De la transformación

Juanjo Cáceres

Puede considerarse que el mundo está cambiando de sentido y que nos adentramos en una era tenebrosa: la victoria de Trump, la primacía de Elon Musk, el ascenso de la extrema derecha europea, la indefensión ante las catástrofes, la crisis moral de Occidente… Macrofenómenos que producen inquietud y desasosiego inundan nuestras fuentes comunicativas, mientras por debajo la vida transcurre, sin que nos preguntemos lo bastante si algo más se está transformando. Personalmente no albergo duda alguna de que asistimos a un profundo cambio cultural, del cual los hechos citados anteriormente no son el resultado, pero sí en cierto modo una manifestación que guarda cierta relación. No vengo hoy a demostrarlo, tan solo a sugerirlo, porque mi propósito es adoptar una perspectiva micro y hacerlo con un singular caso de estudio que me ha llamado estos días la atención.

En Barcelona existe la pretenciosa y casi siempre poco creíble idea de realizar procesos participativos asociados a los presupuestos municipales, a través de la plataforma Decidim. Mi desconsideración hacia este tipo de procesos tiene que ver con el hecho constatable de que son teledirigidos por fuerzas políticas y sociales y que tan solo interpelan a una minoría muy minoritaria, pero no es extraño que cuando existe algún conflicto vecinal, surja la oportunidad de degustar esa época en la que vivimos y en la que viviremos cada vez más. Vamos a hacerlo a través de un escrito que ha aparecido en no pocas viviendas de cierta zona de l’Eixample barcelonés.

Proyecto “Renéixer la Plaza de Jardins de Montserrat (JM)”, los vecinos hemos creado un proyecto ante el Ayuntamiento para su aprobación en los presupuestos participativos.

Els Jardins de Montserrat, que popularmente siempre han sido llamados como “plaza”, pero nunca ha tenido esa denominación, es un espacio de suelos duros ajardinado que ocupa media manzana de l’Eixample. Urbanizado en los años 1970, hasta hace pocas décadas habían predominado unos juegos infantiles que se fueron degradando con el tiempo y algunos elementos urbanos curiosos. Hará cosa de 5 o 7 años, tuvo lugar una reforma en la que se reacondicionó todo el espacio y se introdujeron algunos elementos nuevos, entre los que destaca un área de recreo para perros de tamaño moderado, donde dichos animales pasean o juegan de forma separada del resto de vecinos.

¿Cuáles son, pues, las demandas de este grupo de vecinos?

  • Vallar perímetro plaza y cierre nocturno

Como primera propuesta, en efecto, limitar el acceso al espacio en horas nocturnas y elevar una valla, toda una declaración de intenciones, de corte muy trumpiano por cierto, que si bien es parcialmente excusable por la proximidad de locales nocturnos en número reducido, se encuentra poco o nada justificada por ser una zona de paso completamente abierta que no suscita grandes problemas de seguridad (solo puntualmente). Obviamente que hay parques mucho mayores en Barcelona, como el Parc del Clot, de características parecidas y con muchos más locales cerca, que nadie plantea vallar, pero sí que hay algunos espacios similares vallados, especialmente en la zona alta.

  • Sustituir pipicán por área deportiva (Baloncesto, Gimnasia) ampliando además el área infantil con más juegos

Sin duda la instalación más odiada por un sector del vecindario es el equipamiento para perros. Ciertamente parece que a nuestros vecinos caninos se les ha acabado la edad dorada de la que han gozado durante los últimos años y entramos en una fase de polarización de vecinos sin perro contra vecinos con perros. La suciedad en el espacio público que a veces generan, el incivismo de sus propietarios o los ruidos que producen suelen ser los principales motivos de queja ciudadana, pero en este caso se dan algunas singularidades.

