Lo que el tiempo se inventó

Juanjo Cáceres

Hoy, 13 de diciembre de 2023, no queda apenas nadie vivo nacido antes del 13 de diciembre de 1923. En cien años el contenido de nuestra sociedad se ha transformado casi por completo, y aunque no dejamos de ser copias genéticas y culturales de los que nos precedieron, en esa misma mixtura de ingredientes somos capaces de recombinarnos de forma distinta. Eso es precisamente lo que nos hace ser diferentes. O tal vez sentirlo. O tal vez creerlo.

Por ser otros, nos vemos distintos y mucho de lo que nos sucede o de lo que percibimos nos parece exclusivamente propio de nuestro tiempo. Tanto es así, que o bien creemos que estamos mejor que nunca, o bien pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nuestra imaginación desbordante y desbordada, y el poco interés por contemplar los testimonios reales de nuestro pasado, confunden muy a menudo nuestras elucubraciones.

Por ejemplo, es ahora cuando sentimos que la violencia que sufren las mujeres es noticia y es visible. ¿Pero y si resulta que siempre estuvo ahí, a la vista? ¿Si siempre se habló de ella? ¿Podría ser? El 13 de diciembre de 1923, un medio al que no voy a citar se hacía eco de un suceso, bajo el llamativo epígrafe “la tragedia de un recluso”. Dice así:

“Berlín, 12 (de diciembre). El ferroviario Hausler, que ha estado 20 años en prisión condenado por haber robado un pedazo de plomo con el cual hizo soldados para sus nietos, ha sido puesto en libertad. Atacado de una súbita locura debida a la emoción que le ha producido su libertad, ha asesinado a su mujer y a dos de sus hijos suicidándose después”.

Lo estrambótico de la condena, de las motivaciones y de la forma de narrar lo sucedido no desdibuja la naturaleza del crimen. Ahí tenemos ese recurrente mecanismo de la violencia familiar que se inicia con el asesinato de la mujer y culmina con el suicidio del responsable, afectando a otros miembros de la familia que dadas las circunstancias debían estar ya en edad adulta. Un crimen que fue explicado cuando aun no existían los recuentos de víctimas de la violencia de género, ni sociedades igualitarias, ni sistemas penitenciarios orientados a la reinserción. Mejor o peor, pero fue explicado.

Ese mismo día, el 13 de diciembre de 1923, ese mismo medio se hace eco de una “nota oficiosa sobre la disolución (temporal) de la Cámara” de representantes italiana. Hace algo más de un año que Mussolini es presidente del consejo de ministros y faltan unos 400 días para que el régimen dictatorial fascista pueda considerarse iniciado. Leamos un fragmento:

… Afirmar que el Gobierno temía la discusión sobre el empleo y la prorrogación de los plenos poderes es ridículo, pues el gobierno poseía todos los medios para guiar las discusiones. El grupo fascista estaba dispuesto a romper con las intemperancias de la oposición y a hacer que fuese todo el mundo derecho…

El fascismo no ha querido nunca ser una especie de refugio para los mendicantes de la política, y tendrá siempre el mayor cuidado en salvaguardar su fuerza y su orgullo y evitar todo lo que pudiese ensombrecerlos. El fascismo quiere demostrar y demostrará en el interior y en el extranjero que posee no solamente la fuerza sino también el consentimiento caluroso y consciente de las grandes masas del pueblo italiano”.

No siempre el adjetivo fascista fue peyorativo. Hubo un tiempo en que era descriptivo de una fuerza política concreta y un tiempo en que discursos con claras connotaciones antipolíticas y derechizantes, encontraban eco en los medios de comunicación. Hoy sería impensable leer en nuestros medios mensajes coincidentes con los expresados por partidos de extrema derecha, ¿verdad?

Más sorprendente, si cabe, es la noticia publicada también ese mismo día y enviada desde Quito:

Quito, 12 (de diciembre). El gobernador de San Hilario comunica que unos indios se hallaban cazando, cuando fueron atacados por un animal monstruoso del tamaño de unos tres elefantes y con unos cuernos enormes. La aparición de dicho monstruo tiene atemorizada a la comarca”.

La inexistencia de grandes bestias en la época indicada nos advierte de un relato fantasioso o hiperbólico, pero no por ello inimaginable hoy en día, cuando medios de todo el mundo se hacen eco cada cierto tiempo, por ejemplo, de grandes intervenciones para localizar al monstruo del Lago Ness. La última de ellas, el pasado verano. Por lo demás, hoy en día sería imposible hallar noticias con sesgos pseudocientíficos y sensacionalistas, ¿verdad?

Quizás estos ejemplos nos tendrían que ayudar a describir el pasado de forma algo distinta. Tal vez como un espejo deforme de nuestro presente y viceversa. Quizás esos ingredientes transformados que somos los seres humanos a medida que morimos y nacemos, no permiten generar un plato nuevo en forma de sociedad transformada, sino simplemente una ligera variante culinaria. Quizás nada se transforma esencialmente, sino solo superficialmente.

Veámoslo como unas últimas muestras de ese mismo día:

  • Una separación

“Por disolución de enlace urge vender dormitorio todo caoba con metales estilo moderno a buen precio…”.

¿Quién dijo que antes del divorcio era imposible separarse?

  • Una oferta

“Perros pekineses. La raza más aristocrática. Muntaner, 624”.

¿Quién dijo que lo de los perros es una moda de ahora?

  • Un negocio irrechazable

A la persona que me facilite veinticinco mil pesetas que necesito para negocio le aseguraré una renta mensual de seiscientas pesetas por cada diez mil pesetas aportadas, asegurándole el capital que me aporte con las debidas formalidades legales sobre mis fincas rústicas y urbanas de gran valor”.

¿Quién dijo que nunca habíamos visto unos tipos de interés tan elevados como ahora?

Y 4) Clases particulares

Young Spaniard wishes to exchange conversation with englishman or american outside working hours…”

¿Quién dijo que lo de quedar para hablar en inglés es un invento de ahora? ¡Si ya estaba todo inventado!

 

 

 

 

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