Sergio Patón
El Palau Macaya, de la Fundación La Caixa, inició el pasado viernes en colaboración con la UNESCO un ciclo sobre la paz con 4 cinefórum durante este mes de mayo. En la presentación del ciclo se habló de la necesidad de abordar este tipo de debates dada la situación actual, que creo que todos conocemos. Me sorprendió que además de hablar de Netanyahu, Trump, Ucrania… se citasen las intervenciones de Von der Leyen sobre el rearme de los países europeos como motivo de preocupación respecto a la paz.
El primer cineforum fue sobre los procesos de escucha en el conflicto vasco (dar espacio para que el otro exista). La película elegida fue el documental de 2017 Justin Webster, que yo no había visto, y que está disponible online en El fin de ETA gentileza de El País. La película daba pie, porque contextualizaba los encuentros restaurativos entre presos de ETA y víctimas de sus atentados o acciones.
Las tres personas invitadas a intervenir fueron Txema Urkijo que fue presentado, entre otras muchas cosas, como arquitecto del proyecto de estos encuentros; Maixabel Lasa Iturrioz, viuda del político vasco del PSE-EE Juan María Jáuregui y una de las primeras en aceptar cómo víctima este tipo de encuentros, y Esther Pascual de la Universidad Francisco de Vitoria a la que como mediadora le fue presentado este proyecto y lo tuvo que pensar e hilvanar.
Txema Urkijo presentó el video, y el proyecto de encuentros que definió como extremadamente gratificante. Comparó el apoyo social que tuvieron ETA y IRA en contraposición a otras organizaciones como Baader-Meinhof de Alemania o las Brigadas Rojas de Italia, un apoyo en el caso de ETA al que contribuyó su nacimiento en plena dictadura franquista y su largo recorrido. Recordó la situación en los 79-80-81 de los muchos atentados con la tesis de que poner víctimas sobre la mesa ayudaría la consecución de sus objetivos políticos: la independencia y el socialismo. En ese contexto ETA y su entorno necesitan la legitimidad de su sociedad, por eso el movimiento por la paz le disputaba la calle y los espacios sociales. En el decaimiento del apoyo a ETA tuvieron especial relevancia el asesinato de Miguel Ángel Blanco y los brutales atentados del 11-M en la estación de Atocha. Y por otra parte en su debilitamiento la ley de partidos, con sus errores, como las negociaciones con el gobierno Zapatero y la ruptura de la tregua con el atentando de la T4. Entre la opción de bombas o votos que resumía Rubalcaba, ETA optaba por las bombas. Esas negociaciones no salieron, pero en el movimiento abertzale surgen personas buscando otras salidas a la violencia máxime con esa necesidad de apoyo social, que va cayendo. El documental nos sitúa en esas negociaciones entre 2006-2007.
Debo reconocer que me afectó en el inicio del documental ver el resultado de los atentados. No lo recordaba tan así en su momento, o no tan especialmente. Se inicia el documental y las negociaciones con unas conversaciones por su cuenta y riesgo en un inicio entre Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegi. Cabe destacar que Rubalcaba o el mismo Eguiguren expresan sus recelos y desconfianzas de entonces, entre ellos. Las dudas y los miedos. Pero ahí el factor personal fue haciendo, como en otros momentos de las conversaciones entre diferentes actores, a principio a favor de la paz, incluso con Josu Ternera, pero con la aparición de Thierry en contra. En el metraje se da cabida a todo tipo de voces, además de los descritos, personas en las tesis del PP de boicotear esos esfuerzos, como desde el punto de vista abertzales de seguir por la vía de siempre. Y como no las conversaciones de Maixabel sobre su punto de vista restaurativo.
Una vez acabada la película, volvió a tomar la palabra Urkijo como arquitecto para explicar la génesis del proyecto, como una acción más para coser socialmente, con entre otras previas como encuentros entre víctimas de ETA y de los GAL. Esther Pascual, explicó desde dónde estaba cuando Txema le hizo la propuesta, el cómo lo fue pensado, qué límites tendría, qué hablar y qué no, tomar como modelo procesos similares en procesos penales, que la participación no aminorar sus condenas, que ya eran presos que habían tomado distancia con ETA, los de la vía Nanclares. Ahí fue su primer encuentro con los presos. Por otro lado, como se hizo la propuesta a víctimas y familiares. Los hombres deciden solos, y las mujeres, quitando a Maixabel, decían que tenían que hablarlo. Unas aceptaron y otras no.
Maixabel Lasa habló de sus experiencias y sus motivaciones, creer en la reinserción y no odiar. Y las relaciones que de alguna manera u otra ha ido teniendo con dos de sus victimarios. Cómo se encontraron ellos, que se puede resumir que Maixabel prefiere ser la viuda de Juan María Jauregi en vez de la madre de alguno de sus ejecutores.
Dada la presencia de Maixabel Lasa y el tema esperaba mucha más audiencia, que sin ser poca no llenó el auditorio del bonito palacio. Hice el esfuerzo de pensarme algunas preguntas, pero me tuve que ir aunque pude escuchar la primera pregunta de una señora en desacuerdo con que estuviesen en las instituciones los de Bildu, que el perdón era personal… y ahí ya estaba yo en la puerta.
El cinefórum sigue este viernes, es gratuito pero hay que inscribirse en la misma página del ciclo.
Buena recomendación y sensible tema que nunca nos deja indiferentes.
Y la verdad es que aun tenemos mucho que digerir sobre todo aquello, a pesar que cada vez nos resulte -felizmente- más lejano.