que era la Ley de Vagos y Maleantes. Los estudiantes que en Barcelona se suicidaban en la Dirección General de Vía Layetana. Sabemos qué sucedía si escuchabas los cascos de los caballos de los Grises. Sabías que no podías hablar en otro idioma que no fuese el castellano. Sabías, que, como bien dijo Giordano Bruno, la iglesia es una puta que se abre de piernas ante el poder, y por ello Franco caminaba bajo palio.
¿Qué más sabemos? ¿Qué debemos recordar? ¿Qué es lo que no hemos sido capaces de lograr en cincuenta años en democracia?
Para empezar, no somos conscientes de la pérdida humana y cultural que significó el exilio republicano. No queremos ver las mentes y manos que, perdiendo una guerra, ayudaron a países enteros en su crecimiento intelectual y económico. Miles de mujeres accedieron a la Universidad y crearon un camino que muchas en España perdieron.
No recordamos que la corrupción estaba en El Pardo. Ni siquiera la ladrona de los Collares sabía cuánto ganaba su esposo. Pero sí que tenía idea de qué hilos se movían. Qué personajes hicieron, en nombre de La cruzada, fortunas que sus hijos, nietos continúan disfrutando. El poder que todos ellos amasaron y con él, cincuenta años después, siguen siendo amos de una España que se niega a despertar del letargo.
El patriota de Dubai, libro aparte, realizó grandes logros para su persona y el retorno de la monarquía con la ayuda de Suárez. Ya está bien de tener ídolos. Ambos realizaron una jugada maestra trayendo de vuelta del exilio a Tarradellas, con lo que los planes del PSC (en aquellos momentos independientes al PSOE) para lograr un President de la Generalitat, se fueron al garete.
No podemos ver a Suárez como un héroe, sino como un hombre de su época, educado bajo los preceptos del régimen, logrando salir indemne de la Jefatura Nacional del Movimiento. Es recordado como el padre de la Democracia. Esa misma que nos fue robada un 18 de julio de 1936 y que nadie ha devuelto.
Porque por la democracia se lucha en las urnas. Y lo que se permitió fue votar por una Constitución a medida. Que tuviese contenta, en la medida de lo posible, a la derecha más recalcitrante, y hacer pensar a la izquierda que en un futuro se podría conseguir más.
El Derecho siempre está por detrás de la realidad histórica, económica y social. Por ello la Constitución española debe ser revisada y modificada, no para que una mujer reine, sino para obtener mayores derechos, que cincuenta años después, no tenemos.
Seis presidentes de Gobierno ha tenido España desde la renuncia de Suárez. Seis, de los cuales ni uno solo ha tenido el coraje de estar a la altura de conseguir logros sociales. Porque la derecha ha ido subiendo como la espuma. Porque muchas instituciones franquistas fueron abolidas en los ochenta. Porque en democracia la iglesia siguió secuestrando hijos de mujeres solteras. Porque nadie ha osado exigir a los Franco la devolución de una riqueza que lograron gracias al abuelo asesino.
Tampoco somos capaces de tener la capacidad de ver qué es lo que atasca a los diálogos. La relación Madrid-Barcelona sigue siento difícil, pero necesaria para ambas partes, si hablamos de las derechas. Sin Convergència, que nunca se ha ido, solo han cambiado de nombre, de líder, pero no de espíritu, los Gobiernos centrales se tambalean.
Zapatero en su momento desató la guerra por irresponsable. “Aceptaré el Estatut que salga del Parlament de Catalunya”. No lo hizo y llegamos al referéndum del 2017. Cuando años después Sánchez dijo que el problema catalán estaba solucionado, me dio rabia darle la razón a Pere Aragonès cuando afirmó que si decía eso, es porque no se estaba enterando de nada.
Como tampoco quieren enterarse de los fondos buitre que hacen imposible alquilar y comprar un piso. Un derecho en la manoseada Constitución, uno más, que no se cumple. Cincuenta años después y unos jóvenes en sus últimos 20, primeros 30, que no pueden independizarse.
Cincuenta años después y solo algunos pueden tener el lujo de contar con un seguro privado. Porque la sanidad pública hace aguas. Porque los cribados de mamografrías en Andalucía han condenado a muerte a demasiadas mujeres, cuando ni tan solo una debía fallecer. Cuando seguimos exigiendo a profesionales mal pagados que hagan guardias de más de 48 horas, con contratos basura. Ellos y muchos más, están llegando al límite y solo hay una salida: la emigración.
Si. Cincuenta años después y España no sabe retener a su juventud. Porque los países nórdicos, por ejemplo, tienen un nivel de vida que es imposible decir no a un contrato en Oslo. Porque la educación sigue teniendo suspensos. A pesar de que se diga que tenemos a las mejores generaciones, los niveles en inglés siguen siendo irrisorios. Seguimos a la cola en educación y muchos, los que pueden y como pueden, se van a estudiar a Holanda, pensando que volver sería una opción si se pudiese vivir dignamente.
