David Rodríguez Albert
La propuesta económica de Donald Trump está poniendo patas arriba un orden económico internacional que ya viene de lejos, y que ha tenido su última etapa en la globalización neoliberal que se ha desarrollado durante las últimas décadas. Todavía es pronto para saber cómo va a configurarse la nueva economía mundial, ya que hay muchas incertidumbres y numerosos actores en juego: Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, China y los BRICS. Pero es bueno resaltar las contradicciones que ya se está encontrando el presidente estadounidense durante sus primeras semanas de mandato, incluso dentro de su propio país.
La subida de aranceles prometida por Trump ha de tener su punto culminante el próximo día 2 de abril, aunque ya ha sido anunciada y posteriormente pospuesta en diversas ocasiones. Más allá de los efectos de esta medida sobre México, Canadá y la economía mundial, la propuesta está resultando muy controvertida dentro de los propios Estados Unidos. Más allá de las críticas que han llegado desde los demócratas, en el propio seno de la clase capitalista más conservadora existe una división con pocos precedentes. Entidades como UBS Global Wealth, Management Capital Economics o el Instituto Pearson, han cuestionado abiertamente la generalización de los aranceles, pero la reacción más contundente ha llegado desde el Wall Street Journal, que en su editorial ha hablado textualmente de la “guerra comercial más tonta de la historia” y ha añadido que “autarquía no es el mundo en que vivimos o uno en el que queramos vivir, como Trump probablemente aprenderá pronto”. Es evidente que buena parte de las empresas que dependen de las importaciones rechazan esta política comercial, que además comporta el riesgo de una subida evidente de los precios para los consumidores, que puede frenar la demanda interna e incluso llevar a una recesión a los Estados Unidos, según algunos de los analistas mencionados.
Pero las diferencias dentro de las instituciones económicas en los Estados Unidos no acaban en este punto. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), ha sido objeto de ataques por parte de Trump: “Si la Fed hubiera dedicado menos tiempo a la DEI (diversidad, igualdad e inclusión), la ideología de género, la energía verde y el falso cambio climático, la inflación nunca habría sido un problema”. Paradójicamente, el Presidente de los Estados Unidos acaba de pedir una bajada inmediata de los tipos de interés, cuando este modelo de política monetaria conduciría a un incremento mayor de los precios. Powell no ha querido responder directamente a las acusaciones de Trump, pero la decisión de la Reserva Federal ha sido sencillamente la de mantener los tipos, contradiciendo abiertamente la petición del gobierno.
La división en el seno de la clase capitalista de Estados Unidos ha llegado incluso al seno del mismo gobierno. Según acaba de señalar The New York Times, Elon Musk y Marco Rubio se han enfrentado de manera “acalorada” en una reunión del propio gabinete, cuando el magnate tecnológico reprochó a su colega el hecho de no haber ejecutado los despidos necesarios en el Departamento de Estado que dirige Rubio.
No sabemos cómo finalizarán todas estas disputas en el seno del establishment estadounidense. Está claro que Trump está llevando la iniciativa en sus propuestas, pero se está topando con fuertes resistencias incluso dentro de Wall Street. Lo que de momento está claro es que ha generado incertidumbre en el ámbito internacional, con la Unión Europea y Canadá bajando los tipos de interés. Seguiremos atentos a la evolución de los acontecimientos, pero la desestabilización que estamos viviendo no augura buenas noticias en el futuro más inmediato.