El Congreso del PSOE se divierte

Arthur Mulligan

Tiene que ser muy frustrante para un periodista asistir al Congreso del PSOE en Sevilla llevando la crónica escrita, tu tarjeta de identificación oficial y no poder recorrer las calles de Sevilla de nuevo porque tienes que escuchar atocinado en tu butaca de prensa el plúmbeo discurso del compañero Cerdán después de atender a los homenajes de los condenados por los chanchullos de los EREs mientras que alguien te obliga a esbozar media sonrisa cuando exclama indignado: «El tiempo nos pone a todos en su sitio: ¡se ha demostrado que eran inocentes!»

La nota amarga – siempre hay una – proviene de una sección feminista queer+ que ignora todavía que el número uno ha dado la orden de no hablar más de sexo o de cosas raras que bastante se ha hecho ya.

Ahora toca entrelazarse las manos y Pedro predica con el ejemplo. Panamor y fantasía, es lo que pide el decorado rojo con su corazoncito; también solidaridad, mucha solidaridad, con los afectados por la Dana, con los condenados por los ERE, con los compañeros que perdieron sus cargos en los territorios conquistados por la derecha y la ultraderecha gracias a sus bulos.

Ya se encargarán diarios como El País, la Vanguardia y otros de acoger con escepticismo la declaración de Víctor Aldama.

Casi mil personas en la inmensa y rojísima sala vigilan las notificaciones de sus teléfonos por si saltan nuevas declaraciones de la trama hostil que no es otra que la inconveniente fachosfera, ese destilado corruptor que contesta un día sí y otro también la legitimidad de origen de este gobierno salido de las urnas.

Antes, lo que sus enemigos llaman “la opinión sincronizada” ya ha resuelto cualquier juicio y la ministra Alegría concluye que no hay nada de nada.

Lo curioso de la prensa amiga es que nunca ha tenido problemas con las cesiones del Presidente a Junts y a Esquerra para conseguir su apoyo, tal vez porque asumen una grandiosa visión del futuro confederal de España.

No parecen considerar que las actividades de Begoña Gómez sean muy reprobables: su caso, dijo en un editorial El País, es “solo” político y fruto de “la frustración” de las derechas españolas desde el 23 de julio del año pasado; “las elecciones se ganan en las urnas y las mayorías en el Congreso de los Diputados”, decía en un tono de regañina a todos quienes creemos que se trata de un asunto muy serio y que es legítimo denunciar.

La responsabilidad de la gestión de la Dana en Valencia, el cambio de normas para gobernar RTVE, el paso directo de ministros a la fiscalía o el banco de España o la grotesca gestión de Tezanos en el CIS. El impacto indeseado de la ley de libertad sexual.

Todo ello seguro que no forma parte de su ideario, pero creen que su trabajo consiste en defender al gobierno y protegerlo de la oposición. De hecho, creen que consiste en denunciar a la oposición como la verdadera causante de los problemas de España. Creen de verdad que hacen activismo en favor de la democracia, solo que, para ellos, democracia significa que siempre que gobierne la izquierda. Significa, que todos los errores que esta cometa son perdonables, porque el hecho de que gobierne es un bien absoluto. O mejor aún, que esos errores no existen y son frutos solamente de los bulos y la desinformación. Todo lo que hace el gobierno, en consecuencia, es moralmente tolerable.

Días antes del congreso Pepe Álvarez era elegido secretario General de UGT al tiempo que se conocía la sentencia que condenaba a la cúpula de este sindicato en Andalucía a penas de tres años de cárcel y multas de 50 millones por desviación y fraude en subvenciones millonarias recibidas. El hecho de que UGT haya sido declarada responsable civil subsidiaria y, por tanto, previsible obligada al pago de las cantidades millonarias de la condena no parece haber afectado a la fiesta sindical ni ha hecho que los dirigentes de esta central rebajen su tono-un poco de vergüenza-contra los expoliadores de lo público. De pedir perdón, ni hablamos.

«Tres años más… ¡y los que vienen!», dijo Pedro a los delegados de UGT, un tanto achulado y campanudo.

Ni una mala palabra ni un mal gesto. El Congreso se divierte.

El mismo día en que Pedro Sánchez acusaba al PP en el Parlamento de patrimonializar el Estado para beneficiar a sus familiares y amigos se conocía la imputación del hermano del presidente del gobierno, la utilización por su esposa -también imputada- de medios públicos para actividades activas privadas y se conocía la decapitación política de dirigente madrileño Juan Lobato, el único que dimite en este escándalo de filtraciones y utilización de la fiscalía General del Estado, desde la Moncloa, para atacar a la Presidenta de la comunidad de Madrid. Lobato debería mirarse las normas aprobadas por la Unión Europea que protegen a los “whistleblowers”, los que alertan de la corrupción.

Pero en Sevilla, nada: conspiración, bulos y fango.

Bailaban como en ese local de Ibiza, Amnesia, todo olvidado, amnistía, código penal a medida de sus socios, ocupación de RTVE, manipulación de la FGE, ataque a jueces, cultivo esmerado de la polarización, crisis exteriores por razones de política interna (Israel, Argentina), neutralización del parlamento, gobierno por decreto…

Sin frenos, sin descanso, hacia el despiece de la estructura estatal que garantiza la igualdad la solidaridad y un gobierno efectivo en la unidad en interés de todos los españoles.

Todos los problemas no mencionados aquí se apelotonan en formación de combate y es muy poco probable su resolución a muy corto plazo. Para eso hace falta pensar y actuar. Han prometido crear una empresa constructora, así, a botepronto, con la misma planificación de la que han hecho gala para mitigar la situación de escasez de viviendas y alquileres.

Yo creo que la gente desconfía de proyectos tan desalentadores sobre todo de aquellos de las que no han oído ni hablar.

Sobre la abolición de la prostitución, Sánchez aboga por la abolición de la prostitución cuando «tengamos mayoría parlamentaria posible». Una condición que cree que ahora no se da. Uno de los compromisos alcanzados en el 41º Congreso Federal del partido ha sido la expulsión de militancia a los clientes de la prostitución.

Un tanto enigmático ha confesado que en los últimos meses ha meditado su futuro: «Si tocaba dar un paso a un lado después de diez años. Como podéis imaginaros, he hablado mucho con mi familia, que también son víctimas del odio de los odiadores. La conclusión de esa reflexión es el por qué estoy yo aquí. Si algo toca, nos toca a todos y a todas, y a mí me toca dar un paso al frente y no un paso a un lado».

No sé yo si estos empeños pueden marcar una hoja de ruta, pero lo que sí sé es que aparecerán con fuerza los problemas que ha sembrado en forma de cifras que describirán la realidad con mayor realismo.

2 comentarios en “El Congreso del PSOE se divierte

  1. Buen relato de la realidad en la que la ironía con la que se describe amplifica la visión de un Sanchismo descompuesto y empeñado a tirar «palante» sea como sea.

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