Arthur Mulligan
En el corazón urgente de los españoles preocupa más, mucho más, la organización de las vacaciones de verano que el destino de las tramas corruptas infiltradas en torno al Gobierno y su Presidente. No hay que dejar cabos sueltos en la pequeña logística de andar por casa que puedan malograr ese deseo de tiempo muerto liberador con el que poder llegar a ocupar una buena plaza acorde a sus gustos y posibilidades y sentirse extranjero en su tierra, paladeando los placeres de la vida que pasa y elevándose de preferencia con sus conversaciones privadas sobre los ecos de las disonancias – vulgares en su tosquedad – de una clase política agotada en la ciénaga.
Imposible conservar en el viaje la memoria de Podemos – ¿recuerdan? – ese rabioso ejemplo de sectarismo negativo y hostil, hoy periclitado tras el mostrador de una tasca barojiana mal administrada, que nunca pudo tomar el cielo como quien se toma una cerveza, pero sí atraer con sus discursos populistas a un PSOE en horas bajas aunque sensible a la ambición intelectual impostada de un visionario celeste como José Luís Rodríguez Zapatero.
Fue entonces cuando apareció el soniquete republicano frente a la real polítik de la Constitución de 1978 con sus artículos repletos de sentido de Estado como la posibilidad de planificación de la actividad económica y la subordinación de la riqueza, en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad, al interés general; un republicanismo de pandereta, acartonado, en donde la diversidad sustituye con su fragmentación a la igualdad universal de la ciudadanía.
Hoy, los socialistas de Sánchez han aceptado acríticamente la supresión de los instrumentos de participación política para convertirse en plataformas puramente electorales, diseñadas a imagen y semejanza del líder, sin ningún nivel intermedio de control o fiscalización, sustituyendo la deliberación por una interlocución directa del líder con las supuestas bases. Las primarias se han convertido en el trampantojo característico del populismo: lejos de aumentar la democracia interna de los partidos, han promocionado el cesarismo y la eliminación de contrapesos internos. De hecho, puede ocurrir – si no hay cambios en un futuro mediato – que el gran partido socialdemócrata que fue termine sus días como el PASOK, el PSI o el PSF.
Pablo Iglesias ya lo ha conseguido con los suyos, pero al ser portador de la variante más tóxica del populismo izquierdista, ha infestado el bloque socialista y sus mutaciones locales con restos de su ADN. Sánchez, por su parte, al carecer de un corpus doctrinal, es inmune a todo menos a perder parcelas de poder por acción u omisión. Las encuestas publicadas señalan desafección en parte de un electorado que espera acontecimientos para decantar su voto.
Es desalentador que la inminente aprobación de la constitucionalidad de una Ley inspirada por el mismo que juzgará su constitucionalidad preceda a un tiempo de descanso.
Dicen Manuel Aragón, Enrique Gimbernat y Agustín Ruiz Robledo:
«La notoria mayoría que en el mundo del Derecho español ha alcanzado esta tesis (la de la inconstitucionalidad de cualquier ley de amnistía) siendo un indicio a tener en cuenta, no es, sin embargo, una prueba de su corrección. Una solución jurídica no es correcta sólo por el número de sus seguidores, sino por el rigor de las razones que la sostengan. A nuestro juicio, las razones que avalan la inconstitucionalidad de la Ley Orgánica de Amnistía son más rigurosas que las que sostienen, como hace la ponencia filtrada, su constitucionalidad.»
«La idea de que el legislador puede hacerlo todo menos lo prohibido por la Constitución hay que tratarla con seriedad y no con frivolidad. Por ello es necesario tener en cuenta en primer lugar que esa idea está al servicio del pluralismo político, pero sin olvidar que el pluralismo no avala la producción de leyes contrarias a las previsiones constitucionales, como es obvio»
«La atribución en exclusiva al poder judicial de la función jurisdiccional (lo que comprende, en el árbitro penal, la constatación de la producción de delitos previstos en el código penal y la atribución de las penas correspondientes) implica la prohibición de que esa función material pueda ser desempeñada por el legislador. El legislador puede derogar delitos. Pero mientras subsistan en el código penal, solo el poder judicial puede juzgarlos. Como muy bien dice el artículo 11 7.3 CE “el ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los juzgados y tribunales”»
A mí estos razonamientos me parecen de superior calidad a los que contiene el proyecto de sentencia, no obstante, me voy a visitar paisajes en uno de cuyos templos descansa el Doncel de Sigüenza, esculpido en alabastro policromado y le susurraré al oído el nombre del traidor.
