¿De dónde venimos?

Verónica Ugarte

Desde hace algunas semanas estoy dándome cuenta de cuánto está fallando el sistema escolar y también la memoria colectiva. Me parece más que alarmante que en este país se esté haciendo campaña para ver series “históricas” acerca de hechos que no ocurrieron hace más de 100 años. De la misma forma, la enseñanza pasa por encima de estos hechos históricos y pareciese como si no fuera importante informar, leer, entender, que hubo una dictadura, y con ella, la ausencia total de valores y derechos fundamentales del ser humano.

Esa falta de respeto hacia uno mismo, falta de empatía hacia los caídos y hacia las víctimas. Todo eso que la derecha quiere enterrar a como de lugar, es deleznable. La izquierda no lo hace mucho mejor. La Ley de la Memoria Histórica se queda corta ante la magnitud de información y manipulación.

En Valencia quedó claro que quienes atacaron al Presidente del Gobierno y al mismo tiempo pidieron perdón a su Rey fue la sección joven de la extrema derecha. ¿Nadie se alerta? Yo sí puesto que no hacerlo es peligroso e irresponsable. Es allanar el camino para más gobiernos de extrema derecha, sean españoles o catalanes, lleven la bandera que lleven. Su único sentido es imponer la estrecha visión que tienen acerca de cómo las cosas deben ser. Rechazar a los inmigrantes; a los homosexuales; abrazar ciegamente su religión.

Cierto es que no podemos comparar tiempos socio-políticos distintos, pero tampoco podemos ignorar lo que estamos permitiendo desarrollarse ahora mismo.

 

“No sabes lo que era eso”, es una frase que me repitieron varias veces personas que estuvieron en el bando equivocado durante la guerra civil y que pagaron las consecuencias durante el franquismo.

Mucho se repite que vivimos en democracia. Estoy más que convencida que solo han conocido la que tienen y con ello, viven en una realidad que es diferente a la que se vive en países cuyo sistema de valores democráticos está más que asentado.

El vecino Portugal vivió su Revolución de los Claveles, y nunca ha sido parte de su democracia el juzgar o defenestrar a políticos corruptos. No hablemos de la responsabilidad histórica que acepta Alemania, país donde se continúa enseñando que el horror nazi ocurrió y no debe repetirse; algo que no ha hecho Austria.

¿Qué es lo que no viví, o más bien, qué es lo que no viven los jóvenes de 20 años?

El Servicio Social Femenino de Falange, que era imperativo para trabajar o estudiar o simplemente sacarse el carnet de conducir. O pedir permiso las mujeres al padre o al marido para abrir una cuenta bancaria o firmar un contrato de trabajo.

Poder leer solo diarios que tenían que pasar por la censura militar o eclesiástica, haciendo con ello que la libertad de expresión fuese un chiste.

¿Alguien recuerda la Ley de Vagos y Maleantes, convertida luego en la Ley de Peligrosidad Social? ¿O conocer amigos quienes extrañamente habían caído desde una ventana y se había dictaminado suicidio como causa de la muerte, cuando se llevaban las manos atadas a la espalda y los signos de tortura eran más que evidentes?

El miedo, la sensación de miedo. Porque cualquiera podría ser miembro infiltrado de la Secreta. Se podía terminar en un cuartel y desaparecer. No sabías que tu cuñado formaba parte de los Felipes y habías estado a un paso de perderlo todo solo por mencionar su nombre delante de personas que pensabas eran de confianza.

El abuso físico y psicológico hacia las mujeres era parte del sistema. Denunciarlo, una aberración. Como lo era el robo de criaturas recién nacidas por parte de ese Nacional Catolicismo que dictaba qué era lo correcto y qué no. Quién podía ser madre y quién no.

Y los grises. Esos que llegaban a caballo y te golpeaban impunemente; te herían; te llevaban a la cárcel; te asesinaban. Todo por una, grande y libre.