Hay que señalar, en primer lugar, que los perros llegaron mucho antes que el área de perros. A medida que se ha incrementado su número en ese barrio, los amos han utilizado el jardín-plaza como zona de paseo y como zona para liberarlos, especialmente por las noches. La construcción del área respondió en su día a un uso que ya estaba teniendo lugar y atendía con ello una necesidad, pero estando ese espacio urbano rodeado de edificios de una decena de plantas, obviamente, cuando hay una cierta concentración canina, los perros se escuchan en todo su esplendor. Y si ello sucede en verano, con las ventanas y balcones abiertos, no falta el vecino que cuando los ladridos suben algunos decibelios, sale a su balcón a gritar e insultar a los propietarios de perros congregados con sus convivientes perrunos. El runrún antiperros barcelonés ha ido a más en los últimos tiempos y esta es una muestra más, pese a que existen escasos lugares donde liberar a los perros en la zona. A lo que indudablemente no responde es a una voluntad sobrevenida de hacer más ejercicio, como podría parecer por la petición.

  • Sustituir suelos duros y de tierra, interiores y exteriores, por suelos blandos no deslizantes en lluvia.

Se diría, por esta demanda, que existe un riesgo destacado de caerse cuando llueve, pero ni mayor ni menor que en cualquier otro punto de la ciudad. La ciudad de las plazas duras se moderniza y sus vecinos empiezan a pedir suelos sintéticos. ¿Y pedir suelos naturales, de tierra, para disminuir la concentración de calor en verano y facilitar un mayor proceso de ajardinamiento del espacio y de colocación de arbustos? Pues no, eso no se ha pedido, que se mancha el calzado y asfaltarlo todo es demanda básica en cualquier barrio barcelonés.

  • Trasladar conciertos musicales nocturnos a Montjuic para recuperar descanso de vecinos.

Por la apariencia se podría interpretar que cada fin de semana se celebran conciertos allí, pero nada más lejos de la realidad. Desde hace algunos años sí que se celebran algunos eventos festivos, ligados a la fiesta mayor del barrio o a jornadas promovidas por el débil tejido comercial de la zona, sin demasiada gracia ni demasiado interés y hasta una hora prudencial, pero lo de pedir que los trasladen a la montaña más cercana es toda una manifestación de la sensibilidad cultural vecinal y de la vocación de evitar que el espacio público sirva a intereses, gustos y necesidades múltiples. Y es que hay que descansar.

No veo necesario seguir mucho más allá, aunque si me han gustado los lemas que acompañan al escrito “Todas las personas del barrio cuentan” y “Haz que pase”, si bien la impresión que yo me llevé es que unos quieren contar más que otros y que además quieren imponer unas preferencias sobre otras. Lo de construir socialmente y pluralmente un entorno urbano próximo o toda la sociedad es cosa del pasado. El ensimismamiento ha llegado para quedarse y su efecto será el mismo que sufren las flores que se marchitan: la caída de un pétalo tras otro hasta que al final solo queden los restos.

Un comentario en «De la transformación»

  1. Gracias por el artículo Juanjo Cáceres…
    Pero dada la actualidad política que nos rodea y tan cambiante que ,cada segundo,algo nuevo está por venir….que me voy a concretar en solo un tema,o mejor dicho,en los que juegan al poker con faroles que se ven a leguas.
    Minuto resultado.
    Sánchez : Teresa Ribera Vicepresidenta de La Comisión Europea.
    Feijoo : Nada de nada cero patatero…bueno ,si ,ha conseguido que Pedro Sánchez,haga de tripas corazón y vuelva a hacer lo que ha hecho siempre ,cambiar de opinión en beneficio de todos los españoles:
    Dar el aval socialista a los candidatos de Meloni y Orbán posibilitan el acuerdo tras una semana de crisis política alentada por Feijóo.

    La retranca del asunto ,es que los de Abascal están que trinan acusando al PP de Feijoo de pardillos y el PP de Feijoo acusando a Sánchez de avalar a la ultraderecha que tanto respeta.
    … JAJAJA…que nervios.

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