Carlos Hidalgo
Mientras España y Portugal se juegan algo en los penaltis, estoy reflexionando acerca de la manifestación convocada hoy por el PP y por el numerito de Ayuso en la Conferencia de presidentes celebrada la semana pasada.
Mientras que la manifestación es un nuevo intento de Feijóo de tratar de afianzar su liderazgo en su propio partido y una declaración de que no van a colaborar en ninguna política estatal, ya sea con sus votos en Congreso y Senado o bloqueando la aplicación de legislación estatal en las comunidades autónomas en las que gobiernan, es posible que al presidente del PP las cosas no le hayan ido tal y como esperaba. Por un lado, la manifestación, autobuses incluidos, ha sido floja. No creo que haya sido tanto por la capacidad de convocatoria del expresidente gallego, sino por el calor infernal que ha reinado en Madrid, unido a una Plaza de España pelada y desprovista de sombra, merced a la política arboricida del alcalde estrella del PP en la capital, José Luis Martínez-Almeida. Para colmo, el tener que compartir estrado con Carlos Mazón, que en su infinita caradura hace apelaciones a la honradez y a la dignidad en la política, puede que haya deslucido el discurso del líder de su partido.
Pero nada lo ha deslucido más que una Isabel Díaz Ayuso completamente desquiciada, que en un discurso errático se ha reafirmado en contra del carácter plurinacional de España y en el que ha afirmado que el uso de otras lenguas españolas hace que los ciudadanos de bien (sus votantes, imagino) se sientan “extranjeros en su propio país”.
La verdad es que esto es lo que más me ha molestado de todo. A lo largo de mi vida he podido recorrer las 17 comunidades autónomas de España, más las ciudades de Ceuta y Melilla. Suelo bromear diciendo que solo me queda visitar las islas Chafarinas y el Peñón de Vélez de la Gomera. Si algo me ha enseñado todo eso es la increíble variedad de personas y paisajes que nos incluimos dentro de eso llamado España. Y sentir un enorme orgullo de que la españolidad se manifieste, no solo a través de las cosas que tenemos en común, sino a través de las sutiles (o no tan sutiles) diferencias que existen entre nosotros.
Que nuestro país, pese a su turbulenta historia y etapas de espantoso cainismo y desprecio al pasado, conserve sus otras lenguas, les haya dado carácter oficial (más la lengua de signos) y puedan ser usadas para relacionarse con la Administración, me parece un auténtico milagro del que sentirnos orgullosos.
Que esas lenguas se usen en un foro como el de la Conferencia de presidentes autonómicos, me parece un símbolo de institucional y de unidad casi a la altura del de nuestra bandera y nuestro escudo. Y el que una presidenta empeñada más en buscar broncas y en montar numeritos más que en gobernar y en gestionar su comunidad, lo denuncie como un intento de hacerla “extranjera en su propio país”, me parece un violento provincianismo y un desprecio a españoles a los que su partido luego se llena la boca de defender, o de pretender que pretenden que tengan “auténtica igualdad de derechos”.
Lo que hace extranjeros a otros españoles es precisamente despreciarlos por no ser igual que uno mismo. Y de eso, desgraciadamente, tenemos sobrados ejemplos: los liberales españoles del siglo XIX a los que Fernando VII quiso privar de españolidad, los republicanos de la Guerra Civil, a los que Franco no quiso reconocer como compatriotas y que entregó a los nazis para ser masacrados en los campos y, por supuesto, los habitantes de regiones en las que se habla más de un idioma, que es tan español como el castellano que Ayuso masacra con su forzado acento cheli.
Las diferencias entre nosotros, de tradición, de identidad o de ideología no nos hacen extranjeros. Lo que nos hace extranjeros en nuestra propia tierra es la cerrazón de mente, el desprecio a la cultura y el anti-intelectualismo y el rechazo de personas que deberían representarnos a todos, pero que optan por representarse histéricamente a sí mismas, como los lamentables youtubers residentes en Andorra.
Ejem…Mientras Feijóo lloraba por querer ser el presidente que no quiso ser ,ante de «los votantes de Ayuso».. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajaba este domingo a Niza para asistir a la cumbre de la ONU sobre los océanos que se celebra en Niza….
Cuando despertó Feijóo….Pedro Sánchez,seguía en La Moncloa.
…. JAJAJA…que nervios.
Pues sí, Ayuso odia a España y a los españoles
¿ Por qué ?
Yo no utilizo el verbo odiar; más bien desprecia a cierto sector de la población española. Estilo Aznar pero con modales paupérrimos. Su ignorancia, falta de decoro y clase siempre me han transportado hacia la decadencia. Hasta para ser de derechas hay que tener clase y un poco de escuela. Esta mujer es el paradigmo del nivel de políticos españoles en general. Y sé que generalizar es un absurdo, pero esta mujer lo es. Lo mismo que seguir votandole.
