Julio Embid
«Si quieres la paz, prepárate para la guerra». Es la frase latina que los imperios han utilizado durante siglos para justificar ejércitos cada vez más grandes y conflictos cada vez más inhumanos. Pero hoy, más de dos mil años después, cabe reformularla: si vis pacem, si de verdad queremos la paz, no confiemos en quienes comercian con la guerra. Y Donald Trump es su máximo exponente. Trump no solo representa un peligro para la democracia en Estados Unidos, representa una amenaza global. Su desprecio por las instituciones internacionales, su afinidad con líderes autoritarios como Vladimir Putin, y su falta de empatía por los pueblos que sufren guerras – desde Ucrania hasta Gaza, desde Sudán hasta Irán – le convierten en un factor de desestabilización global.
Cuando Trump dice que dejaría sola a Ucrania si no paga, lo que está haciendo es alentar una invasión imperialista como la de Rusia, que atenta contra la soberanía de un país europeo. Cuando justifica los bombardeos indiscriminados de Israel en Gaza o lanza acciones militares unilaterales de EE.UU. en Irán, ignora el coste humano y abre la puerta a más odio, más terrorismo, más sufrimiento.
España no puede ser indiferente. Somos un país de frontera. Geográficamente, estamos en el cruce entre Europa Occidental, América Latina y el Magreb. Y eso nos convierte en algo más que una posición estratégica: nos convierte en un punto de encuentro, en un lugar donde se puede y se debe vivir bien, en paz y en democracia.
Claro que necesitamos un ejército. Nadie cuestiona la necesidad de unas Fuerzas Armadas profesionales, preparadas y con medios. Pero el orgullo que muchos sentimos por la UME, la Unidad Militar de Emergencias, muestra cuál debería ser el espíritu de nuestro tiempo: soldados que ayudan ante incendios, inundaciones, terremotos. Que salvan vidas. Que protegen, no que invaden.
Frente a los agoreros de la confrontación y los vendedores de miedo, España debe ser un país que construya puentes entre países. No trincheras. Apostamos por la diplomacia, la cooperación y la justicia internacional. No por la lógica de la fuerza bruta ni por el poder del más fuerte. Por eso insisto, si vis pacem, no votes a y tampoco confíes en Trump. No es de fiar. No es de los nuestros.
No estoy de acuerdo con su artículo. La OTAN refleja exactamente la validez del dictum romano .
Hay múltiples ejemplos de cómo la falta de preparación militar ha dejado a naciones vulnerables ante agresiones externas o internas, llevando a conflictos devastadores.
La invasión como técnica militar cabe legítimamente en operaciones de interposición para reafirmar procesos de paz .
El orgullo tal y como lo describe no deja de ser un sentimiento y como tal privado . Ahora , que las FF AA de mi país estén sujetas al poder civil y participen en operaciones de mantenimiento de la paz me parece excelente .
La fuerza bruta no hace brutos a los militares , es solo un recurso muy importante en una relación de medios y fines . Pienso que ayer , sin ir más lejos , Sánchez ha hecho un ridículo espantoso , gesticulando a destiempo y comprometiendo la posición española ayudando a personajes como Putin . El sentido del ridículo también es un sentimiento. Es un hecho que firmó un acuerdo conjunto porque el Secretario actual no tiene poder para lograr acuerdos bilaterales .
En Trump confían mucho sus votantes y por eso es el Presidente ; yo no confío en él ni en el mío , dicho sea de paso . Tampoco me gusta Milei, el presidente de Argelia Abdelmadjid Tebboune, ni el de Israel Benjamin Netanyahu , el de China Xi , el de Colombia ……pero me parece importantísimo que se cuiden las relaciones diplomáticas con todos ellos sin un maniquí celeste.
Estimado Julio, a mí tampoco me gusta el «si quieres paz, prepara la guerra» porque muchas veces acabas guerreando porque el de enfrente se prepara todavía más en vista de las preparaciones propias, que a él también le resultan amenazantes. Pero como dice el ex primer ministro socialista portugués Antonio Costa, hoy Presidente del Consejo Europeo que está justamente reunido hoy y mañana «la paz sin disuasión es ilusoria».
Así que lo que me gusta a mí es «disuasión para la paz» porque cuando no hay policía y hay vecinos con un largo historial de violaciones de todo tipo, conviene llevar pistola. No tanto para defenderse a tiros cuando ataque sino porque si ve que la llevas, tiene menos tentación de atacarte.
Nade de lo anterior hace bueno a Trump, que no quiere ni preparación para la guerra ni disuasión ni nada que no sea ejercer de mandamás y reducir gastos para poder pagar menos impuestos.
Ni nada del párrafo anterior justifica tampoco que sigamos pretendiendo que EE.UU. tiene que costear la parte del león en la defensa de Europa. Además de ilógico conlleva una servidumbre política que estoy seguro Vd tampoco desea. Pero para quitársela hay que apechugar en defensa.
Estimado A. Mulligan,
España ayer en la Cumbre de la OTAN aceptó todos los compromisos que se le han impuesto en cuanto al refuerzo de la defensa nacional como socio leal de un club de defensa colectiva. El Gobierno se limitó a rechazar la imposición de un porcentaje pre determinado del PIB para la defensa. De ahí que el Sec. Gral. de la OTAN se animara a confirmarle a España que lo que importa es hacer los deberes, que España acepta.
Lo del porcentaje, en cambio, es una argucia de las principales potencias europeas para tratar de calmar al alocado presidente americano: le decimos que sí al 5% de marras, lo convertimos en un 3,5+1,5 siendo este último una compilación de gastos que ya realizamos, le decimos que es el más guapo y el más fuerte, se va para casa y cuando se le acabe el mandato ya veremos en qué queda todo. Y el Gobierno español, muy a la española, ha dicho que no, que el Rey está desnudo, que es un tipo indecente y que España no acepta sus caprichos, lo que no implica no aceptar nuestra parte de la defensa colectiva.
Y la derecha española cae en la trampa poniéndose del lado de Trump, como se puso en el lado de Bush cuando la retirada de las tropas de Iraq, que ahora todo el mundo reconoce que era lo lógico, bueno, menos Ansar.
Estimado LBNL ,
A uno que se cree hábil prestidigitador lo que más le revienta es que hasta los niños de 7 años descubran su impericia revelando el truco. Es lo que ocurrió ayer . Le vemos evitar los grupos de conversación , alejarse al extremo y no respetar las señales . Luego , se retira frenándose como un niño que teme al abusón del colegio .
En realidad quiere reconquistar a esa izquierda simbólica diciéndole algo parecido a « sí, yo también opino como vosotros y hago salchichas con la virtud ; de hecho, no he comido canapés . Dedicaré todo ese dinero que nos ahorramos ( recordad que 0,1 del PIB son 1600 MM € ) a combatir la viruela del mono y otras ETS y un hospital para cada Comunidad Autónoma. Tenemos nuestro propio ritmo . Seguimos trabajando .»