Carlos Hidalgo
La escritora y periodista Dorothy Thompson fue una de las primeras periodistas y presentadoras de radio mujer de los Estados Unidos. También fue la primera periodista expulsada de la Alemania nazi en cuanto empezó a relatar las barbaridades del régimen de Hitler: el acoso a la oposición democrática, la noche de los cristales rotos, el censo y la persecución de gitanos, judíos y discapacitados, así como la rampante corrupción de un régimen diseñado para dar impunidad a los ricos y liberar el rencor de los demás hacia enemigos internos y externos. Todo ello a través del culto a la personalidad y el bombardeo de mentiras en los medios de comunicación de la época.
Thompson, de vuelta en los Estados Unidos y cinco meses antes de que los japoneses forzaran la entrada en guerra del país norteamericano, escribió un artículo en el que, basándose en su experiencia sobre el terreno, jugaba a determinar qué invitados de una fiesta en la que estaba serían nazis si estuvieran en la Alemania de la época y quiénes resistirían o se alzarían en armas contra ellos.
El ensayo, que es digno de leer y aún está disponible en la web de Harper’s Magazine, concluía con estos dos párrafos:
La gente feliz, amable, caballerosa, buena y segura de sí misma nunca se volverá nazi. Ya sean el amable filósofo o el chaval al que la democracia le dio la oportunidad de diseñar aviones. Nunca podrás convertirles en nazis. Pero el intelectual frustrado y humillado, el especulador rico y miedoso, el hijo malcriado, el explotador laboral, el tipo que ha logrado el éxito a base de oportunismo… todos ellos se volverán nazis en una crisis. Créanme, la gente buena no se vuelve nazi. Su raza, color, credo o clase social no son el criterio para ello; es algo dentro de ellos mismos.
Ahora vivimos tiempos de crisis, donde parece que la gente se ha olvidado de que la democracia es la mejor manera de que los pueblos se gobiernen a sí mismos, donde por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial el número de democracias en el mundo se resiente y es desprestigiado por tiranías brutales que ganan adeptos en los países democráticos.
Donde Estados Unidos, que nacieron abrazando la idea de la libertad, la pluralidad y la expansión de los ideales de la democracia moderna en el mundo, está dando gigantescos pasos atrás y una parte significativa de su ciudadanía se ha lanzado alegremente a la delación de sus vecinos, a culpar a enemigos externos e internos de sus males y se entrega a los delirios narcisistas de magnates hasta las cejas de drogas y que pretenden hacer luz de gas al mundo tras hacer el saludo nazi en dos ocasiones.
Todo ello con simpatizantes de ese rumbo a la catástrofe aumentando en todos los países del mundo. También en esta Europa unida que representa todo lo contrario a lo que ellos creen: la unión voluntaria en la diversidad, el estado de bienestar y el afán de profundizar en sociedades más libres, más iguales y más justas. Pese a todos sus fallos, errores y toneladas de burocracia.
Observo con alarma como ese artículo de 1941 vuelve a tener todo el sentido. Y quiero creer con todas mis fuerzas que hay suficiente gente buena que no se volverá nazi para que no revivamos las pesadillas de hace un siglo en un mundo hipertecnificado, hiperconectado y lleno de armas de destrucción masiva.
Es tremendo lo que está pasando en EE.UU. La derechita cobarde no es que haya dejado de serlo, es que es abiertamente brutal, xenófoba, racista, abusona y orgulloso de serlo. La única esperanza es que Trump le está dando tan fuerte a todo y a todos que no funcione el divide et impera. Colombia, Dinamarca, México, Canada… la Corte Penal Internacional, la OMS… la limpieza étnica en Gaza ahora… y pronto la UE. La presión es tan brutal que igual no cabe ceder y todos los agraviados resisten manconmunadamente. Y entretanto se quedan sin mano de obra. Veremos
¿Y pronto la UE? Creo que no dejé claro que la liberación de la peridista Sala fue gracias a un acuerdo económico entre Meloni y Elon Musk. Más que temerle a Trump (calificarlo de nazista es demasiado fácil) hay que temer a los magnates. Siempre han habido Lobbies en D.C., pero lo de Musk & conpany va mucho más allá.
El hombre en el castillo (The Man in the High Castle) es una novela ucrónica de Philip K. Dick publicada en 1962. La novela transcurre en los Estados Unidos, quince años después de que las fuerzas del Eje (Alemania, Italia, Japón y sus aliados) hayan derrotado a los aliados en la Segunda Guerra Mundial. En este mundo alternativo, el antiguo territorio de los Estados Unidos ha sido dividido en tres partes, ocupando su costa este fuerzas alemanas y la costa oeste fuerzas japonesas, ubicándose en medio una franja de estados autónomos.
En 1933, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt fue asesinado y el país no se recobró de la Gran Depresión, instaurando una política aislacionista durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1947). Sin la intervención de los Estados Unidos, la Alemania nazi y Japón ganaron la contienda y se dividieron el mundo.
