Enhorabuena a los fans de Tom Clancy

Carlos Hidalgo

El novelista norteamericano, ya fallecido, era famoso por sus inverosímiles tramas, sus personajes planos y sus enciclopédicos conocimientos de armas, vehículos y sistemas militares. Así, era capaz de hacer que el actual rey Carlos III de Inglaterra, entonces príncipe de Gales, volara un caza en uno de sus libros.

Las tramas de Clancy, además, ignoraban cosas como la legalidad internacional, la historia y la política de los países a los que se refiere, la economía y el comercio internacional, las verdaderas relaciones entre países y la actitud de los diferentes actores estatales y supraestatales.

Por resumirlo de alguna manera: las películas y series acerca de la obra de Clancy siempre serán mejores que los libros. Siempre.

Por eso mismo sólo los fans acérrimos del escritor estadounidense pueden estar contentos con lo que está sucediendo desde que Estados Unidos e Israel atacasen unilateralmente a Irán, sin tener muy claro qué es lo que esperaban lograr con ello. Hasta los fans de Frederick Forsyth, que también tendía a lo hiperbólico en sus tramas dedicadas a Oriente Medio, se sentirían ofendidos si los hechos actuales se narrasen en alguna de las novelas del británico.

Eso sí, hemos visto despliegues de drones, de cazas de quinta generación, de sistemas antimisiles, de buques no tripulados, de retórica acerca de “guerreros extremadamente letales que no están limitados por estúpidas normas de enfrentamiento” y hasta de veladas amenazas (por parte de EE.UU. claro) de usar armas nucleares. Faltarían, a lo mejor, unos cuantos aviones antitanque A-10, pero es que están ya fuera de servicio.

Lo último es el despliegue en la zona de unos 6.000 “marines” que se cree que iniciarían un asalto terrestre en la isla de Jarg, donde están la mayor parte de las infraestructura de exportación de petróleo iraní y que, hasta el momento, apenas han sido afectadas por el conflicto.

Mientras tanto el mundo real empieza a acusar el inicio de una crisis energética, los Estados Unidos se siguen deslizando hacia un régimen autoritario, Rusia espera para tratar de asestar a Ucrania un golpe definitivo y China observa en silencio, esperando sacar tajada de todo ello.

Esta trama inverosímil está dirigida por un presidente corrupto desde uno de los salones de banquetes de su club de golf. Y sí, este fin de semana se ha ido a jugar al golf mientras soltaba su enésima sarta de mentiras acerca del desarrollo de la guerra.

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