LBNL
La acción de gobierno de Pedro Sánchez es, a la luz de datos objetivos, bastante notable, si acaso sobresaliente: crecimiento económico sostenido y más potente que el de nuestros vecinos, inflación contenida, gasto social creciente (salario mínimo, becas), pacificación social, estabilidad territorial (Cataluña, País Vasco), etc. No solo no ha acabado con el Estado de Derecho y la separación de poderes como se bramó tras el pacto Junts-PSOE, sino que la policía y los jueces investigan sin cesar a cargos socialistas que los imputan y detienen y la caverna mediática se queda diariamente sin adjetivos y adverbios para calificar la supuesta dictadura bolivariana que dirige el demonio sanchista. Que por supuesto está ahí gracias a la (extinta) ETA…
Pero Pedro Sánchez ha errado, gravemente, y si no acierta, su próxima jugada podría ser la última. A su favor, la necesidad de que la moción de censura tenga que ser constructiva y el suicidio político que supondría para Junts, o el PNV, votar conjuntamente con el PP y por ende Vox. Pero la disidencia interna crece en el seno del PSOE y podría hacer la situación insostenible si no arregla el entuerto creado por él mismo.
Porque fue Pedro Sánchez quién escogió a Ábalos como Secretario de Organización, número 3 del PSOE, y Ministro de Transporte, cargo desde el que cada vez está más claro, robó a manos llenas, con la ayuda de Cerdán, escogido por Pedro Sánchez para reemplazar al anterior en la Secretaría de Organización. Tenía a todos engañados, al parecer, pero era conocido que había sido Cerdán quien había traído de Navarra a Koldo, que ya se sabía era cómplice de Ábalos, y de Cerdán según se supo después. Pero no quedó ahí la cosa. En la Ejecutiva de renovación que se formó tras saltar el escándalo de Cerdán, Salazar iba en puesto de cabeza, como Secretario de Organización o vicesecretario. También hombre de confianza de Sánchez, que seguramente no tenía ni idea a esas alturas de lo zafio y guarro que era con sus subordinadas en Moncloa, víctimas claras de acoso sexual repetido. Pero sí debía saber que había compartido piso en algún periodo con Cerdán. Alguien filtró el bagaje sexual de Salazar la víspera lo que le obligó a dar un paso al costado.
Quién sí entró en la Ejecutiva fue Antonio Hernando, otrora compañero de Sánchez en Ferraz como “Blanco boy” junto a Oscar López, luego traidor cuando el golpe palaciego de Susana Díaz, luego comisionista junto a Pepiño en Acento y finalmente recuperado para la causa junto a Oscar López como números 1 y 2 de Moncloa, en donde constaba la cercanía y ascendencia demoscópica de Salazar con el jefe.
A la cabeza, como Secretaria de Organización, él y Salazar situaron a Rebeca Torró, tras varios intentos fallidos de catapultarla a la cima, hasta entonces siempre frustrados por la Federación socialista valenciana en la que no gozaba de mucho crédito, más bien al contrario. Y le pusieron dos vicesecretarios, una Anabel Mateos, la mujer de Hernando, y otro, Borja Cabezón, que Salazar había presentado previamente a Torró, a la sazón Secretaria de Estado de Industria, para que le colocara como consejero en ENISA, empresa pública dependiente de ella.
No es de extrañar que con semejante cúpula que tanto le debía a Salazar, la investigación interna sobre su presunto acoso sexual se haya demorado tanto. El confidencial informe final dice que fue imposible contactar con Salazar durante los cinco meses transcurridos porque estaba de viaje y tal y tal. Pero Pilar Alegría, muy cercana también a Hernando y a Salazar, no tuvo problema en quedar a comer con este último durante ese periodo. Dijo que fue un encuentro privado pero que yo sepa no ha explicado qué le llevó a mantener un encuentro privado con un personaje acusado de tan grave y zafio comportamiento. Por supuesto que puede hacer lo que quiera con su tiempo libre pero a mis ojos al menos queda invalidada como socialista de pro y más aún como feminista.
Como también cualquiera otros que hayan mantenido comiditas y cenitas privadas con Salazar tras el escándalo, que haberlas las ha habido pese a que, ¿quizás?, no haya fotos que lo demuestren. Pero es significativo que en hasta dos ocasiones durante su reciente conferencia de prensa, Rebeca Torró esquivara las preguntas sobre por qué no había conseguido contactar con Salazar desde el escándalo (como sugirió Diario.es citando “fuentes de la dirección socialista de máxima solvencia”), escudándose en el carácter confidencial del informe, que obviamente no entra en sus encuentros privados, sola o en compañía de todos o de algunos de los mencionados en estas líneas.
