Verónica Ugarte
“El hecho de ser un gran escritor no significa cumplir con un compromiso: el compromiso es doble. Por un lado, dar el máximo como escritor y en segundo lugar, hay que responder también con la conducta personal, con la conducta ideológica, con la conducta política. El paralelismo, la coincidencia de esas dos cosas en el trabajo de un escritor; ese es el verdadero compromiso.” Julio Cortázar
El llamado Boom Latinoamericano no solo fue una colosal cosecha de grandes títulos y plumas que pusieron en el mapa literario mundial a todo un subcontinente que antes no tenía voz. Fue también un acto político, una toma de conciencia, de posturas ante una serie de dolorosas dictaduras en la mayor parte de aquellos países.
Fueron años aciagos donde generaciones se vieron, se ven y se verán retratadas. Porque la literatura es un testamento, un ejercicio de memoria, de historia, a través de la prosa y de la poesía.
El llamado Boom, adjetivo que odiaba fieramente Cortázar, puesto que es una palabra no española, sino inglesa, dio vida, reconocimiento, a los que poco después pasaron de ser cachorros a convertirse en leyendas con el solo mencionar de su nombre.
Los padres de dicho movimiento, Borges y Paz, ambas puntas del subcontinente, fueron los Maestros, mentores de dichos cachorros a quienes dieron oportunidades, ejemplos, alas para escribir y plasmar en miles de páginas no solo ideas, sino también ser portavoces de los pueblos a quienes representaban. A dar voz al amor y a las injusticias. A los sueños y las crudas realidades.
El Boom fue un altavoz de la izquierda, esa que tantas veces se equivoca al perseguir sueños, al contrario de la derecha, que desde siempre sabe elegir el bando que mejor le conviene. Pero también tuvimos, como los llamó Benedetti, a los otros. A los reaccionarios, a los servidores del poder de derechas, amigos de la derecha, admiradores de la derecha.
Siempre es saludable tener visiones desde todos los puntos cardinales, pero en cuanto al Boom y su compromiso con la política que se desarrolló durante décadas en el subcontinente, ser racista, clasista, amigo de dictadores hasta el final de sus días, obliga hoy más que nunca a tener presente y que no caiga en el olvido, quién fue cada quién.
Octavio Paz, diplomático de carrera, renunció a su puesto de Embajador de México ante la India como protesta a la masacre de estudiantes en Tlaltelolco. Misma acción realizó Carlos Fuentes, él como Embajador ante Francia.
Mario Benedetti formó parte de coaliciones de izquierdas y tuvo que exiliarse tras el golpe de Estado de 1973. Su obra es un testimonio vivo del dolor de una vida entregada a la dura labor de dar voz a los oprimidos, a quienes no tienen nada. “El sur también existe” es un canto de amor a millones de almas desaparecidas en la oscuridad de los tiempos.
Cortázar volvió a Argentina al caer la Junta definitivamente en 1983. En sus mismas palabras, no podía volver a su país antes porque le habrían asesinado.
La mayor parte de los escritores de dicho movimiento recibieron dentro y fuera de sus países diversos reconocimientos, siendo el más importante el Nobel de García Márquez en 1982, porque como dijo Fuentes “cuando de lo dieron a García Márquez me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado”.
Luego llegó en 1990, sin ser buscado y por sorpresa, el Nobel a Octavio Paz. La Academia como siempre había dejado de lado a varios representantes, pero las palabras de Fuentes eran más importantes y seguían siendo válidas.
Con todo, los otros, el otro, siguió el camino que su enorme ego le marcó. Pidió, exigió, reclamó reconocimiento no solo a su persona, también a su obra, siendo recompensada su tozudez en 2010. De ahí al cielo de los reaccionarios. Apoyó a Bolsonaro, a Boluarte, a Keiko Fujimori. Fue un Nobel que no necesitaba el Perú, ya que arduamente defendía que no era necesario votar, sino “votar bien”, sabiendo todos lo que ello significa: quitar el derecho al voto a quienes no son parte de las estructuras de poder, sea económico, sea social, siendo con ello el representante del declive de los valores democráticos.
Se auto desterró del Perú, donde no hizo ningún bien, para tener un lugar preferencial entre los aduladores en España. Título aristocrático, columna en un diario de derechas, altavoz contra el catalanismo. Y lo más patético, demostró la validez de la frase “paga, paga e serai servito”, puesto que gracias a sus lisonjas a Macron fue admitido en la Académie Française, a pesar de no haber escrito una sola obra en francés y de haber destrozado dicha lengua en su discurso de aceptación.
Cuando alguien muere, es recordado por sus acciones y sus obras. Todo el Boom es un estallido de voces, alegrías, desengaños. Y al final sus escritores no mueren al ser recordados en cada lectura, en cada palabra. Por eso es importante decir en alto lo que todo el sistema niega del otro: una gran pluma reaccionaria, cuyas acciones siempre fueron en contra de las necesidades de su país natal.