El 2025 se cumplen 50 años de la muerte en cama de Franco. Se han anunciado diferentes actos para honrar a quienes sufrieron lo arriba descrito y más. Pero al día a día resta. E insisto: si la izquierda no se implica en la educación, que no alienación, la responsabilidad del ciudadano de a pie debe cumplirse.

Inculcar los valores democráticos. Leer juntos no desde lo alto de una Cátedra, sino desde el recuerdo de lo atestiguado y lo leído. ¿Dónde están Valle-Inclán, Sender, León Felipe, Buñuel? No estamos educando, estamos dejando de educar, y con ello dejando el camino libre a unas juventudes que, como en Italia, atacan a la democracia.

¿Cómo puede permitirse una inmigrante hablar así? El derecho me lo da el haber vivido en un país diferente, con todos sus defectos, pero que me enseñó, gracias a él mismo y al Exilio español, la responsabilidad democrática. También me lo da el haberme establecido en un país cuya Historia nunca paro de conocer; en su momento la Historia me llegó por parte de los supervivientes. Gracias a ellos continué con mis estudios y mis lecturas. Reforcé mis ideas de izquierda y he criado a alguien con ellas.

Busco cada día pagar a esta tierra todo lo que me ha dado. Y eso pasa por ser vocero de ideas y debates. Porque sin debate, sin preguntas, sin autocrítica, solo queda la deriva.

Miles de buitres callados/ Van extendiendo sus alas /No te destroza, amor mío /Esta silenciosa danza /Maldito baile de muertos /Pólvora de la mañana /Presiento que tras la noche /Vendrá la noche más larga /Quiero que no me abandones /Amor mío, al alba /Al alba, al alba /Al alba, al alba

 

 

7 comentarios en “¿De dónde venimos?

  1. El año que derrocamos a Francisco Franco

    «Dices que compartes la idea de Pedro Sánchez de celebrar la muerte de Franco, con actos repartidos por toda España, y que no entiendes que haya quien se oponga a que recordemos el día en que se terminó la dictadura en España. También en Siria, has dicho, han soportado una dictadura de medio siglo y ahora sus ciudadanos celebran en las calles la caída del dictador. ¿Por qué no vamos a celebrar los españoles lo mismo, como va a hacer el presidente Pedro Sánchez? He visto tu cara de desconcierto cuando, al decirlo, te he agradecido que nos hayas comparado con Siria, porque resulta que esa es la explicación de los recelos que ha levantado la iniciativa del Gobierno: no somos Siria.

    Nada tiene que ver, desde ningún punto de vista, la dictadura franquista con la del régimen hereditario de la familia Al Asad, primero con el padre, Hafez, y luego con su hijo, Bashar, que se ha refugiado en Rusia, la hermandad de los sátrapas. No, nada tienen que ver Siria y España, porque, para empezar, aquí no derrocamos al dictador. Franco murió en la cama, a los 82 años, después de una larga enfermedad.

    Franco falleció de muerte natural el 20 de noviembre de 1975 y desde un año antes se estaba apagando, con frecuentes entradas y salidas del hospital, desde aquella primera vez, el famoso ataque de tromboflebitis que lo llevó a ingresar por primera vez en el hospital. Digo «famoso» porque en la España de la época el ingreso hospitalario de Franco levantó una enorme expectación: por la incertidumbre, por las expectativas, por el final que se acercaba… Pero ni siquiera la hospitalización del «caudillo por la gracia de Dios» alteró las cosas; no hubo ningún levantamiento, ningún asalto al poder.

    En la historia de España no existe el año que derrocamos al dictador, Francisco Franco. Esa es la cuestión, de modo que no hay nada especial que recordar, salvo que un anciano se murió en la cama. Tanto alargaron los médicos su final, con constantes transfusiones de sangre, que el anciano, en su agonía, exclamó: «Dios mío, ¡cuánto cuesta morirse!».