Pedro Sánchez puede ampararse en que si dimitiera, facilitaría al PP y a VOX la toma del gobierno para deshacer lo andado y volver a los tiempos del Procés y demás. Puede ampararse también en que a diferencia del PP, el PSOE ha apartado ipso facto a todos los afectados por escándalos, imputaciones y demás acusaciones, Salazar incluido, con el que ha roto todo contacto pese a su cercanía, desde el escándalo. Y puede argumentar que lo que le afecta personalmente – su mujer y su hermano – son principalmente manipulaciones mediático-judiciales que a la postre quedarán en nada.
Lo que no puede hacer Pedro Sánchez es reconstruir la credibilidad del PSOE en términos de honestidad y feminismo con ese grupito formado por ex comisionistas nepotistas de una parte y, de otra, arribistas promovidos por Salazar desde hace años, incluso si no han protegido a este último. El que la hace – robar o acosar sexualmente – la tiene que pagar y los que toleran manteniendo la amistad personal con los que la hacen o, peor aún, protegiéndole, también.
Hay muchos militantes de bien en el PSOE, de hecho, la inmensa mayoría. Militantes que están dispuestos a trabajar por el bien de España y el ideario progresista y social demócrata. No hay por qué seguir confiando la gestión del partido a lo peor de cada casa. Entre otras cosas porque volverán a cagarla. Y ya no habrá más oportunidades.
Las afirmaciones que plantea LBNL mezclan datos ciertos con omisiones importantes y una carga retórica evidente; hay logros (crecimiento, empleo, reducción de déficit) pero también problemas serios (productividad estancada, ejecución deficiente de fondos, deuda alta y un reguero de casos de corrupción e ineficiencia) que se diluyen en el relato autocelebratorio. En ese sentido, sí, el conjunto tiene un sesgo claro y se parece más a un relato de propaganda que a un balance ponderado.
Aunque el PIB y el empleo han evolucionado mejor que la media europea en los últimos años, la productividad por trabajador se ha estancado o incluso reducido respecto a 2018, ampliando la brecha con la UE. Distintos estudios (IEE, BBVA Research, OCDE) coinciden en que España apenas ha mejorado la productividad por ocupado en la última década, frente a avances mucho mayores en la media comunitaria.
Esto implica que parte del “buen” crecimiento descansa en más empleo y más horas, no en una mejora estructural de la capacidad de producir más y mejor, lo que limita la sostenibilidad del modelo y la capacidad de subir salarios de forma duradera.[bbvaresearch +1]
España es uno de los grandes receptores de fondos Next Generation, con unos 163.000 millones asignados entre transferencias y préstamos, pero la ejecución efectiva va claramente por detrás de lo previsto. Informes de Cotec, Funcas y otros análisis señalan que se han comprometido en torno a dos tercios de los recursos, pero las inversiones efectivamente ejecutadas rondan la mitad o menos de lo disponible, situando a España en la parte baja de la UE en ejecución real.
Esto no significa “fondos imposibles de gastar”, pero sí un cuello de botella institucional y administrativo: complejidad de convocatorias, retrasos en convocar y resolver, dificultades para canalizar recursos hacia pymes y proyectos transformadores, y riesgo de que una parte relevante no tenga el impacto estructural prometido o incluso se pierda por falta de absorción a tiempo.[caixabankresearch +2]
El relato triunfal suele resaltar que España ha reducido el déficit por debajo del 3% del PIB en 2024, cumpliendo el objetivo europeo sin grandes recortes de gasto social. Ese dato es correcto: el desajuste se sitúa en torno al 2,8% del PIB, casi 7 puntos menos que en el pico de la pandemia, y supone una consolidación fiscal apreciable.[lamoncloa +1]
Pero, en paralelo, la deuda pública se mantiene en niveles muy elevados, en torno al 102‑103% del PIB en 2025 según Banco de España y AIReF, apenas unos puntos por debajo del máximo tras la Covid. Con tipos de interés más altos y un crecimiento potencial lastrado por la baja productividad, esto configura una vulnerabilidad de medio plazo que el discurso oficial tiende a minimizar.[airef +4]
España ha absorbido una inmigración muy intensa (más de nueve millones de residentes de origen extranjero y flujos netos de alrededor de 600.000 personas anuales desde la pandemia), lo que ha contribuido a sostener crecimiento y sistema de pensiones. Sin embargo, los estudios empíricos muestran que los inmigrantes ganan de media alrededor de un 29% menos que los nativos, con una brecha que persiste incluso a igual puesto y empleador, aunque en ese caso se reduce a cifras del entorno del 7%.[elpais +3]