Cincuenta años después y el PP hace manitas con VOX. Mientras tanto, tenemos a Valencia como Caja B. Barberà, Zaplana, Camps, y luego Mazón. Si esto ocurre en este país, ¿quién no siente vergüenza?
Siendo hija y alumna del exilio, siempre defenderé que la República fue el periodo de mayor libertad y de derechos que no hemos vuelto a vivir. Allá cada uno con su conciencia. Pero callar cuando entra el nieto de Franco es vergonzoso. Somos iguales desde el nacimiento, pero los juancarlistas, ahora escandalizados por lo que “se ha descubierto” acerca de su amo y señor, siguen de rodillas ante el inquilino de Zarzuela, y cuando todo falle dirán que la hija lo hará mejor.
Cincuenta años después, traigo las palabras de la escritora Maruxa Vilalta. Nacida en Barcelona, hija de un alto cargo de ERC. Mexicana como ninguna. Roja más que el tomate: “la libertad es siempre un riesgo, pero es el único camino para ser uno mismo”. Por si no se entiende, se habla, hablo de la libertad intelectual. De esa que llega mediante lecturas, viajes, reflexiones, idiomas. Donde la Patria no tiene lugar, sino la decencia y la coherencia.
Todo eso que pierde España cada vez que un obrero vota a la derecha. Todo eso que se pierde cuando, al único Presidente que ha hecho lo posible por cumplir con su trabajo, le hemos echado piedras, insultos.
Todo lo que se pierde cuando se piensa que ya es tarde. Pero no lo es. Lo que se necesita es valor.
Compartir la memoria , conmemorar , es compartir nuestra información sobre unos hechos que han impregnado nuestra memoria y que proceden de diversas fuentes , y en algún caso , de nuestra propia experiencia .
Decir, por ejemplo , que « la República fue el periodo de mayor libertad y de derechos que no hemos vuelto a vivir » refleja un gusto excesivo por la mitomanía , además de proyectar una mentira radical a nada que comparemos sus limitaciones y contexto con el periodo democrático iniciado en 1978 con la aprobación de la actual Constitución que reconoce y garantiza de forma mucho más efectiva ( y más amplia , según estándares internacionales ) los derechos y libertades fundamentales .
Sin duda, frente al régimen franquista( 1939-1975 ) , la República fue un periodo mucho más libre, pues en el franquismo, la represión política, ausencia de libertades sindicales, prensa y políticas fue casi total.
Sin embargo, la República tuvo serias limitaciones y suspensiones de derechos. El gobierno podía suspender garantías constitucionales con facilidad y no se protegía el derecho a la vida, la integridad física, ni la prohibición de la tortura. Hubo etapas de represión de derechos básicos y amplios periodos en estado de excepción; ciertos derechos laborales, como el de huelga, no estaban reconocidos constitucionalmente.
Ahora , el marco constitucional , protege de manera robusta, los derechos humanos y civiles, garantizando legalmente el derecho a la vida, la integridad física, la prohibición de la tortura, la libertad, de asociación, de manifestación, el derecho a la huelga, la protección judicial independiente y el acceso efectivo a derechos sociales como la sanidad pública y la Seguridad Social.
También disponemos de una mayor estabilidad institucional ( a pesar de Sánchez ) y mecanismos efectivos para la protección judicial de las libertades, que no estaban presentes en la República.
Espero que con esta aclaración , estimada Ugarte, se despeje la niebla que le atenaza , y celebre , junto a nuestro buen Rey , el 6 de Diciembre , la recuperación de las libertades que disfrutamos con nuestros conciudadanos .
Con más intensidad, si cabe , en estos tiempos de tribulaciones.
Solo he leído «estimada Ugarte». ¿Sabe que es de pésima educación referirse de esa manera a alguien?
No me extrañana en absoluto, Señor mío, que las opiniones que no comparte le disgusten. Me quedó claro desde el primer artículo que no hay pienzo para debatir pero si para patalear.
La II República fue un periodo de ilustración sin parangón en la Historia de España hasta ese momento. Hacerle de menos comparándola con la España del Siglo XXI es un poco falsario.
Dicho lo cual, no comparto en absoluto el juicio sumarísimo de la Transición y lo que ha venido a continuación, que me parece sin duda el menos malo, es decir, el mejor de los escenarios posibles. Sí, hubo muchas concesiones al Franquismo. Siempre hay que hacer concesiones en aras a la Paz social. Pero cómo estamos y cómo estaríamos…
La Filosofía no se ocupa de futuribiles.