Al final de todo delante de sus tumbas estamos los simples lectores que lamentamos no haber conocido en persona a quienes nos han sacado una lágrima, un pensamiento, una energía.
Visitando Montparnasse, y cuando logro encontrarlo, siempre digo en voz baja “¿qué busca señor? ¡La música!”. Luego subo, me detengo ante su vecino y le digo “Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré regresar…”.
El escritor que no menciona la autora de este artículo es Mario Vargas Llosa , excelente narrador en lengua española y muy apreciado por los lectores ; su misión en esta vida , en el supuesto muy discutible de que los escritores sean misioneros , carece de la rígida condición que impone Cortázar , seguramente producto de un mal dormir .
Se puede ser un clérigo descreído y un excelente prosista como el Cardenal de Retz ; una inquieta fundadora de conventos como Teresa de Jesús y escribir en un sin vivir en su misma mismidad y por supuesto ser un libertino como el gran Casanova y legarnos sus elegantes correrías sin pretender ejemplaridad alguna.
Pero sin salir de la rica literatura que refiere , podemos valorar la originalidad indiscutible de Juan Rulfo , Julio Ribeyro o Álvaro Mutis sin dejar de mencionar al estupendo Borges , y tantos otros que nos han hecho disfrutar con sus narraciones .
Tal vez alguno dejó de pagar a su sastre, hubo quien aduló más de la cuenta a quien no lo merecía , todos lucharon por formar sus ideas en un texto para nosotros y ninguno se unió a una guerrilla para cumplir un destino manifiesto.
Eran escritores y escritoras que conmueven y enriquecen nuestra vida y , por supuesto , tienen nombre .
Muligan, tiene usted el poder de no dejar de sorprenderme. No solo deja claro que no sabe lo que significó el Boom, sino que además habla de Rulfo (quien no fue parte de dicho movimiento), sino que además habla de Borges con la ignorancia absoluta de saber que fue uno de los padres del Boom.
Enmendar la plana es trabajo de profesores, y a estas alturas, créame, poco o nada me aporta usted que no sean unas risas.
Soy amiga de no dar consejos, ni siquiera a mi sombra, pero por ser usted, le doy dos. Tiene tiempo. Coja el avión. Pase por Catalunya mañana. Celebramos la Diada de Sant Jordi. Verá lo simples que somos con catalanes, tanto que con rosas y libros reímos, disfrutamos, somos felices. Venga a diafrutar del placer de dicha fiesta y contagiese, que no le hará daño.
El otro consejo: no me paternalice, no quiera minimizar mis palabras. No soy amiga del silencio. Si no le gusta cómo escribo, está en su derecho. Pero trate de construir y aportar.
Y si no le gusta mi respuesta, si la considera «aireada», si tiene problemas con mi graciosa personita, coja número y vaya a la cola. Le avanzo: a partir de hoy ni caso. Conteste que será ignorado.
“ El hecho de ser un gran escritor no significa cumplir con un compromiso: el compromiso es doble. Por un lado, dar el máximo como escritor y en segundo lugar, hay que responder también con la conducta personal, con la conducta ideológica, con la conducta política. El paralelismo, la coincidencia de esas dos cosas en el trabajo de un escritor; ese es el verdadero compromiso.” Julio Cortázar
Esto dicho por Cortázar es una majadería colosal . Si usted valida esa tesis – ¿ conducta ideológica ? – y escribe en un blog para orientar un debate no espere un diálogo de carmelitas .
La megalomanía autoritaria de Cortázar , propia de la época , puede quedar atemperada por el autor de Rayuela pero no añade ni quita valor a su obra .
Ni las alucinaciones morales de Dostoievski tan bien descritas pueden pagar sus deudas de juego.
La literatura es vida pero la vida es más grande que la literatura ..
Valioso artículo dedicado a MVL en su hora póstuma, que revisa sin piedad pero con acierto el deambular de un siniestro personaje que aprovecho su figura literaria, de calidad nada discutible en su momento de esplendor, para causar estropicios allá donde pisaba y sumarse a las fuerzas que tanto hicieron por mantener o fomentar la desigualdad en el continente americano
Gracias, Juanjo. Siempre de admirado tanto tus artículos como tus aportaciones, de las cuales he aprendido muchos.
Sin piedad he hablado de MVL, pero tomando en cuenta qué Borges dijo de él «no lo conozco».
Bona Diada de Sant Jordi!
Clasista , racista y siniestro .Nada de eso fue Mario Vargas Llosa y es un resumen desquiciado propio del resentimiento populista que la tiene tomada con el liberalismo.
Amó a su país y abrazó el nuestro que de inmediato hizo suyo enriqueciéndolo.
Promovió nuestra lengua en los medios más cultivados y defendió la democracia liberal a veces con sacrificios de calidad como mal menor. ¡ Pero qué le vamos hacer !
Que Santa Lucía les conserve la vista.