Vivir en desigualdad en España

David Rodríguez Albert

Hace unos días Intermón Oxfam presentó un informe sobre la desigualdad en España. Como suele ser habitual en estos casos, el estudio pasó prácticamente de puntillas en la opinión pública y publicada, pues las condiciones de vida de la población no son tema de elevado interés en los medios de comunicación, no vaya a ser que la gente dedique una parte de su tiempo a reflexionar sobre la injusta distribución de la riqueza y sus consecuencias.

Según los datos de Intermón Oxfam, un 40% de la población objeto de estudio ha renunciado a gastos sanitarios como el dentista, las gafas, los audífonos o el tratamiento psicológico. Esta cifra se eleva al 70% entre las personas que no llegan a fin de mes. Como todos muy bien sabemos, la financiación pública de estas necesidades es entre escasa y nula. La universalización de la sanidad todavía no se ha completado, y esto es especialmente sangrante en el caso de los problemas mentales, cuya gravedad ha ido en aumento durante los últimos años. Como podemos comprobar, muchos ciudadanos carecen de acceso a las terapias adecuadas para mejorar su estado de salud, pero su cobertura no es asunto que genere excesivos debates públicos en los tiempos que corren.

Respecto a gastos tan básicos como la electricidad, la calefacción y el agua, un 45% de los españoles se han visto obligados a su reducción progresiva. Además, más de la mitad están pagando una hipoteca y más de un 60% de los arrendatarios dedican un tercio de sus ingresos al abono de la vivienda. Dicho de manera más clara, buena parte de nuestros salarios son derivados directamente a los propietarios de los inmuebles y a las grandes empresas energéticas, en un proceso de distribución de la renta exactamente a la inversa de lo que sería deseable en un supuesto Estado del Bienestar.

Además, más de la mitad de las personas han recortado sus gastos en supermercados, ropa, calzado y ocio. Un 40% han comprado menos carne o pescado y la misma proporción ha renunciado a realizar vacaciones ni tan solo una semana al año. No estamos hablando precisamente de inversiones superfluas, sino de elementos indispensables para llevar lo que viene a llamarse una vida digna, pero no parece que dicha dignidad sea demasiado compatible con el actual modelo económico de producción y de consumo.

En conclusión, no es de extrañar que más de la mitad de la población no esté satisfecha con su situación económica, más de un 40% no estén contentos con su vida laboral y un 27% digan que sus ingresos no les permiten tener una vida digna. Estos datos sangrantes no copan las portadas de los mass media, más dedicados a recrearse en el fango de la política con minúsculas, con el objeto de generar un hastío generalizado que impida la discusión de las materias que realmente deberían centrar nuestro interés.

A estas graves desigualdades de clase hay que sumar las diferencias de género. En el caso de la situación económica y de la vida laboral, las cifras entre las mujeres son 10 puntos peores que entre los hombres. El movimiento feminista está realizando un gran trabajo durante las últimas décadas, pero podemos constatar que todavía queda un largo camino por recorrer. Estos avances van a seguir confrontando con el pensamiento reaccionario de las mentes conservadoras y de la extrema derecha más machista, pero la realidad desmiente categóricamente algunos mantras que tratan de difundirse aprovechando la generalizada confusión social.

A la hora de formular propuestas, dos tercios de la población piensan que todas estas desigualdades se pueden erradicar, y las principales medidas que se comparten son el empleo de calidad, el acceso a la vivienda digna, la sanidad y la educación públicas. La mayoría cree que los impuestos son esenciales para tener unos servicios públicos de calidad. Por consiguiente, la opinión mayoritaria no tiene nada que ver con los designios del pensamiento neoliberal, hecho que explica perfectamente el silencio de sus portavoces mediáticos.

Hace unos días, el presidente Sánchez planteaba la regeneración democrática, algo que por cierto no es para nada nuevo. Lo que me encantaría saber es si este concepto se va a limitar al mundo judicial (hecho completamente necesario) o se va extender a la recuperación de los derechos sociales de toda la ciudadanía. Sería realmente placentero ver al máximo dignatario de España compareciendo de urgencia para denunciar los datos del informe de Intermón Oxfam y planteando un plan de choque inmediato para corregir estas desigualdades. Pero de momento la realidad política no marcha por estos derroteros y tendremos que continuar insistiendo para situar estos asuntos en el centro del debate político y social.

Un comentario en «Vivir en desigualdad en España»

  1. Si consideramos que hay aproximadamente 26.623.708 viviendas en España, podemos calcular el número aproximado de viviendas hipotecadas utilizando la siguiente fórmula:
    Viviendas Hipotecadas
    =
    Total de Viviendas
    ×
    Porcentaje de Viviendas Hipotecadas
    Viviendas Hipotecadas=Total de Viviendas×Porcentaje de Viviendas Hipotecadas

    Viviendas Hipotecadas
    =
    26.623.708
    ×
    0.264
    Viviendas Hipotecadas=26.623.708×0.264

    Esto nos da un total aproximado de 7.024.663 viviendas hipotecadas en España.

    Esto ya es otra cosa porque afirma lo que intuitivamente ya creemos advertir : la mayor parte de los españoles vive en casa SIN HIPOTECA.

    La desigualdad es que hay personas que no pueden tener una para adquirir su vivienda .

    Otra intuición : el mayor impedimento para la construcción de viviendas reside en los Ayuntamientos y en su calificación de l terrenos , un clásico del género negro de los pelotazos .

    Otra más : la acción de los gobiernos es muy limitada , y en el caso de los gobiernos en los que participan minorías extremistas su función más significativa es la prohibición , por carecer de un quanto mínimo de conocimientos científico técnicos y organizativos que incapacitan su acción de gobierno y la reducen a la expresión sentimental de un inconsciente colectivo mediante decreto ley. Citaremos a título de ejemplo Ada Colau, Irene Montero , Pablo Iglesias , Yolanda Díez , y todos los consejeros sin excepción de Vox .
    Hay más , por supuesto, pero dormitan encapsulados en estructuras honoríficas de asesoramiento ., como en un suponer , el aizkolari Koldo .

    En un artículo reciente LBNL afeaba la conducta de los ricos por contratar a bufetes con tarifas prohibitivas cuando sus intereses peligraban , obteniendo sentencias más rápidas y más favorables ;
    en realidad era una queja contra las reglas del sistema , contra las dificultades inscritas en la naturaleza humana , contra la fealdad de los rostros, humanos también , que impiden resultar atractivos , y una protesta contra la vida democrática ( incluyendo ese extraño concepto « derecha civilizada » que no se predica respecto de la izquierda ).

    Las paredes de solares devastados por décadas de indolencia , corrupción y ausencia de vida democrática en Cuba son testigo de inscripciones exultantes de fe revolucionaria absolutista y que inciden en una verdad incuestionable: las utopías son terrorificas y se abastecen de listados imprecisos repletos de buenas intenciones y en muchos casos con estadísticas tan poco brillantes como las de Tezanos .

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