Estos días aciagos traen disputas en las redes normalmente inspiradas en la mala conciencia sobre las corruptelas pretéritas de la oposición que algunos condenamos en su día y que pagaron su precio político personal y en su representación. Una reproducción de las espantosas sesiones de control a la oposición. Cierto que aún no hay sentencias en las últimas, pero con solo lo pasado cabe decir sin lugar a dudas que el montante económico de las tramas de corrupción vinculadas al PSOE, especialmente por el caso ERE, es objetivamente mayor que el de Gürtel o las recientes tramas socialistas investigadas, sin entrar en valoraciones sobre la gravedad penal o el reproche ético de los hechos.
Entre 2000 y 2020, el PP concentra el 40,5% de los procedimientos por corrupción, mientras que el PSOE el 38,3%. Ambos partidos suman el 75,8% de los casos de corrupción política en España. La cuestión diferencial está en que ahora toca el turno socialista y debe pasar por caja hasta que de una vez por todas se decidan a tomar medidas de control mediante garantías en la mesa de contratación de obras y servicios.
Acabo de ver el espectáculo de Sánchez y su traca final en la cumbre de la OTAN, la grosería del encaramiento, sus malos modales y las mentiras que acompañan a sus gestos.
Sánchez ha fracasado. Su gobierno pretendía terminar con la corrupción y sus dos secretarios de organización la extendieron. Esto por sí mismo es suficiente y justifica una dimisión. No tiene presupuestos y los escándalos se le acumulan. Cada semana un sobresalto. Aislado en el exterior, aborrecido en el interior. Su partido en cuarentena.
Y como en el bolero, sin rumbo y en el lodo.
Amén.
Con la elegancia y conocimiento de un viejo conocido de esta casa les dejo este artículo de Urquizu publicado hoy en El País ( lo copia íntegro para quienes no son suscriptores del periódico )
¿Por qué estaban ahí Koldo, Ábalos y Cerdán?
Ignacio Urquizu10:04
Este mes de julio se cumplen 22 años de la publicación en este periódico del artículo: La selección adversa en los partidos. Lo firmábamos Belén Barreiro, Sandra León, María Fernández Mellizo-Soto y yo. Releer aquellas líneas nos devuelve a la actualidad. En él nos preguntábamos cómo era posible que dos personas como Tamayo y Sáez hubiesen acabado en las listas electorales del PSOE. Nos hacíamos eco de una idea entonces extendida: “El PSOE ni cuenta con todos los que podría contar ni todos con los que cuenta producen excesiva confianza”. Como solución a este problema optábamos por las primarias como mecanismo de funcionamiento interno. La idea era dar la suficiente libertad al líder con el objetivo que pudiese seleccionar a los mejores. Decíamos entonces: “Una de las claves para solucionar este problema de selección adversa en los partidos es que el líder, una vez arriba, no se sienta hipotecado”.
Debemos reconocer que como científicos sociales nos ha sucedido algo que no siempre ocurre: que una propuesta se acabe llevando a la práctica. Durante estos años, las principales formaciones políticas han asumido las primarias como un mecanismo de funcionamiento interno. Pero a la vista de lo sucedido estas semanas, el problema de selección adversa no ha desaparecido. Es decir, el interrogante sigue siendo pertinente: ¿por qué Koldo, Ábalos y Cerdán estaban ahí? ¿Cómo es posible que lleguen a la dirección de un partido personas que tienen un código moral despreciable?
Para responder a estas preguntas, no podemos engañarnos. Lo que ha fallado en el actual escándalo de corrupción no es nuestra democracia. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en especial la Unidad Central Operativa (UCO), y el poder judicial han cumplido con su papel vigilante. El error se ha producido en los controles internos del PSOE.
También sería una equivocación circunscribir este problema al Partido Socialista. No hay más que repasar la historia más reciente del Partido Popular para encontrar personajes involucrados en escándalos. Si queremos regenerar nuestra vida pública, hay que comenzar a repensar cómo funcionan los partidos. De hecho, sería bueno que el Partido Popular explicara en su congreso qué piensa hacer desde su organización para que no se repitan casos como la Gürtel, la Púnica o la Kitchen.
