El negocio del genocidio

Verónica Ugarte

Ninguna guerra no es un negocio, y con la evolución de los tiempos, más estructuras, más empresas, más intereses están envueltos. Con cada guerra se pierden vidas; se retrasa el desarrollo; la democracia se viola. Pero las cantidades de dinero son cada vez mayores.

Durante la segunda guerra mundial, cientos de empresas alemanas acrecentaron su fortuna, utilizando mano de obra judía. Se dice que nadie sabía nada, pero también en círculos críticos se tiene a mano el libro de Jan Karski, “Historia de un Estado clandestino”, donde el autor polaco relata cómo le fue imposible que el bando bueno de la guerra creyese que se estaba llevando a cabo un genocidio por parte de la Alemania de Hitler. 

Cayó el Reich y vino Nuremberg. Luego la creación del Estado de Israel. Después, el proceso a Eichmann. La desaparición de Mengele. Y todos mirando hacia otro lado.

En estos mismos momentos, ni el Presidente de la República italiana ni el Presidente del Consiglio han realizado declaraciones oficiales acerca de las sanciones por parte del gobierno de Trump, que claramente violan la Carta de Derechos Humanos, contra la relatora de la ONU sobre Palestina, Francesca Albanese.

Se le acusa de haber contribuido de manera directa con la Corte Penal Internacional para el seguimiento, investigación y detención de ciudadanos de Israel y EEUU mediante un informe acerca de la actual situación en Gaza.

Una italiana está sola frente a Trump. El decir la verdad y contribuir a la justicia internacional elevando la voz para dejar más claro cada día, los grandes negocios que empresas estadounidenses están realizando desde hace años en una zona ocupada, y ahora desmembrada, estructural y moralmente.

Entre las sanciones: no poder entrar a EEUU ni ella ni su familia directa. No recibir ayuda financiera para poder reembolsar los gastos de sus actividades (actividades que ella realiza de manera gratuita para la ONU). No es la primera vez que Trump realiza una campaña de desprestigio contra Albanese, pero nunca había llegado tan lejos. Este hombre considera que tanto la ONU como la OTAN le deben obediencia. La falta de reacción por parte del bloque franco-germánico estremece. ¿Quién hará algo para detener a un enfermo que cruza tres líneas rojas cada día?

Ahora mismo, el gobierno italiano está dejando solos a sus ciudadanos. ¿Si un grupo de médicos italianos va a Gaza y es hecho prisionero por parte del ejército de Israel, cambiará su postura de cobardía y miedo? De Meloni no me extraña esto. Pero Sergio Mattarella es un hombre de Estado y de razón. Hijo de un constituyente, siempre ha tenido duros altercados con Meloni, haciendo lo posible para que Italia no vea su nombre más manchado de lo que ya está.

Lo más cobarde es que Albanese ve su figura utilizada como pieza de demagogia por parte de sectores como el movimiento Cinco Stelle, donde Conde lanza a grito patrio que se le debe dar el Nobel de la Paz.

Los peligros de las mentes que solo piden el poder y no la incómoda verdad. Que no pueden tolerar que alguien diga en voz alta que el genocidio es un acto de lesa humanidad que nadie se decide a detener por miedo a las consecuencias.

Este es el mundo de 2025, que tiene sus raíces en el mundo de hace de cientos de años, donde el negocio más viejo del mundo no tiene que ver con la carne, sino con la conciencia y la verdad. Porque todo tiene un precio. Y lo estamos pagando cruelmente.

Hoy podemos visitar decenas de museos llamando a la concordia en Alemania, que realizó un acto de limpieza y es conocedora de su pasado. ¿Hará lo mismo Israel?

2 comentarios en “El negocio del genocidio

  1. La guerra , la enfermedad y la muerte acompañan con su tozuda presencia la evolución de nuestra especie desde su aparición en el planeta y siempre han sido objeto de negocio ; por fortuna también las virtudes de la denostada política .

    Si preguntamos a la IA por la magnitud del desastre en Gaza su respuesta a la situación creada trasciende las vidas de los principales personajes en presencia ..

    El grado de destrucción en Gaza es descrito por organismos internacionales como inédito: hasta dos tercios de la infraestructura ha sido destruida y existen decenas de millones de toneladas de escombros. La ONU calcula que la reconstrucción podría durar entre 20 y 80 años y requeriría recursos que, a valores actuales, equivalen a varias veces el PIB anual del conjunto de Palestina, estimándose el coste en decenas de miles de millones de dólares. Se estima que el 60% al 70% de las viviendas han sido destruidas, y la devastación incluye infraestructuras vitales como agua, servicios sanitarios y energéticos. La recuperación, aún en el mejor de los escenarios —con ayuda externa muy superior a la de años previos—, podría extenderse al menos hasta 2040 únicamente para edificación residencial, sin contar otros daños estructurales.

    La reconstrucción de Gaza, y la posibilidad de restablecer un Estado funcional, sólo será factible con un cambio profundo en la gobernanza política del enclave. El control de Hamás, considerado grupo terrorista por buena parte de la comunidad internacional, es el principal obstáculo para que lleguen recursos, inversión y apoyo diplomático suficiente para un proceso de recuperación serio y duradero. Sin cambios drásticos en la estructura administrativa y la reunificación política palestina, la reconstrucción será extremadamente difícil y lenta, condenando a la población a décadas de precariedad e inestabilidad.

  2. Excelente articulo que sitúa el conflicto existente entre responsabilidad nacional y lealtades políticas internacionales. Hay que remontarse a la Unión Soviética para que exista una relación política tan fuerte entre lo que dispone el sheriff regional y lo que hacen los partidos y mandatarios afines de otros países. Una cualidad, por cierto, que a veces alcanza hasta a los mandatarios europeos.

    En algunos lugares se habla del vasallaje de la UE hacia Estados Unidos, lo cual puede ser un concepto discutido y discutible, pero la situación a la que el artículo hace referencia (Gaza) y otras tantas que podemos observar por ahí, más dan la razón a la premisa que se la quitan.

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