    Dices que, de todas formas, ahí se acabó la dictadura y tampoco en eso tienes razón. En 1975, tras la muerte de Franco, la dictadura permaneció igual porque todos los poderes del Estado, que estaban en manos del dictador, pasaron al rey Juan Carlos I. El prodigio histórico se produce a partir de entonces porque el teórico sucesor de Franco tenía la firme determinación de utilizar esos poderes absolutos, no para perpetuar la dictadura con él al frente, sino para acabar con el régimen e instaurar una democracia plena. El papel histórico de Juan Carlos I fue ese, el de sentar en el sillón de Franco al nuevo soberano: el pueblo español. «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado», así empieza, de hecho, la Constitución española. Su aprobación sí que supuso el final definitivo de la dictadura de Franco, pero eso ocurrió tres años más tarde, en diciembre de 1978. Hasta entonces, para que te hagas una idea, en España siguió vigente, por ejemplo, la pena de muerte, lo cual es ya razón suficiente para que, si tenemos que celebrar algo, sea la aprobación de la Constitución y la Transición hacia la democracia que la hizo posible.

    El ánimo de reconciliación en el que se inspiró todo ese proceso cerró heridas y avanzó hacia la libertad, la tolerancia y el respeto de todas las ideas. Lo sospechoso de todo esto de Pedro Sánchez, de su interés por celebrar la muerte de Franco, es precisamente que disimula muy mal que lo que pretende es fomentar lo contrario: la polarización y el enfrentamiento.

    Dices que muchos españoles celebraron la muerte de Franco con una explosión de alegría y, una vez más, tengo que corregirte. Es verdad que una gran parte del país esperaba la muerte del dictador para avanzar hacia la democracia, pero nadie tenía la certeza de que eso fuera a ocurrir de una forma pacífica, como sucedió. Volvamos a tu ejemplo de Siria. En España, cuando se murió Franco, no hubo altercados en contra del régimen; la gente no salió a las calles a derribar estatuas de Franco ni a ocupar las residencias en las que había vivido el dictador. No, todo lo contrario: se formaron colas de ciudadanos de hasta diez kilómetros para pasar ante su féretro y rendirle un último homenaje. Esa era la misma sociedad que, desde dos décadas antes, desde finales de los años 50, había avanzado decididamente hacia la democracia dentro de la propia dictadura. No puedes olvidar esa especie de paradoja, porque de lo contrario no conseguirás entender nada.

    Gracias a los cambios económicos y sociales de la dictadura, la sociedad española estaba preparada para la democracia. Stanley G. Payne, uno de los mejores hispanistas, lo llama «el modelo español», por la novedad del paso de una dictadura a una democracia. Y dice así: «Con la modernización definitiva del país bajo el franquismo, por primera vez en la historia contemporánea de España había una sociedad más moderna y evolucionada que el sistema político; se había vuelto del revés la típica ‘contradicción española’, que siempre había consistido en la existencia de regímenes políticos demasiado avanzados para la sociedad que debía sostenerlos».

    También Enrique Moradiellos, uno de los mayores expertos en la vida de Franco, resalta la evolución de la sociedad española en los últimos años del franquismo, hasta el punto de que, en 1974, ya había un 60% de los españoles que se inclinaban por un régimen de libertades. «Esa patente realidad sociológica y cultural en favor de un sistema político democrático era el incentivo y aliciente para los sectores reformistas del régimen que habían puesto sus defraudadas esperanzas en el sucesor de Franco», dice Moradiellos.

    Qué bueno sería, en fin, que la idea del presidente Pedro Sánchez fuera esa: estudiar con seriedad y rigor la evolución de los últimos años del franquismo, y difundir, con orgullo, el mérito histórico de la Transición y el ideal sublime de la reconciliación que imperaba en la sociedad. Qué bueno sería, sí, pero me temo que no es lo que se busca, sino lo contrario. Pretenden celebrar lo que nunca ocurrió: el año en que derrocamos a Francisco Franco, para avivar los rescoldos del enfrentamiento y la polarización. »