Volviendo al artículo que publicamos en este periódico hace 22 años, la duda sería: ¿por qué las primarias no fueron la solución? En primer lugar, no es cierto que esta forma de selección de líderes genere liderazgos sin ataduras. Nadie gana unas primarias por sí mismo, sino que necesita un mínimo de organización y una estructura territorial. Y es aquí donde nacen las hipotecas que no vimos en su momento.
En segundo lugar, las primarias tienen debilidades que no son ajenas a la misma democracia: el abuso del poder. Si los líderes no tienen contrapesos, las organizaciones políticas se acaban jibarizando, reduciéndose a un ejército de fieles con escasa capacidad de autocrítica. Es por ello que en democracia tan importante es la participación como la pluralidad. Es decir, tan importante es que los ganadores asuman la dirección del partido como que los perdedores no sean perseguidos y expulsados de la vida interna de la organización. Se hacen necesarios órganos de representación que reproduzcan la pluralidad del partido. Es difícil que las críticas emerjan, cuando los que tienen pensamiento propio han sido apartados.
Por lo tanto, las primarias solo serán un buen mecanismo para combatir la selección adversa en los partidos si se ven acompañadas de contrapesos dentro de la estructura. Esto implica que los órganos de representación cumplan realmente su función y no se reduzcan sólo a los más afines. Si la pluralidad es sustituida por la uniformidad, no solo se pierde dinamismo y viveza, sino que además la democracia interna se resiente y los mecanismos de control interno dejan de funcionar. Si el único criterio de selección a la hora de prosperar en un partido es la lealtad mal entendida al líder, la organización se acabará llenando de personas que entraron en política por razones equivocadas.
En definitiva, la política es en estos momentos una actividad que expulsa a mucho de su talento, tritura a personas bienintencionadas y, en ocasiones, promociona a individuos con códigos de conducta despreciables. Los máximos responsables de que esto suceda son los partidos políticos. Si no cambian su funcionamiento interno, estaremos condenados a tener un caso Koldo o un caso Púnica cada cierto tiempo. Por ello, para regenerar nuestra vida política, se hacen necesarios cambios en los partidos. Es cierto que alguno puede tener la tentación de eliminar la participación de la militancia y devolvernos a modelos del pasado. Pero en ningún sitio está escrito que los líderes y los cuadros se equivoquen menos que los afiliados. De hecho, por esa lealtad mal entendida, en los últimos años hemos visto como las propuestas de la militancia a la hora de elaborar las listas electorales son cambiadas por la dirección con el objetivo de poner solo a los más afines. Y es en este comportamiento donde la pluralidad y el control interno se resienten, puesto que se promociona a personas no por su valía o por su apoyo interno, sino únicamente por su cercanía al líder, algo que está muy alejado del ideal de una democracia.
Ignacio Urquizu es profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y exdiputado del PSOE.
Ejem…el Tribunal Constitucional,ha sentenciado que esta Amnistía es Constitucional.
Queda demostrado que Pedro Sánchez se equivocó,cuando dijo que era inconstitucional.
Es decir Pedro Sánchez, rectificó y como bien es sabido…
ii Rectificar es de sabios !!
.Pedro Sánchez es sabio. erudito, ilustrado, docto, culto, inteligente, versado, listo, lumbrera, juicioso, letrado, prudente, sapiente, experto, perito, enterado, sensato.
Moraleja:
Feijoo ,F.Gonzalez,Garcia-Page y todos los que no rectificaron,han quedado como…(que es lo contrario de sabio??)..ignorantes desconocedores desinformados , inconscientes, ajenos, analfabetos, incultos, ignaros, iletrados, legos, profanos…y añadiría estúpidos…
Asi que si alguien lee esto y no está de acuerdo ,ya sabe donde está…
… JAJAJA…que nervios.
Artículo hoy de Jorge Bustos en El Mundo
Lo copio para quien no esté suscrito y le pueda ineteresar
El 30 de agosto de 1633, retirado a la paz de Villanueva de los Infantes, más exasperado por el desengaño de las intrigas de la corte que por el calor fundente de La Mancha, Francisco de Quevedo concluye un manuscrito que ha permanecido inédito durante cuatro siglos. Los profesores Antonio Azaustre y José Manuel Rico lo han exhumado del archivo de un oficial francés, han probado su autoría y acaban de publicarlo con lujoso aparato crítico y su título original: Desconsuelos de los dichosos.
