Julio Embid
Si yo fuera presidente del Gobierno, la primera medida que tomaría por el bien de la democracia y de la libertad de expresión sería acabar con el anonimato en las redes sociales. Que nadie pueda publicar con total impunidad en internet sin dar su nombre, sus dos apellidos y su número de DNI.
Y lo digo escribiendo en un blog que, durante más de una década, ha publicado centenares de columnas firmadas con seudónimo (o nom de guerre, que dirían los más veteranos). Lo digo siendo consciente de las consecuencias que tendría una medida así. Pero también lo digo porque no hay derecho a que @mortadelo88 o @republikanoradikal llamen “hijo de puta” o “asesino” a Pedro Sánchez Pérez-Castejón o a Santiago Abascal Conde sin ninguna consecuencia personal, más allá de contribuir a envenenar el ambiente público.
El pasado domingo 1 de febrero, una señora condujo su coche más de 50 kilómetros, desde el Rincón de Ademuz (Valencia) hasta Teruel, para poder gritar “hijo de puta” al presidente del Gobierno durante un mitin del PSOE. Fue expulsada del recinto (¿hay buenas maneras de sacar a alguien que grita “hijo de puta”? Yo las desconozco) y, en menos de una hora, había perdido el anonimato y alcanzado una fama que probablemente no buscaba.
Se trataba de Belén Navarro Cañete, concejal responsable de las áreas de Sanidad, Servicios Sociales y Salud, y de Urbanismo, Obras e Industria, en el Ayuntamiento de Vallanca, por el Partido Popular. En su defensa, afirmó que había actuado de manera espontánea. Espontáneamente condujo 52 kilómetros. Espontáneamente hizo cola para entrar en un mitin de un partido que no era el suyo. Espontáneamente esperó a que intervinieran Rafa Guía, secretario general del PSOE de Teruel, y Pilar Alegría, candidata a la Presidencia de Aragón por el PSOE. Y solo cuando subió al atril el último interviniente decidió, también espontáneamente, gritar el insulto.
Probablemente la señora Navarro, acostumbrada en Twitter y Facebook a llamar a diario “hijo de puta” a Sánchez desde la comodidad de su casa, no midió las consecuencias de hacerlo en un mitin lleno de cámaras. En el anonimato del sofá, con el móvil en la mano, no hay consecuencias. Nadie te ve. Nadie te señala. “Hijo de puta”, “asesino”… y a hacer la cena. La impunidad es total.
Quien actúa con violencia o abusa del poder sin querer rendir cuentas suele cubrirse el rostro. Los agentes de la policía de fronteras estadounidense, el ICE, actúan en muchos casos encapuchados, con gafas de sol y armas largas, para evitar ser identificados cuando detienen, deportan o separan familias. No es algo nuevo. También lo hicieron los terroristas del Ku Klux Klan: de día, honrados comerciantes y agricultores; de noche, con la cara cubierta como nazarenos, quemando casas y linchando a quienes consideraban enemigos. La impunidad siempre necesita anonimato.
La defensa de la democracia es un asunto demasiado serio como para trivializarlo. Criticar a los gobiernos es no solo legítimo, sino necesario. Pero el insulto sistemático, amplificado por plataformas propiedad de multimillonarios de extrema derecha, sin consecuencias ni responsabilidades, es otra cosa. La Unión Europea debería tomarse mucho más en serio su propia supervivencia frente a los extremismos financiados desde fuera, desde Estados Unidos y desde Rusia, que trabajan activamente para destruirla.
Espero que nunca llegue a ser presidente .En las plataformas que menciona es muy común el bloqueo de participantes , también en periódicos . Sin embargo , los periodistas tienen derecho a no revelar sus fuentes como se acreditó en el juicio contra el Fiscal General pretendiendo que se les creyera sin pruebas .
En cualquier caso , siempre se puede acudir a los tribunales . Belen Navarro Cañete es una muestra más de la vulgaridad en que se mueve la política en España y menos peligrosa para los demás que una tal Leyre , investigadora de saunas y chantajista aficionada de fiscales. A Mazón se le llamó asesino y otras lindezas . En el Congreso , un pendenciero Rufián hace honor a su apellido y en las comisiones de investigación todos los grupos seleccionan a sus Torquemadas en una exhibición peliculera de “ Caballero sin Espada “ de Frank Capra .
En los Estadios , se oyen sentencias de muerte y deseos intensos de lluvia de detritus sobre las cabezas de los progenitores del grupo arbitral.
Todo eso sucede y la democracia resiste porque la mala educación está muy bien repartida . Aquí y en USA. Y la mayoría acude a las urnas y vota pacíficamente . Con DNI , naturalmente .