Esto apunta a un modelo que se apoya, en parte, en mano de obra barata y en la concentración de inmigrantes en empleos de baja remuneración y productividad, reforzando la segmentación del mercado laboral y la “trampa” de bajos salarios y baja productividad que el relato optimista rara vez subraya.[infobae +2]
La tesis de que “si hubiera un régimen iliberal no se estarían investigando a cargos socialistas” es parcialmente falaz: que funcionen jueces y UCO prueba una resiliencia institucional, pero no limpia al Gobierno de sospechas ni de responsabilidades políticas. En los últimos dos años se ha acumulado una docena de investigaciones y macrocausas que afectan a estructuras del PSOE, a empresas públicas y a figuras de máximo nivel orgánico del partido.[elpais +3]
En particular, la SEPI y empresas públicas como Correos están bajo lupa por supuestas tramas de adjudicaciones amañadas, blanqueo y corrupción en los negocios, con operaciones de la UCO que siguen bajo secreto de sumario y hablan de decenas de millones de euros potencialmente desviados. El propio secretario de Organización del PSOE ha sido señalado en informes policiales por gestionar centenares de miles de euros en comisiones ilegales ligadas a obra pública, lo que sugiere problemas de corrupción sistémica, no meramente casos aislados.[conversesacatalunya +3]
Desde el lado gubernamental y mediático afín se construye un relato de “milagro progresista acosado por la derecha reaccionaria” que selecciona los datos favorables (crecimiento, empleo, déficit, algunas reformas sociales) y minimiza los elementos incómodos (productividad, ejecución de fondos, deuda estructural, dependencia de mano de obra barata, corrupción en empresas públicas). Desde el lado opositor se exagera en sentido contrario: se iguala cualquier reforma a “dictadura bolivariana”, se sobredimensionan riesgos de ruptura institucional y se presenta un panorama casi de colapso total, ignorando la continuidad de muchos indicadores macro aceptables y la vigencia real de controles judiciales y europeos.[juandemariana +9]
Sus ironías sobre ETA, “dictadura” o “demonio sanchista” son, justamente, un reflejo de esa polarización discursiva: caricaturizan las críticas más delirantes, pero a la vez pueden servir para deslegitimar cualquier señalamiento serio sobre corrupción, mala gestión o debilidades estructurales que sí están documentadas. Un análisis mínimamente desapasionado debería reconocer simultáneamente: avance real en algunas variables y derechos, funcionamiento razonable de los contrapesos básicos, y una agenda pendiente muy seria en productividad, ejecución de inversiones, transparencia, gobernanza de lo público y limpieza del entorno orgánico del partido en el Gobierno.
Al igual que hoy Sanchez se ha sacado de la chistera el fervor de la contundencia programada envuelta en el celofán de la propaganda después de montar en bici adelantando el brindis de fin de año , el articulista trata de sobreponerse a la depresión de un fin de semana para enmarcar , porque hoy , ni el Gobierno ni los partidos que lo sostienen , definitivamente no controlan la situación al igual que no controlaron antes la corrupción , el puterio y la contratación pública de las meretrices , el acoso a funcionarias y compañeras , ni el brillo de las instituciones y el bienestar del Reino que nos acoge. Impresiona la foto de Koldo con Delcy , la Vicepresidenta de Venezuela . También que no se mencione el nombre de un socialista que desayunaba hora y media antes con uno de los arrestados por el asunto de la financiación del rescate Plus Ultra
Yo ni soy portavoz gubernamental, ni hago propaganda. La productividad será baja y la economía irá bien por otras razones aparte del Gobierno pero la deuda es alta por todos lados y la ejecución lenta de los fondos recibidos no es exclusiva de España tampoco. Las referencias al demonio sanchista y demás no son ironías: son términos que utiliza la derecha.
Pero en todo caso, este artículo se centra en la necesidad imperiosa de que Sánchez limpie el partido de conspiradores y apparatchiks de la peor ralea, algunos de los cuales han caido ya afortunadamente, para poder volver a la buena senda. Si lo relee se dará cuenta de que lo que digo no es lo que Vd entiende que digo.
¿ Pero todavía andamos así ? ¿ Quién ha traído a esas lumbreras ? Sanchez no tiene que limpiar nada ni está capacitado para limpiar nada .Hasta el último minuto trató de salvar al Salazar de marras . Se rodeó voluntariamente de quien quiso . Lo que tiene que hacer es convocar elecciones , y colaborar para el nombramiento de una gestora de crisis que sustituya a la ejecutiva fallida antes de que destruya el partido. Él es el que conspira con su estilo autocrático . No descarto que vuelva a ser expulsado del PSOE según se conozcan los resultados de autonómicas , comenzando por Extremadura con el peor candidato que podían presentar .