    Javier Caraballo , El Confidencial

  2. Excelente artículo de Javier Caraballo.

    En cuanto al artículo de hoy que finaliza con un párrafo del que extraigo:

    «También me lo da el haberme establecido en un país cuya Historia nunca paro de conocer; en su momento la Historia me llegó por parte de los supervivientes. Gracias a ellos continué con mis estudios y mis lecturas»

    Voy a contribuir a incrementar los conocimientos del articulista de esa historia post-franquismo con una experiencia personal.
    El 23 de Febrero de 1.981 hubo un intento de Golpe de Estado en España que personalmente viví de la siguiente manera: Entendiendo que había que enfrentarse al intento de involución y considerando que seriamos muchos los que nos manifestaríamos en contra de esa posibilidad, me dirigí a la Plaza de España en Sevilla, sede del Gobierno Militar de la región. Pensé que seríamos muchos los manifestantes, pero después de vagabundear aproximadamente por una hora y viendo que yo era la única alma presente decidí marcharme a casa.

  3. Aclaro que ese movimiento que realicé lo hice al momento de dar la radio la noticia de lo que acontecía en las Cortes ….. yo tenía entonces treinta y seis años. Me sorprendió la nula reacción en la calle a lo que estaba aconteciendo en el parlamento en esos momentos iniciales.

  4. Sr Mulligan, hágase un favor: no me traiga palabras de la derecha. No solo no le voy a hacer caso; me reafirmo en que un día descubriremos la localización del Area 51, y la culpa la tendrá Pedro Sánchez.
    Fernando, agradezco la intención. A pesar de tener 9 años, mi familia no paraba de estar delante de la tele. Además sé, gracias a muchas fuentes, que el Tejerazo tenía aterrorizada a la España que salía como podía del Franquismo.

    Y una aclaración. Escribí «su rey», no Rey. No siento ningún respeto a quienes están donde están por la gracia de dios o del gallego. Y mucho menos lo siento ante quienes son sumisos ante tamaño atavismo.

  5. Don Fernando, el único fiable a esa hora en la plaza de España de Sevilla era Sanz Pastor, gobernador civil. Estaba usted rodeado.

  6. Pero qué derechas ni qué niño muerto .La ley de Reforma Política fue votada masivamente y aprobada por la inmensa mayoría de los españoles y la Constitución también .Fueron días emocionantes , pacíficos y de gran alivio.Fue una transición ejemplar y un modelo .No hay sumisión y usted necesariamente debe respetar las leyes que nos hemos dado y a sus beneficiarios . La ley nos obliga a todos . Se ha pasado tres pueblos . Le aconsejo visitar el Congreso y verá que gobierna el PSOE ; no hay sumisión y le explicarán que los cambios de mayorías se realizan sin asesinar campesinos . El atavismo es la condición en la que se produce la recurrencia de un rasgo particular en un organismo . Generalmente se debe a una recombinación genética. La aparición de dientes en los pollos y de espolones en los perros son ejemplos comunes de atavismo. Aquí no se dispara a los candidatos políticos ahora , solo lo hacía ETA pero fueron vencidos . Insisto , Sapere Aude !

  7. Los grandes acuerdos políticos como la transición española, se hacen entre adversarios ( o enemigos, como prefieran). Yo me beneficie de la amnistia de 1977 por mi militancia en el pce y una condena en el top. Por eso tiene tanto valor lo que hizo Carrillo reconociendo al rey o Fraga, ministro de la dictadura, presentando a Carrillo en el club siglo XXI y defendiendo la Constitución en contra de los restos del franquismo. Por supuesto que la transición no fue perfecta y quedaron temas que hoy siguen sin resolverse pero así es la historia siempre. Ni me gusta la deriva de esta derecha ni me gusta la deriva del psoe. La primera víctima de la polarización que vivimos es la verdad pero la segunda somos quienes no estamos dispuestos a comprar pack de unos y otros envueltos en propaganda. Lo de festejar los 50 años de la muerte de Franco es una soberana estupidez que haría sonreír a la mismísima Pasionaria.

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