Arthur Mulligan
Presentar como propio un libro como quien presenta una tesis que no ha escrito y rodeado de sus ministros, no deja de ser algo grotesco, aunque no tanto como las carcajadas convulsas de quien carece de empatía y se molesta con la actitud de su partido cuando no le defiende de las ofensas que sus adversarios o su paranoia no reprimen.
Un acto de propaganda, un narcisismo desaforado y un volumen enorme del libro que es inversamente proporcional a la largueza de sus acciones. Al ver el escenario se entremezclan los datos: ¿hablará de la peor gestión de la pandemia, en muertos y en ruina? ¿o tal vez del mayor paro juvenil de la OCDE? Sin duda alguna no dejará de comentar nuestra peor tasa de pobreza infantil en la UE, una educación que ha tocado fondo y una crisis migratoria apenas disimulada. Pero ¿qué se puede esperar de un presidente que no leyó su tesis conservada en un sarcófago y ha firmado dos libros que no ha escrito?
Irene Lozano, su autora, describe su propia obra como “amena y profunda”. ¿Hay quien dé más antes de arrancar el retractilado?
Sánchez inventa una realidad alternativa con méritos imposibles y proyecta en Feijóo sus propios defectos y le recuerda su relación con el narco Marcial Dorado, «algo que le hubiera impedido presentarse a elecciones en cualquier país de Europa». Hasta 14 ministros con sus escoltas llevó detrás, enfundado en su traje lavanda.
En cuanto tiene ocasión repite a quien le quiera oír un mantra de lógica recreativa sometida a maltrato: “Desde que soy presidente del Gobierno la Constitución se cumple en todos los territorios de España. Cuando gobernó el PP hubo dos referéndums ilegales y nos llevó a la mayor crisis institucional y territorial de la historia de nuestra democracia”.
Cabría poner como ejemplo las dos declaraciones de estado de alarma por la crisis sanitaria de la COVID-19. Tampoco en los nombramientos, vale decir el de Pablo Iglesias para el control del CNI y el de Rosa María Mateo como administradora única de RTVE. Dice que cuando gobernó el PP hubo dos referendos ilegales y se calla que tales referendos no los organizó el PP, sino precisamente los golpistas a quienes él ha elegido como socios. Naturalmente no fue el PP quien nos llevó a la mayor crisis de la historia de nuestra democracia, sino sus interlocutores en Ginebra.
El gobierno de coalición ha arrancado sin complejos aprobando un techo de gasto récord para un país que sufre una deuda pública de 1,56 billones. Dos récords que Nadia Calviño, la ministra bibelot, deja en su haber. También muchas cifras rodeadas por la bruma del misterio. Desde los números reales de empleo hasta el porcentaje de ejecución de los fondos asignados y el de los trámites que faltan para los no asignados.
En educación, vamos de mal en peor. Cada vez gastamos más y cada vez nuestros jóvenes tienen peor desempeño en comprensión lectora, en matemáticas… según el informe PISA, a la vez que tenemos una de las mejores ratios alumno por docente de la OCDE, y los docentes, son los mejor pagados por paridad de poder adquisitivo en la pública, ya que en la concertada cobran un 20% menos y trabajan un 30% más.
El meollo está en que los impuestos han terminado siendo no una herramienta, sino un fin en sí mismos, dedicados a mantener una casta pública de políticos y funcionarios, viviendo de la sociedad productiva; cada año esa casta y sus privilegios aumentan, en detrimento de quienes mantienen el invento, ya se ha llegado a la aberración de que hay 17 millones de adultos viviendo del Estado, frente a 15 millones que los mantienen, de ahí que no sirvan en absoluto para reducir ningún tipo de desigualdad, al contrario, la acentúa, entre la casta estatal, y los siervos del Estado.
Así llegamos a que el Estado, ese maravilloso ogro filantrópico, es el gran contratador: un 55% del empleo creado desde la pandemia es público. Más de la mitad de las nuevas plazas (aproximadamente el 70 %) en los últimos años están destinadas a grupos profesionales de cualificación media-baja. Existe una correlación negativa entre la proporción de empresarios y asalariados públicos. Al final es un hecho que la productividad se resiente.
Otros datos presentan evoluciones desalentadoras y cierta desidia organizativa, como en Vivienda (actualmente en España, con menores niveles de apalancamiento familiar y mayor rigor hipotecario, se construyen 100.733 viviendas anuales (2018), frente a las 868.000 del periodo precrisis (2006)).