La Constitución es muy clara en su artículo 2. En él habla de que España es una única nación con nacionalidades y regiones, y que la única titular de la soberanía es la nación española.
“El propósito de la Constitución de 1978 fue la de conciliar los dos términos, nación y nacionalidad , y crear un consenso que durara en el tiempo, y así evitar lo que sucedió en el siglo XIX”.
Para Javier Tajadura, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco, el debate terminológico tuvo sentido en esa época, “ya que ‘nacionalidades’ se refería a que dentro de una única nación, España, existían regiones culturales diferenciadas. Pero después, esto se superó con la incorporación del término en otros estatutos autonómicos”.
Tajadura explica que los términos nacionalidades, regiones, comunidades históricas, o naciones culturales son un símbolo que en términos constitucionales no tiene diferencias. Aunque en ningún caso convierte a España en plurinacional. “La gran diferencia constitucional, que se recoge en la disposición adicional, son los territorios forales, el País Vasco y Navarra, ya que son las dos únicas comunidades que pueden tener su propia Hacienda, y, en consecuencia, recaudar sus propios impuestos. Esa es la diferenciación más destacable”.
La Constitución no concibe a España como el resultado de un pacto entre distintas naciones (por ejemplo, Cataluña, Euskadi, Galicia y Castilla), sino como una nación única que reconoce la diversidad de sus partes. Así, se rechaza la visión de España como un Estado plurinacional fundado en la libre asociación de naciones.
Las guerras civiles, dictaduras, crisis sociales y políticas, así como los periodos de auge y decadencia, forman parte de la experiencia histórica de la mayoría de los países europeos. Como señala la historiografía comparada, “ni la guerra de 1936-1939 ni la dictadura subsiguiente fueron una rareza, que no revelaron ningún rasgo propio de un pueblo o una cultura anómalos. Más bien podría decirse lo contrario: que la excepcionalidad, o rareza, sería la suiza.
De modo que carece de razones el articulista pero no de prejuicios
Régimen constitucional de las lenguas oficiales en España
El Artículo 3 de la Constitución Española regula la cuestión lingüística en España y establece el marco legal para el uso y la oficialidad de las lenguas en el Estado y en las Comunidades Autónomas.
Principios básicos del artículo
El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Cooficialidad de las lenguas autonómicas
La Constitución habilita a las Comunidades Autónomas con lengua propia a declarar la cooficialidad de estas lenguas junto al castellano, a través de sus respectivos Estatutos de Autonomía. Esto significa que, en los territorios donde existe cooficialidad, los ciudadanos tienen derecho a usar cualquiera de las lenguas oficiales en sus relaciones con las administraciones públicas y ante los tribunales, y ambas lenguas tienen plena validez jurídica.
Deberes y derechos lingüísticos
• Deber de conocimiento: Solo existe un deber constitucional de conocer el castellano. No hay deber constitucional de conocer ninguna lengua cooficial autonómica, aunque los Estatutos y leyes autonómicas pueden regular su aprendizaje y uso en el ámbito territorial respectivo.
• Derecho de uso: Los ciudadanos tienen derecho a usar el castellano en todo el Estado y, en las comunidades con lengua cooficial, también tienen derecho a usar la lengua propia en sus relaciones con los poderes públicos radicados en ese territorio.
• Protección y respeto: La Constitución exige a los poderes públicos un respeto y protección especial para la riqueza lingüística de España, considerando las lenguas como parte fundamental del patrimonio cultural nacional.
Esto significa que el castellano es la única lengua cuya oficialidad se extiende a todo el territorio nacional, garantizando su uso ante cualquier poder público y en cualquier relación jurídica o administrativa en España.
La razón de esta oficialidad exclusiva radica en que el castellano es la lengua común de todos los españoles, asegurando la comunicación y la cohesión en todo el Estado. Las demás lenguas españolas pueden ser oficiales, pero solo en sus respectivas Comunidades Autónomas y de acuerdo con lo que dispongan sus Estatutos de Autonomía. Así, la Constitución reconoce la pluralidad lingüística de España, pero reserva la oficialidad estatal únicamente al castellano para garantizar la igualdad de derechos y deberes lingüísticos en todo el país, asegurando que todos los ciudadanos puedan comunicarse y ejercer sus derechos en una lengua común en cualquier parte del territorio nacional.
Establecido este hecho mayor , el torpe organizador del la Conferencia de Presidentes hizo todo lo posible para introducir un protocolo novedoso con pinganillos a modo de pepinillos irritantes que se saltaba la CE a la torera , lo que aprovechó el inconsistente lehendakari para exhibir fonéticamente sus conocimientos de euskera de los que nadie dudaba ; también Illa , aunque no se refirieron a su contumaz persistencia -condenada en los tribunales – para ajustar las tenazas lingüísticas en las sienes de trabajadores modestos , operarios de obradores , limpiezas , sanitarios y profesionales de la enseñanza , con denuncias recurrentes de sindicatos y otros.
