Feijóo 2026

Sergio Patón

No deja de ser sorprendente que no aproveche Feijóo la situación y coyuntura para hacerse oír de la mejor forma posible, en el parlamento español, que es una moción de censura. En estos tiempos de mensaje corto, y al pie, es una oportunidad que se puede dar a él mismo y a los españoles de dedicarnos un tiempo largo a su programa, a su propuesta de país. Tiempo de escucha y reflexión.

Nada de condensación y simplificación en un meme o en un tuit, con buena voluntad o directamente como un zasca y mala leche. Le ofrecemos como sociedad nuestro tiempo y nuestra atención, para que nos explique. Dicen que ahora mismo ambas cosas son un lujo, y un lujo grande. Tanto a los que a priori pueden ser más cercanos a día de hoy por su pensamiento a sus propuestas, como a los que estamos claramente alejados de ella. A priori.

Feijóo se ha quedado un par de veces a las puertas, y a ratos se siente el próximo presidente del gobierno de España. Sinceramente lo veo vagando. No sé qué nos puede proponer cómo sociedad, porque no nos explica mucho y con coherencia. Llegó como el moderado, el de centro, cómo si su antecesor no lo fuese, y al final parece que otra vez más están obligados a flirtear con la extrema derecha con su extremismo de esencialismo nacionalista y catolicismo naftalinado. Y para todo lo demás desregularización y rompernos las defensas que son nuestros derechos y las organizaciones que los sustentan. Organizaciones e instituciones. Y con instituciones no me refiero sólo a las del Estado.

Que nos explique su programa, su alternativa y como queda “lo de Cataluña”, un día viene por aquí y les dice a los empresarios que lo quiere es pasar página, y otro no sabemos. Sus gentes vuelven con que el cambio fiscal que sea “sólo es bueno para Cataluña”, y se pone a rueda de la presidenta de Madrid con lo de ir cercenando el derecho al aborto y lo que venga. A ver si Celia Villalobos por el ejemplo le apoya eso o espanta a los suyos.

Creo que no tiene proyecto, y que no sabe qué nos puede explicar, si lo intenta con que el gobierno y el PSOE es corrupto no puede ser razonable cuando el PP está siendo juzgado por ello, e incluso por maniobras directas usando los recursos del ministerio del interior. Esto último nos desliza a épocas y zonas grises del para-Estado. ¿Qué invento? No, más se inventó con Sandro Rossell:

Si bien los magistrados evitan censurar con dureza la investigación y rechazan apoyar la vulneración de derechos ocasionada por la prisión provisional denunciada por la defensa al emitir un fallo absolutorio, la sentencia sí cuestiona partes de la investigación contra el expresidente del F.C. Barcelona. Los magistrados se detienen en especial en los informes policiales de la UDEF y la UCO, base de la acusación de la Fiscalía, y que para la defensa se realizaron sin ningún tipo de control judicial. Y cómo no la jueza Lamela ascendida al Supremo recogía el Diario.es.

Tiene que probar otras cosas. El PP no puede ser el abanderado de la lucha contra la corrupción, ni de la pulcritud democrática y menos VOX. Y sus aliados vestidos de movimientos sociales.

Y pensar que nos tiene que hablar también a nosotros, los que nos somos ellos, y que no se le escape un “la Antiespaña” o que somos parte de la mayoría nacional. Porque corre el riesgo de perder a algunos de los suyos y además seguir galvanizando la mayoría actual de progresismo, izquierdas, los otros nacionalistas, regionalistas, feministas, sindicalistas, defensores de los derechos humanos y lo público. Los que nos da miedo es que VOX y lo que representa tenga más resortes de poder, más herramientas desconstituyentes del sentido democrático de la historia. Si sigue con su chapado a eso, cada vez más AP y menos UCD, nosotros estaremos activos en nuestra resistencia, empezando por la electoral.

Si suaviza, si se acerca, si busca entendimiento, activará para si a muchos y a otros los suavizará en la oposición. No la mía, pero la cosa será muy otra, porque lo de ahí fuera está duro.

Y mientras tanto, me dirán ¿qué tienen que hacer los tuyos?

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