Alfons Salmerón
A la Unión Europea, la victoria de Trump le ha pillado con el paso cambiado. Como si no se viniera venir. Al menos, en lo que a política internacional se refiere. Es como si nos hubiéramos quedado atrapados en el relato del Partido Demócrata, exclusivamente preocupados por lo que su victoria acarrearía en la impugnación de los derechos civiles conquistados en las últimas décadas, que no es poca cosa, dicho sea de paso. Sin embargo, lo que parece que no venía venir la Unión Europea era que la victoria de las élites oligarcas que Trump representa significaría una verdadera impugnación a la globalización que nos ha gobernado durante, al menos, los últimos treinta años, lo que hemos venido defendiendo como neoliberalismo.
La posición política de Trump respecto a la guerra de Ucrania no se puede entender fuera de ese marco. La Casa Blanca ha puesto el foco en su política interior, y en ese sentido, entiende que la estrategia atlántica de confrontación con Rusia le ha causado más perjuicios que beneficios, haciéndole perder la batalla por la hegemonía económica con China. El bloqueo occidental a Rusia como consecuencia de la invasión de Ucrania, ha obligado a Rusia a fortalecer sus lazos comerciales con el país asiático, permitiendo a China el acceso a los recursos naturales rusos.
Parece que Europa no ha entendido esto, solo así se explica su respuesta al acuerdo que se está fraguando en estos momentos entre Trump y Putin respecto a Ucrania. En efecto, ese acuerdo entre las dos potencias ha dejado a Europa en tierra de nadie y su reacción de rearme militar parece responder más al miedo ante una eventual y fantasmagórica amenaza de Rusia que a una posición política madurada y en definitiva, autónoma.
Solamente de esta manera se puede comprender que la Unión Europea emprenda ese salto al vacío con una hoja de ruta caducada y se quede completamente sola defendiendo unos supuestos intereses atlánticos sin el concurso de Washington. Europa intenta liderar una OTAN sin la OTAN. No hay quien entienda esta increíble paradoja que puede tener efectos terribles para el futuro de Europa y sus ciudadanos y ciudadanas.
Porque cuando no se tiene una política exterior de largo recorrido, uno corre el riesgo de quedarse atrapado en el cortoplacismo y sus relatos. El mantra que se ha venido repitiendo desde Europa para justificar la ayuda militar a Ucrania era impecable desde el punto de vista del derecho internacional. Todo país tiene derecho a defenderse de una violación de sus fronteras. Sin embargo, sin una estrategia de largo alcance que ha brillado por su ausencia, ese argumento no es más que eso, una salida para el corto plazo.
Hoy más que nunca, la pregunta que deberíamos formularnos es ¿Hasta cuándo? ¿Acaso alguien pensaba realmente que Ucrania tenía verdaderas opciones de vencer a Rusia en esta guerra? ¿Realmente alguien se creyó eso más allá de Zelensky? La única posibilidad de vencer a Rusia implicaba que el conflicto escalase hasta la implicación efectiva de los miembros de la OTAN situándonos en la antesala de la tercera guerra mundial. Por lo tanto, Zelensky y, subsidiariamente Europa, han sido un mero peón en la estrategia de la administración Biden. Una estrategia cínica y a la postre errónea que el propio Trump prometió liquidar en un santiamén durante la campaña y no precisamente por un ataque de pacifismo repentino, sino en defensa de sus propios intereses. El cambio de rumbo, absolutamente pragmático liderado por Washington, responde a los intereses económicos de la oligarquía a la que representa, pero seguramente también, a los intereses del ciudadano medio norteamericano. Trump ha llegado a la conclusión que a EEUU le interesa mucho más llegar a un acuerdo de no agresión con Rusia que, entre otras cosas, lo estaba alejando en la disputa de la hegemonía con China, que continuar con una escalada expansionista de la OTAN hacia el Este. Este repliegue ha dejado a Europa con el culo al aire, si se me permite la expresión, a remolque, otra curiosa paradoja, de la política exterior británica, que históricamente ha sido deliberadamente anti rusa.
Así las cosas, nos vemos en estos momentos inmersos en un debate sobre el incremento del gasto militar ante la amenaza rusa en lugar de liderar un multilateralismo europeo, autónomo frente a los intereses atlánticos que intente, además, entender definitivamente la Europa oriental, una histórica asignatura pendiente, por cierto, sin cuyo concurso es impensable contemplar un escenario de estabilidad en el continente.
La pregunta que deberíamos hacernos los europeos no es si se debe incrementar el gasto militar. A mi juicio, la pregunta más importante que debemos respondernos es para qué se realiza ese incremento de gasto, a qué finalidad responde en el contexto político actual y qué estrategia política lo sustenta. Insistir en la ayuda militar a Ucrania, en lugar de implicarse en una paz duradera, tratando de influir en el marco que emerja de esas negociaciones, puede ser un error de dimensiones históricas. Dejar esas negociaciones exclusivamente en manos de Putin y Trump es simplemente un suicidio, y sus consecuencias, pueden ser absolutamente desastrosas. La escalada del debate que se está produciendo en estos momentos en una Unión Europea impulsada por la angustia nos puede llevar en pocas semanas al envío de tropas sobre el terreno en Ucrania. La UE pretende sustituir el papel que hasta ahora han desempeñado los EE.UU. y la OTAN, insistiendo en una estrategia ya caducada, en lugar de aprovechar las oportunidades que ofrece este nuevo momento histórico para consolidar su carácter político. Trump tira la línea y Europa se queda en fuera de juego. Con el paso cambiado.
