Marc Alloza
Esta semana una conocida me comentó acerca de una conversación que había escuchado casualmente por la calle. Dos mujeres debatían sobre cuál de los comercios era más adecuado para ir a robar. Que si ahora en el Mercadona habían reforzado la seguridad, que si en La Sirena mejor si entraban las dos por separado. Incluso se pararon ante una tienda de ropa de barrio que a duras penas se mantiene, haciéndose señas sobre la idoneidad de probarlo allí. En sus perfiles de LinkedIn debe figurar ampliamente acreditada una dilatada experiencia en hurtos en comercios. Con competencias respaldadas por varios usuarios como orientación a objetivos y resultados, capacidad resolutiva o lío management.
Hace escasamente un mes, en una comida en un restaurante, le birlaron la cartera a un familiar. El caso tiene triste mérito, pues la tenía en un bolsillo interior de la chaqueta que se encontraba colgada en la silla en la que estaba sentado y justo enfrente de mí. A toro pasado dedujimos que fueron dos pseudo-clientes que se sentaron detrás nuestro y que tras enredar mirando la carta tomaron las de Villadiego sin consumir ni despedirse. A la altura de los postres los mensajitos del banco colmaban el móvil. Gritos sordos de un móvil que había quedado olvidado en un rincón de la mesa junto al mío. Dios no quiso que se los llevaran también o quizás los desecharon tras una rápida tasación visual con resultado de chatarra.
Supongo que muchos han sufrido o son conocedores de casos de hurtos de todo tipo. Y es que por estadística se comunicaron, sólo en hurtos, 642.276 casos en 2022 que serían unos 1.760 por día. En este primer trimestre del 2024 se informaron 156.967 casos de hurto que, de mantenerse la proporción, supondría un descenso a final de año con respecto al 2022.
Hechos conocidos por comunidades autónomas, tipología penal y periodo. portal estadístico de datos del Ministerio de Interior
Es conocido desde hace tiempo que existe un buen número de delincuentes multi-reincidentes que no van a la cárcel a pesar de ser detenidos reiteradamente. La Guardia Urbana de Barcelona, por ejemplo, tiene identificados a 526 delincuentes multi-reincidentes con más de 6.000 antecedentes por robos o hurtos. Con el ánimo de atajar esta casuística el 29 de agosto de 2022 entro en vigor la reforma del apartado 2 del artículo 234 que trata de los delitos de hurto (en negrita el añadido).
Artículo 234.
- 2. Se impondrá una pena de multa de uno a tres meses si la cuantía de lo sustraído no excediese de 400 euros, salvo si concurriese alguna de las circunstancias del artículo 235. No obstante, en el caso de que el culpable hubiera sido condenado ejecutoriamente al menos por tres delitos comprendidos en este Título, aunque sean de carácter leve, siempre que sean de la misma naturaleza y que el montante acumulado de las infracciones sea superior a 400 €, se impondrá la pena del apartado 1 de este artículo.
No se tendrán en cuenta antecedentes cancelados o que debieran serlo.»
(la pena del apartado 1 del Artículo 234 es prisión de 6 a 18 meses)
Como indica el mismo BOE-A-2022-12644, la reforma se llevó a cabo para recoger una consideración del Tribunal Supremo sobre la desproporción entre la pena por multi-reincidencia del artículo 235.1.7ª que es prisión de 1 a 3 años frente a la que dicta el artículo 234.2 para los delitos de hurto inferiores a 400 €, que es multa de 1 a 3 meses.
Desde un principio suscitó ciertas dudas acerca de cómo aplicarla. Y pasado un tiempo prudencial parece que se confirma que no se está acabando de aplicar. La propuesta de reforma por lo visto surgió de un grupo de trabajo que propuso que con tres antecedentes se aplicara la multi-reincidencia sin el límite de 400 €. Explica el decano del colegio de Abogados de Barcelona en una entrevista en RAC1, que PSOE y PNV incluyeron este límite y que esto principalmente es lo que obstaculiza su aplicación puesto que “no se acostumbra a valorar el importe de los robos y que por tanto es prácticamente imposible que tres hurtos den lugar a una multi-reincidencia”. En la entrevista también comentó que en el informe de antecedentes no se incluye la valoración del importe de lo sustraído. Así pues, su propuesta, y la que algún que otro magistrado también ha sugerido, es la de erradicar el límite de 400 € y considerar tres antecedentes directamente como agravante de multi-reincidencia.
No soy jurista pero me parece medio raro que no se guarde el valor de los objetos sustraídos o que no sea fácilmente accesible. Primero porque en la denuncia, uno hace una valoración de lo directamente sustraído así como lo retirado ilícitamente mediante las tarjetas con resguardo de los bancos como evidencia. Y segundo porque se entiende que en el juicio se totaliza el valor de lo sustraído pues es de capital importancia ya que si pasa de 400 € la pena se agrava.
En cualquier caso, sea como sea, ya ha pasado el tiempo suficiente como para corregirlo. No creo que “apuntar” “informáticamente”, en un cuadernillo o donde sea el valor de lo sustraído sea tan difícil. Hoy en día si lo cargaran en una IA y se lo preguntaran igual les saca hasta las fotos de los objetos, lo que le pagó el seguro e incluso una recreación de cómo fue el hurto narrada por Scarlett Johansson.
Y si no, pues que se reforme la ley sin el límite de los 400 € y/o lo que sea necesario. Lo que sea más fácil y rápido.
Bonus track
Me explicaron también otro caso de una persona mayor, que estando sentado en un banco de un parque, se le acercó una chica que le preguntó por sus hijos. El hombre no la conoció, pero como su memoria se la juega de vez en cuando, supuso que la conocía pero que no le venía presente, así que le explicó las últimas novedades. Al volver a casa la mujer se hizo la encontradiza en el portal y entró con él saludándole efusivamente. Ambos se dirigieron al ascensor y entraron juntos. Al cerrarse las puertas ella se abalanzó sobre él dándole besos por el cuello y diciéndole “Te quiero, te quiero, te quiero”. El hombre medio sorprendido, medio agasajado, tardó unos instantes en poderse separar. Al llegar al piso ambos bajaron. La desconocida se disculpó y se fue rápidamente avergonzada. Así fue cómo le contó la anécdota a su pareja al mediodía. Ya por la tarde-noche se lo explicó jocosamente a uno de sus hijos “Mira lo que me ha pasado jejeje”. Al finalizar la historia, su pareja se fijó que en su cuello desnudo faltaba la cadenita y la medallita de oro.
