Las ratas nadadoras de Coalición Canaria

Carlos Hidalgo

Es muy difícil dar a entender a los habitantes de la península quiénes son en Coalición Canaria. Durante años, Ana María Oramas ha querido dar la impresión de que eran un partido centrista, partidario del sentido común y envuelto en refranes que reflejan la sencillez de quien se siente en contacto con la sabiduría popular.

Pero lo cierto es que una de las personas más poderosas en Coalición Canaria es Jesús “Suso” Machín, alcalde eterno de Tinajo (Lanzarote), que paga hoteles a los acusados por violencia de género para que eludan la detención por parte de la Guardia Civil. O que exigía que el centro de acogida de menores inmigrantes que estaba en La Santa, dentro la demarcación de su municipio, se retirase porque “los chavales se pasean por el pueblo y miran a la gente”. O que usa su propia empresa de electricidad para arreglar las farolas del pueblo o instalar la iluminación navideña. El mismo Jesús Machín que ha colocado a su hija Migdalia como consejera de Ciencia y Universidad en el gobierno de Fernando Clavijo.

Hablando de ciencia y del gobierno de Canarias, la consejería de Migdalia Machín destina más presupuesto de I+D a la Fundación LoroParque que a las universidades de Las Palmas o de La Laguna. Y como otra nota ilustrativa, en Canarias no hay ninguna especie endémica de loros, son todos importados.

Nada de eso se verá en los medios regionales o locales y es muy raro que, salvo alguno de los casos más escandalosos o surrealistas, algo de esto salte a la prensa nacional. El ecosistema mediático de Canarias gira alrededor del presupuesto que gestiona Coalición Canaria. Los medios cobran publicidad institucional, cobran por la realización de eventos o cobran ayudas a las empresas. Pero es que también cobran los gestores de determinadas páginas de Facebook, ciertos usuarios de las redes sociales y hasta las personas que escriben en blogs y se hacen llamar “comunicadores”, aunque alguno de esos blogs lleve sin actualizarse desde 2016.

Dentro de ese ecosistema de “influencers” se puede destacar una anécdota: cuando Canarias estaba en alerta por lluvias y posibles inundaciones, mientras que los medios estaban pendientes de los comunicados de los servicios de emergencias, una persona que se hace llamar Bolorino, estaba retransmitiendo en directo desde el centro de emergencias de Tenerife, interfiriendo con la labor de los profesionales y haciendo comentarios tan útiles para la población como “estoy jodido de la cadera”. Bolorino que, por cierto, estaba presente en el puerto de Granadilla mientras desembarcaba el pasaje del “MV Hondius” y cobra por hacer el idiota en Internet. Aunque no se sabe de quién. Solo se sospecha. Bolorino que, por cierto, se preciaba en uno de sus vídeos de tener el móvil personal de Fernando Clavijo y de que le iba a llamar para aconsejarle cómo gestionar la situación.

Sabiendo esto, que entiendo que es surrealista y chocante, es fácil entender que Fernando Clavijo quisiera parar el desembarco del Hondius, usando para ello las respuestas que había pedido a Chat GPT acerca de si las ratas nadaban o no.

Uno pensaría que todo un Presidente del Gobierno de Canarias, pues tal es su título oficial, tendría acceso a otra clase de informes o a una información más científica. Pero es que los gobiernos de Coalición Canaria son siempre una mezcla de cargos electos rodeados de parientes de otros militantes o de grandes empresarios locales, que gestionan poco o nada y que anteponen la llegada de turistas a todo lo demás, incluido el bienestar de su propia población.

En Canarias hay un paro superior al 12%, la cuarta parte de su población está en situación de pobreza o de riesgo de pobreza, hay un 15,92% de abandono escolar y aporta el 10% de los embarazos de menores de edad de toda España. Y es difícil que gente huidiza, que miente o que usa a Chat GPT para justificarse, sea capaz de solucionarlo.

La crisis del hantavirus ha situado a Coalición Canaria donde menos le interesa: fuera del foco de sus Bolorinos y sus medios complacientes y bajo el microscopio de la prensa nacional e internacional. Y ahí se ve el ridículo del presidente cobarde que pregunta a una IA si las ratas nadan bien.

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