Ejem…alguien(..jeje). va a decir que soy el escudero del Quijote Sánchez 3.0 ,pero donde muchos ven «molinos para ignorar» , él ve «gigantes las conquistas».
Tengo la sana convicción política de que Pedro Sánchez es el único líder político español,que sabe lo que quiere y como conseguir que las crisis que estamos viviendo ,se conviertan en un revulsivo para fel avance de la economía de nuestro país.
Sus palabras claves son «invertir en seguridad «….otros están a otras cosas.
Naturalmente que Ucrania puede vencer a Rusia siempre que reciba una ayuda masiva de armamentos ; recuerden que lleva tres años combatiendo y que el objetivo de Putín era tomar Kiev y poner un gobierno títere.
En los últimos 30 años Rusia ha tenido que ajustar su presencia en varias regiones por razones estratégicas, militares y diplomáticas.La más sonada fue la retirada de Afganistán.Pero también es notable su debilitamiento en Georgia: tras la guerra de Osetia del Sur en 2008, Rusia se retiró de varias bases en Georgia, aunque consolidó su presencia en las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia.
En Ucrania , Rusia anexó Crimea y apoyó a separatistas en Donetsk y Lugansk. Sin embargo, en la invasión de 2022, sufrió múltiples retiradas estratégicas, como en Jersón y Járkov, debido a la resistencia ucraniana y el apoyo militar occidental.
Rusia intervino para apoyar al gobierno de Bashar al-Assad. Aunque no ha sido expulsada, ha reducido su presencia y bases debido a la presión internacional y la guerra en Ucrania.
En África (República Centroafricana, Libia, Malí, Sudán, etc) la presencia militar rusa, en gran parte a través del grupo Wagner, ha sido cuestionada en varios países africanos. En 2023, Wagner comenzó a replegarse de algunas zonas debido a cambios políticos y la muerte de su líder, Yevgueni Prigozhin.
Implicarse en una paz duradera contrariamente a lo que piensa el artículista es insistir con seriedad en la defensa de Ucrania.
Las fantasías de Podemos ,Sumar , IU y los demás grupúsculos de las izquierdas para limar las uñas del oso son inconsistentes y oscuras .Tanto o más , si cabe , como las de un Sanchez atrapado en la encrucijada sin votos ni dinero.
Coincido con Amistad en que Sanchez sabe lo que quiere pero es incompatible con los juegos de palabras: cesión y transferencia; seguridad por defensa; fondos de contingencia por presupuestos,
El “ cobrador del frac “ se acerca a Moncloa .
No se trata de que Ucrania gane a Rusia sino de que Rusia no gane y le salga a cuento su invasión. Si fuera así, por qué no seguir invadiendo?
Me parece triste que parte de la izquierda no vea que para garantizar la paz es necesario contar con los medios militares para DEFENDERSE. No hay policía, no hay jueces y hay un vecino agresivo. Qué parte no se entiende? Tener pistolas es malo cuando ya las tiene la policía pero cuando no hay policía y el vecino es un borracho violento imperialista, tiene sentido mantenerse desarmado?
Ayer hubo una manifestación en Roma a propósito del rearme. Escuchar al pueblo es el mejor ejercicio.
Totalmente de acuerdo con el comentario de LBNL.
Yo creo que los debates han de ser serios y que no deben simplificarse. No estamos ni hemos estado desarmados, ese no es el problema, el problema es que el debate debe ser riguroso.
Porque tan pronto defendemos que los ejércitos europeos en su conjunto son muy superiores a las capacidades militares rusas, como señalamos que hemos invertir muchísimo más en armas.
También es verdad que tan pronto decimos que Rusia igual que invade Ucrania puede invadir cualquier territorio, que constatamos que ni una sola de las fronteras de la UE corre, ni ha corrido peligro, ni va a correr peligro, por lo que es razonable preguntarse que hay detrás de la economía del rearme.
¿Cuántos países de la UE del bloque del Este no son también miembros de la OTAN? Ninguno…. ¿Cuántos países hacen de muro de contención entre Rusia y Europa no son miembros de la UE? Dos: Bielorrusia y Ucrania. ¿Qué nos preocupa exactamente de esos países? ¿Su destino democrático o que sus gobiernos estén en manos de gobernantes satélites de Putin?
¿Debemos aceptar las cosas como vengan y decir amén a todo o bien podemos emitir dudas razonables, pese a ser conscientes que nuestro poder de decisión, a la práctica, es igual a cero?
Estoy con Cáceres. Hay que ser serios. Europa no tiene ni pies ni cabeza. La primera en querer desligarse ha sido Meloni, quien sabe lo que se juega. Sánchez no enviará tropas. ¿Estamos aquí hablando de lo que no es posible?