El Periódico antes y ahora: Celsa

Senyor G

Pasado el verano hará dos años del cambio de propiedad del grupo industrial metalúrgico Celsa, con juez por en medio. Si pasan por la autopista al lado de Castellbisbal podrán ver sus abundantes infraestructuras y plantas, y más si entrasen en el polígono con algún cicerone informado. Es decir, una empresa de esas que son vitales en cualquier proyecto industrial de país por dedicarse a una cosa como el acero, por el número de empleados y por su volumen y proyección internacional.

En mi recuerdo, que siempre nos puede traicionar, siempre tuve la impresión de que El Periódico, en la disputa, tomaba partido claramente por la familia Rubiralta por la propiedad del grupo. Diría que con argumentos sobre el interés nacional, de sector necesario para nuestra economía, por los puestos de trabajo y algún apunte de sostenibilidad medioambiental y del grupo como tal, enfrente de unos acreedores de fuera del negocio y de todos estos bonitos y legítimos intereses.

En las últimas semanas, ha vuelto Celsa especialmente a las noticias del diario, con un punto de vista optimista y afín a la nueva dirección, la de los acreedores de entonces. Suavemente si quieren. Y ahí con mis recuerdos me ha llamado la atención la columna al respecto de Gemma Martínez, directora adjunta de El Periódico. Empezando por el título “Los fondos no tan buitres de Celsa (03/04/2025)” y continuando en la primera frase: “Los grandes fondos no siempre son tan buitres como los pintan, por mucho que se empecinen los iletrados que, sin distinción, disparan a cualquier integrante del sistema capitalista.”, recordando que “los Rubiralta acumularon después unas deudas astronómicas impagadas”.  Los acreedores “Al instante se convirtieron en unos apestados para parte de la opinión pública, empresarial y social. No fueron pocos los que dieron por hecho que iban a trocear y desmembrar al gigante de la chatarra, con sus fábricas y sus empleos”, se refiere a estos como “agoreros. Y acaba la columna con la nueva orientación de la empresa gracias entre otras cosas a la entrada de Criteria (La Caixa).

Pongo las frases tal cual, lean la columna, que les ayudará a tener una aproximación de la situación. No entraré con lo de iletrados que disparan contra el capitalismo, y que ahora se destaquen las astronómicas deudas de la anterior propiedad. Quedaría bien que ahora un izquierdista saliese al capote que me enseñan, pero no sería justo, no sé si Esquerra Unida, Izquierda Unida, Comuns, Sumar, Podem y Podemos tenemos o tienen opinión sobre qué plan tenemos para Celsa y empresas similares. Quizás algo local sí que haya y alguna declaración. Sí parecen tenerla los sindicatos.

Sé que el recuerdo nos puede engañar. A mí o incluso a la dirección de un medio de comunicación, pero no tengo tiempo para revisar todas las noticias y columnas que se publicaron en el medio al que estoy suscrito para comprobarlo. No me engañé con que el director de entonces y ahora, Albert Sáez, había tomado partido claramente a causa del juicio. Como es marca de la casa empezó con el título “El juez se equivoca con Celsa y Catalunya calla (05/09/2023)”. Una posición clara y contundente, que asumo por otras columnas que no es desde una perspectiva de iletrado anticapitalista. ¿Quizás agorero? Veamos la columna que a veces los titulares nos confunden.

Justificó la situación de la empresa, aunque discrepó a que el juez dictaminase la “manera que ha sido absorbida, a un precio irrisorio, por unos fondos que probablemente solo ansían malvenderla después de trocearla”. ¿Agorero o pintó a los fondos de apestados?

Pero luego entre otras loas a los Rubiralta criticó no sólo al juez sino a la justicia: “Es curioso que, en este caso, la justicia no haya sido únicamente ciega como le corresponde sino también sorda”. Y aún tiene un par de andanadas para los fondos “Para los nuevos propietarios, los empleados son números y las fábricas, inmuebles” y “otros acusados de apropiación indebida, fraude fiscal y malversación”. Insisto esto justo con la sentencia calentita en 2023.

Otro día comprobamos si tenemos alguna columna criticando a los que critican las decisiones judiciales desde luna u otra dirección de esta cabecera de Prensa Ibérica, pero queda muy claro el contraste entre lo que decía uno y ahora dice otra al respecto de la resolución judicial, sobre la astronómica deuda de Celsa y la consiguiente adquisición de la misma por sus acreedores. No sé si es un cambio de rasante colectivamente como dirección o tenemos a dos personas que piensan diferente, o está habiendo un cambio de opinión por partes y pausadamente.

No voy a elucubrar sobre cuál ha sido el motivo de este cambio, y porque opina una o el otro. En cualquier caso, recomiendo que entre todos, especialmente los que tienen posiciones relevantes, hagamos pedagogía para reconocer que en nuestras sociedades hay formas de pensar diferentes, y que para despolarizarse iría muy bien no hablar de los que no piensan como nosotros de iletrados que van contra todo o agoreros, o de ciegos o sordos. Sobre todo, entre compañeros, y ya si eso tampoco contra los lectores de un periódico que siempre se ha se ha situado como de progresismo popular.

BSO: Judas Priest: British Steel (Volvemos a los clásicos como las nacionalizaciones).

 

 

 

2 comentarios en “El Periódico antes y ahora: Celsa

  1. Muchas gracias por el artículo.
    Las microhistorias hablan mucho y mejor, muchas veces, que los grandes temas. Y sobre todo hablan por sí solas.

  2. Otra curiosidad, sólo en la versión digital, no en la impresa del director (2023), sobre la judticia:

    El ‘Rubiales style’ es, ciertamente, la punta de un iceberg y no una isla en el océano.

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