Alfons Salmerón
No sé qué opinan ustedes. No sé cómo se les quedó el cuerpo al ver la ceremonia del llamado acuerdo de paz para Gaza en Egipto. En lo que es a mí, les confieso que me produjo náuseas.
Le llaman acuerdo de paz pero es una farsa. Se supone que debemos sentir alegría por el fin de las bombas pero solo siento asco y angustia. Veo a al mamarracho de flequillo naranja en mitad del escenario, sacando pecho, sintiéndose el centro del mundo y la pleitesía que le rinden los líderes mundiales y siento asco, un asco profundo que nace de la boca del estómago. Le llaman paz a un desierto de escombros que sepultan a decenas de miles de cadáveres de civiles. Le llaman paz a la victoria de la muerte sobre la razón y la justicia. Le llaman paz a la ostentación de los únicos valores de este nuevo orden internacional, la violencia y el dinero. Le llaman paz a la destrucción de la franja de Gaza, a la violación de un pueblo, al final de las aspiraciones de soberania política de Palestina. Le llaman paz a lo que es la instauración unilateral de un protectorado americano-israelí en Gaza.
Le llaman paz pero yo veo cinismo. Del silencio de todos estos meses a esta nauseabunda foto de familia. Sonrientes todos. Todos señores, por cierto. ¿De qué mierda se ríen? Trump haciéndose el gracioso y el resto de lacayos riéndole las gracias. El nuevo viejo orden de feudalismo global. Les vendieron, les vendimos las armas, les dejamos hacer, no hubo sanciones ni condenas, a lo sumo alguna frase incómoda. Les dejamos hacer en silencio, vimos como asesinaban a civiles, mujeres y niños, como arrasaron hospitales, tiendas de campaña, impidieron la llegada humanitaria, bombardeaban los campos de refugiados, dejaron que la hambruna se extendiera, y las enfermedades. Sembraron el horror. Les dejamos hacer con nuestro silencio aterrorizado y cómplice. Despertamos demasiado tarde para presenciar cómo se sientan y nos cuentan que alcanzaron la paz y se intercambian rehenes y cadáveres y hablan de una paz duradera. No es un acuerdo de paz es la rendición sin condiciones. Es el triunfo del horror definitivo.
Le llaman paz pero hoy somos un poco peores. El mundo es un poco peor. Esa foto inaugura un nuevo orden, de impunidad y desfachatez. De miedo y acoso. Hemos sabido que la ley no sirve para nada cuando la única ley es la fuerza, hemos sabido que los tratados no sirven para nada cuando se imparte la violencia del que más puede. Hemos sabido que los derechos no valen nada cuando se impone la doctrina del miedo, la amenaza y el chantaje. Hoy somos más pobres moralmente. Les dejamos hacer en silencio. Impartir su violencia impunemente. Asistimos a un abuso global en vivo y en directo. Permitimos que arrestaran ilegalmente la flotilla de la dignidad y una semana más tarde les aplaudimos. Somos miserables. El miedo nos hace miserables. Cuando perdemos la dignidad no nos queda nada. Resuenan los versos de Martin Niemöller atribuidos a Brecht. Vinieron a por los palestinos pero yo no dije nada porque no era palestino
Siento asco al ver al mamarracho de flequillo naranja hablando de Paz. Quería el Nobel. Y casi se lo dan, o se lo han dado indirectamente en la figura de María Corina Machado. Las democracias han dimitido. El viejo orden ha dimitido. La esperanza ha dimitido. El imaginario de un orden mundial que pudiera ser justo se ha volatizado. Ese es el cadáver simbólico más grande de este genocidio. La ONU murió el día que el mamarracho de pelo naranja defecó su discurso nauseabundo, sin importarle nada la opinión de nadie. Ha sido el único que ha ganado, incluso más que su vasallo Netanyahu, ahora le pasará la factura de haberlo defendido frente a todo el mundo. El nuevo orden solo sabe de dos cosas. De violencia y de dinero. Todo vale. Miramos para otro lado, como sabiendo que mañana podemos seguir los siguientes. Luego vinieron por mi, para para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.
Excelente aetículo, Alfons. Moltes gràcies per contribuir amb cervell.
La concatenación de manifestaciones físicas que presenta su escrito no le autoriza a extender a todos sus consideraciones abusando de la primera persona del plural . Las democracias no han dimitido y siguen funcionando con las dificultades que les son inherentes pero sin los signos de crisis tan alarmantes que sugiere.
No somos un poco peores ; tampoco necesariamente mejores. Entiendo que habla desde un punto de vista moral respecto a un universo ilimitado pero que usted conoce al escribir con esa determinación. La foto no inagura un nuevo orden y refleja , en todo caso , el alivio momentáneo de las masacres . Y había motivos : liberación de rehenes y prisioneros , cese de bombardeos y reactivación de la ayuda humanitaria . Frente a ese consenso – tal vez temporal – hemos asistido en España a una incomprensible convocatoria de huelga general- ¿ contra quién ? – poco atendida laboralmente .
Definitivamente , habrá gente , así , en general , que tenga miedo , pero no específicamente el que usted señala o que guarde relación con la fotografía ; más bien parece una actitud personal o arrebato impropio de las muestras de moderación que ha mostrado en este blog.
En fin , le deseo una pronta recuperación.
Querido Mulligan
Estamos ante un derrumbe moral sin paliativos. Empezar a reconocerlo es la única manera de post reconstruirnos
Cuídese mucho
Gracias, Verónica. Me honra que te guste
Tal vez el único derrumbe moral sea principalmente el de la izquierda impostada ( desde luego el anarquismo y el comunismo en sus diversas manifestaciones ); la socialdemocracia busca acomodo para tapar sus vías de agua y el populismo de la sopa de letras lleva el veneno infantil de la intolerancia enragé .
Urge pues una socialdemocracia amiga de la realidad , ilustrada y de un tono menos rosa intenso de puticlub.