Los dramas del PSOE-M

Guridi

Una vez celebrado el correspondiente Comité Federal del PSOE se abre el proceso de primarias por el cual se elegirán los candidatos y candidatas en las próximas elecciones autonómicas y municipales. En Madrid, por supuesto, ha habido drama dado que la concejala Enma López manifestó su voluntad de presentarse a la alcaldía de Madrid antes de que se convocaran formalmente las primarias.

Poco tiempo tardaron en hablar los poderes fácticos del PSOE madrileño a través de la periodista Esther Palomera, acusando a López de deslealtad por su voluntad de competir democráticamente por el puesto. Una acusación que no hicieron a la propia Maroto cuando manifestó precisamente lo mismo meses antes que López. Y en más de una ocasión. Y aprovecho para manifestar mi perplejidad por la actitud de Palomera, que me parece que no ha tomado la distancia suficiente de los hechos de los que informa, como esos periodistas de sucesos que se terminan creyendo policías.

Internamente circulan otros argumentos en contra de López, algunos de los cuales me hacen bastante gracia y que procedo a enumerar:

-Que López no ha pedido previamente su bendición a los secretarios generales de las agrupaciones locales de la ciudad de Madrid.

-Que tiene el apoyo de personas fuera del PSOE.

-Que sabe manejar muy bien las redes sociales y que sabe comunicar.

Después de oír semejantes argumentos, uno se pregunta cuáles son las pegas. Pues precisamente esas son las virtudes de la precandidata.

¿Qué lealtad hay que guardar a quienes llevan más de 20 años moviendo los hilos del PSOE de Madrid? Personajes como Pedro Barrero, cuyo CV cabe en un sello de Correos. O como la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que defendió internamente a Daniel Vicente Viondi, el concejal que dio unos cachetitos amenazantes al alcalde de Madrid (una defensa a la que se unió de manera vergonzosa la propia Maroto). O como Ramón Silva, el ex secretario general del Hortaleza que, cuando no es concejal, se dedica a controlar los cargos de libre designación en el grupo municipal socialista. O como Rafael Simancas, que lleva décadas en las que ni come, ni deja. ¿Qué clase de lealtad se debe a quienes aplaudieron y luego defenestraron a Miguel Sebastián, Jaime Lissavetzsky, Antonio Miguel Carmona, Pepu Hernández y ahora a Reyes Maroto? Todos esos concejales eternos a los que nadie conoce, que son hasta incapaces de responder a sus emails y que son estupendos perdedores de elecciones.

Obviamente, en un sitio que huele tanto a cerrado como el PSOE-M, se entiende que parezca una herejía el contar con apoyo social fuera del propio partido. Y por eso están haciendo algo tan contradictorio como apoyar a una candidata que no suma, como Maroto, en lugar de una candidata que puede movilizar a los desmoralizados votantes de izquierdas madrileños. Una vez más, el PSOE de Madrid prefiere perder antes que arriesgarse a ganar. No vaya a ser que, encima, haya que trabajar después.

Y se nota en la propia campaña oficialista de Maroto. Cada vez que me salta uno de sus reels de Instagram o uno de sus carteles electorales se me cae el alma a los pies. Reyes Maroto despierta la misma ilusión al votante que pedir cita para pasar la ITV.

Como comentaba un veterano militante, lo normal sería que en las primarias ganase Enma López, porque si perdiera sería para disolver al PSOE de Madrid, cerrar las agrupaciones y echar sal en sus puertas.

Sin embargo, el aparato socialista no sólo está tirando del censo para amenazar y presionar en favor de Maroto, sino que además advierten de que, aunque López gane las primarias no le van a dejar elaborar sus listas. Ojalá se esforzaran tanto en expulsar al PP de la alcaldía de Madrid.

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