Bajo la forma de un diálogo filosófico de inspiración senequista, la pluma más afilada del Siglo de Oro arremete contra la soberbia del valido de Felipe IV que encarcelaría al escritor seis años después. Pero no había de callar Quevedo, por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avisara Olivares o amenazase miedo. Lo he leído con ojos alucinados, tal es su grado de fidelidad a la circunstancia española cuatro siglos después. Cedo pues la página al autor de este cuarteto de advertencia a Ábalos: «Puto es el hombre que de putas fía, y puto el que sus gustos apetece; puto es el estipendio que se ofrece en pago de su puta compañía». Juro que todo cuanto sigue es prosa de don Francisco: me limito a elegir y coser los fragmentos. A la luz o a la sombra de esta legislatura, juzgue el lector su vigencia y ajuste el nombre de su destinatario.
Lo que quieres es mandar en todos y que en ti no mande nadie. Y dejas que en ti manden la ambición, la vanidad, la codicia, la ira y la soberbia. Cuánto peor esclavitud es la tuya que la de otros. Tú mandas a hombres; a ti te manda la más abominable población del infierno. Seas quien fueres, acabarás. ¿De qué importancia es evitar algunos días lo que algún día será inevitable?
Mírate bien y verás que Fortuna no te ha dado cosa alguna que no quitase a otro. No dudes que mira ya a otro desnudo a quien vista con tu despojo, a quien fabrique de tus ruinas, a quien levante de tu caída. Mira en nuestra España cuántos tienen lo que es de otros, cuántos no tienen lo que es suyo.
Dices que te temen, y callas que te aborrecen, siendo cierto que todos aborrecen a quien temen. Desengáñate: es menos peligroso el miedo que todos tienen a uno que el que uno tiene a todos. Los que cuelgan de tu gusto, que dices son todos, te arrancan del gusto ajeno, de quien tú cuelgas, para que con todos te despeñes.
Contigo priva el que más te empeña en las ansias de la vanidad, el que más te facilita los riesgos, el que más te disculpa los delitos, el que mejor te califica las sinrazones, el que más llena tu codicia, el que con más variedad alimenta tus apetitos, el que más disimulado crédito finge a tus mentiras, el que más lisonjera adulación da a tus locuras, el que con chismes vestidos de consejo tiene tu corazón padeciendo borrasca, el que de gusanos vengadores te puebla las capacidades de tu conciencia. Y como solo a estos das ventaja, por esto los delincuentes te acompañan y gobiernan la república. Y como la república se pierde, es fuerza que tú te pierdas.
Tu dicha ha de tener día postrero, y en él todos te han de dejar: los buenos porque no fuiste bueno, y los ruines porque lo son. La lisonja del que alaba lo que haces, el silencio del que no lo vitupera, la envidia del que te aconseja que lo hagas… presto ocuparán los renglones de tu proceso. Por darte la sentencia entera, de cómplices pasarán a testigos.
Si tienes mujer, en todo el ultraje de una monarquía no tienes para alimentar su ambición. Si tienes hermanos, primero se agotará tu poderío que se harte su codicia. Puedes decir que no lo sabes, pero no podrás decir que no lo ves. Que sus familias, sus casas, sus rentas, sus joyas te hacen testigo de vista. Si te acogieres a decir «yo no consentí que hurtasen», te respondo que, porque consientes que hayan hurtado lo que no mandas hurtar, cuando lo ves hurtado y no lo castigas lo hurtas.
El torcer de tus labios, el ceño de tus ojos y la descompostura de tus movimientos: toda tu persona es culpada por lo que dicta con ademanes. No hay suceso del que no sea realce tu semblante. ¿Hacia dónde miras que no ves tu caída? ¿Cómo puedes dejar de ver que todos aborrecen más al que más obedecen? ¿No ves que los que te lisonjean acompañaron a los que derribaste y acompañarán a los que te derribaren? ¿No ves la infinidad de gente que te sufre? ¿No ves cómo tienes a la república?
