Obviedades

Verónica Ugarte

Años antes de su suicidio, el Chef estadounidense Anthony Bourdain escribió una carta de amor a México:

“Como cualquier chef te diría, toda nuestra economía de servicios –el servicio restaurantero como lo conocemos– en la mayoría de las ciudades estadounidenses, se colapsaría en una noche sin los trabajadores mexicanos. A algunos, por supuesto, les gusta decir que los mexicanos “se están robando los trabajos de los americanos”. Pero en dos décadas como chef y empleado, nunca he tenido UN SOLO niño estadounidense que entre por mi puerta y solicite un empleo como lavaplatos, como portero, o siquiera un trabajo como cocinero asistente. Los mexicanos hacen mucho el trabajo en este país que los estadounidenses, probablemente, simplemente no harían.”

Desde que EE.UU. y México son vecinos la relación amor-odio, la necesidad mutua, el recelo, la envidia, la emigración, inmigración son constantes entre ambos países. Compartimos 3.169 kilómetros de frontera. Eso implica reuniones a niveles municipales, estatales, secretariales. Lo que de un lado afecta, al otro afecta el doble. Es una escalera sin fin de problemas, situaciones tensas, pocas alegrías, y bastantes pulsos. En más de una ocasión una mano se ha roto, y no ha sido del lado norte.

Cuando en 1982 el peso mexicano se devaluó en más de un 300% miles de mexicanos se lanzaron hacia EEUU. Cuarenta años dan frutos. Se trabaja en negro, se tiene miedo a la migra, y se sostiene la economía de varios Estados ya que los patrones no pagan impuestos, no pagan seguro médico, y la mano de obra es barata. El drama es que es mejor para muchos vivir bajo esas condiciones que en México, las cuales serían mucho peores.

Y sí, el inmigrante realiza en varios países el trabajo que el nativo jamás haría. Trabajar de sol a sol con las manos, con horarios de más de 40 horas a la semana. Todo eso es bien sabido cuando se es un migrante económico: se está dispuesto a todo ya que no hay nada que perder.

Con las deportaciones masivas Donald ha disparado en su propio pie. Varios sectores han perdido esa mano de obra, y como dijo Bourdain, ningún blanco está pidiendo esos empleos. Con ello es muy posible que se cierren negocios; que las cosechas se pierdan y la cadena económica sufra un tremendo bajón, lo que llevará a una inflación. Parece mentira que siendo empresario no sepa de Economía.

Añadamos que uno de los hombres más ricos del mundo ha hecho enojar, y mucho, al chico Tesla. Carlos Slim se ha retirado de un posible negocio entre América Móvil y Starlink, lo que ha hecho perder a la “eminencia gris” del Despacho Oval más de 7.500 millones de dólares en acciones. Slim no solo es un hombre de negocios. Es un amante de su país. Las cantidades de dinero que invierte en filantropía son casi indecentes. Porque como él mismo dijo off the record, sigue siendo humano, un hecho que lo diferencia de Musk.

Para colmo, y como buen mexicano, se ha despachado con una apuesta afirmando que la empresa de Elon no llegará a Marte. Parece un juego de niños, pero si se conoce cómo piensa el mexicano, se trata de establecer límites y mandar mensajes. Yo misma recibí con cautela la noticia de que el grueso de los empresarios mexicanos apoyarían desde el día uno a Sheinbaum. Y si el hombre más rico de México da ejemplo, quiero seguir viendo la partida.

En ambos lados de la frontera se están viviendo boicots a varias empresas, quienes han apoyado a Trump y sus absurdos mensajes racistas. Ya viene bien que varios CEOs se den un baño de realidad y escuchen el mensaje de la calle, la cual es feliz al ver que por primera vez cierto país no se doblega y obedece. O por lo menos hasta ahora.

Siempre voy a recelar de Los Pinos. Fueron veintiséis años viviendo demagogia barata. Y de esto tiene un poco Sheinbaum. Porque llamar héroes a quienes han tenido que buscar las oportunidades que México no les daba, es hipócrita. ¿Los llama héroes por vivir con miedo cada día? ¿Por haber logrado cruzar el infierno que es la frontera? ¿Por mandar importantes cantidades de dinero, las cuales se han vuelto desde hace décadas críticas para la economía mexicana? Tienen himno y todo, pero solo aquellos que se han ido a EE.UU. Los demás puede que no merezcan dicho trato por alguna razón que tengo en la punta de la lengua, pero mejor no lanzarla.

Y siguiendo con lo que ya se había alertado: el poder económico. Google ha obedecido a los berrinches naranjas y ahora aparece “Golfo de América” en lugar de “Golfo de México” en su buscador. La Presidenta ya enviado una carta exigiendo la corrección y su equipo legal se está preparando para la batalla legal si es necesario. Otra partida que quiero ver, porque históricamente México ha entrado en tres conflictos legales con otros países, dos con el vecino y uno con Francia y no ganó ni uno. Pero tampoco puedo negar la razón a la Jefa.

Todo esto es obvio. Por una sola razón: México es un país que aguanta, aguanta, aguanta hasta que revienta. Así es el país y así son los mexicanos. Amables pero intensos. Educados pero directos. Claudia tiene el deber y la responsabilidad de no dejar caer las esperanzas que ella misma ha despertado, no solo en su país, sino en el mundo.

Ha tenido que ser una mujer quien viniera a poner orden. Merkel, dejaste escuela.

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