En 1947, los Estados Unidos están territorialmente divididos: la costa oeste (estados del Pacífico) está bajo el dominio japonés, la costa este (Estados Unidos) permanece ocupada por los alemanes y los estados centrales (estados de las Montañas Rocosas) aparentemente han logrado mantenerse autónomos, pero están divididos en dos áreas de influencia, una japonesa y otra alemana.
Adolf Hitler quedó incapacitado por sífilis cerebral al final de la guerra, por lo que el canciller del NSDAP, Martin Bormann, ha asumido el liderazgo de Alemania. Los nazis han creado su propio imperio colonial, causando genocidios masivos de judíos y negros, devastando África y desecando el Mediterráneo para convertirlo en tierras de cultivo. También se han lanzado a la exploración del espacio y han desarrollado tecnologías tales como el dominio del plástico, la producción masiva de automóviles, la televisión, la bomba atómica y la bomba de hidrógeno.
Japón, por su parte, se ha lanzado a la conquista de Asia y Sudamérica, con resultados dispares, y solo ha logrado la ocupación de parte de China y Rusia, aunque si logrando conquistar varios de los demás países de dicho continente, como la India, Tailandia, Australia o Nueva Zelanda. Hacia el momento en el que transcurre la narración, Japón y Alemania se encuentran enfrentados en una guerra fría, marcada por la superioridad tecnológica alemana sobre su rival, que se estima de diez años.
Durante la novela, Martin Bormann muere y los otros jerarcas nazis, como Joseph Goebbels y Reinhard Heydrich, compiten para convertirse en el nuevo canciller del Reich. Al mismo tiempo, existe un complot para realizar un ataque por sorpresa con armas nucleares sobre Japón, que permita a Alemania ocupar sus posesiones imperiales.
….
Muchos de los personajes de El hombre en el castillo han leído un libro ficticio llamado La langosta se ha posado, de Hawthorne Abdensen, que muestra un mundo alternativo en donde el Eje perdió la guerra. Aunque similar a la historia real, en los hechos el mundo de La langosta se ha posado es un tercer escenario.
En La langosta se ha posado, Roosevelt sobrevive al intento de asesinato, pero no es reelegido en 1940. El siguiente presidente, Rexford Tugwell, evita un Pearl Harbor involucrándose de manera temprana en la guerra del Pacífico, lo que lleva a una rápida derrota de Japón. En la novela, son los británicos los que lideran la campaña en Europa, tras la temprana derrota de Erwin Rommel en África, un imparable avance por los Balcanes y una victoria ruso-británica en Stalingrado. Además, Italia traiciona al Eje y se une los aliados. Finalmente, los tanques británicos entran triunfantes en Berlín.
Tras la guerra, el Reino Unido reconstruye su imperio, liderado por Winston Churchill. Hacia los años 1950, comienza una escalada de tensión entre los Estados Unidos y el Reino Unido. Finalmente, el Reino Unido derrota económicamente a los Estados Unidos y se convierte en la única superpotencia del mundo.
………..
Buenos…ejem…lo que estamos viendo con la venida de Donald Trump»del Ángel Exterminador»,salvado por Dios,para que gobierne El Mundo,no es la imaginación de ningún escritor de ucronias es nuestra puta realidad.
Por cierto , según Esperanza Aguirre y Abascal,el diputado Gonzalez Pons se acaba de convertir en «un rojo peligroso»,por publicar un artículo insultando a Donald Trump y la carcundia ultraderechista y nazi.
Distopica. «El hombre en el castilo» es distópica. Si vamos a tirar de ciencia ficción para debatir los escenarios socio-económico y políticos actuales, vamos perdidos.
Un científico social tiene la obligación de estudiar y entender diversos libros, que hay pasado por el modelo epistemológico. De lo contrario ni se es científico, ni se es responsable ni existe el debate.
Utopía. : Empleo récord: 2024 cierra con 21,85 millones de ocupados y una caída del paro hasta el 10,6%
La EPA confirma un buen último trimestre, con menos temporalidad y más población activa.
Ucronía : La estrategia del PP de Feijoo.(Mundo paralelo)
Distopía : Donald Trump firmando decretos.
Ejem…hoy es un día de sorpresas…o quizás es que cuando Pedro Sánchez afirmaba que sacará «sí o sí» las medidas sociales tumbadas en el Congreso: «Buscaré votos hasta debajo de las piedras»,es que tenía razón.
Pero que significa «debajo de las piedras»…pues que por mucho que le cubran de «frases lapidarias»..se alza debajo las piedras con la solución en las manos.
Y si pensamos un poquito más,podemos llegar a la conclusión,de qué Pedro Sánchez ha encontrado «la piedra filosofal» que le permite convertir la mierda que le echan encima,en oro..i Oro !…iiiORO!!!… JAJAJA…que nervios.
Tremendo gol del Gobierno por la escuadra. Habrá tenido ZP algo que ver? No sé, es un suponer…
Si no lo ha sido,da igual iiViva Ziluminatius!!…jiji…