( Ricardo Arana
El Correo 29.06.25 )
En estado de emergencia
Acabo este curso escolar con una referencia al último apunte publicado por Lucas Gortazar sobre la caída de resultados educativos en Euskadi. Considero que el investigador de Esade EcPol y del Banco Mundial acierta en lo fundamental, que «la caída de resultados de aprendizaje es un fenómeno real y de gran magnitud en Euskadi en relación con otras CCAA», y que existen «dos factores diferenciales que podrían explicar esa mayor caída: el aumento de uso intensivo de tecnología en las aulas y la generalización del modelo D a población no vascoparlante».
¿En qué no estoy de acuerdo con Gortazar? En que no estamos en el umbral de un «estado de emergencia educativa» como indica, sino que ya lo hemos cruzado. No hay que esperar a conocer los resultados de nuevas pruebas para saber si las medidas puestas en marcha por Educación pueden enderezar el rumbo. Y no hay que esperar no solo porque será difícil conocer sus resultados, dada la falta de transparencia de nuestro Gobierno (qué contraste con Cataluña que siendo también bastante catastróficos, esta misma semana ha vuelto a publicarlos), sino porque esas medidas continúan en la misma dirección de lo practicado desde el comienzo de esta crisis, y que únicamente ha servido para agravarla.
Recapitulemos. Prueba internacional de lectura en estudiantes de 4º de Educación Primaria (PIRLS) en 2016. Nuestro alumnado saca los peores datos de todas las comunidades que concurren con muestra propia pese a tenerlo a priori todo a favor, desde el nivel sociolingüístico hasta el tiempo curricular dedicado a la cuestión. Actuación de la entonces Consejera Uriarte: no ahondar en el análisis (ni siquiera elaboró el habitual informe específico) y aprobar un plan lector con algunas orientaciones, pero insistiendo al mismo tiempo en la línea estratégica de una sola lengua vehicular para todos los aprendizajes, sin ninguna mirada a nada más.
El resultado ha sido el que todos sabemos. No porque la nueva edición de la prueba lo haya corroborado, ya que hemos dejado de participar en la misma para ahorrarnos el disgusto, sino porque otras pruebas similares confirman que no solamente no hemos mejorado, sino que seguimos una línea claramente descendente, y no únicamente en competencia lectora.
¿Pero por qué el pesimismo? Pues porque la actual Consejera Pedrosa está repitiendo en 2025 exactamente lo mismo: no estudiar el problema (eso significa no analizar la última evaluación PISA), repetir el mismo plan lector que en 2016 con la única novedad de una herramienta tecnológica para evaluar algunas prácticas, insistir en una única lengua vehicular para todos los aprendizajes, y mirar para otro lado en cuanto al impacto creciente de las pantallas, limitándose a pedir a los centros su regulación. Sólo con una guía para abordar la IA en las aulas (por cierto, únicamente en euskara), aunque, a diferencia del tratamiento lingüístico, dejando claro que en este caso, su Departamento no aporta ninguna directriz.
Por eso estamos ya ante una emergencia.
Pedro Sánchez, su Gobierno y sus socios defienden la ley de amnistía porque no pueden no defenderla, dado que es obra suya y al defenderla se están defendiendo a sí mismos. Alberto Núñez Feijóo y Felipe González la atacan porque no pueden no atacarla, dado que es obra de alguien a quien detestan en lo más profundo de su ser, uno porque piensa que Pedro Sánchez le robó el poder a la derecha pactando con terroristas y separatistas y el otro… por lo mismo.
La diferencia entre la polémica ley de amnistía y los penaltis inciertos es que, al contrario de lo que sucede con estos, quienes se oponen a aquella han decidido unilateralmente que lo que diga el árbitro ya no va a misa y no hay por qué acatarlo. El Tribunal Constitucional ha dejado de ser para ellos el colegiado honesto, cualificado y fiable que era cuando el bloque conservador ostentaba en él la mayoría. Ya no es el TC del Estado, ahora es el TC del socialista Cándido Conde-Pumpido. Nada nuevo bajo este sol de justicia: si sale cara gano yo y si sale cruz pierdes tú.
ANTONIO AVENDAÑO en El Plural
Esto último no es cierto porque no es obra propia y los de Junts reclaman el mérito . Todos han sido asesorados por Pumpido con los tan temidos polvos del camino.
Y no es socialista ni cosa que se lo parezca , eso son resúmenes del tal Antonio Avendaño para El Plural diario sectario de las tinieblas.
Mr Mulligan…vaya tela,hace mucha calor..verdad?.. JAJAJA….que nervios