Carlos Hidalgo
El líder del partido popular europeo, Manfred Weber, se ha aliado con Alberto Núñez Feijóo para llevar a cabo una venganza conjunta. Weber se va a vengar de Úrsula von der Leyen por no ser él el presidente de la Comisión y Feijóo se venga de Sánchez por haber reunido más apoyos parlamentarios que él. Ninguno de los dos tiene el más mínimo remordimiento de alinearse con la extrema derecha para ello.
Y es que parece que Weber, al contrario que su homónimo Max, que tenía el interés del Estado en la cabeza, está dispuesto a poner en riesgo la estabilidad europea en un momento particularmente delicado. Con los rusos redoblando sus ataques en nuestra frontera y con los Estados Unidos a punto de tener de presidente a alguien a quien, siendo muy benévolo, se le puede denominar como simpatizante de las dictaduras. Al político alemán eso le da igual, si con ello consigue asegurarse los votos de los populares españoles para ser reelegido líder del PPE y tratar de neutralizar los movimientos dentro de su propio partido (la CDU) así como de los populares polacos y griegos para debilitarle o sustituirle.
Feijóo, por su parte, ha echado cuentas y ha observado que siempre que el PP ha mentido y desinformado en tragedias que ha gestionado (o que ha provocado, dirían algunos) ello le pasa poca factura, aunque mientan groseramente o directamente se rían de las víctimas de dichas tragedias. Lo hicieron con el accidente del metro de Valencia, con las residencias de ancianos de Madrid durante el COVID, con el Prestige, con el Yak-42 y con el 11-M. Y solo les ha salido mal una de cinco. Así que al líder de los Populares españoles le parece mejor cobrarse la cabeza de Teresa Ribera en lugar de la del incompetente Carlos Mazón. Así Feijóo también desestabiliza más en un momento de tragedia y trata de sacar réditos sobre una Valencia devastada.
De esta manera, Feijóo también se cubre las espaldas ante posibles movimientos dentro de su partido para socavar su liderazgo, que se anunció como moderado y centrista y es tan carente de límites éticos como las declaraciones de su heraldo, Miguel Tellado.
A Weber le da tan igual que Europa esté en riesgo y que su país esté a las puertas de una crisis económica, como a Feijóo que el presidente valenciano ignorase las alertas meteorológicas y estuviera de larguísima sobremesa mientras sus ciudadanos se ahogaban.
Ninguno de los dos propone nada constructivo en estos momentos. A Feijóo le da igual la reconstrucción de Valencia, porque sabe de sobra que le va a tocar a otros. Y a Weber le da igual lo que pase con Europa siempre y cuando a él no se le mueva del sillón y tal vez se le ofrezca liderar su partido si las elecciones generales alemanas de febrero no le salen bien a la CDU.
Y así los mediocres obtienen su venganza. Sin más objetivo que ella mismos y sin más plan que arañar ventajas tácticas, ignorando la visión general y los intereses de las personas a las que luego pedirán el voto.
Muy de acuerdo. Para complementar. Weber tiene inquina a von der Leyen porque la nombraron a ella Presidenta de la Comisión hace 5 años pese a ser él el candidato europeo del PPE en las elecciones al Parlamento Europeo. Antes del verano maniobró activamente para que no la renovaran, pese a que estaba claro que lo harían. Además, tiene incendios internos. Por un lado, el Secretario General del PPE, del que Weber es Presidente, le desafió a primeros de octubre a cuenta de un enchufe de Weber (https://www.politico.eu/article/top-of-european-peoples-party-manfred-weber-thanasis-bakolas-tom-vandenkendelaere-european-parliament/). De otro, pocas semanas después se supo que la fiscalía de la UE (EPPO) estaba investigando que tres miembros de la campana de Weber en 2019 hubieran sido pagados por el PPE y por el grupo parlamentario a la vez (https://www.politico.eu/article/fraud-busters-eppo-investigate-eu-parliaments-most-powerful-group-epp-manfred-weber/). Esto último apenas se sabe y ya veremos en qué queda.
Segundo. Cuando von der Leyen se presentó a la “re-investidura” antes de verano tras ser nominada por el Consejo Europeo, el PPE, ganador claro de las elecciones al PE, pactó con social-demócratas, liberales y verdes. Pero luego, a cuenta de una resolución sobre Venezuela, pactó con los ultras, que son tres grupos distintos. Para simplificar, está el de Meloni, el de Orban, del que Abascal acaba de ser elegido Presidente tras desertar del de Meloni, y el de los filo-nazis. El PPE y los tres grupos ultras suman mayoría absoluta en el PE. Es decir, que si votaran en bloque contra Ribera, la tumbarían. Ese es el órdago. Pero también es farol porque son muchos – incluida la CDU alemana de Weber que no quiere oír hablar de los filo-nazis de AfD, contra los que se va a enfrentar a cara de perro en las generales alemanas del próximo 23 de febrero) los que estando dentro del PPE, no quieren aliarse con los ultras: Meloni pase pero Orban ya da yuyu y los filo-nazis no digamos. Y claro, si tumbaran a Ribera y obligaran a Pedro Sánchez a nominar un reemplazo, tendrían que pasar toda la Legislatura con esta otra mayoría. De ahí que lo más probable es que tras provocar un retraso de varias semanas – pese a la urgencia que dicta la coyuntura, como señala el articulista – cedan y se conformen con una pequeña variación en su cartera. Veremos. Pero está claro que a Feijóo le da todo igual con tal de salvar a Mazón y con ello salvarse a sí mismo. Y también está quedando claro cada vez a más gente del PPE en Bruselas que Weber o ha perdido la razón o ha caído en una trampa de la que no sabe cómo salir.
El PP de Feijóo destila odio en todo lo que hace.
Cabalga como uno de los jinetes de la Apocalipsis mental de la derecha europea.
Están completamente desquiciados cabalgando con la carcundia político y mediática que alimentan día a día .
¡¡¡Qué sinvergüenzas!!!
Y no pararán hasta volver al poder. Una derecha pirómana en la oposición y bombera de su propio fuego cuando está en el poder. Trump tiene quien le escriba en España.