Marc Alloza
Plus rien ne m’étonne (ya nada me sorprende), por desgracia existe una larga tradición de repartir territorios entre potencias sin considerar las consecuencias de no tener en cuenta la opinión o deseos de sus moradores. Los hay de mayor o menor alcance pero al final todos coinciden en fijar unos límites o esferas de influencia para tratar de no entrar en conflicto mientras se explota o se hace uso y disfrute de los territorios asignados que son sometidos o controlados con regímenes, gobiernos, mandatarios o simplemente administradores afines.
Este tipo de acuerdos pueden servir de forma temporal a diferente escala de días a meses o incluso llegar a siglos. Roma tuvo acuerdos con Cartago probablemente desde el 509 a.C, con renovaciones posteriores en el siglo IV a.C. El principal objetivo de estos pactos era ordenar el comercio y la navegación en el mediterráneo occidental y evitar enfrentamientos. Esto perduró hasta que la rivalidad y el conflicto de intereses se volvió inevitable bajo el punto de vista de ambas y en 264 a.C. dio lugar a la primera guerra púnica. A partir de allí hubo más tratados y más guerras hasta que en el 146 a.C. Cartago fue destruida y ya no se tuvo que pactar más. Roma hizo muchos pactos a lo largo de su existencia, con Partos y con multitud de pueblos bárbaros pero eso no evitó su colapso.
El primer reparto global del mundo se podría decir que fue el Tratado de Tordesillas (1494)
370 leguas (aprox.1.800 kms) al oeste de Cabo Verde para repartirse las tierras “descubiertas” y por descubrir fuera de Europa. Portugal se quedaba con Brasil, África y Asia. Y España el resto de América. En 1529 se firma el Tratado de Zaragoza que representaría un anexo al de Tordesillas fijando el antimeridiano de repartición del área del Pacífico.
Ils ont partagé Africa (ellos se repartieron África)
Otra de las grandes reparticiones clave de la historia fue la organizada en la Conferencia de Berlín entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero de 1885. La motivación era nuevamente ordenar una expansión colonial, en este caso, en África; estableciendo reglas comunes para la ocupación, el comercio y la navegación en zonas estratégicas como las cuencas del Congo y del Níger. En aquel entonces participaron 14 naciones, en su mayoría potencias europeas, salvo el Imperio Otomano y Estados Unidos. Entre ellos estaban Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica, Portugal, España, Italia, Países Bajos, Austria-Hungría, Rusia, Dinamarca, Suecia-Noruega.
Sans nous consulter, sans nous demander, sans nous aviser
No hubo representantes africanos; las potencias europeas se repartieron el mapa sin consultar a los pueblos que vivían allí ni sus estructuras políticas o culturales. En 1880 África ya estaba densamente organizada en centenares de reinos, imperios, sultanatos y confederaciones, muchos superpuestos y con fronteras fluidas. Las entidades políticas más destacadas serían el Imperio etíope (Abisinia), República de Liberia (fundada por afroamericanos liberados), Imperio ashanti (Ghana central), Reino de Buganda (en la actual Uganda), Reino de Dahomey (actual Benín), Reino zulú y otros reinos Nguni en el sur de África entre otras.
La Conferencia estableció como principio la ocupación efectiva, es decir, que para reclamar un territorio se tenía que ejercer un control sobre él. Las fronteras se fueron trazando poco a poco, negociación a negociación, con criterios de equilibrio entre imperios y de facilidad cartográfica: líneas rectas siguiendo paralelos y meridianos, o grandes ríos aunque separaran comunidades por la mitad. Además, se aplicaron políticas de “divide y vencerás”: mezclar grupos rivales en un mismo territorio o partir pueblos cohesionados en varios Estados para dificultar resistencias unificadas.
Parte del imperio mandinga se encontró entre los wólofs. Parte del imperio Mossi estaba en Ghana. Parte del imperio Soussou se encontró en el imperio Mandingo. Parte del imperio mandinga se encontró entre los Mossi.
En 1914 casi la práctica totalidad de África – salvo Liberia y Abisinia – estaba controlada por los europeos: había llegado la hora del choque y repartirse las partes de los vencidos.
Las consecuencias se siguen sufriendo hoy, países que agrupan decenas o cientos de grupos con historias, lenguas y religiones distintas, o pueblos partidos entre varios Estados (Maasai entre Kenia y Tanzania, Anyi entre Ghana y Costa de Marfil, Mandinka fragmentados en África occidental, Nuer entre Sudán del Sur y Etiopía). Conflictos, guerras, intervencionismo extranjero, pugna por recursos un desastre en buena parte del continente.
Para cerrar los ejemplos de repartición global mencionar el orden mundial de la guerra Fría surgido en la cumbre de Yalta de 1945. Tras la segunda guerra mundial la Unión Soviética, EEUU y Reino Unido dividen al mundo en dos partes. Y emplean zonas satélite para medirse en detrimento de sus pobladores.
Volviendo al presente, parece que en los últimos años tengo la sensación de que ha habido una nueva repartición del mundo, o de buena parte de él. Entre las superpotencias quizás por primera vez, no haya ninguna europea, Rusia aparte, como protagonista. Informados o no, la UE y Reino Unido así como otros componentes de la OTAN están apercibidos, extorsionados e incluso amenazados. Parecía que bajo el amparo de la UE esto no podría pasar pero, ¿seremos una pieza más del tablero bajo el control de otro o seremos testigos mudos de la nueva configuración?
Ejem…
https://youtu.be/IZKer_eimgA?si=JIFV8s7Xa1JixtkZ