Sanidad (860.000 operaciones pendientes con variaciones en tiempos de espera desde los 45 días en la Comunidad de Madrid hasta los 130 días en Cataluña).
Por no hablar de la inflación en los alimentos y en la energía, el aumento de la criminalidad y el atasco en Justicia.
Paradójicamente crece el gasto en pensiones sin que aparezcan alivios por ingresos fiscales.
En España llevamos casi cinco decenios de políticas que nos condenan a ser el país de cola de Europa. Sin industria ni innovación, con un sistema laboral disparatado, una administración enorme y anquilosada, un sistema educativo público gigante y de una calidad muy pobre. Sobrevivimos a base de dar al turismo cerveza y alojamientos baratos, algo que nos hemos podido permitir aceptando a cinco millones de inmigrantes que han tirado los salarios a la baja y que facilitan que el sistema no reviente, eso sí, repartiendo la baja calidad de vida entre la mayor parte de la población.
Gran parte de este desatino es responsabilidad colectiva.
Con un gobierno desganado, cambiante, multitudinario, caro e inestable, sometido al efecto Mateo: a los que tienen mucho se les dará más; a los otros se les quitará. (Una parábola maravillosa e inolvidable que no puso en pie a los sindicatos de Judea porque no se conocían en la época).
Pero la economía no es el tema principal en estos días porque aún hay grasa para la maquinaria; lo importante sigue siendo la crisis de representatividad, y la fatiga de materiales que acusa la distribución del poder territorial y el conflicto entre el Poder Judicial y el Ejecutivo por la resistencia del primero a validar disposiciones que contravienen claramente el entramado legal existente.
Con todo, aún queda por descubrir el fondo oscuro de los peajes acordados, en especial en el País Vasco, pero no es tranquilizador observar la conducta de Sánchez en el Parlamento Europeo: con un arranque de caballo siciliano se ha enfrentado de manera vergonzante al jefe del Grupo Parlamentario Popular para después darle la espalda.
No hay olvido ni perdón, pase lo que pase en esa isla desconocida, en esa Terra incógnita a la que se afana en llevarnos el Presidente.
¡Ay! Mr Mulligan,lo que va a sufrir tu intelecto ,intentando biscar las palabras para denigrar al presidente del Gobierno legitimo de nuestro pais.
Ya se que todo lo que hace o deja de hacer Pedro Sánchez,desata un proceso químico que llena de úlceras estomacales e invasión de bilis en el cerebro de toda la carcundia mediática y política de la derecha más cainita,donde el insulto y el linchamiento mediático es el día a día histriónico que invade el panorama político en España.
No se como se puede parar ésta epidemia nacional,no está en mis manos,no puedo alzarme como médico de guardia ,para consolar tanta frustración de los que ven que nuestra democracia parlamentaria es más fuerte que todo el ruido mediático en contra de ella.
Les propongo a los que me lean que regalen una camiseta o sudadera con el numero 179 a sus mejores amigos.
Las podéis comprar en Armazón.
Yo ya lo he hecho ,una sudadera con capucha con el 179.
Además podéis intentar tener suerte en la ONCE o Lotería Nacional.con cualquier número con terminación en 179.
¡¡Buenos días y buena suerte!
¡Felices fiestas!
¡¡Viva Ziluminatius!!
…JAJAJA….que nervios.
Propongo al PP de Feojóojóo una mesa de negociación con Pedro Sánchez ,con Aznar y Zilumniatius como mediadores…ejem…jeje.
No pasa un día sin que el Presidente arme, desde su escaso bagaje intelectual , una catapulta para lanzar sus cargas incendiarias al otro lado del muro .
El artículo 399 de la LOPJ establece que «las autoridades civiles y militares se abstendrán de intimar a los jueces y magistrados y de citarlos para que comparezcan a su presencia».
Por otro lado, el artículo 76 de la Constitución recoge que «el Congreso y el Senado, y, en su caso, ambas Cámaras conjuntamente, podrán nombrar Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. Sus conclusiones no serán vinculantes para los Tribunales, ni afectarán a las resoluciones judiciales, sin perjuicio de que el resultado de la investigación sea comunicado al Ministerio Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas». «Se olvida que las Comisiones de investigación se constituyen como elemento de control de la función del Gobierno, no del Poder Judicial»,
Así que Bolaños , déjelo ya , hágase un favor a sí mismo y recobre la compostura porque no le van a dejar subir esa escalera . Es lo que tiene el servilismo .