Ceci n’est pas un catalaniste

Senyor G

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Un votante catalán desconectado de Catalunya y una tradición política.

Con lo del “català emprenyat” y la desconexión de los catalanes se acertó bastante hay que reconocerlo. No sé si fue Pasqual Maragall, José Montilla o Enric Juliana o todos a la vez como un intelectual colectivo. Una descripción muy buena de la reacción Cataluña versus España. ¿Y ahora qué? Por que yo ya llevo tiempo que también he empezado desconectar de Cataluña y soy legalmente y a todos los efectos ciudadano de Cataluña; punto. No voy a hablar de los otros ni ser portavoz de los otros, hablo de mí y voy a poner a un lado cierta prudencia política que creo que acostumbro a tener. Si el procesismo, esa variante del catalanismo, está desatada, yo no tengo porque amarrarme.

Vengo, o me inserto en una tradición en Cataluña determinada, la de es catalán quien trabaja y vive en Catalunya, la de “un sol poble”, la de partido “nacional i de classe”, la de inserción en cierto catalanismo y sus símbolos decimonónicos y renacentistas… pero lo siento, me siento cansado y me aparto. No me va el rollo ni el sacrificio que me comporta, me desvinculo del pacto que sentía que me obligaba. No me siento catalanista y me da igual si me consideran catalán o no a efectos nacionales. Me da igual, para ellos la perra gorda, ahora mi voto seguirá contando en Catalunya. Mi sentimiento es claramente español. Mi idioma es el castellano y tengo claras mis selecciones, mis historias y los sentimientos vinculados a ellas.

Mis abuelos, sus abuelos y Companys. De Peiró y las abuelas, otro día.

El último en los alrededores del 15 de octubre, 80 aniversario del fusilamiento del president Companys, uno de los míos y de mis abuelos españoles (manchegos y almerienses)). Fusilado como el también catalán y anarcosindicalista Joan Peiró por el fascismo y el nacional catolicismo. Pues parece que el país de mis abuelos, y el mío, tiene que pedir perdón al país de los abuelos del president Carles Puigdemont, Marta Rovira o Pere Aragonés y ellos mismos; por la muerte de uno de los nuestros. La de Companys; por la de Joan Peiró serán menos quienes lopidan. Otro gesto más, para pasado mañana, pedir otro gesto más, para… para nada más.

Pues sí, uno de mis abuelos, el que más conocí, se cascó la batalla del Ebro en el bando democrático, el de Companys, el de Peiró, luchando por los derechos y libertades de todos los españoles, y españolas, que el final de esa guerra obvió a mis abuelas. A saber lo que sacrificó en esa batalla para intentar que los nacional católicos españoles no destruyesen las instaurada Generalitat de Cataluña por la II República Española y todo lo que implicaba. Luego batallón de trabajadores en Miranda de Ebro. El otro acabó la guerra derrotado en Valencia (PPCC) y de vuelta andando al pueblo en Ciudad Real.

Otros hicieron negocios y dineros, en pesetas españolas y eso hace que sus nietos tengan su púlpito por los esfuerzos familiares y sus sacrificios morales anejos. Yo también, pero es otro púlpito. Desconectando de tontadas.

Porque desde ese legalidad por la que lucharon mis abuelos y luego mis padres, habría que contar los presidentes de la Generalitat, y no los ciento y pico del medievo: Fracesc Macià, Lluís Companys, Josep Irla, Josep Tarradellas, Jordi Pujol, Pasqual Margall, José Montilla, Artur Mas, Carles Puigdemont y Joaquim Torra. Y ya puesto, la Moritz a estas alturas no es ni la, ni una cerveza de Barcelona.

El país de sus abuelos, de Cambó o de Pla. Lo de este último, gran literato en lengua catalana y española que dijo aquello de “lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas”, no sé yo ni sé si sabrán los tontos del haba procesista que sacan a colación la frasecita en cualquier momento si la frase la esculpió en su momento anarquista, catalanista o de sobrado y reconocido franquista.

No entro ya a hablar ya de la broma de hace unas semanas de las minorías nacionales. A mí que me cuenten como español, eso sí insisto que mi voto cuenta en Catalunya, y no hace falta que nos den un estatuto especial como minoría española en Cataluña, nos ahorramos todos ese esfuerzo bizantino.

Lo siento por el esfuerzo de Benet o de mi padre, cada uno en su momento y conforme a sus posibilidades. Pero que da igual si me consideran nacionalmente catalán o lo que sea, con que mi voto cuente me basta. Y que mi hijo vea que hace cuando le toque, dentro de la comarca catalana de la región española de la Unión Europea.

Y ya no entro en chorradas de si los castellano parlantes podemos decir Gerona y Lérida sin que se ofendan. Pues ofendeos como yo al oír que la mañana del sábado el locutor de Catalunya Ràdio hablase de VaSqueS Montalbán. Y veinte mil chorradas del estilo, eso sí, de tanto en tanto construidas por madrileños exportados a aquí. O si sabrán el castellano que escriben mis padres.

Que el procesismo tire, sois el pueblo, sois la nación, sois Catalunya, sois la mayoría y no me necesitáis. No soy necesario y mejor invierto mis energías en luchar contra otras injusticias pero con menos voz y claramente parecerá desagradable. Injusticias que igual descubrís ahora como habéis descubierto tantas cosas que se ve que no sabíais que desgraciadamente pasaban en toda España, incluida Catalunya.

Otro día si es necesario puedo empezar a tender puentes, pero ahora ni de coña y espero que mis organizaciones políticas tampoco.

Odio sacar a pasear a mis abuelos para esto.

Que si sacamos las historias, las sacamos todos. Pero lo que hicieron ellos nunca será mérito mío, ni sé si tenían imaginación para hacer otra cosa. Ni los abuelos o padres de los demás les inhabilitan, pero si se tratar de justicia y luchas por las libertades y los derechos, pues igual que hagan también ellos un gesto personal y familiar de reparación.

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