Sergio Patón
El pasado 14 de junio fue domingo, un domingo de altas temperaturas en Barcelona, que podíamos notar especialmente los que participamos en la manifestación educativa convocada a las 12:00 desde els Jardinets de Gràcia hasta Plaça Catalunya. Lo que va del Palau Robert hasta el gran quiosco del Tour de Francia, otro peaje más que tendremos que pagar. Convocaban algunos sindicatos de profesores y la asociación de asociaciones de Familia de la educación pública, l’aFFaC, así que por allí andábamos a aquellas horas:
¡El 14 de junio, las familias de la aFFaC se movilizan en defensa de la educación pública!
¡Hagamos oír nuestra voz con un mensaje claro: ahora toca un gran avance por la educación pública!
La inclusión, la gratuidad efectiva, los comedores escolares, la adaptación climática de los centros o la planificación de la red pública requieren compromisos y soluciones construidas con toda la comunidad educativa.
Calor en las calles, uno de los temas que hacen que muchas familias sigamos apoyando las protestas de docentes y otros colectivos de la educación. Esta semana ya no son jornadas lectivas, lo cual no quiere decir que no vaya a haber actividades en los centros, o que no debiera haberlas, como casales de veranos. Hasta la visita del Papa hubo unas altas temperaturas que luego han continuado y han seguido. Igual deberíamos darle las gracias al Papa de Roma por su intercesión en la mejora aquellos días de la temperatura en la ciudad, y por ende en las aulas. Muchos centros de Cataluña están haciendo un seguimiento de situaciones y temperaturas en Aules que cremen (Aulas que queman), que ha dado lugar en algunos centros a lipotimias, y en cualquier caso a malestar y en situaciones no admisibles en ningún otro centro de trabajo, empezando por las oficinas de la Conselleria de Educació.
En el instituto de mi hijo, ya iniciamos el curso con previsión, y salimos en prensa:
En el mismo artículo se recordaba que tampoco era fácil abrir ventanas, por las obras de la cercanísima Estación de Sants e incluso “tenemos ventanas atornilladas porque no se reparan y otras que no se pueden abrir”. La situación no habrá mejorado, seguro.
A inicio de curso como AFA pedimos un plan de actuación sobre el instituto a la administración, en este caso la join venture entre Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona, con mayoría de la primera que es el Consorci d’Eduació de Barcelona. No nos respondieron el correo, no hay interlocución. Para responder, les tienen que preguntar los medios de comunicación, así que a lo del calor respondieron a El Periódico que estaban dispuesto a entregar ventiladores al instituto y que este curso ya se les había suministrado 18. Sin comentar nada sobre las caídas de la red eléctrica.
Luego pasan cosas como que el instituto dónde me formé en l’Hospitalet, el Vilumara, tuvo un incendio a inicios de mes y todo parece indicar que el motivo fue un ventilador que se quedó encendido. Casualidades de junio.
Así se caldean las cosas y nos encontramos dónde nos encontramos, que no confiamos. Es una situación en la que el PSC tendrá su parte de culpa, pero esto viene de lejos, se llevan la torta ellos en lo que para mí tiene un punto injusto. De hecho, yo recuerdo las mareas amarillas por la educación pública que se pararon al inicio del Procés. De aquellas comparecencias tiempos atrás de Artur Mas sobre alguna subvención dada a la educación privada porque no sabían que hacer con aquel remanente.
Así estamos, se llega tarde y hay muchos sectores quemados. Hay poca previsión, se hacen añadidos a los institutos porque no contaban que tantas familias optasen por la pública en el barrio, y de un mes para otro de verano hay que montar un grupo nuevo. No parece haber interlocución seria, directamente puedo decir con mi AFA. Será porque el PSC va con Units Per Avançar (la sucesora de la Unió de Duran i Lleida) y por que el Papa ya defendió su negoció en el Congreso – la concertación de la educación – casi podemos decir que se fomenta, y el pago por niño de mochila escolar crece para ellos pero no para la pública.
Habrá que ver como se inicia el curso, si el Govern de la Generalitat asume y prosigue por lo menos con lo firmado con CCOO y UGT de educación y con Aspepc. Si los partidarios de profundizar en los acuerdos consiguen seguir con las protestas. O que pasará dentro de dos cursos, con un posible cambio en la Generalitat. Y cómo se puede revertir toda la situación, empezando por la desconfianza y la falta de comunicación entre tantos sectores, grupos y niveles.