Verónica Ugarte
Blanco, protestante, estadounidense, hijo de trumpistas, con contacto con las armas desde pequeño. Algunas de las características del asesino de Charlie Kirk
Uno de los predicadores acerca de la verdad absoluta de lo que ocurre en EEUU, fan de Trump, no era más que una marca, una de tantas. Racista, sin empatía (palabra que menospreciaba) hacia el sufrimiento de los inmigrantes indocumentados, niños entre ellos. No le importaba decir que si violaban a su hija, ella debería tener al bebé. Pro Vida, entendía que la vida empieza en la concepción y no en el parto (no era muy inteligente, dado que desconocía las etapas de la menstruación).
En otras palabras, otra voz amenazante que hacía de gran orador pero estudiantes de Cambridge o de un instituto lo podían hundir en un debate debido a su ignorancia, su desprecio por las voces diferentes a la suya y su peligroso populismo que apelaba a la Segunda Enmienda.
Que un aspirante a político no sepa debatir habla de la pobreza de su educación. De su exceso de ignorancia y de atrevimiento. De su falta de responsabilidad por nutrirse de lo que hay más allá de lo que sus ojos y oídos alcanzan. Kirk era un altavoz para los paletos y basura blanca que han dado paso a que llegase Trump la primera y segunda vez al Despacho Oval. También es responsabilidad de individuos así la compra masiva de armas en las calles, los tiroteos en las escuelas y decir “gracias, Dios, por la Segunda Enmienda”.
Tenemos al otrora mejor país del mundo, a la otrora potencia mundial, desnuda. No es solo Trump el Presidente. Vemos claramente quienes lo apoyan: personas que no tienen el menor interés por el bienestar de nadie que no sea el suyo propio.
Kirk era agresivo, violento. Tenía claro que su papel como hombre blanco era el de dirigir y oprimir los derechos de mujeres, minorías. Decir sin arrobo que los inmigrantes debían volver a su país porque eran criminales. Decir que el sistema se había convertido en laxo gracias a las tasas de racismo positivo y por ello tenía el derecho y deber de dudar si un hombre negro estaba capacitado para hacer su trabajo, algo que jamás cuestionaría si fuese blanco.
La extrema derecha de EEUU tiene ahora mismo lo que más necesitaba: un mártir a quien llorar. Un pseudo hombre a llevar a las alturas de panfletos, ceremonias, mítines… Un mártir para la causa ayuda a un Trump que ha llevado al país a su límite de exacerbación, dolor y rencor.
No se trata solo de una polarización política, sino también social. El inglés como idioma no de colonización, sino de supremacía. El color de la piel importa más que nunca. Y un Dios que algunos dicen que existe, lleva a su lado a un “buen cristiano, padre y esposo”.
Las RRSS, gracias a la infame IA, arden de mentiras que deben contrastarse si se es responsable. Si eres un paleto, te crees lo que digan los algoritmos de quienes poseen tu cerebro y tus $100 dólares semanales.
El video de la señora Kirk clamando a la venganza, al odio, es la realidad a la que nos enfrentamos en la profundidad de ese país. Peor fue verla besando al cadáver. Pero como he dicho antes, todo se trata de una marca. De un frente común a favor de lo peor que se puede sacar de una sociedad absurda, racista e ignara.
“Pon la otra mejilla”. “Ama a tu prójimo”. Palabras para ingenuos.
Clinton, Obama y Biden llamaron a la unidad. Trump a la guerra. En política llamar a la esperanza es una necedad. En política se llama a la responsabilidad y se exige que el Congreso esté a la altura para detener esta barbarie. Estamos muy lejos de una guerra civil. Tan solo el mencionarla da rubor. Pero la violencia diaria no debe intensificarse.
En un país donde Dios está en el dólar, debemos decir:
Si tu hermano peca, repréndelo; y, si se arrepiente, perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo. Lucas 17:3b-4.
Muy buen artículo que nos hace un obituario de Kirk ajustado a la realidad y sin concesiones. Señala con acierto que la tecnología lo está acabando de embarrar todo y que estamos en manos de personajes que ya no es que carezcan de escrúpulos, sino sobre todo de cualquier atisbo de sentido de la ética y el civismo.
Últimamente siempre acabo de la misma manera: se está poniendo todo muy bonito y más bonito que se va a poner. Ojalá no acabe siendo cierto pero es bastante previsible.
Bonito y mucho. Flota frente a playas venezolanas, Gaza cayendo, la UE sin columna vertebral.
Es cuando pienso que el mundo vale la pena a pesar de si mismo.
Muy de acuerdo, Verónica . Brillante conclusión