La aberración es condenable y no obliga ni es signo de educación ; y se fue el Presidente con su enésimo engendro y sin acuerdos EN LOS QUE NO HABÍA TRABAJADO , ni antes ni ahora .
Y por qué Sánchez acudió con la caballería ligera ministerial ? Para no encontrarse solo ; de hecho , cortó la palabra al Presidente de Castilla La Mancha .
Su poder territorial tiende a cero . Parece que en esta ocasión también retumbó su siniestra carcajada.
Así que estimado articulista , España No es un Estado Plurinacional y nunca lo fue ; si no me cree pregúnteselo a Pumpido , no tenemos obligación de conocer las otras lenguas , ni de ponernos pinganillos en los actos oficiales y lo mejor de todo , no faltamos al respeto a nadie , ni suspendemos conversaciones , ni somos fachomudos .
En territorios como Cataluña, País Vasco y Galicia, predomina el sentimiento de doble pertenencia (a la comunidad y a España), siendo minoritario el deseo de pertenencia exclusiva o la autodeterminación.
Me parece que existen gentes con un concepto del honor calderoniano , enemigos de la realidad y de la historia , y que reclaman una inexistente igualdad de facto mediante ficciones melancólicas ,ensoñaciones de iure . Gentes que se postulan como víctimas y que se enfeudan en ese estado recogiendo coronas que no les pertenecen para disfrutar con las mieles del triunfo victimarias . Demasiado visto e impropio de una izquierda decente.
Pero qué plurinacional ni no plurinacional. En España hay cuatro lenguas oficiales y que los de una autonomía utilicen la que les plazca es perfectamente legítimo. Y de completo cateto chulo madrileño montar un numerito, que hasta al PP incomoda. Ridícula. Punto
Es la primera vez con pinganillos .
La votación para permitir el uso de pinganillos en el Congreso en 2023 respondió principalmente a la decisión de autorizar el uso de las lenguas cooficiales (catalán, euskera y gallego) en los plenos del Congreso de los Diputados. Esta medida fue una de las condiciones exigidas por los partidos independentistas (especialmente ERC y EH Bildu) para apoyar la investidura de Pedro Sánchez y la elección de Francina Armengol como presidenta del Congreso, así como para garantizar la estabilidad parlamentaria del Gobierno.
Aquí ni se ha votado , ni son oficiales en todo el territorio , como se ha explicado más arriba , ni existe el deber de conocerlas , sólo el castellano , y desde luego carece de toda legitimidad para hacer perder el tiempo obligando al uso de artefactos .
De hecho, de las 28 Conferencias de Presidentes celebradas hasta el 6 de junio de 2025, el lehendakari vasco solo ha asistido presencialmente a 4 de ellas. Estas asistencias corresponden a las reuniones de:
• 31 de julio de 2020 (San Millán de la Cogolla)
• 30 de julio de 2021 (Salamanca)
• 13 de diciembre de 2024 (Santander)
• 6 de junio de 2025 (Barcelona)
El resto de las conferencias, especialmente las celebradas por vía telemática durante la pandemia, contaron con una participación mucho más limitada o ausente por parte del lehendakari, que ha condicionado históricamente su asistencia a acuerdos previos sobre la agenda y el formato de la reunión
Y ahora ¿ quién es chulo que castiga ? ¿ Quién come rancho aparte ? ¿ Qué clase de legitimidad invoca ? Ya está bien ! ¿ Qué pasaría si cada Presidente impone un condicionado ?
Espero que la primera medida de oficio sea la abolición de artefactos y que los maleducados aldeanos del PNV se comprometan a dar algo , en primer lugar su presencia , luego el dinero que corresponde de acuerdo a su riqueza, y se termine el privilegio de los acuerdos previos “y si no , no vamos ”. Estas sí que son pretensiones legítimas y muy razonables para la inmensa mayoría de los españoles .
Por cierto , en julio de 2021, el papa Francisco promulgó el Motu Proprio Traditionis Custodes, que restringió de nuevo el uso del Misal de 1962, devolviendo a los obispos la autoridad exclusiva para permitir o no la celebración de la misa tridentina en sus diócesis y estableciendo condiciones más estrictas para su uso. Sin embargo, el latín sigue siendo la lengua oficial de la Iglesia y puede emplearse en la forma ordinaria del rito romano (la misa postconciliar de Pablo VI), aunque en la práctica la mayoría de las celebraciones se realizan en lenguas vernáculas.
Recuerdo aquellas misas de los primeros sesenta en latín, durante las cuales nadie entendía nada. , parecidas a Padrales cuando se empeña en hablarnos sinceramente en traducciones de pinganillo, . Ellos sí que saben