David Rodriguez Albert
Hace unos días, el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Catalunya publicó un interesante estudio con algunas preguntas acerca del feminismo en la sociedad catalana. Una de las cuestiones objeto del estudio ha sido la “aleatoriedad sobre la percepción de ser feminista”, un título bastante llamativo que desde mi punto de vista requiere de una explicación y de una interpretación un poco más a fondo.
Bajo el epígrafe descrito se plantean tres preguntas interrelacionadas. La primera es la más simple y directa: “¿Es usted feminista?”. Un 45% de la población contesta afirmativamente, frente a un 29% que responde negativamente. El resto de la muestra se divide entre los que no están seguros o los que se encuadran bajo la bien conocida denominación del “no sabe, no contesta”.
La segunda pregunta merece ser reproducida directamente: “una definición de feminista es alguien que piensa que los hombres y las mujeres deberían tener los mismos derechos. ¿Es usted feminista?”. En esta ocasión, en la que se repite la pregunta directa de antes, pero con una descripción previa del significado de la palabra, el porcentaje de feministas asciende hasta el 72%, frente a un 15% que declara no serlo.
La tercera pregunta es la más indirecta. En ella no aparece el término “feminismo”, pero se pregunta si se está de acuerdo o no con lo que se considera su definición exacta (contrastada por el Instituto de Estudios Catalanes o la Real Academia Española): “¿Cree que los hombres y las mujeres deberían tener los mismos derechos y estatus en la sociedad y ser tratados con igualdad en todos los aspectos?”. Esta pregunta es contestada afirmativamente por un 90% de los encuestados, ante sólo un 7% que responde negativamente.
El objetivo de la encuesta no es un estudio de tipo lingüístico sobre el significado de las palabras, sino un análisis sobre la “aleatoridad de la percepción de ser feminista”, como hemos dicho hace unos párrafos. Tal como acabamos de describir, estas variaciones sobre la apreciación del “feminismo” van cambiando de manera inversamente proporcional a la aproximación al término. Si no se menciona, un 90% se percibe como tal. Si se menciona tras una descripción, bajamos al 72%. Si se menciona sin más, la proporción cae a un 45%, justo la mitad que en la primera variante de la pregunta.
Es evidente que de todo este análisis se desprende una interpretación que entra de lleno en el terreno de lo político. Hay una disociación muy elevada entre el término y su definición, y resulta evidente que esta distorsión influye en el estado de opinión de la ciudadanía, con una proporción muy alta de personas que aceptan el contenido concreto del concepto a la vez que rechazan el concepto mismo.
Ahora bien, la explicación última de esta “aleatoriedad” es un asunto de enorme complejidad y en absoluto puede realizarse con un simple juego matemático de sumas y restas, teniendo presente sobre todo que la RAE establece como segunda acepción de la palabra “el movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”. Por consiguiente, podríamos pensar que la ruptura se produce entre la causa última defendida y la forma concreta en que un movimiento social concreto la defiende. Aún así, el debate sigue siendo de gran profundidad.
Es evidente que bajo ese objetivo último de que ambos géneros tengan los mismos derechos, pueden existir formas muy diversas de concretar las políticas que nos lleven a ello. En este sentido, una primera explicación de los resultados de la encuesta podría ser el desacuerdo existente hacia algunas propuestas del movimiento feminista, más allá de la defensa de una causa última compartida.
Sin embargo, y más allá de la reflexión que deben realizar todos los movimientos sociales, lo que más me preocupa es que esta disociación esté relacionada con los ataques que el feminismo lleva un tiempo recibiendo de manera amplificada por determinados sectores de la derecha y la extrema derecha. Efectivamente, los discursos de odio se están extendiendo a un machismo renovado y estamos viendo con preocupación cómo se extienden sin tapujos a través de la manipulación, las fake news y algunas redes sociales.
No es de extrañar que sólo el 21% de los votantes de Vox y el 24% de los del PP se definan como feministas, frente al más del 80% que puede observarse en los Comuns, la CUP o ERC. Pero sí es altamente inquietante que el 14% de los menores de 24 años se muestra explícitamente en contra de la igualdad entre hombres y mujeres, cifra que presenta una media del 7% y que baja al 5% en mayores de 64 años. Aunque el rechazo a la idea de la igualdad es todavía muy minoritario, comienza a crecer entre la juventud. En consecuencia, estamos ante un reto que sobrepasa al activismo del movimiento feminista y que afecta a todas las personas que aceptamos este término en cualquiera de sus variantes.
Ante estos datos, debemos reivindicar con más fuerza que nunca la igualdad entre hombres y mujeres, defender las conquistas realizadas y ampliar las que todavía quedan por concretar. Hemos de rechazar de manera contundente cualquier tipo de discurso que trate de plantear unos retrocesos que bajo ningún concepto pueden tener cabida en una sociedad que pretenda ser democrática. Pero sobre todo debemos educar y concienciar en la necesidad de entender que una civilización mínimamente digna debe avanzar por la senda de la igualdad y del feminismo.
Francamente no me creo una palabra de esas estadísticas ni la corrección del método que emplean para lograr esos resultados asombrosos mediante los no menos asombrosos cortes de edad .
Igualdad y feminismo se entienden de distinta manera en el mismísimo seno de este gobierno dando lugar a no pocas contradicciones .
Personalmente no me gustaría nada recorrer la senda de la igualdad y el feminismo representado por la extraordinaria ex secretaria de Estado , Pam .
Y desde luego tener que pertenecer a Comuns, la CUP o ERC ( ¿ no hay socialistas después de vencer en las últimas elecciones ? ) para obtener la escarapela que me señale como un ciudadano respetuoso con los valores que informa la CE de 1978.
Si preguntáramos ,si es usted un asesino en potencia,seguramente un alto porcentaje diría que no,algunos dirían ,usted me está insultando y seguramente alguno que otro,dirían que, a mí no me pillaran….lo que no dirían algunos es que después de matar a su mujer o a sus hijos,se suicidaran.
Domingo 1 de Diciembre.
Feijóo advierte a los suyos de que «no quiero un partido de culto al líder; no soy Pedro Sánchez y jamás lo seré»
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Ejem…no quiere ser Pedro Sánchez,porque no quiere.
Feijoo,No quiere que los dirigentes del PP le pongan en un pedestal y le adoren.
Y no es porque diga que el PSOE es una secta manipulada por el malvado Sánchez,iNo!..es porque a la única que adoran los populares,es a la tierna y dulce Isabelita Ayuso…y lo sabe.
En su epitafio político, pondrá:
Por no querer ser como Pedro Sanchez.
Nunca fui presidente del gobierno.
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1 de Diciembre de 2032.
Manos Limpias presenta la Ducentésimo quincuagésimo sexta querella contra el presidente del gobierno,Pedro Sanchez.
Feijoo declara ,desde su retiro en «El Ocaso» ,la residencia de autoridades del PP.:
Está vez sí que lo lograremos, iiVolveré!!.
Cuando terminó de decir estás palabras se oyó en el fondo de la sala una carcajada diabólicamente desangelada, era un tal Miguel Ángel Rodriguez.
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Cortesía de «La Sagrada Línea del Tiempo» de Marvel